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Yo Opino

Un Gobierno que mira a los jóvenes

Entre los tira y afloje que produjo la nueva reforma tributaria (Ley 2155 del 14 de septiembre de 2021, llamada también ley de inversión social) muy poco se habló de la apuesta por la juventud que hizo en ella el Gobierno nacional, consciente de que una de las poblaciones más afectadas por la pandemia fue la juventud, cuya tasa de desempleo, por ejemplo, está en 23 %. Esto se traduce así: 23 de cada 100 jóvenes no tienen trabajo.

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Por: Yessica Molina Medina/ Los hechos que ocupan las portadas y que suscitan los grandes debates en redes sociales siempre logran opacar el resto del espectro informativo. Todo lo demás va quedando invisible y vemos apenas un pedacito de la realidad. Hay hechos que no venden, que no producen likes ni comentarios, tampoco retuits.

Así que muchas buenas ideas y actos loables pasan sin espectadores, sin público. Esto le ocurre a la política para la juventud que ha liderado e implementado el Gobierno del presidente Duque a través de la Consejería Presidencial para la Juventud, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y la Primera Dama.

¿Había escuchado usted sobre el programa Sacúdete? Seguramente no. Pues se trata de una apuesta gubernamental cuyo objetivo es “detonar los talentos y habilidades de los jóvenes como activo social y agentes de cambio”. Sacúdete lleva a cabo procesos de formación innovadores y tiene infraestructura en territorio (Centro Sacúdete y centros de modelo comunitarios). Se trata de toda una apuesta para incentivar el talento de nuestros jóvenes y empoderarlos como líderes en sus territorios.

Otro programa que se ha perdido entre las rencillas políticas y las peleas vía Twitter fue lanzado hace unos meses. Se llama Jóvenes Propietarios, una iniciativa del Gobierno para facilitarle el acceso a una vivienda a la población entre 18 y 28 años. El proyecto es toda una revolución porque le apunta a una de las grandes problemáticas de la juventud: la dificultad para hacerse a una casa propia, por cuanto la banca tradicional no les ofrece mayores posibilidades a quienes no devengan grandes salarios. El programa incluye subsidios, acompañamiento y crédito preferencial para vivienda de interés social (VIS).

Entre los tira y afloje que produjo la nueva reforma tributaria (Ley 2155 del 14 de septiembre de 2021, llamada también ley de inversión social) muy poco se habló de la apuesta por la juventud que hizo en ella el Gobierno nacional, consciente de que una de las poblaciones más afectadas por la pandemia fue la juventud, cuya tasa de desempleo, por ejemplo, está en 23 %. Esto se traduce así: 23 de cada 100 jóvenes no tienen trabajo.

Pues gracias a esta ley, entre otras cosas, las empresas que contraten personas entre 18 y 28 años de edad recibirán un apoyo del 25 % del salario mínimo. Estudios internacionales han demostrado suficientemente la importancia de incentivar el empleo joven para el presente y para el futuro de una nación. Una juventud ociosa y sin oportunidad es presa fácil de la delincuencia.

Además del empleo, garantizar el acceso a la educación es edificar un futuro mejor para todos. Parte de los recursos recogidos vía impuestos servirán para mantener la matrícula cero de casi 700.000 estudiantes de universidades públicas. Es decir, una buena camada de profesionales que, de otra manera, no podrían ingresar a la universidad. Y a esto se suman los alivios para los deudores del Icetex.

Falta mucho por hacer, sin duda. Y el nuevo consejero, Juan Sebastián Arango, un pereirano joven y experto en desarrollo y construcción de proyectos y programas que han contribuido a la inclusión de la juventud, tiene un gran reto.

Este Gobierno se la está jugando por los jóvenes y que ningún otro había hecho tantos esfuerzos a favor de ellos. La posteridad nos mostrará este acierto, que se quedará corto si el Gobierno siguiente no mantiene y, más aún, mejor la política pública a favor de nuestra juventud.

*Master en comunicación estratégica, profesional Comunicadora Social- Periodista, asesora política y relacionamiento público y experta en marketing político. 

Facebook: Yessica Molina

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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Sobre aborto, eutanasia y la dignidad del ser

Aprobar, defender, luchar por el acceso al aborto o la eutanasia, por el derecho a decidir de manera autónoma qué hacer con nuestros cuerpos debe ser comprendido a partir del respeto y la dignidad, ajeno a la visión de criminalidad que muchos y muchas personas han querido reafirmar sin ningún tipo de base o fundamento.

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Por: Diego Ruiz Thorrens/ El siguiente artículo apela por la defensa y el derecho al aborto seguro (en todas sus causales, sin ningún tipo de barreras) y también a la eutanasia, dado que ambas son decisiones afines a la libre elección que cada ser humano tiene por el sólo hecho de ser humano y su anhelo de alcanzar la libertad. Y lo menciono porque deseo, con la mayor firmeza, que pare la manipulación mediática, social/política e incluso religiosa sobre temas que, honestamente, no le competen a nadie sino a los involucrados, y que son asumidos a partir de banderas políticas, logrando niveles de peligrosidad.

Alcanzar la despenalización del aborto más allá de las causales existentes, al igual que superar todas las barreras para el acceso a la eutanasia, deben estar amparadas, de una vez por todas, por normas y/o leyes robustas que no puedan ser derogadas. Insisto: ambas son decisiones y competencia de aquellas personas que libremente, sin ningún tipo de coerción, deciden tomar el control de sus vidas.

También es necesario decir que ninguna, absolutamente ninguna de las dos decisiones, es fácil de ser tomada. Y en la toma de dicha decisión se perpetúa un sentimiento solemne, de profunda valentía. Podríamos afirmar que ambas decisiones se encuentran (posiblemente) ubicadas en distintas orillas, y que, aun así, tristemente, continúan siendo vilipendiados por sectores que férreamente dicen ‘defender la vida a toda costa’ pero que no están interesados en mirar las consecuencias que tienen ante su negativa.

El derecho a la vida contempla muchísimos aspectos y uno de ellos es vivirla con la mayor dignidad y plenitud, aspecto que honestamente ninguno de los pseudo sectores provida se detiene a pensar o reflexionar. Para ellos, desde su más peligrosa testarudez, prefieren pasar por encima de la libertad, la autonomía e incluso de la dignidad de otras personas, y esto incluye algo sumamente importante: el vacío y desespero que inflige el dolor.

Por esta razón no me cansaré en insistir que ambos derechos son asuntos de carácter individual, que honestamente no afectan a nadie (léase bien, a nadie) y que conciernen únicamente a la persona (o personas) que desea ejercer la decisión de qué hacer con su cuerpo y su vida.

Frente al tema del aborto se han creado tantas mentiras como artículos en internet.

Algunos sectores (principalmente cristianos y muchos conservadores) mienten descaradamente al afirmar que ‘la aprobación del aborto es el escenario para que todas las mujeres utilicen el mismo como método de anticoncepción’. El problema con ese planteamiento es que al final termina problematizando dos escenarios que son totalmente distintos: por un lado, al aborto y por el otro, el uso de los métodos anticonceptivos y la decisión de tener o no tener hijos y de cuándo, cómo y en qué lugar tenerlos.

Respecto al aborto, muchas personas consideran que el deseo de una mujer para abortar tiene que ver más con un tema de ‘irresponsabilidad’ sexual (término peligroso y estigmatizante) que con una decisión que condensa múltiples aristas y que involucra cientos de emociones). Aclaro: cada mujer es libre de hacer lo que quiera con su sexualidad. Y continúo: Cuando ese mismo sector (provida, recalcitrante y conservador) habla de ‘irresponsabilidad sexual’, lo hace buscando comprometer única y exclusivamente a la mujer por dicho embarazo, lo que finalmente no sólo es macabro, siniestro, sino sumamente machista e irresponsable.

Es necesario comprender que un embarazo puede presentarse a partir del (necesario e ideal) consentimiento de dos personas, pero también del ejercicio de la violencia sexual contra la mujer, de la manipulación emocional y psicológica, pasando por la violación e incluso al incesto, un tema del que poco se habla y que es castigado por Ley.

Por esta razón, levantar las barreras que actualmente existen para el acceso al aborto seguro deben ser entendidas como la más clara y contundente forma de proteger las vidas de las niñas, adolescentes y todas las mujeres, frente a escenarios de violencia sexual y/o de peligro.

En relación a la eutanasia sólo puedo expresar mi mayor rechazo contra todos aquellos sectores que se toman el más repulsivo derecho para aplastar mayoritariamente el deseo de una única persona que se encuentra atrapada por el dolor.

Para el caso que nacionalmente sigue dando de qué hablar y que tiene que ver con el padecimiento de una paciente con una enfermedad llamada ‘Esclerosis lateral amiotrófica’ o (ELA o ALS), perpetuar su sufrimiento no sólo es un acto criminal, sino que demuestra y expone el nivel de hipocresía de todos aquellos que dicen defender ‘la vida a toda costa’ al perpetuar el dolor del paciente, sin importar el miserable, triste y penoso decaimiento que el cuerpo devela con este tipo de enfermedad cruel e incurable.

Aprobar, defender, luchar por el acceso al aborto o la eutanasia, por el derecho a decidir de manera autónoma qué hacer con nuestros cuerpos debe ser comprendido a partir del respeto y la dignidad, ajeno a la visión de criminalidad que muchos y muchas personas han querido reafirmar sin ningún tipo de base o fundamento.

Abrir las puertas a la eutanasia también debe ser entendido, no cómo el portón para que cualquier persona que desee poner fin a su vida lo pueda hacer, sino como el sendero que permite, a ciertas personas, liberarse de un cuerpo cuya utilidad se ha visto mermada a la más mínima expresión de humanidad. Insisto, desprenderse del cuerpo, de la materialidad misma y del placer de vivir no es nada sencillo, y por ello, para quien (o quienes) toma esta difícil decisión, es sumamente importante hacerla bajo términos propios, sin incurrir a ningún tipo de transgresión legal.

Hay que respetar la libre toma de decisiones, sin importar que nos cueste comprenderlas. La libertad de decidir lo mejor para nuestros cuerpos no debe ser puesta bajo el peso de una exclusiva y, muchas veces, contundente mayoría, mayoría que al final, le importará poco si la persona a la que están quitando derechos, termina muerta en una fría bandeja metálica o finalizando su vida entre el más profundo y penoso de los dolores.

*Estudiante de maestría en derechos humanos y gestión de la transición del posconflicto de la escuela superior de administración pública – ESAP Santander. 

Twitter: @Diego10T

Facebook: Santander VIHDA

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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Obstáculos del pensamiento sistémico

En las empresas hay personas que se limitan solamente a desempeñar las funciones relacionadas con su cargo, y no piensan mas allá de lo que éste implica y la importancia que tiene el desarrollo de sus funciones dentro de la organización.

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Por: Jenny Paola Rangel Chaves/ Continuando con la temática expuesta en mi columna anterior sobre el Pensamiento Sistémico y su definición, en esta oportunidad vamos a analizar los factores que pueden incidir al momento de llevar a cabo el pensamiento sistémico, y que nos impiden adoptar esta forma de pensamiento.

1- Yo soy mi puesto: Hace referencia a que en las empresas hay personas que se limitan solamente a desempeñar las funciones relacionadas con su cargo, y no piensan mas allá de lo que éste implica y la importancia que tiene el desarrollo de sus funciones dentro de la organización. Se dedican únicamente a realizar sus actividades referentes al cargo y no ayudan en otros aspectos dentro de la empresa. Para evitar esto los jefes deben asignar tareas que requieran el trabajo en equipo, donde se creen sinergias.

2- Enemigo externo: Es cuando no asumimos nuestra responsabilidad por nuestros actos y culpamos a un agente externo por algo que debimos haber hecho nosotros y no hicimos. Frente a esto, por el contrario, debemos hacerle frente al problema y buscar soluciones.

3- La ilusión de hacerse cargo: Al interior de las organizaciones es válido que las personas piensen diferente, den su opinión y punto de vista frente a diferentes situaciones que se pueden presentar, pero en ocasiones nos dedicamos a criticar y no proponemos, solo damos opiniones que no vienen acompañadas de alguna propuesta válida.

4- La fijación de los hechos: Debemos hablar de lo que sucede en el presente inmediato. En ocasiones generamos barreras basados en experiencias pasadas que fueron negativas.

5- La parábola de la rana hervida: Esta parábola nos dice que, si ponemos una rana en agua y le empezamos a subir la temperatura, ella tiene la capacidad de irse adaptando a los cambios, hasta el momento en que ya está por perder la vida es cuando insiste en saltar, pero ya es demasiado tarde.

No podemos permitir que al interior de las organizaciones suceda lo mismo que la parábola en mención, por el contrario, debemos estar preparados para los cambios y la forma de reaccionar a ellos de inmediato para que no nos suceda lo de la rana, porque muchas veces cuando queremos hacer lago diferente, modificar un proceso o dar solución a una problemática, ya es demasiado tarde.

6- La ilusión de que se aprende con la experiencia: Si bien es cierto cada error que cometemos en nuestra vida, nos deja una enseñanza, un aprendizaje, ese acto que se comete en muchas ocasiones no se ve en el tiempo presente, entonces el aprendizaje no es de inmediato, y se vuelve un poco más difícil aprender de esa experiencia.

7- El mito del equipo administrativo: Toda organización se ve inmersa en pequeños problemas diarios, en especial cuando se trabaja en equipo, y precisamente la paz y la tranquilidad del equipo se puede ver afectado cuando se enfrenta a problemas más complejos, donde se llegan a generar conflictos y discusiones, donde ninguno quiere verse involucrando, llegando a crear una visión opuesta a lo que es el pensamiento sistémico.

Esto también se ve reflejado en los mandos medios donde ante cualquier situación, culpan a sus subordinados cayendo en el error de buscar enemigos externos, para lo cual la alta gerencia debe intervenir en la búsqueda de soluciones donde prime el interés colectivo, y todos se beneficien para llegar a un feliz acuerdo y lograr así el éxito en la organización.

Después de tener el conocimiento sobre cuales son las barreras que permiten desarrollar un pensamiento sistémico, debemos aprender a identificarlas al interior de las organizaciones y crear estratégicas que eliminen esas barreras con el fin de alcanzar las metas y los objetivos propuestos1.

*Profesional en Administración de Empresas (UNAB), Magíster en Administración de Empresas con énfasis en Gestión Estratégica de Mercadeo (UNAB). Docente Universitaria.

Twitter: @jennrangel91

Facebook: Jenny PaoLa Rangel

Linkedln: Jenny Paola Rangel Chaves

Contacto: 317 288 5468

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

1 Introducción al pensamiento sistémico – Biblioteca Digital.

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La Ley del Talión: ojo por ojo

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Por: Holger Díaz Hernández/ “Ojo por ojo y todos acabaremos ciegos”: Mahatma Gandhi. “El verdadero modo de vengarse de un enemigo es no parecérsele”; Marco Aurelio, emperador romano.

A pesar de los intentos de las fuerzas del estado para detener la escalada de violencia que recorre el país, pareciera ser que está batalla se está perdiendo. El número de masacres en 2021 ya son las mismas de todo el año anterior, el 85% de los actuales integrantes de las disidencias de las Farc, según Indepaz, no son firmantes de los acuerdos de paz con el gobierno Santos.

Esto muestra que estos grupos junto con el ELN, no solo se están fortaleciendo, sino que están creciendo, los ataques selectivos a la fuerza pública han aumentado, lo mismo que el sabotaje a la infraestructura petrolera, la nueva modalidad en su actuar es no buscar confrontación directa con las fuerzas militares y su principal fuente de ingresos siguen siendo los negocios vinculados al narcotráfico, lo cual les garantiza ingentes ingresos y la continuidad en su escalada de muerte.

A estos se suman las redes criminales narcoparamilitares como el clan del Golfo, las Autodefensas Gaitanistas, Caparros, Pachencas, Rastrojos o los Pelusos entre otros, con un accionar en las pequeñas localidades y zonas rurales de 23 departamentos, sembrando terror en sus pobladores.

Esta es la violencia que le ha tocado vivir a Colombia desde hace más de 60 años, que nos ha dejado más de 260.000 muertos y que se nutre hoy más que nunca del cultivo y comercialización de la coca y la amapola.

Al mismo tiempo a nivel urbano crece otro tipo de violencia, los delincuentes comunes se han adueñado de buena parte de las ciudades a lo largo y ancho del país, no hay lugar por más prestigioso que sea donde no haya sensación de inseguridad. Las bandas de atracadores, fleteros o apartamenteros han existido siempre, pero la diferencia está en que hoy son estructuras empresariales del crimen, que actúan con sevicia y están dispuestas a matar ante la menor confrontación de las víctimas, aún ante personas indefensas como adultos mayores o niños.

Desde hace un par de años empezaron a llegar al país organizaciones que migraron desde Venezuela y que se han convertido en socios de las bandas colombianas, son apenas algunos cientos de ellos, pero han logrado que se estigmatice a sus connacionales, generando un rechazo social con frecuencia fuera de contexto.

Todo esto se ha convertido en caldo de cultivo para que algunos sectores de la sociedad hayan decidido tomar justicia por mano propia, ante la percepción ciudadana de impunidad casi absoluta y la zozobra y el miedo que se vive, cada día son más frecuentes los casos de linchamiento de los delincuentes; del escarnio público donde desvestían a quien cometía un acto ilícito, a las reprimendas físicas mientras llegaban las fuerzas policiales, o la quema de las motos o vehículos donde se transportaban, se ha pasado a  la famosa “paloterapia” que en muchas ocasiones llega hasta la muerte violenta de los responsables, o supuestos responsables de una fechoría.

Se ha vuelto común este tipo de actuar, muchas personas de bien hoy están privadas de la libertad o en complicados problemas legales, fruto de la toma de represalias ante un hecho delictivo, en algunas ocasiones actuando de manera desproporcionada.

Además, está el uso indiscriminado de las redes sociales para poner en evidencia estos actos, en ocasiones dantescos, que generan el rechazo de algunos y la aprobación de muchos.

Casos como el del joven muerto a golpes de “taco de billar” en un atraco en Cúcuta, o el de un niño y un adolescente asesinados en Tibú por intentar robar en un almacén, no pueden volver a ocurrir, la violencia no se corrige con más violencia, debemos como ciudadanos acatar el estado social de derecho, no somos la autoridad competente para juzgar, pero mucho menos para tomar justicia por propia mano.

La famosa Ley del Talión, proviene del latín “lex talionis”, tallos o tale que significa idéntico, y se basaba en el principio jurídico de la justicia retributiva. Históricamente aparece por vez primera en el Código de Hammurabi (Babilonia, siglo XVIII a.C.), también aparece en la ley mosaica de los judíos recogida por el Antiguo Testamento en el libro de Éxodo 21:23-25 y en Levítico 24:18-20; “ojo por ojo y diente por diente”, normas que dejaron de tener vigencia en la época talmúdica, cuando se determinó que la penas se transformarían en resarcimiento económico, igualmente en la Ley de las XII Tablas (Roma Antigua, siglo V a.C.), la idea era establecer una proporcionalidad entre el daño recibido y el daño producido en el castigo, siendo este el primer límite a la venganza.

No podemos permitir que volvamos a las épocas de la barbarie, que como sociedad normalicemos el derecho a actuar con impunidad y suplantar a la autoridad competente.

Algo estamos haciendo mal para que estos niveles de violencia se estén dando, no solo son los problemas sociales de pobreza y desigualdad, los delincuentes se volvieron organizaciones criminales y la respuesta del estado se ha quedado solo en aumentar el pie de fuerza pública, pero sin contar con fortalecimiento de la inteligencia militar ni estrategias de prevención contra el delito exitosas.

Sorprenden positivamente los resultados de una ciudad como Medellín que pasó de ser una de las más violentas del mundo a tener una de las cifras más bajas de homicidios en los últimos meses, sería muy importante revisar el porqué y el cómo de esos logros para que sirvan de modelo para el resto del país.

Se requiere para ganarle este pulso a los delincuentes tener a las instituciones del estado trabajando coordinadamente, donde los jueces puedan capacitar a policías y fiscales en la forma más adecuada en la recolección de las pruebas necesarias para evitar que por errores de procedimiento vuelvan los culpables a la calle a seguir delinquiendo, que el poder judicial tenga presencia en los consejos de seguridad en las regiones con el fin de que haya un trabajo interinstitucional adecuado frente al delito y que se pueda contar con una política pública integral que defienda a las personas y a la sociedad ante las amenazas ciertas de la delincuencia.

Hay que parar ya esta violencia que no nos permite avanzar, somos un país que merece mucho más.

“Leyes hay, lo que falta es justicia”: Ernesto Mallo, escritor argentino.

*Médico cirujano y Magister en Administración.

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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