El presidente ejecutivo de la Asociación Colombiana de Procesadores de la Leche (Asoleche), Jeffrey Fajardo López, dejó en evidencia el rechazo absoluto que tiene el gremio por una posible entrada en vigencia de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Nueva Zelanda, ya que podría llegar a dejar el sector en una quiebra al año de estar aprobados los acuerdos.
Fajardo López aseguró que no tiene sentido para la economía colombiana, ni para el sector, que entre a jugar comercialmente el país más poderoso en la industria lechera mundial. Lo que haría que la producción y ventas se vengan completamente abajo.
“Nuestra posición frente a los tratados de libre comercio, en particular el de Nueva Zelanda, es de exclusión total. Porque a nosotros no nos sirve plazos largos, ni que nos desgraben los aranceles en 19 años. Porque lo que implica es que, sea lo que sea, en algún momento vamos a estar abocados a una competencia directa con el principal jugador mundial y eso no nos sirve”, apuntó.
De acuerdo con el presidente de Asoleche, esto no implica que el sector esté en una posición proteccionista “porque nosotros ya estamos abocados a una liberalización total con Estados Unidos y con la Unión Europea. En el 2026 – 2028 estaremos completamente liberalizados con ellos, eso es un hecho».
Según el presidente de la asociación, el mercado ya está sobrecalentado con un país que marca los precios internacionales a través de las subastas de su principal cooperativa. “Entre el 2014 y 2015, si uno toma el promedio al cual se le dio la tonelada de leche en polvo a la cooperativa de Nueva Zelanda, cayó un 35%. Imagínense que Colombia tuviera el mercado abierto con este país y se caen los precios un 35%, ¿quién resiste eso?, cuando Nueva Zelanda exporta 7 veces la producción colombiana”, cuestionó Fajardo. “Nos inunda el mercado y después quién recupera las industrias que se quebraron en el proceso. Nadie”, explicó.
En cuanto al consumo interno, Jeffrey Fajardo López explicó que la caída del consumo y la baja en la confianza del consumidor le preocupa al gremio y al sector. Pero abundó en que otro miedo a la par es que el consumidor colombiano empiece por optar por productos importados o informales por buscar menores precios.