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¿Por qué debe ser un presidente de centro? (Parte 1)

Existen tres tipos de centristas identificados: de centro derecha, de centro-centro y de centro izquierda. Los primeros -centristas de derecha- toman ideas de ambos lados -derecha e izquierda- modulando las temáticas y pueden por ende verse oportunistas o políticos mutantes en el escenario político, esto les es táctico electoralmente. 

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Por: Claudia Aponte/ Muy complacida de regresar al medio Corrillos y continuar compartiendo experiencia y mis ideas sustentadas, a fin de apuntarle a las mejores decisiones informadas desde la ciudadanía, frente a las próximas contiendas electorales al Congreso de la República y a la Presidencia de Colombia.

Está definido por la RAE, que el centro es el “punto interior que se toma como equidistante de los límites de una línea, superficie o cuerpo”, o, “Lugar de donde parten o a donde convergen informaciones, decisiones, etc”[1], entre otras.  Visto desde la geometría el concepto de centro es relativo, así como también, es relativo para optar por posiciones políticas o ideológicas, que son adoptadas por aquellos que no quieren participar o caer en los extremos de la izquierda o la derecha.

La realidad nacional viene mostrando durante los últimos 15 años de contiendas electorales que, los extremos ideológicos participantes están cada vez mucho más radicales y, fueron absolutamente visibles en los resultados del plebiscito de 2016, para refrendar el Acuerdo de Paz con las Farc-EP, cuyo resultado “ganador” el no, generó incertidumbre política y jurídica, justificando con ello, varios debates para evitar que se perdiera lo avanzado.  Anotando además que, en las capitales o áreas metropolitanas sacó ventaja el No y en casi todas las más dispersas, que han vivido el conflicto in situ, ganó el Sí. [2]

Lo anterior, como el mejor ejemplo y detonante de la trascendencia tan importante que ha tenido la participación y motivación a la ciudadanía desde los extremos, buscando mediante todo tipo de argumentos (reales o fake news[3]) desinformar y/o confundir a quienes deciden en las urnas, pero que desafortunadamente muchos se dejan llevar y deciden por cuenta de lo conocido a través de los medios masivos de comunicación, haciendo real todo lo que reciben por las redes sociales, sin evidenciar la pulcritud de lo allí escrito o preguntarse el por qué de las agresivas intervenciones, para lo cual un importante número ha ingresado a formar parte de los atropellos entre los seguidores de uno y otro extremo, incrementado la brecha y el odio entre dichos extremos y  olvidándose absolutamente de los valores como el respeto mutuo a las diferencias e incluso poder consensuar sobre temas que a todos atañen, el derecho al buen nombre y a la dignidad,  entre otros.

Es decir, remando para el lado ideal que no es otro sino, el de superar las dificultades y las desigualdades cada vez más abismales y peores aún tras la pandemia por Covid-19 y, en un mejor escenario, cual es propender por el desarrollo social, económico, político y ambiental de Colombia y sus comunidades, extinguiendo la corrupción.

Por ende, el ser de centro o del centrismo político se convierte en una opción distinta acumuladora de las mejores ideas –que también incluyen propuestas mejoradas de los extremos-, además de, moderada para ejercer la política, personificando en cada uno de sus seguidores a los líderes del consenso, tras proponer soluciones preferiblemente pactadas.

El centrismo político se caracteriza por el realismo –la realidad es dinámica y plural, con varias dimensiones que considerar para tomar decisiones-; la capacidad de entendimiento –es posible mejorar la propia posición mediante el diálogo-;  la sensibilidad social –que no es hoy día el patrimonio de ideología política en particular-, la racionalidad –todas las políticas deben ser objeto de estudio y análisis-, la  mentalidad abierta –contrariando el estereotipo o el prejuicio– y por el  compromiso con los derechos humanos de todos –innatos y superiores a todo poder social-.

Ser centrista es promover el respeto a la institucionalidad adoptando reformas necesarias para los países en pro de salir del atolladero al que la polarización desde los extremos y el contexto en sí mismos, los han llevado. Los centristas más allá de que quieran mostrarse como tibios o indecisos, como algunos los califican, o de tender a estar bien con todos, están apuntándole a unir a las comunidades, a partir de la generación de consensos para trabajar en el avance pro desarrollo con políticas públicas equilibradas.

El centro político existe y es muy necesario en una Colombia fracturada al punto de la intolerancia extrema frente a asuntos tan válidos e imperiosos como la sana protesta social, lo cual hace innegable que debe darse con carácter inaplazable una mediación muy importante desde el mencionado centro.

Se identifican partidos o actores de la política que por conveniencia o táctica electoral quieren aparecer ahora en el centro, siendo históricamente visibles en algunos extremos y no adoptando a hoy, realmente los ideales del centrismo político.  No obstante, se están visibilizando también nuevos líderes genuinos, con ideas transformadoras y una gestión previa que los respalda; y sí que es relevante tener en cuenta aquí el mensaje: «Por sus obras los conoceréis«.[4]

Existen tres tipos de centristas identificados: de centro derecha, de centro-centro y de centro izquierda. Los primeros -centristas de derecha toman ideas de ambos lados -derecha e izquierda- modulando las temáticas y pueden por ende verse oportunistas o políticos mutantes en el escenario político, esto les es táctico electoralmente.

Los centristas del centro-centro, acuden al movimiento autónomo para afianzar sus posiciones independientes; son reformistas y buscan el consenso permanente mediante el  diálogo para evitar tomar posiciones extremas  o radicales; se inclinan por reconocer los mínimos vitales constitucionales, entre otras formas de hacer política; y los centristas de izquierda promueven políticas de bienestar general, no son izquierdistas integrales más sí son la cara opuesta de la derecha y del centro derecha y, gradualmente denotan populismo.

Los partidos políticos se reconocen por las políticas públicas formuladas y/o adoptadas en el tiempo, incluso por quiénes son los beneficiarios de estas.

Es fundamental la existencia de una verídica y duradera coalición de los aspirantes presidenciales de centro político para que se convierta en el oasis ante el escenario actual, en el cual se requiere acercar a la ciudadanía con las instituciones, volver a creer, generar ideas y acciones para el bienestar y mejoramiento de la calidad de vida de todos;  para que realmente exista y se fortalezca la inclusión socioeconómica de las poblaciones vulnerables como mujeres, población LGBTI+, población víctima del conflicto,  población en condición de discapacidad, afrodescendientes e indígenas.; y se atienda bajo los mejores modelos y parámetros las necesidades de los niños y niñas y la población de tercera edad.

*Ingeniera de Sistemas de la UIS, Especialista en Gerencia Pública de la UIS y Magíster (c) Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Externado de Colombia y en curso Doctorado en Políticas Públicas.

Twitter: @CLAUDIAAPONTE1

Instagram: @claudia.aponte.5688

Facebook: Claudia Aponte

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

[1] Link.

[2] Según datos de la RNEC, ganó por un poco más de 53.000 votos, contrario a lo anunciado por las distintas encuestas en su momento: Datexco señalaba que el 55% iba por el Sí; Ipsos Napoleón Franco señalaba que habiendo perdido fuerza el Sí, en los días anteriores a la votación, de todas formas, ganaría con un 66%; Polimétrica mostraba que el 62% votarían a favor del acuerdo de paz.  De otra parte, también se presentó la mayor abstención en las tres últimas décadas, con un 62.59%, primó la indiferencia.

[3] Fake News significa traducido al español “Noticias Falsas”, no son ciertas o han sido sacadas del contexto real en que se generaron.

[4] Es uno de los mensajes de Jesús que recoge el Evangelio de Mateo 7:20. Lo decía el Señor en el Sermón de la Montaña para distinguir a los verdaderos de los falsos profetas

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¡Jóvenes, llegó la hora de actuar!

Para que estos Consejos Municipales de Juventud, no pasen desapercibidos, como ocurre con muchos mecanismos de participación y cumplan con el objetivo para el cual fueron instituidos, es necesario que se cumplan dos aspectos importantes, que exista voluntad política real del Gobierno para apoyarlos y que los jóvenes realmente se empoderen de los temas de interés público y participen activamente de las soluciones.

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Por: Javier Antonio Rojas Quitian/ Bastante ha sido la inconformidad mostrada por los jóvenes de nuestro país, respecto a la forma como se han administrado los asuntos y las finanzas públicas, por ello, genera bastante expectativa la implementación de la Ley 1622 de 2013, mediante la cual se expide el Estatuto de Ciudadanía Juvenil y se da elección en los municipios de Colombia a los Consejos Municipales y locales de juventud.

Estos Consejeros de Juventud, 11136 en total, que serán elegidos en todo el país, según la norma, tienen dentro sus funciones, ejercer un rol de veedores para hacer control a los recursos que se ejecutan en sus territorios y promover la participación de los jóvenes en el diseño e implementación de planes, programas, proyectos y políticas públicas sobre temas de interés de la juventud.

Ahora bien, aunque en el papel, que todo lo aguanta, pareciera que estos consejos de juventud, los cuales son más el resultado de la protesta social de los jóvenes, que de la voluntad política del gobierno, se convertirán en espacios de participación, de discusión y  decisión para los jóvenes Colombianos, pero la verdad es que, según las Constitución Política, varios son los mecanismos de participación ciudadana  con los que ya se cuenta, el voto, el plebiscito, el referendo, la consulta popular, el cabildo abierto, la iniciativa legislativa y la revocatoria del mandato y espacios como los Concejos Municipales y las Juntas de Acción Comunal, pero es muy poco lo que los ciudadanos y específicamente los jóvenes acuden a ellos para incidir en la toma de decisiones públicas.

Para que estos Consejos Municipales de Juventud, no pasen desapercibidos, como ocurre con muchos mecanismos de participación y cumplan con el objetivo para el cual fueron instituidos, es necesario que se cumplan dos aspectos importantes, que exista voluntad política real del Gobierno para apoyarlos y que los jóvenes realmente se empoderen de los temas de interés público y participen activamente de las soluciones.

Es necesaria la voluntad política del gobierno para apoyar estos consejeros, pues deja mucho que pensar, que a una norma instituida desde el 2013, apenas se le esté dando cumplimiento, y más cuando se sabe que esta elección es consecuencia de la protesta social que los jóvenes han adelantado, por ello en realidad, no pareciera que el gobierno esté tan interesado en fortalecer estos consejos.

Y para que estos funcionen correctamente, se requiere de la voluntad de nuestros gobernantes, presidente, gobernadores y alcaldes, primero de escuchar a los consejeros y de estudiar y adoptar en los planes de desarrollo las propuestas que ellos planteen y segundo, deben hacer una inversión de recursos para capacitarlos, asesorarlos y dinamizar su gestión, pues estos consejos inicialmente van a funcionar sin presupuesto, lo que va a dificultar su gestión.

También es necesario un empoderamiento total de la juventud, pues hay en el entorno una sensación de que los jóvenes, cuestionan y critican la realidad política y la gestión pública del país, pero muy poco se atreven a presentar alternativas reales de solución y a participar de los espacios de toma de decisiones y desarrollo comunitario como las Juntas de Acción Comunal o los Concejos Municipales.

Acá, los jóvenes van a tener una gran oportunidad, de convertir esa inconformidad en propuestas reales y factibles, tendrán la oportunidad y el escenario para demostrar, con hechos, que efectivamente tienen razón y que las cosas se pueden hacer de diferente manera y mejor, pero esta vez no será con proclamas en protestas o en redes sociales, esta vez tendrán que demostrarlo con sus actos e ideas.

Felicito a los jóvenes electos y a quienes aspiraron, pero no lo lograron, gracias por querer ser parte de las soluciones, por interesarse en los asuntos comunitarios, bienvenidos a la realidad pública del país, a la actividad en donde los recursos siempre son limitados, en donde ningún esfuerzo es suficiente pues siempre habrá algo por hacer, seguramente serán juzgados y cuestionados, pero eso debe fortalecerles el gusto por lo social y lo comunitario. Dios les bendiga con sabiduría y justicia, para que siempre tomen las mejores decisiones y lo hagan en favor de quienes más lo requieren.  Buen viento y buena mar.

*Exalcalde de Sucre (Santander), Administrador de Empresas, Especialista en Gestión Pública y Magister en Políticas Públicas y Desarrollo.

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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Encanto

Como dicen en los reinados, el tema de la presidenta fue el “palo” de las sesiones venideras de la Cámara; y haciendo honor a este medio de comunicación, los corrillos en el Congreso no se hicieron esperar, al proponer en días pasados un debate que promoviera su renuncia.

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Por: Óscar Prada/ De los mismos creadores de Anatolio, vote sí”; hoy se presenta “Encanto”, la belleza de la política hecha columna.

Hablando de belleza, Colombia es hermosa por naturaleza, tanto así que la industria del séptimo arte expone el atractivo nacional a través de las salas de cine; sin embargo “las bellezas por naturaleza” del ramo público le compiten al filme de moda. Pero, ¿Cómo se considera algo como bello?

Solo por nombrar algunas “bellezas”, como la fiesta de temática nazi en una entidad pública, y el cartón falso de aquel funcionario destituido que reproducía las palabras: “unibersidad” y “Neiba” con “b”, son el encanto de los días pasados; pero sin lugar a dudas, la tesis de maestría de la encantadora presidenta de la Cámara de Representantes no se queda atrás.

No es para menos; la señorita Arias, pasó de presidir la cámara fotográfica como modelo, a dirigir la Cámara de Representantes. Aquella mujer curiosamente asediada por las cámaras tiene un registro de impacto, que hacen de ella “una belleza completa”.

Verdaderamente los registros de la “belleza” de presidenta son desconcertantes; luego de su afamada frase, “Anatolio, vote sí”, ahora después su alma máter confirma plagio en su tesis de grado. Es decir; su trabajo para obtener la maestría fue enriquecido con ideas ajenas sin dar crédito alguno a los autores originales, afirma la universidad.

Como dicen en los reinados, el tema de la presidenta fue el “palo” de las sesiones venideras de la Cámara; y haciendo honor a este medio de comunicación, los corrillos en el Congreso no se hicieron esperar, al proponer en días pasados un debate que promoviera su renuncia.

Al mejor estilo de los certámenes de belleza, la presidenta sale avante a pesar de las críticas, y como buena soberana permanece orgullosa con la corona puesta, muy a pesar del bochornoso escándalo.

¡Soy una mujer de Dios!, ¡tengo derecho a ser escuchada!; entre otros alegatos, fueron los usados por la susodicha para defenderse. Consecuentemente, en parte tiene razón.

La Universidad, como garante del registro de los trabajos de grado para avalar los títulos que confiere, es responsable de revisar rigurosamente los documentos requeridos, antes de titular a un estudiante.

Contrariamente; la misma universidad, media década después de otorgarle el título de maestría a la congresista, “certifica” plagio en la tesis de grado ¿es sensato decretar plagio después de tanto tiempo, sin reconocer descuido alguno en la revisión?

¿Y dónde está el hilaje de esta columna? ¿para qué tan extensa introducción?; la respuesta se presenta enseguida. Por abrumadora mayoría se concibe a Colombia como un país bello y corrupto a la vez; ahora bien ¿se puede concebir como “bello” a un país hermoso por fuera y oscurecido por dentro?

¿En que se relaciona la situación de la presidenta, con lo anterior? Al igual que la nación, el ejemplo de la congresista es muy similar: es hermosa y exuberante por fuera, y cuestionable en su interior.[1]

En el caso de Colombia, la belleza y la fealdad son indivisibles; es una contrariedad chocante, a sabiendas que la corrupción que desfigura al país, pudiese perfectamente enmendarse de una u otra manera.

Pareciera más fácil erigir montañas, formar ríos, y florecer desiertos; que derrotar a la corrupción opacante de la envidiable belleza natural del país.

Lo dicho no es producto de la exageración. Según el Índice de Percepción de la Corrupción 2020 de Transparencia Internacional, el país obtuvo una calificación de 39 puntos sobre 100[2] -Donde cero es la peor calificación-, y ocupa la posición 92 entre 180 países evaluados.

No todo está perdido; el primer paso para hacerle frente a un problema es aceptarlo, y en este caso la sociedad colombiana pasó de percibir el conflicto armado, como el mayor de sus infortunios; a coronar a la corrupción como la emperatriz de sus problemas, tal y como lo muestran las cifras de arriba.

Pareciese como si lo bello surgiera de lo más tenebroso, y a modo de flor de loto que crece en medio del oscuro pantano; la esperanza de Colombia florece rodeada de dificultades. Aquella esperanza floreciente se encuentra en las nuevas generaciones con sed de cambios e ideas renovadoras para el 2022.

No existiera la hermosura si faltase la fealdad, la belleza depende de cada quien; en pocas palabras, para quienes algo es considerado como agraciado; para otras ese algo pudiese ser repulsivo y desagradable.

Consecuentemente, ¿es bella Colombia?; o más bien, la magia de su encanto disimula la fealdad de sus problemas. En días donde la realidad supera la ficción ¿será verdadero realismo mágico?, ¿será el encanto de película? ¡opinen!

*Ingeniero Civil, estudiante de Derecho.

Twitter: @OscarPrada12

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor)

[1]  Respetando la presunción de inocencia que se merece la mencionada, se usa el termino cuestionable, dado que en ningún momento se le imputa su culpabilidad.

[2] Tomado de Informe Transparencia Internacional: Donde 100 puntos significa ausencia de corrupción y cero puntos, corrupción muy elevada.

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La santidad también es para ti

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Por: María Isabel Ballesteros/ Hablar de santidad puede parecer extraño en medio de un mundo que incita al placer las 24 horas del día, que está inmerso en el materialismo, el culto al ego y en el que acciones como el sacrificio o el autocontrol no son de mayor valor. Un mundo hipersexualizado que ahora va con todas sus artimañas por los de más corta edad y en el que se ha popularizado, a imitación de dogma, que todo lo que uno haga está bien, desde que no le haga daño a los demás.

Bajo este precepto se están formando las nuevas generaciones, sin contar con la confusión que también permanece entre nosotros al creer que santidad es manejar determinada apariencia o incluso parecer tonto, mostrarse religioso o practicar ciertas costumbres y ritos que finalmente no operan mayores cambios en la consciencia, que son los que necesitamos para crecer como seres humanos y espirituales.

Ser santo significa sencillamente ser obediente a Dios, por lo cual es equivocado creer que para alcanzarlo debemos ejercer algún tipo de obispado, sacerdocio o dedicar todo el tiempo a la oración y no es así, pues cualquiera de nosotros está llamado a la santidad, viviendo en amor y siendo testimonio de la obra de Cristo en nosotros.

¿Eres trabajador?… se santo cumpliendo con responsabilidad, honradez y compromiso en tu trabajo; ¿eres hijo? se santo honrando a tu padre y a tu madre; ¿eres padre? se santo enseñando a tus hijos con ternura y a través del ejemplo; ¿eres casado? se santo amando, respetando y cuidando a tu esposa o esposo; ¿tienes cargo de autoridad? se santo renunciando a tus intereses personales y luchando por el bien común.

Es contradictorio que a pesar de hacernos “grandes” como especie, con todos los avances en ciencia y tecnología, hayamos ido menguando en dignidad y las acciones o palabras que antes censurábamos o permanecían ocultas, porque no eran bien vistas o causaban vergüenza, ahora son motivo de orgullo y de una publicidad excesiva que busca normalizar lo que siempre ha sido malo, para hoy hacerlo ver bueno.

Y si reaccionamos ante esta nueva dictadura cultural no podemos esperar más que una desbandada de burlas o calificativos como “mojigato, moralista, santurrón, pacato” etc, etc, etc, los cuales son réplicas caprichosas, sin mayor argumentación, que surgen desde la visceralidad de seres con altas carencias espirituales y que quieren parecer el común denominador.

La santidad también es una actitud y manifestación del carácter, que da como fruto el dominio propio sobre las pasiones o debilidades, las cuales siempre quieren gobernarnos por nuestra “naturaleza caída”. El poder sobrenatural que nos concede el Espíritu Santo es el que nos conduce a la verdadera libertad al no ser más esclavos o dependientes de cualquier vicio o deseo desordenado.

En cuanto a esto, las escrituras dicen claramente que Dios es un Dios de orden, que nuestros cuerpos son su templo y que todo nos es lícito, pero no todo nos conviene por lo cual el problema de fondo está en que vivimos transgrediendo permanentemente la ley divina, relativizando todos los principios y valores, a nuestro acomodo, y por ende sacando a Dios de nuestra vida.

Esa rebeldía de no permitir ser dirigidos y usados por Dios nos hace ignorantes, pues no podemos saber más que el creador de todo lo que existe, sin embargo, nos hemos hecho “sabios en nuestra propia opinión” y estamos tan obnubilados por nuestros logros humanos, que creemos que las modernas formas de vida nos hacen más libres, cuando en la realidad solo nos dejan mayor dolor, desasosiego, vacío y desencanto hasta minar nuestra sensibilidad y dejarnos completamente desarraigados o rotos.

Dios es santo y por lo tanto exige santidad a sus hijos y nos recuerda que en esta tierra tan solo somos administradores y peregrinos, pues todo es prestado incluyendo nuestra vida como creyentes, la cual el sabio Salomón comparó bellamente con la luz de la aurora que “va de aumento en aumento hasta que el día es perfecto”. Permítete ser esa luz que brille en la oscuridad.

Asesora en Sistemas Integrados de Calidad

Twitter: @Maisaballestero

Instagram: @Maisaballesteros

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(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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