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Análisis

Las nuevas guerras del siglo XXI que nacieron cuando derribaron las Torres Gemelas

Cerca de 3.000 muertos, el poderío militar golpeado, un ícono del capitalismo desplomado y todo un país consternado. Con los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos fue sorpresivamente atacado y en su propio suelo. Un asalto sin precedentes que cambió el concepto de guerra para siempre.

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Estados Unidos, un gigante gravemente herido, declara la guerra contra el terrorismo y la dinámica mundial se altera para siempre. “Nuestra guerra contra el terrorismo comienza con Al Qaeda, pero no termina ahí. No terminará hasta que todos los grupos terroristas de alcance mundial hayan sido encontrados, detenidos y derrotados”, advertía el entonces presidente George W. Bush, en un discurso ante el Congreso, nueve días después de los atentados. Unas afirmaciones determinantes de lo que vendría en los siguientes años.

Tras citar información de inteligencia que apuntaba al saudita Osama bin Laden como el cerebro de los atentados y a Afganistán como su refugio, Estados Unidos inicia la ocupación del territorio afgano en octubre de ese mismo año, que derrocó al régimen talibán. Y en 2003, en medio de sus nuevas políticas de seguridad preventiva, Bush ordena la invasión a Irak donde acabó con Sadam Hussein.

Unas guerras que empiezan y que no terminan hasta nuestros días. Unas guerras que se multiplican y que arrastran cada vez a más actores de bando y bando.

De las guerras de estados-nación a los conflictos contra grupos radicales

Analistas políticos y expertos en conflictos internacionales explican que uno de los principales efectos en la denominada lucha frontal contra el terror fue el cambio en la definición del enemigo.

“Una guerra que antes era entre estados-naciones ahora pasó a lucharse contra un grupo que, si bien se podía decir que tenía una base geográfica en Afganistán, para algunos también era sin fronteras, porque había células de Al Qaeda en muchas otras zonas geográficas, especialmente en África, que no necesariamente cumplían con el tipo de guerra tradicional a la que nos habíamos enfrentado hasta mediados del siglo 20”, apunta el analista político Luis Montes.

A diferencia de la Primera y Segunda Guerra Mundial, el oponente ya no se trataba de países claramente ubicados. Ahora el enfrentamiento es contra grupos de islamistas radicales o extremistas. Años después, se vieron sus divisiones e intenciones expansionistas y con ellas nuevos objetivos.

El internacionalista Rafael Piñeros destaca que, en los años siguientes a los atentados del 9/11, se observó con particular preocupación la capacidad de los extremistas de atacar en distintas partes del mundo, como ocurrió con los atentados en Madrid en 2004 y en Londres en 2005, entre otros.

“Se evidenció la capacidad del terrorismo de actuar en red, a partir de un sistema de franquicias que se descentralizó y que a pesar de que tenían guarida en Afganistán y la lucha contra el terrorismo se convirtió en la lucha que se daba en Afganistán, también tuvo repercusiones y atentados en otros lugares”, subraya.

A inicios del nuevo escenario de guerra, Washington creó el Departamento de Seguridad Nacional, una especie de sombrilla que agrupó a las agencias de inteligencia de EE. UU., después de que se conoció que la falta de coordinación entre estas habría sido una falla importante para no detectar los ataques, resalta la analista política, Daysi Báez, como una de las medidas específicas que emprendió la nueva estrategia de seguridad.

Pero, aunque la definición del enemigo cambió, la forma de combatirlo se mantuvo concentrada en la militarización, pese a que se trataba de un escenario distinto.

“Todas las conflictividades sociales, económicas, políticas, culturales militares, religiosas, se reducen al espectro del terrorismo como una acción aislada, sin contextos y que se resuelve por vía militar, que entonces permite el crecimiento de la industria militar y la lógica militar para la resolución de conflictos”, cuestiona Víctor de Currea-Lugo, analista y escritor de varios libros como ‘El Estado Islámico’ y ‘Kurdistán, la nación soñada’, entre otros.

Las consecuencias que el mundo vería años más adelante forman parte de lo que algunos expertos llaman “el fracaso” de los estadounidenses en Afganistán.

El precio de las campañas de EE. UU. en Oriente Medio 

Entre 2003 y 2011 Estados Unidos combatió simultáneamente en territorio afgano e iraquí. Se estima que el país se ha comprometido a pagar más de 2.000 millones de dólares en atención médica, discapacidad, entierro y otros conceptos para aproximadamente 4 millones de veteranos de Afganistán e Irak. Y el período en que alcanzarán su punto máximo será en 2048, según cifras de la Facultad de Ciencias Políticas Kennedy de la Universidad de Harvard y el proyecto Costos de la Guerra de la Universidad Brown.

Pero el mayor costo es humano. Hasta el pasado abril, en la guerra más larga, murieron 2.448 soldados estadounidenses, 3.846 contratistas de EE. UU., 66.000 miembros de las fuerzas armadas y policías de Afganistán y 1.144 aliados de los servicios de la OTAN, según las mismas fuentes.

En nombre de esta lucha, la violación a los derechos civiles también estuvo presente. Ejemplo de ello son los casos denunciados sobre técnicas de ahogamiento, entre otros, contra los presos en Guantánamo, trasladados desde Oriente Medio hasta allí por estar presuntamente implicados en los ataques. No obstante, Piñeros apunta que “no solo fue una cosa de Estados Unidos, hubo un consenso en algunos países por sacrificar libertades individuales y derechos civiles para combatir en la lucha contra el terrorismo”.

Afirma que la dinámica se replicó en países como Colombia, Reino Unido o Francia, donde para evitar atentados se aprobaron leyes antiterroristas que “en muchas ocasiones rayaban con violaciones a los derechos civiles de las personas, porque había un consenso generalizado de que peor era la amenaza que las violaciones a los derechos”, añade.

Los sacrificios humanos no quedaron ahí y algunos derechos se vieron vulnerados incluso fuera del terreno de combate. Entre sus tácticas, Estados Unidos asumió el rol de la «policía del mundo». El espionaje, herramienta usada en la Guerra Fría, se trasladó al común de las personas, lo que impactó en las libertades civiles y el derecho a la privacidad se convirtió en una utopía, destacan algunos internacionalistas.

De la acción no escaparon ni sus aliados, cuando en 2013 estalló el escándalo de escuchas telefónicas de Washington contra varios países. La canciller Ángela Merkel fue una de las líderes en criticar al entonces presidente Barack Obama y calificar como “inaceptable el espionaje entre amigos”. Una situación que generó fuertes rencillas en la diplomacia mundial.

“Se permitió la interceptación de comunicaciones porque era la única forma que se identificó para combatir contra una amenaza excesivamente difusa como era el terrorismo”, explica Piñeros sobre las acciones tomadas.

Adicionalmente, desde los atentados del 9/11, los ciudadanos en cualquier país comenzaron a vivir el aumento de controles en sus rutinas. El factor sorpresa con el que Al Qaeda atacó fue determinante en el desarrollo de la política de seguridad preventiva.

Quedó en la memoria mundial la posibilidad de estar en peligro constante. “Es un parteaguas, los niveles de seguridad, la vida antes y después del 9/11, todos recordamos lo fácil que era viajar antes, ahora las filas de seguridad (…) Es parte del legado del 9/11 y el terror juega un papel en el estado psicológico de la gente, por la lucha contra el terrorismo, por el miedo que Al Qaeda logro sembrar en todo el mundo”, añade Montes.

EE. UU. se retira de Afganistán 20 años después

Tras dos décadas de ocupación, la última y estrepitosa fase de retiro de las tropas estadounidenses de suelo afgano generó apoyo por parte de ciertos sectores de la población, ante el hartazgo por la guerra más larga y costosa de la nación. Pero también recibió fuertes críticas de quienes acusaron a Washington de abandonar a los afganos y dejarlos a su suerte ante el dominio de los talibanes.

En medio de las críticas, el pasado 16 de agosto, el presidente Joe Biden aseguró que su país culminaba la retirada de sus tropas, iniciada durante la Administración de Donald Trump, debido a que EE. UU. cumplió los objetivos de su misión con «la muerte de Osama bin Laden hace más de una década y la degradación de Al Qaeda», dijo.

¿Cumplió Estados Unidos sus objetivos allí? Si fueron los mencionados por Biden, ¿por qué su país no se retiró hace diez años? En primer lugar, el escritor Víctor de Currea-Lugo resalta que Al Qaeda no es una organización piramidal y la muerte de su líder no significa la desarticulación del movimiento.

“La ocupación de Afganistán fue un fracaso desde su comienzo, primero porque el ataque a las Torres Gemelas no se trató de una acción de un Estado contra otro Estado, y segundo, tenía muchas más complejidades que podían resolverse (…) El problema es que una cosa es bombardear un país o tratar de ocuparlo y otra es realmente controlarlo».

«En ese sentido, Estados Unidos se metió en una empresa que nació muerta, fue un fracaso desde el comienzo, pero que con el tiempo se fue agravando en número de víctimas civiles, en rechazo de Estados Unidos en esa región del mundo y además el número de millones de dólares desperdiciados sin que ofreciera eso una ayuda real al pueblo afgano”, indica el experto.

Luis Montes explica que las metas de esta guerra cambiaron dependiendo de la Administración de turno. Inicialmente, en 2001, derrocar a los talibanes tras encubrir a Al Qaeda, y luego el objetivo se encaminó hacia la reconstrucción de un país con democracia, algo que “queda claro que fue un esfuerzo que no dejó buenos frutos. La imposición de un sistema democrático, a pesar de ser el menos imperfecto del mundo, hay que pensar en la universalización de este, quizá deba tener varios matices en algunas partes y en Afganistán no se tuvo en cuenta, no es un terreno fértil para implantar eso”, evalúa.

Para la analista internacional Daisy Báez, “después de una inversión de billones de dólares, estamos exactamente donde comenzamos. Eso no cambió nada y no va a cambiar, los grupos terroristas continuaron formándose, educándose, creando sus estrategias”.

En ese sentido, asegura, Biden tomó la decisión correcta. “No podemos ser el mediador ni el limpiador de todas las naciones del mundo, y Estados Unidos tiene que tener metas específicas (…) sino es una nación que nos ha atacado o a nuestros aliados, entonces nuestra participación debe ser limitada”, asevera.

¿Se convertirá Afganistán en un paraíso para los extremistas?

La humillante partida de las mismas fuerzas militares que hace 20 años expulsaron temporalmente tanto a los talibanes como a Al-Qaeda ha supuesto un enorme impulso para los yihadistas de todo el mundo. El islamismo radical sigue siendo una amenaza de seguridad de «primer orden» y Occidente debería prepararse para el uso potencial de armas biológicas por parte de grupos extremistas, aseguró el pasado 6 de septiembre el exprimer ministro británico Tony Blair.

Para Montes, “definitivamente queda un vacío” en suelo afgano con el retiro de los militares estadounidenses propicio para el terrorismo. Aunque los talibanes no son considerados terroristas sino un grupo político-religioso, sus alianzas en el pasado con Al Qaeda son conocidas. El experto afirma que, “dadas todas las condiciones de desgobernanza en Afganistán y la cantidad de recursos minerales y droga que alberga, pueden conseguir fondos de forma fácil para entablar ataques a Estados Unidos y a Occidente en general y eso es parte de la amenaza latente que ahora queda en el mundo”.

Sin embargo, de Currea-Lugo considera, que, si bien queda un vacío y santuario para los grupos extremistas, los talibanes no respaldarían un ataque contra Occidente, con tal de mantenerse en el poder. “Si son mínimamente inteligentes no van a cometer el mismo error de hace 20 años, que es provocar una invasión. Dicho de otra manera, los Talibán pueden desarrollar un régimen de terror, mientras se mantenga encerrado en las fronteras de Afganistán, la comunidad internacional va a mirar para otro lado, como ha sucedido con regímenes de terror o gobiernos con graves crisis humanitarias como Sudán, la propia Somalia o Nigeria”, sostiene.

Otros expertos en relaciones internacionales y conflicto indican, incluso, que la lucha contra el terrorismo ha dejado de ser una prioridad para Washington, que ahora apuntaría en cambio a mitigar la influencia de Rusia y China en la geopolítica mundial.

“La lucha contra el terrorismo no es una prioridad para Estados Unidos. La prioridad para EE. UU. pasa por contener a China, contener el expansionismo ruso en Europa, pero pienso que no hay indicios de inteligencia que evidencien una amenaza directa e inminente sobre intereses de EE. UU. a nivel mundial. Sino, combatir con otros medios que no sean militares para detener el ascenso, fortalecimiento y expansión de otros competidores de sus competidores”, sostiene Piñeros.

El aniversario de los atentados que transformaron al mundo coincide con la terminación de 20 años de ocupación militar motivada por ese fatídico martes. Pero el terrorismo es una hidra que sigue mostrando una cadena de efectos sin fin.

Análisis

El tire y afloje para la escogencia del candidato presidencial del uribismo

Óscar Iván Zuluaga, María Fernanda Cabal, Rafael Nieto Loaiza, Paloma Valencia y Alirio Barrera están a la espera de las condiciones para avanzar en el proceso de escogencia interna, El Comité de Ética de la colectividad tomó la decisión de revocar la aspiración que tenía el representante Edward Rodríguez.

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En medio del proceso de escogencia del candidato del Centro Democrático para la presidencia de la República, el cual será anunciado el 22 de noviembre, algunos precandidatos se declararon a la espera de que se den todas las garantías por parte del partido, para que este se adelante de forma transparente.

El exgobernador Alirio Barrera, quien recientemente se lanzó al ruedo dentro para competir por la candidatura, afirmó que “se debe garantizar un ejercicio democrático con normas claras, donde también haya participación para la provincia, ya que somos los de abajo los que hemos puesto los mandatarios, pero nunca nosotros hemos sido los candidatos”.

“No pertenezco ni a la derecha, ni a la izquierda, ni al centro, ni a ninguna élite (…), vengo en búsqueda del aval del Centro Democrático para la Presidencia de la República”, añadió.

La senadora María Fernanda Cabal dijo que la idea es concertar unas reglas de juego que se cumplan, en medio del respeto que se tienen todos los precandidatos.

“Nosotros no estamos en disputa. Los precandidatos tenemos una muy buena relación, no nos van a poner a pelear si esa es la intención, pero finalmente las reglas del juego, son las reglas del juego”, sostuvo.

Adicionalmente, el exministro Rafael Nieto Loaiza se pronunció diciendo que deben ser los integrantes de la colectividad los que elijan quien será su aspirante y pidió respeto por los acuerdos que se hagan entre todos.

“Hay que respetar el mecanismo de definición del candidato del Centro Democrático. Se debe proclamar es a quien los militantes del partido y los uribistas escojan, a quien ellos, la base, crean que mejor los representa”, indicó.

Excluyeron a Edward Rodríguez

Sin haber comenzado la contienda entre los precandidatos presidenciales del uribismo, la colectividad ya se quedó sin uno de los aspirantes que buscaba competir para ganar la candidatura única.

El Comité de Ética del Centro Democrático tomó la decisión de revocar la aspiración que tenía el representante Edward Rodríguez a la Presidencia de la República.

Aunque no se conocen muchos detalles de la determinación interna, algunas fuentes informaron que podría estar relacionada con un pronunciamiento que el legislador hizo en 2018, cuando era el investigador del Cartel de la Toga en la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes.

Ante esta situación, el representante Rodríguez presentará un recurso de apelación ante las directivas del Centro Democrático y ante el propio expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Para Edward Rodríguez, esto significa que no tiene garantías para competir en el proceso interno que se está definiendo para la escogencia de aspirante presidencial.

“Comité de ética me excluye sin motivos de la Precandidatura. Recurriré la decisión ante las instancias pertinentes. He construido partido desde antes que llegarán los actuales precandidatos y defendido los ideales del @CeDemocratico. Seguiremos en la lucha”, indicó el Congresista.

Esta decisión del Comité de Ética se toma en medio de la polémica que se ha generado por la escogencia del mecanismo que le permitirá a los precandidatos del Centro Democrático elegir a un aspirante único.

Adicionalmente, todo se da en medio de la molestia que generó la carta que suscribió la mayoría de la bancada del Centro Democrático en favor de la candidatura de Óscar Iván Zuluaga.

La determinación del Comité de Ética se conoció en medio de una reunión que adelantan los precandidatos del uribismo para definir las reglas de juego de cara al 2022.

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Análisis

Olaf Scholz, el socialdemócrata que se presenta como el sucesor de Angela Merkel

El centroizquierdista Olaf Scholz se presenta a sí mismo como el favorito para suceder a la canciller Angela Merkel en las elecciones generales del 26 de septiembre, con su Partido Socialdemócrata (SPD) ostentando un liderazgo constante en las encuestas durante toda la campaña. France 24 analiza cómo el actual ministro de Finanzas de Alemania ha convertido su falta de carisma en una fuerza política.

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El liderazgo en las encuestas del SPD ha sorprendido a muchos observadores de la política alemana, ya que el partido se había quedado rezagado en las encuestas con respecto a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merkel y los Verdes hasta junio.

Pero Olaf Scholz, ministro de Finanzas de Alemania, vicecanciller de Merkel y un veterano de los miembros mayoritariamente izquierdistas de su partido, supervisó un giro extraordinario para el SPD. Después de años de pérdida de popularidad desde la última vez que estuvieron en el poder con Gerhard Schroder, canciller de 1998 a 2005, el SPD finalmente parecía dispuesto a tener la oportunidad de volver a liderar un gobierno alemán.

Los errores de los oponentes de Scholz jugaron un papel clave para convertirlo en el favorito. Los encuestadores dicen que la CDU cometió un gran error al convertir al desventurado Armin Laschet en su candidato en lugar de su popular rival de derecha Markus Soder, el líder de la CSU (el partido hermano bávaro de la CDU), que ganó elogios por su manejo del Covid-19, como ministro-presidente de Bavaria. Laschet se avergonzó notablemente a sí mismo y a su grupo cuando fue fotografiado riendo durante una visita a una ciudad afectada por las inundaciones en julio.

La candidata verde Anna Baerbock, mientras tanto, vio caer sus calificaciones en las encuestas en medio de acusaciones de plagio en su último libro y afirmaciones exageradas en su currículum.

‘Scholzomat’

A primera vista, Scholz parece el favorito por defecto. Después de todo, es un político famoso y poco carismático, a quien los alemanes han apodado durante mucho tiempo ‘Scholzomat’, combinando su nombre con «autómata», porque algunos dicen que responde a las preguntas como un robot.

«Es el político arquetípico que piensa bien pero se comunica mal», expresó la revista semanal ‘Der Spiegel’.

El SPD también parece haberse inclinado por Scholz a regañadientes. Lanzó su sombrero al ring en la contienda por el liderazgo del partido en 2019, pero los miembros del partido prefirieron dos políticos de izquierda, ya que Scholz fue atacado una vez más por una base del SPD que siempre lo ha considerado demasiado centrista.

Pero Merkel también es una política poco carismática. Era una forastera dentro de su propio partido antes de convertirse en canciller. De hecho, Scholz ha sido comparado con ella con frecuencia, incluso por usuarios de las redes sociales que lo han apodado ‘el Merkel’ y ‘Vati’, que significa «papá», en referencia al apodo de larga data de Merkel ‘Mutti’, que significa «mamá».

Cuando los otros candidatos flaquearon, el hombre de 63 años comenzó a parecer un heredero confiable de una líder que, a los ojos de muchos votantes alemanes, fue la encarnación de la estabilidad y el pragmatismo durante 16 años.

Scholz también hizo un hábil uso de su posición como ministro de Finanzas y adjunto de Merkel, adoptando un enfoque de «lo que sea necesario» para dirigir la economía alemana a través de la crisis del coronavirus, antes de prometer gastos generosos para ayudar a reconstruir ciudades en el oeste de Alemania, devastadas por las inundaciones en julio.

Fracasos que han impulsado a Scholz

El candidato del SPD tiene un largo historial de triunfar contra todo pronóstico. Su primer papel significativo fue como ministro del Interior de su Hamburgo natal, una ciudad-estado en el sistema federal de Alemania. El SPD fue expulsado pocos meses después de que Scholz asumiera el cargo. Pero ‘Scholzomat’ se recuperó un año después y se convirtió en secretario general del SPD.

Fue en este papel que Scholz provocó la ira del SPD al respaldar el programa de reformas económicas denominado Agenda 2010 de Schroder, que redujo tanto los impuestos como el sistema de bienestar alemán. Muchos observadores internacionales y voces de la derecha alemana dan crédito a este paquete de políticas por restaurar el dinamismo económico del país y prepararlo para años de sólido crecimiento impulsado por las exportaciones. Pero la Agenda 2010 era un anatema para los izquierdistas del SPD, que lo consideraban una traición a los principios de su partido.

Presionado por la izquierda, Schroder renunció como líder del SPD en 2004, un año antes de perder las elecciones generales ante Merkel. Scholz fue la «víctima principal de las reformas de Schroder», escribió ‘Der Spiegel’ en 2007. Sin embargo, este año Scholz protagonizó otra reaparición, convirtiéndose en el ministro de Trabajo de Merkel en su primera gran coalición CDU-SPD. Trató de pulir sus credenciales de izquierda criticando las políticas económicas del canciller como insuficientemente socialdemócratas.

Scholz fue elegido alcalde de Hamburgo en 2011 y permaneció en este cargo hasta que Merkel lo reclutó nuevamente para su gobierno como vicecanciller y ministro de Finanzas en 2018. Reemplazó al legendario guardián del Tesoro alemán Wolfgang Schauble, un conservador al que los europeos han llegado tanto a amar como a odiar por su estricta aplicación de la ortodoxia presupuestaria en la Eurozona. Schulz robó el papel de Schauble e hizo alarde de ello, lo que le valió el apodo de ‘Wolfgang Scholz’.

Como era de esperarse, esto fue mal visto por los miembros del SPD, quienes le propinaron una rotunda derrota en el concurso de liderazgo del partido de 2019. Pero antes de que el partido lo convirtiera en su candidato a la Cancillería un año y medio después, Scholz modificó su imagen pública, utilizando la crisis del Covid-19 para mostrarse como un intervencionista económico mientras suavizaba su estilo de comunicación.

Scholz también impulsó su posición con la izquierda al permitir que ciertas declaraciones de hace décadas salieran a la luz, como su crítica en la época de Willi Piecyk, el líder de las Juventudes Socialistas de 1980 a 1982, por considerar que «no eran lo suficientemente anticapitalistas».

Pero si las encuestas son correctas y el SPD termina siendo el partido más votado el 26 de septiembre, puede ser que Scholz tenga que involucrarse en alguna diplomacia complicada con los fieles del partido de izquierda, una vez más. ‘Scholzomat’ ha sido criticado por los conservadores por negarse a descartar una coalición con el partido de extrema izquierda Die Linke, que tiene sus raíces en el Partido Comunista que gobernaba Alemania Oriental. Al mismo tiempo, Scholz ha dejado en claro que preferiría gobernar junto a los Verdes excluyendo a Die Linke, arriesgándose a la ira de los izquierdistas del SPD.

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Análisis

Renovemos Colombia lanza su primera ‘carta’ para la Cámara por Santander

Se trata del abogado especialista en derecho administrativo y administrador público, Gustavo Andrés Guío Barrera, quien cuenta con amplia experiencia en lo público. Dice conocer la realidad social del país porque la ha sufrido. De hecho, su primer empleo fue el barrer calles y recoger basuras. Su vida es ejemplo de superación.

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Además de sumar los votos para lograr una curul en la Cámara por Santander, Gustavo Andrés Guío Barrera -y su colectividad Renovemos Colombia- deberá emprender la tarea de buscar 50 mil firmas para avalarse como candidato. Por eso, con tiempo de sobra, decidió emprender el camino de la aspiración política.

Guío Barrera es un abogado especialista en derecho administrativo y administrador público, que comenzó su vida laboral barriendo las calles y recogiendo la basura en el área metropolitana. Ha sufrido en carne propia la indiferencia política, pero en vez de quejarse, decidió superarse, lo que lo llevó a convertirse en profesional y alcanzar cargos en el ministerio público, convirtiéndolo en un hombre de retos y ambiciones.

Luego de emprender una carrera profesional en lo público decide ponerle alto y apostarle a la política, por eso, junto con varios líderes de la región, emprendieron la tarea de fundar un movimiento independiente y desde el cual apostarle al Congreso de la República.

Corrillos habló con él y conoció su historia.

Gustavo, háblenos de usted, ¿a qué se ha dedicado, cuál es su experiencia en lo público y cómo aparece en el espectro político?

Gustavo Andrés Guío Barrera: Nací en el Bucaramanga, tengo 39 años, me críe en el barrio La Cumbre de Floridablanca, luego de terminar el bachillerato hice mis primeros pinos en la política como auxiliar de un candidato a la alcaldía de Floridablanca recuerdo mucho, pues era el referente que yo tenía porque era lo nuevo.

En ese momento cuando termina esa campaña, pues no se alcanza a lograr ser alcalde y a él lo nombran en la Emab y, pues, mi única esperanza en este momento para un joven recién graduado de bachillerato y sin experiencia laboral, pues era la de ir a hacerle antesala y yo le solicité ayuda y me ofreció el único empleo que tenía disponible, el de barrendero, entonces me envió a una empresa temporal para trabajar con la empresa Rediba, entonces mi primer empleo público fue el de barrendero, luego pasé a Floridablanca como recolector de basura, pero pensé que allí tenía que terminar ese ciclo, porque la verdad fue un trabajo duro donde me tocaba echar en un saco diez bolsas de basura para no tener que volver y subir escaleras en diversos barrios periféricos.

Por lo que puedo notar, usted es una persona que ha logrado alcanzar una gran superación, pasar de ser recogedor de basura a convertirse en un abogado especialista en derecho administrativo y administrador público, es un gran cambio en su vida. ¿Cómo se dio ese cambio?

GAGB: Empiezo a buscar la oportunidad de estudiar, pero mi primera ilusión que era estudiar derecho no la logré de una vez porque tenía que tener un fiador para poder entrar, me presenté en Uniciencia y me exigían fiador. No pude, entonces tuve que irme a trabajar en otras áreas. También fui ayudante de construcción, fui vendedor, fui zapatero, e fui instalador de pasacintas y antenas en allí en la carrera 21, hasta estudié electrónica.

Pero tuve que hacer un alto y comenzar a buscar la oportunidad y en la Escuela Superior de Administración Pública me abrieron las puertas, allí presenté el concurso para ingresar y pude estudiar Administración Pública y cuando ya estaba por graduarme, hacia el año 2008, fundamos una ONG con los compañeros de la universidad con la que el departamento.

También me presenté a un concurso de méritos en la Defensoría del Pueblo, pero antes pude vincularme con el Copnia, Consejo Profesional Nacional de Ingeniería, donde estuve cinco años y pude trabajar de día y de noche estudiar.

¿Usted dice que termina Administración Pública, pero en qué momento se convierte en abogado?

GAGB: Cuando terminé Administración Pública, yo entré a trabajar a la Defensoría del Pueblo por un concurso de méritos y allá, por la necesidad por la misma dinámica de la defensa de los derechos humanos y los derechos fundamentales, nace la necesidad de estudiar derecho, porque era una ilusión primaria y lo logramos con varios compañeros de la misma Defensoría sacamos adelante esa carrera, era toda una maratón, trabajar todo el día y estudiar de noche y los fines de semana.

Me gradué en 2016, inmediatamente me inscribí en la Universidad del Rosario para especializarme en derecho administrativo y cuando estaba inscrito pasé un concurso de méritos en la Procuraduría y allí estuve cuatro años, completé 11 años en el ministerio público, siete años en la Defensoría y cuatro en la Procuraduría sin interrupción.

Usted conoce el escenario desde muy abajo, siendo barrendero, recogiendo basura, hasta llegar a un escenario importante, como son los entes de control, entonces, ¿por qué abandonar esa carrera para meterse ahora a ser candidato a un cargo de elección popular?

GAGB: Porque nos preocupa la ciudad y nos preocupa la nación, desde la carrera Administración Pública podemos comprender muchos conceptos que rodean el gobierno y vemos que, por ejemplo, Bucaramanga está atravesando por una dificultad muy grande en materia de decisiones, pero también estamos pasando en Colombia por una difícil situación en materia legislativa y, lamentablemente, todas las decisiones que nos están afectando hoy en día vienen del legislativo y las que no se han tomado también y eso obedece a una negligencia o a una falta de vocación de servicio público por parte del Congreso.

Por eso decidimos hacer una propuesta integral y fundar un movimiento en el que podamos representar unas ideas y que podamos combinar los conocimientos que hemos adquirido en la academia con ideales y pensamientos de muchos amigos.

Ustedes crean un movimiento en el que ya están trabajando para lograr la personería jurídica con la posibilidad de que nuevos líderes participen en política, pero sin ninguna experiencia. ¿Cuál va a ser la estrategia de ustedes para lograr que los vean como una fuerza seria y con opción de triunfo?

GAGB: Nosotros estamos concientizando a la gente de que estamos en la posibilidad de presentar una nueva propuesta que sea coherente con lo que está necesitando el país y no es en del tradicionalismo donde va a salir. Por eso, estamos convencidos que como lista independiente lo podemos lograr. Si vemos las encuestas, se requieren procesos nuevos y procesos independientes.

Entonces, por eso creemos que podemos apuntarle al voto opinión y podemos apuntarle a un escenario totalmente nuevo, independiente, en el que busquemos líderes que quieran trabajar por un proyecto y no por un interés personal, sino por un por un interés general que es el de mejorar la situación en Bucaramanga, en Santander y en cada municipio. Ahorita que regresamos de provincia pudimos ver que hay un abandono total de los líderes que hace cuatro años prometía una nueva esperanza para Santander.

No hay compromiso de ningún líder político en estos momentos en la provincia, entonces es hora de tomar esas banderas y es hora de tomar esa lucha de verdad con vocación y eso es lo que tenemos nosotros vocación, ideas, proyectos y propuestas que sean reales.

El primer escollo que como organización política nueva es lograr sobrepasar el umbral, pero ustedes, los candidatos que van a estar en esta lista, seguramente sin experiencia electoral, ¿cómo lograr ese umbral?

GAGB: En eso vamos a marcar la diferencia, ese es nuestro lema en Renovemos Colombia, marcamos la diferencia porque somos independientes, tenemos que actuar conforme y no podemos ser independientes llenando una lista con personas interpuestas por padrinos políticos o caciques políticos como lo están haciendo en otras listas.

Entonces creo que podemos hacer el ejercicio en Bucaramanga, en Santander hay líderes sociales muy importantes, muy influyentes que pueden dar la pelea junto a nosotros y podemos proponerle a la ciudad algo diferente.

¿Han pensado en la posibilidad de integrar alguna coalición de partidos independientes con lo cual puedan sobrepasar el umbral?

GAGB: Todas las posibilidades menos de aceptar hacer una alianza con un partido tradicional porque precisamente nuestra bandera es apuntarle a la independencia, en estos momentos nuestro principal enfoque es fortalecer nuestro movimiento, más adelante, dependiendo de los resultados podríamos pensar en una alianza.

Son ustedes un movimiento de centro, de izquierda, de derecha, ¿dónde se ubican? ¿Han pensado en apoyar algún candidato a la presidencia, incluso de los que ya se lanzaron al agua?

GAGB: Nosotros estamos en contra de la polarización, no defendemos ni la extrema izquierda ni la extrema derecha porque estamos convencidos de que esa división y esa polarización le ha traído desgracia a Colombia durante tantos años. La lucha de partidos, la lucha de ideologías y la lucha de mantener el poder la derecha o de la izquierda quererse apoderar termine, queremos unir las dos fuerzas.

Nosotros creemos firmemente en que tanto las personas que se enmarcan en una ideología de derecha como las que se enmarcan en una ideología de izquierda, tienen muy bonitos proyectos en común para sacar el país adelante, pero precisamente por estar pensando en que si son de izquierda o derecha se obstaculiza el proceso y nos hemos retrasado muchos años en comparación con otros países que no tienen las mismas condiciones que tiene Colombia.

Creeríamos que podríamos ser de una opción centro, un partido o un movimiento del centro que se reúnan los dos, esa sería nuestra. Y si hemos pensado en el candidato de la baraja presidencial, aún no, porque creemos que ni ellos mismos aún tienen claro si finalmente serán candidatos.

¿Cómo es la mecánica para lograr la personería jurídica? ¿Cómo se armará la lista a la Cámara?

GAGB: Estamos en la conformación d la lista a la Cámara, requerimos de siete candidatos, estamos hacienda las entrevistas a los precandidatos que ya tenemos. Necesitamos tres mujeres, cuatro hombres y una vez se termine el proceso de consolidación de la lista.

Procedemos a la inscripción formal, ya tenemos una preinscripción en la Registraduría con el logo símbolo y con el nombre de la lista con el comité inscriptor solo nos falta el paso de los candidatos y posterior a eso tenemos que hacer la recolección de firmas pues a nosotros nos va avalar un partido político, nos va avalar el pueblo a través del apoyó en la recolección de firmas.

Entonces debemos recoger mínimo cincuenta mil firmas que son las que establece la normatividad vigente para obtener el aval por parte de la Registraduría y ser candidatos oficiales. Tenemos hasta el 13 de noviembre aproximadamente para hacer esa recolección y la Registraduría tiene treinta días para revisarlas y aprobarlas.

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