Síguenos en...

Yo Opino

¿Nuevo pacto social?

Si el ejecutivo tuviese voluntad para resolver lo prioritario, se puede lograr en tiempo corto porque la mayoría de los grupos poderosos están dispuestos a apoyar puesto que son conscientes de los riesgos que se ciernen en la sociedad cuando se presentan situaciones sociales como las que estamos viviendo.

PUBLICADO

en

Por: Álvaro Ruiz Rodríguez/ La dura y cruel realidad que estamos viviendo en Colombia, quizá sin precedentes en la historia, requiere de la participación de líderes sociales que en forma decidida y serena ayuden a orientar y darle el curso político que necesitan las negociaciones para llevarlas a tomar acciones que realmente signifiquen soluciones para los temas inmediatos e inaplazables como el manejo de la pandemia que nos está mostrando cifras desbordadas no solo de contagios sino también de muertes, por lo que también se hace imperativo terminar con las aglomeraciones; así mismo, es urgente el auxilio económico a las familias que están padeciendo física hambre; simultáneamente un plan de choque para dar oportunidades de empleo, especialmente a los jóvenes que no encuentran oportunidades de trabajo.

Si el ejecutivo tuviese voluntad para resolver lo prioritario, se puede lograr en tiempo corto porque la mayoría de los grupos poderosos están dispuestos a apoyar puesto que son conscientes de los riesgos que se ciernen en la sociedad cuando se presentan situaciones sociales como las que estamos viviendo; pero tenemos un ejecutivo indolente que en forma peligrosa ha venido dejando avanzar el problema afectando a la totalidad de la sociedad.

En este caso, además de voluntad se requiere que su jefe le de permiso. Es por esto por lo que no se vislumbra ninguna solución, por cuanto no hay manifestación abierta y sincera de tener un diálogo directo con los organizadores del paro con miras a resolver las pretensiones.

Sin embargo, con una vista panorámica de los grandes problemas del país, se hace evidente de hacer un cambio estructural de toda la institucionalidad. Es claro que los problemas actuales son los efectos de la gran desigualdad social presente causada por políticas equivocadas que no han permitido hacer una adecuada redistribución de la riqueza. Porque, como hemos visto, el crecimiento económico durante los 30 años de vigencia de la Constitución del 91, el promedio anual ha sido del 3.5% que si ser demasiado, hubiese sido suficiente para disminuir la desigualdad y buscar parecernos a Uruguay y no a Haití como lo somos actualmente.

Vimos que la desigualdad actual, referida al coeficiente Gini, es igual a la de 1991 (0.54), con la aclaración que en 1991 éramos 33.43 millones de habitantes, con 17.78 millones de pobres; ahora somos 51.11 millones, con 21.72 millones de pobres (o sea 3.94 millones de pobres adicionales). A costa de toda esta masa de pobres es como el sistema ha logrado concentrar el 40% de la riqueza y el 20% del ingreso total, en el 1% de la población. Los ingresos per cápita del 10% más rico es 35 veces mayor que el 10% más pobre. De esta manera nunca será posible que haya movilidad social de la pobreza hacia la clase media. En casos coyunturales como esta pandemia, la movilidad social ha sido, al contrario de la lógica, de la clase media hacia la pobreza. ¿Triste verdad?

En artículo anterior habíamos referido que la crisis que estamos viviendo no es estrictamente de pandemia, sino en realidad de sindemia. Recordemos que el término sindemia fue acuñado por el médico Merill Singer haciendo referencia al acrónimo entre sinergia y epidemia. Y es que normalmente el término sinergia es usado para denotar incremento de la acción de diversas sustancias debido a que actúan conjuntamente y que normalmente resultan con efectos más que proporcionales, si se tomaran individualmente.

Pues bien, en este caso entran en sinergia un conjunto de condiciones endémicas y epidémicas, estrechamente interrelacionadas, influidas y retroalimentadas por un conjunto de factores políticos, económicos y sociales. Estos factores para el caso del Covid-19 son la falta de vivienda, precariedad de saneamiento básico, de educación, del sistema de salud, falta de empleo, la pobreza, el estigma, etc…

La disparidad social y económica exacerba los efectos adversos de la enfermedad, por eso las cifras más altas de contagios y muertes están en la población más pobre. La importancia de entender este concepto es porque la solución real al problema no es solamente implementando la vacuna. La solución real es mirar en forma más integral el problema, que no es nada diferente a corregir las situaciones que han generado la vergonzosa e inmerecida desigualdad que vive el país.

Ya vimos que para llegar a la situación actual es porque la institucionalidad en su conjunto en el país ha fracasado.

Esta institucionalidad ha sido creada a la luz de la Constitución del 91, la cual fue promulgada como “la Constitución de los Derechos Humanos”. “Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica”.

Y Colombia presume ser “la democracia más antigua de América Latina”. Qué paradoja.

¿Podemos afirmar como verdadera democracia un sistema cuyo resultado en 30 años de implementación ha sido el incremento en 4 millones de pobres y llevarnos a ser el país de la mayor desigualdad social en América Latina? ¿A quién sirve esta democracia? ¿La filosofía no es la economía social de mercado? ¿Dónde está la justicia social?

Adicionalmente, sin temor a equivocarnos, podemos afirmar que no hay otro país de América Latina que viole más los Derechos Humanos que Colombia.

Entonces cabe la pregunta, ¿requerimos nuevo pacto social?

Indudablemente la solución de los grandes problemas de la sociedad pasa por un cambio estructural profundo. La pregunta es si los cambios profundos requeridos implican la necesidad de una nueva Constitución o simplemente se pueden lograr mediante reformas legislativas.

La palabra la tienen los especialistas constitucionalistas.

Por ahora quiero referir lo manifestado por el exprocurador Fernando Carrillo quien afirma que no es necesaria ni conveniente una nueva Constitución, dado que la existente “es tan suficientemente democrática, amplia y participativa, garantista en materia de derechos, que no necesita ser reformada. Lo que hay que cambiar son las normas, por las que hay que pensar en un paquete de reformas legislativas -no constitucionales- para materializar esa agenda reformista que necesita Colombia”. En un ambiente tan polarizado “podríamos incluso terminar en una constitución mucho más regresiva y se podría producir un gran retroceso democrático”.

En resumidas cuentas, no sería necesario cambiar el sistema político, sino la cultura política que está relacionada con las normas, sin necesidad de reformar la Constitución.

Esa cultura política por la que se han inmolado líderes como Jorge Eliecer Gaitán hace 73 años y Luis Carlos Galán hace 31 años, quienes fueron sacrificados por ser fieles a sus principios, tratando de enseñarnos la forma correcta de hacer política.

Estoy seguro de que en esta generación de jóvenes que vienen participando en las protestas, hay material para lograr la restauración moral y ética (principal bandera de Gaitán) que urge en la nación para lograr las Reformas legislativas necesarias con el fin de tomar el camino que se requiere para lograr llegar con real dimensión a “La Constitución de los Derechos Humanos”.

Pero esto será en un próximo gobierno, porque con el actual, no será posible. Por ahora solo me acuerdo del pragmatismo de los dichos de mi abuela: “estamos cagados y el agua lejos”.

*Ingeniero Mecánico (UIS) y Máster en Administración de Empresas (USTA).

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

Yo Opino

¡Jóvenes, llegó la hora de actuar!

Para que estos Consejos Municipales de Juventud, no pasen desapercibidos, como ocurre con muchos mecanismos de participación y cumplan con el objetivo para el cual fueron instituidos, es necesario que se cumplan dos aspectos importantes, que exista voluntad política real del Gobierno para apoyarlos y que los jóvenes realmente se empoderen de los temas de interés público y participen activamente de las soluciones.

PUBLICADO

en

Por

Por: Javier Antonio Rojas Quitian/ Bastante ha sido la inconformidad mostrada por los jóvenes de nuestro país, respecto a la forma como se han administrado los asuntos y las finanzas públicas, por ello, genera bastante expectativa la implementación de la Ley 1622 de 2013, mediante la cual se expide el Estatuto de Ciudadanía Juvenil y se da elección en los municipios de Colombia a los Consejos Municipales y locales de juventud.

Estos Consejeros de Juventud, 11136 en total, que serán elegidos en todo el país, según la norma, tienen dentro sus funciones, ejercer un rol de veedores para hacer control a los recursos que se ejecutan en sus territorios y promover la participación de los jóvenes en el diseño e implementación de planes, programas, proyectos y políticas públicas sobre temas de interés de la juventud.

Ahora bien, aunque en el papel, que todo lo aguanta, pareciera que estos consejos de juventud, los cuales son más el resultado de la protesta social de los jóvenes, que de la voluntad política del gobierno, se convertirán en espacios de participación, de discusión y  decisión para los jóvenes Colombianos, pero la verdad es que, según las Constitución Política, varios son los mecanismos de participación ciudadana  con los que ya se cuenta, el voto, el plebiscito, el referendo, la consulta popular, el cabildo abierto, la iniciativa legislativa y la revocatoria del mandato y espacios como los Concejos Municipales y las Juntas de Acción Comunal, pero es muy poco lo que los ciudadanos y específicamente los jóvenes acuden a ellos para incidir en la toma de decisiones públicas.

Para que estos Consejos Municipales de Juventud, no pasen desapercibidos, como ocurre con muchos mecanismos de participación y cumplan con el objetivo para el cual fueron instituidos, es necesario que se cumplan dos aspectos importantes, que exista voluntad política real del Gobierno para apoyarlos y que los jóvenes realmente se empoderen de los temas de interés público y participen activamente de las soluciones.

Es necesaria la voluntad política del gobierno para apoyar estos consejeros, pues deja mucho que pensar, que a una norma instituida desde el 2013, apenas se le esté dando cumplimiento, y más cuando se sabe que esta elección es consecuencia de la protesta social que los jóvenes han adelantado, por ello en realidad, no pareciera que el gobierno esté tan interesado en fortalecer estos consejos.

Y para que estos funcionen correctamente, se requiere de la voluntad de nuestros gobernantes, presidente, gobernadores y alcaldes, primero de escuchar a los consejeros y de estudiar y adoptar en los planes de desarrollo las propuestas que ellos planteen y segundo, deben hacer una inversión de recursos para capacitarlos, asesorarlos y dinamizar su gestión, pues estos consejos inicialmente van a funcionar sin presupuesto, lo que va a dificultar su gestión.

También es necesario un empoderamiento total de la juventud, pues hay en el entorno una sensación de que los jóvenes, cuestionan y critican la realidad política y la gestión pública del país, pero muy poco se atreven a presentar alternativas reales de solución y a participar de los espacios de toma de decisiones y desarrollo comunitario como las Juntas de Acción Comunal o los Concejos Municipales.

Acá, los jóvenes van a tener una gran oportunidad, de convertir esa inconformidad en propuestas reales y factibles, tendrán la oportunidad y el escenario para demostrar, con hechos, que efectivamente tienen razón y que las cosas se pueden hacer de diferente manera y mejor, pero esta vez no será con proclamas en protestas o en redes sociales, esta vez tendrán que demostrarlo con sus actos e ideas.

Felicito a los jóvenes electos y a quienes aspiraron, pero no lo lograron, gracias por querer ser parte de las soluciones, por interesarse en los asuntos comunitarios, bienvenidos a la realidad pública del país, a la actividad en donde los recursos siempre son limitados, en donde ningún esfuerzo es suficiente pues siempre habrá algo por hacer, seguramente serán juzgados y cuestionados, pero eso debe fortalecerles el gusto por lo social y lo comunitario. Dios les bendiga con sabiduría y justicia, para que siempre tomen las mejores decisiones y lo hagan en favor de quienes más lo requieren.  Buen viento y buena mar.

*Exalcalde de Sucre (Santander), Administrador de Empresas, Especialista en Gestión Pública y Magister en Políticas Públicas y Desarrollo.

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

SEGUIR LEYENDO

Yo Opino

Encanto

Como dicen en los reinados, el tema de la presidenta fue el “palo” de las sesiones venideras de la Cámara; y haciendo honor a este medio de comunicación, los corrillos en el Congreso no se hicieron esperar, al proponer en días pasados un debate que promoviera su renuncia.

PUBLICADO

en

Por

Por: Óscar Prada/ De los mismos creadores de Anatolio, vote sí”; hoy se presenta “Encanto”, la belleza de la política hecha columna.

Hablando de belleza, Colombia es hermosa por naturaleza, tanto así que la industria del séptimo arte expone el atractivo nacional a través de las salas de cine; sin embargo “las bellezas por naturaleza” del ramo público le compiten al filme de moda. Pero, ¿Cómo se considera algo como bello?

Solo por nombrar algunas “bellezas”, como la fiesta de temática nazi en una entidad pública, y el cartón falso de aquel funcionario destituido que reproducía las palabras: “unibersidad” y “Neiba” con “b”, son el encanto de los días pasados; pero sin lugar a dudas, la tesis de maestría de la encantadora presidenta de la Cámara de Representantes no se queda atrás.

No es para menos; la señorita Arias, pasó de presidir la cámara fotográfica como modelo, a dirigir la Cámara de Representantes. Aquella mujer curiosamente asediada por las cámaras tiene un registro de impacto, que hacen de ella “una belleza completa”.

Verdaderamente los registros de la “belleza” de presidenta son desconcertantes; luego de su afamada frase, “Anatolio, vote sí”, ahora después su alma máter confirma plagio en su tesis de grado. Es decir; su trabajo para obtener la maestría fue enriquecido con ideas ajenas sin dar crédito alguno a los autores originales, afirma la universidad.

Como dicen en los reinados, el tema de la presidenta fue el “palo” de las sesiones venideras de la Cámara; y haciendo honor a este medio de comunicación, los corrillos en el Congreso no se hicieron esperar, al proponer en días pasados un debate que promoviera su renuncia.

Al mejor estilo de los certámenes de belleza, la presidenta sale avante a pesar de las críticas, y como buena soberana permanece orgullosa con la corona puesta, muy a pesar del bochornoso escándalo.

¡Soy una mujer de Dios!, ¡tengo derecho a ser escuchada!; entre otros alegatos, fueron los usados por la susodicha para defenderse. Consecuentemente, en parte tiene razón.

La Universidad, como garante del registro de los trabajos de grado para avalar los títulos que confiere, es responsable de revisar rigurosamente los documentos requeridos, antes de titular a un estudiante.

Contrariamente; la misma universidad, media década después de otorgarle el título de maestría a la congresista, “certifica” plagio en la tesis de grado ¿es sensato decretar plagio después de tanto tiempo, sin reconocer descuido alguno en la revisión?

¿Y dónde está el hilaje de esta columna? ¿para qué tan extensa introducción?; la respuesta se presenta enseguida. Por abrumadora mayoría se concibe a Colombia como un país bello y corrupto a la vez; ahora bien ¿se puede concebir como “bello” a un país hermoso por fuera y oscurecido por dentro?

¿En que se relaciona la situación de la presidenta, con lo anterior? Al igual que la nación, el ejemplo de la congresista es muy similar: es hermosa y exuberante por fuera, y cuestionable en su interior.[1]

En el caso de Colombia, la belleza y la fealdad son indivisibles; es una contrariedad chocante, a sabiendas que la corrupción que desfigura al país, pudiese perfectamente enmendarse de una u otra manera.

Pareciera más fácil erigir montañas, formar ríos, y florecer desiertos; que derrotar a la corrupción opacante de la envidiable belleza natural del país.

Lo dicho no es producto de la exageración. Según el Índice de Percepción de la Corrupción 2020 de Transparencia Internacional, el país obtuvo una calificación de 39 puntos sobre 100[2] -Donde cero es la peor calificación-, y ocupa la posición 92 entre 180 países evaluados.

No todo está perdido; el primer paso para hacerle frente a un problema es aceptarlo, y en este caso la sociedad colombiana pasó de percibir el conflicto armado, como el mayor de sus infortunios; a coronar a la corrupción como la emperatriz de sus problemas, tal y como lo muestran las cifras de arriba.

Pareciese como si lo bello surgiera de lo más tenebroso, y a modo de flor de loto que crece en medio del oscuro pantano; la esperanza de Colombia florece rodeada de dificultades. Aquella esperanza floreciente se encuentra en las nuevas generaciones con sed de cambios e ideas renovadoras para el 2022.

No existiera la hermosura si faltase la fealdad, la belleza depende de cada quien; en pocas palabras, para quienes algo es considerado como agraciado; para otras ese algo pudiese ser repulsivo y desagradable.

Consecuentemente, ¿es bella Colombia?; o más bien, la magia de su encanto disimula la fealdad de sus problemas. En días donde la realidad supera la ficción ¿será verdadero realismo mágico?, ¿será el encanto de película? ¡opinen!

*Ingeniero Civil, estudiante de Derecho.

Twitter: @OscarPrada12

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor)

[1]  Respetando la presunción de inocencia que se merece la mencionada, se usa el termino cuestionable, dado que en ningún momento se le imputa su culpabilidad.

[2] Tomado de Informe Transparencia Internacional: Donde 100 puntos significa ausencia de corrupción y cero puntos, corrupción muy elevada.

SEGUIR LEYENDO

Yo Opino

La santidad también es para ti

PUBLICADO

en

Por: María Isabel Ballesteros/ Hablar de santidad puede parecer extraño en medio de un mundo que incita al placer las 24 horas del día, que está inmerso en el materialismo, el culto al ego y en el que acciones como el sacrificio o el autocontrol no son de mayor valor. Un mundo hipersexualizado que ahora va con todas sus artimañas por los de más corta edad y en el que se ha popularizado, a imitación de dogma, que todo lo que uno haga está bien, desde que no le haga daño a los demás.

Bajo este precepto se están formando las nuevas generaciones, sin contar con la confusión que también permanece entre nosotros al creer que santidad es manejar determinada apariencia o incluso parecer tonto, mostrarse religioso o practicar ciertas costumbres y ritos que finalmente no operan mayores cambios en la consciencia, que son los que necesitamos para crecer como seres humanos y espirituales.

Ser santo significa sencillamente ser obediente a Dios, por lo cual es equivocado creer que para alcanzarlo debemos ejercer algún tipo de obispado, sacerdocio o dedicar todo el tiempo a la oración y no es así, pues cualquiera de nosotros está llamado a la santidad, viviendo en amor y siendo testimonio de la obra de Cristo en nosotros.

¿Eres trabajador?… se santo cumpliendo con responsabilidad, honradez y compromiso en tu trabajo; ¿eres hijo? se santo honrando a tu padre y a tu madre; ¿eres padre? se santo enseñando a tus hijos con ternura y a través del ejemplo; ¿eres casado? se santo amando, respetando y cuidando a tu esposa o esposo; ¿tienes cargo de autoridad? se santo renunciando a tus intereses personales y luchando por el bien común.

Es contradictorio que a pesar de hacernos “grandes” como especie, con todos los avances en ciencia y tecnología, hayamos ido menguando en dignidad y las acciones o palabras que antes censurábamos o permanecían ocultas, porque no eran bien vistas o causaban vergüenza, ahora son motivo de orgullo y de una publicidad excesiva que busca normalizar lo que siempre ha sido malo, para hoy hacerlo ver bueno.

Y si reaccionamos ante esta nueva dictadura cultural no podemos esperar más que una desbandada de burlas o calificativos como “mojigato, moralista, santurrón, pacato” etc, etc, etc, los cuales son réplicas caprichosas, sin mayor argumentación, que surgen desde la visceralidad de seres con altas carencias espirituales y que quieren parecer el común denominador.

La santidad también es una actitud y manifestación del carácter, que da como fruto el dominio propio sobre las pasiones o debilidades, las cuales siempre quieren gobernarnos por nuestra “naturaleza caída”. El poder sobrenatural que nos concede el Espíritu Santo es el que nos conduce a la verdadera libertad al no ser más esclavos o dependientes de cualquier vicio o deseo desordenado.

En cuanto a esto, las escrituras dicen claramente que Dios es un Dios de orden, que nuestros cuerpos son su templo y que todo nos es lícito, pero no todo nos conviene por lo cual el problema de fondo está en que vivimos transgrediendo permanentemente la ley divina, relativizando todos los principios y valores, a nuestro acomodo, y por ende sacando a Dios de nuestra vida.

Esa rebeldía de no permitir ser dirigidos y usados por Dios nos hace ignorantes, pues no podemos saber más que el creador de todo lo que existe, sin embargo, nos hemos hecho “sabios en nuestra propia opinión” y estamos tan obnubilados por nuestros logros humanos, que creemos que las modernas formas de vida nos hacen más libres, cuando en la realidad solo nos dejan mayor dolor, desasosiego, vacío y desencanto hasta minar nuestra sensibilidad y dejarnos completamente desarraigados o rotos.

Dios es santo y por lo tanto exige santidad a sus hijos y nos recuerda que en esta tierra tan solo somos administradores y peregrinos, pues todo es prestado incluyendo nuestra vida como creyentes, la cual el sabio Salomón comparó bellamente con la luz de la aurora que “va de aumento en aumento hasta que el día es perfecto”. Permítete ser esa luz que brille en la oscuridad.

Asesora en Sistemas Integrados de Calidad

Twitter: @Maisaballestero

Instagram: @Maisaballesteros

Fan page: Facebook.com@Maisaballesteros

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

SEGUIR LEYENDO
publicidad

Recomendados

Corrillos es un grupo de medios independientes, especializado en temas públicos, políticos y electorales, que produce información imparcial, veraz y de análisis. Corrillos web, Revista Corrillos y Corrillos TV, emiten desde Santander, Colombia. Teléfono: 320 579 0081 Contáctanos: corrillos@icloud.com
© Copyright 2021 - Sitio web desarrollado con ♥ por: Jose Luis Perales.