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Niñez robada, violencia invisible

Para conmemorar la fecha, el periódico El Tiempo realizó un impactante informe sobre la realidad de los niños y las niñas en nuestro país, arrojando cifras que dejan a más de uno con la sangre fría y los pelos de punta. Es un especial periodístico escalofriante, crudo, con datos e información relevante que debe ser conocido por la sociedad.

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Por: Diego Ruiz Thorrens/ El pasado 24 de abril, Colombia celebró el Día del Niño. La fecha, establecida según decreto de ley 724 de 2001, instauró el último sábado del mes de abril de cada año como el ‘Día Nacional de la Niñez y la Recreación’, ratificada con el propósito de “avanzar en la sensibilización de la familia, la sociedad y el Estado sobre su obligación de asistir y proteger a los niños y niñas para garantizarles su desarrollo armónico e integral”. La ONU lo celebra el 20 de noviembre de cada año, con el nombre de Día Universal del Niño.

Para conmemorar la fecha, el periódico El Tiempo realizó un impactante informe sobre la realidad de los niños y las niñas en nuestro país, arrojando cifras que dejan a más de uno con la sangre fría y los pelos de punta. Es un especial periodístico escalofriante, crudo, con datos e información relevante que debe ser conocido por la sociedad.

Uno de los párrafos más inquietantes fue el siguiente: “Medicina Legal, en su informe Forensis, ha establecido que los asesinos de los niños pequeños (entre 0 y 12 años) están en la propia familia: son el papá o la mamá o el padrastro o la madrastra, el cuidador o alguien cercano al hogar. Aunque también hay desconocidos que aprovechan un descuido de los papás, los secuestran y en muchos casos los abusan sexualmente y después los matan. Porque esa es otra cruel realidad: a muchos niños y niñas, antes de matarlos, los violan.”

Esta información es demoledora, principalmente, porque pone de relieve una denuncia que insistentemente no han querido escuchar ni los sectores que se autodefinen como “provida” ni mucho menos aquellos que utilizan a los menores como carne de cañón y ‘bandera de lucha’: cientos de miles de niños y niñas no están seguros ni en las calles, ni en los colegios. Mucho menos, en sus propios hogares.

Según el informe, sólo en la ciudad de Bucaramanga, en los últimos 11 años (desde el 1 de enero de 2010 hasta el 28 de febrero de 2021), oficialmente, se han identificado 112 homicidios a menores de edad. Sin embargo, el documento hace claridad de posibles vacíos en la información, haciendo el panorama más aterrador: “Hay un subregistro muy alto. Hay bebés asesinados y esos cadáveres desaparecen. Los ponen como accidentes que no son accidentes, sino muertes intencionales como fracturas por caídas o quemaduras o asfixias que tampoco se investigan lo suficiente. Y eso es una vergüenza”.

El informe pone de relieve un aspecto que afecta la salud sexual de las mujeres, aspecto que ha servido de plataforma política para atacar derechos sexuales y derechos reproductivos desde sectores fundamentalistas y/o hegemónicos, que urgentemente necesita ser transformado: el derecho de toda mujer a la libre decisión de tener o no tener hijos: “El 50,5 de los niños que nacen en Colombia no son deseados. Así quedó establecido en la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (Ends 2015), la más reciente, que recopila datos sobre la salud sexual y reproductiva de los colombianos. Y un niño no deseado será, en la mayoría de los casos, un niño violentado.”

Este importante documento, realizado de forma profesional y concienzuda, aborda casi todas las esferas y problemáticas que viven los niños y las niñas en nuestro país, muchas de ellas, que se traducen en violencia, violencia que se ha visto exacerbada por la pandemia del Covid–19 y las múltiples medidas de confinamiento.

Sin embargo, a pesar que el informe habla de la violencia sexual (violación) e incluso aborda cómo se encubren cientos de homicidios de menores en nuestro país, no menciona ni hace referencia a las aberrantes violaciones que sufren los niños y las niñas cuando comienzan a descubrir su orientación sexual y/o su identidad de género, aspecto que afecta su calidad de vida en la esfera escolar, social y familiar.

El título del informe es una sepulcral sentencia, de la que ninguno escapa: “el país que mata a sus niños”. Es un grito de auxilio, de malestar, de reclamo y de exigencia por la garantía de derechos y la protección de la vida de los niños y niñas de nuestro país.

Todos los niños y las niñas necesitan urgentemente ser protegidos sin importar el estrato social, su cultura de origen, el estatus migratorio, la raza, la religión de los padres o la región del país a que pertenecen, etcétera; y una manera de alcanzar tan necesario cobijo es asumiendo nuestra responsabilidad con ellos, con ellas, no ignorando el llamado de auxilio, nunca naturalizando la violencia.

No podemos permitir el silencio. La vida de muchos niños y niñas están en juego, y de todos nosotros depende que nuestro país pueda verdaderamente tener un futuro.

Este artículo es un llamado de auxilio (mi grito de auxilio) por todos aquellos menores, todos aquellos niños y niñas, connacionales y migrantes, que se han visto duramente golpeados por la violencia en tiempos de pandemia, y que urgentemente necesitan, más que escuderos políticos que salgan a hablar en representación de ellos, voluntades (políticas, sociales, empresariales, institucionales) que brinden verdadera y real protección.

Si desea leer el informe completo realizado por el periódico El Tiempo, lo puede encontrar aquí (Link).

*Estudiante de maestría en derechos humanos y gestión de la transición del posconflicto de la escuela superior de administración pública – ESAP, seccional Santander.

Twitter: @Diego10T

Facebook: Santander VIHDA

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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Héroes anónimos y sin capa

Don Eliseo fue amante de los caballos, de las rancheras que cantaba a todo pulmón, dueño de una oratoria que pretendió usurpar de su gran líder y personaje Jorge Eliecer Gaitán. El profe «cheo» paso por este mundo dejando huellas imborrables, lo recordamos cada día que pasa y vemos el busto que se instaló en su honor en el colegio integrado Pedro Santos de Pinchote.

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Por: Fredy Chinchilla/ En medio de la gran turbulencia política y social que estamos viviendo, esconde y no permite hacer visible la extraordinaria labor de grandes seres humanos que sin más pretensión que servir a la humanidad que con gran pasión y férrea convicción emprenden titánicas acciones que impacten positivamente la vida de cientos o miles.

Se cuentan con los dedos de las manos esos héroes anónimos sin capa y quiero destacar en estas líneas a unos de estos como parte de una secuencia histórica que aporte a la conciencia colectiva sobre la importancia de construir e inspirar a miles y millones, se trata de el señor Eliseo Durán Quintero.

Hoy recordamos a Eliseo Quintero Durán, quien hace tres años (12 de mayo de 2018) partió de este mundo dejando un gran desconsuelo y muchas cosas por hacer, pero también un gran legado para sus paisanos de patria chica.

Eliseo fue un joven inquieto muy inteligente movido siempre por el amor a su pueblo, Pichote, a sus escasos 20 años, sin poder económico ni político, solo con su tesón y de progreso dio la gran pelea y contra viento y marea fundo el colegio integrado Pedro Santos de Pinchote, en medio de batallas políticas y contra intereses personales de grandes terratenientes de la época, hoy es una institución ejemplo a nivel departamental que cumplió 44 años de fundado.

También fundó el colegio departamental la inmaculada de Palmas del Socorro, en razón a que tenía una finca en ese municipio y fue elegido concejal, también dejando su huella imborrable para el beneficio de los jóvenes abidos de educación, este plantel cumple 31 años de ser fundado por este hombre y también ante la gran oposición por los socorranos, que según decía Eliseo, se les acababan las cocineras porque el colegio traería otros horizontes para la juventud.

Eliseo Quintero Durán, al ser reconocido por esta labor desinteresada y a favor del progreso, de los pueblos, es convocado por el señor Pedro Rodríguez y otras personalidades de la población de cabrera, quienes le pidieron que les ayudara con un colegio para el municipio de cabrera, es así como se convierte en el ideólogo, gestor y fundador del colegio departamental integrado de Cabrera, que cumple 27 años de fundado, siendo una institución catalogada entre los mejores 10 colegios de Santander y entre los mejores 50 del país.

Lo más meritorio de esta labor, es que lo hizo a pulso sin apoyo económico, y tocando miles de puertas, grande fue este líder que paso por el mundo dejando huellas por doquier aunado a ello, antes de ser alcalde, dejó para su pueblo el acueducto del cual se surte la población, fundó un barrio llamado Bicentenario para lo cual adquirió el terreno y construyeron las casas con ayuda de la comunidad.

Pinchote tiene mucho que agradecer y exaltar su memoria, por el reto y desafío creado de hacer de su terruño el más importante de la región, su pueblo lo elige como alcalde en el año 1998 dejando obras tan importantes que ni los más grandes políticos han logrado rebasar, inició la pavimentación a las veredas, lo creían loco sus electores y esto se le convirtió en un reto; logró pavimentar las vías de la ruta cafetera, como son a las veredas El Bosque, Rehoya, La Granja y El Cucharo que hoy, a más de 20 años, se exalta su permanencia, eso eran cuando los recursos si se invertían en el bien común y no en el particular.

Fundó otro barrio que se llama Colinas Campestres, remodeló la casa donde funciona el palacio municipal para exaltar la historia de Pinchote, como la casa de Pedro Santos; la construcción de la represa La Laja que surtiría los acueductos veredales, logró ubicar las ferias y fiestas más importantes de la región trayendo artistas que para la época eran impensable que se presentaran en un pueblo, de la talla de Darío Gómez, Los Tupamaros, Jorge Veloza, Los Corraleros de Majagual y haciendo a los campesinos sus máximos y celebres invitados.

Don Eliseo fue amante de los caballos, de las rancheras que cantaba a todo pulmón, dueño de una oratoria que pretendió usurpar de su gran líder y personaje Jorge Eliecer Gaitán. El profe «cheo» paso por este mundo dejando huellas imborrables, lo recordamos cada día que pasa y vemos el busto que se instaló en su honor en el colegio integrado Pedro Santos de Pinchote.

Algo que lo caracterizó fue su sombrero y el poncho que con orgullo portaba, como símbolo del campesino que siempre fue, su esfero para significar que siempre fue un docente de alma y corazón. Es por todo esto que estas líneas del presente artículo de opinión merecen destacar esta clase de líderes de los que adolece en gran medida nuestra patria.

Alguien que con gran afecto y nostalgia sin duda recuerda a don Eliseo, el gran educador, es la actual secretaria de educación, María Eugenia Triana Vargas, ilustre ciudadana de esa bella tierra y coterránea del protagonistas de estas líneas y al que se le rinde homenaje como uno de esos buenos y destacados santandereanos que merece ser reconocido, que brindó ese gran privilegio de impactar positivamente a miles de su tierra y otras regiones del departamento, este gran hombre nació el 24 de noviembre de 1954 y abandonó este mundo dejando una imborrable huella, digna de seguir y continuar.

*Ingeniero de Mercados

Twitter: @fredy_asesor

Celular: 311 274 1960

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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Las caras de la felicidad

Puede sorprendernos que a pesar de nuestros problemas estemos en el lugar 37 de los países más felices, según la ONU, o aparezcamos en tercer lugar en la encuesta global de felicidad, realizada en el 2020 por la asociación WIN, una empresa de investigación de mercados.

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Por: María Isabel Ballesteros/ En estos días tan dolorosos para Colombia pareciera absurdo escribir una columna sobre felicidad, cuando hemos sido tendencia a nivel internacional por las movilizaciones masivas que han resultado en la muerte de ciudadanos y uniformados, lo que reflejan no solo un inconformismo político, sino socioeconómico, que en tiempos como estos son un referente importante de lo que consideramos felicidad.

No es fácil ponerse de acuerdo acerca de si esta es una emoción o estado del ánimo asociado con  la satisfacción o la plenitud, porque para cada persona puede significar diferente según su cultura o el lugar donde vive, sin embargo, hoy en día ya hablamos cuantitativamente de la Economía de la felicidad o vemos publicaciones como el Índice global de felicidad donde la ONU, cada año, evalúa a 157 países basándose en factores como el PIB per cápita, la esperanza de vida, los niveles de corrupción, las libertades personales y civiles y el apoyo social que reciben las personas de sus gobiernos.

En el ranking de los primeros lugares más felices de la tierra han estado, según los últimos informes, Finlandia, Noruega Dinamarca Islandia y Suiza, reconocidas socialdemocracias que han logrado el llamado Estado de bienestar, que suple con amplitud las necesidades básicas de los individuos, pero que paradójicamente también aparecen entre los primeros 40 países con las mayores tasas de suicidio del mundo, por cada 100 mil habitantes, desde el año 2000.

Estrechamente relacionado al tema de la felicidad encontramos a Bután, un país budista que desde los años 70 priorizó “la felicidad nacional bruta sobre el producto nacional bruto”, y que a pesar de no ser una nación rica ni la más feliz del mundo, pues ocupa el puesto 97 del ranking, nos propone un nuevo paradigma económico que propende por políticas de crecimiento más sostenibles, inclusivas y equitativas para todos. En Bután existe un Ministerio de la Felicidad que para medirla toma en cuenta el nivel de vida, la salud, el bienestar mental, la educación, el tiempo, el buen gobierno, la comunidad, la diversidad ecológica y cultural.

Puede sorprendernos que a pesar de nuestros problemas estemos en el lugar 37 de los países más felices, según la ONU, o aparezcamos en tercer lugar en la encuesta global de felicidad, realizada en el 2020 por la asociación WIN, una empresa de investigación de mercados. Este posicionamiento en términos de felicidad puede interpretarse de varias formas: o tenemos una información genética y personalidad que la favorecen, un alto nivel de resiliencia, una visión optimista del entorno o al ser importante la religión para nosotros, somos más espirituales y desprendidos de las cosas del mundo, lo que permite que nos conformemos con menos para ser felices…

La Universidad de Harvard, que ha investigado el tema por más de 75 años, plantea seis puntos básicos para “ser feliz”, en el siguiente orden:

1- Valorar el amor por encima de todo.

2- Tener relaciones significativas y conexiones que importen mucho.

3- No abusar del alcohol.

4- Considerar que el dinero no nos hace más felices.

5- Ser optimista y concienzudo.

6- Tener presente que la felicidad se encuentra en cualquier momento de la vida.

Estos seis tópicos me recuerdan las palabras de Zygmunt Bauman, sociólogo polaco quien en el documental La teoría sueca del amor, concluye: “Es falso que la felicidad signifique una vida sin problemas, pues una vida feliz implica superarlos, luchar con ellos y resolver las dificultades”. Los desafíos nos ponen bajo presión y llegamos al momento de felicidad cuando hemos controlado los retos del destino. Es precisamente esa alegría de superar las dificultades la que se pierde cuando el confort crece”.

El economista Richard Easterlin también apoya la teoría de que “incrementos importantes de renta no van acompañados de aumentos en los niveles declarados de felicidad, a menos que nos encontremos por debajo de los niveles medios de subsistencia, pues quienes ya llegaron a los niveles de renta situados por encima del mínimo vital no demuestran una correlación positiva en el aumento de la felicidad”.

Otro personaje tal vez más cercano para muchos de nosotros es el motivador colombo-japonés Yokoi Kenji, quien en algunas de sus conferencias sobre la felicidad menciona cómo pudo rescatar del aburrimiento y del suicidio a varios de sus amigos japoneses, que luego de vivir en Ciudad Bolívar, uno de los barrios más deprimidos y pobres de Bogotá, recuperaron el sentido y amor por la vida.

No quiero decir con todo esto que no ambicionemos estar cada vez mejor o deseemos superar nuestras limitaciones, incluidas los materiales, pero las experiencias mencionadas no solo confirman lo expuesto por Harvard, sino que nos muestran que la felicidad no es posible sin problemas, no está ligada a la riqueza de las personas ni depende de un medio ideal donde nada falte. Además, cada vez que conseguimos lo que anhelamos queremos más y en ese sentido siempre iremos en una búsqueda interminable, lo cual representa un nuevo problema y vacío para la felicidad.

Las difíciles experiencias de los últimos días han mostrado a nuestros mandatarios que deben estar más sincronizados con nuestra realidad, permitiéndonos mayor participación en las decisiones que nos afectan, además de seguir venciendo los grandes males que minan la democracia y que reducen nuestro índice de satisfacción con sus administraciones, pues no hay que olvidar que la felicidad también se nutre de factores sociales como la igualdad, la cohesión, la calidad de vida y el buen gobierno.

La felicidad no es una meta para conquistar como sea, sino un camino que cada uno va construyendo, y que abre espacios para la solidaridad y la reconciliación, la cual exige soltar el pasado que no podemos cambiar, dejar la ansiedad por un futuro que no sabemos si llegará, y disfrutar del presente como un verdadero regalo.

*Asesora en Sistemas Integrados de Calidad

Twitter: @Maisaballestero

Instagram: @Maisaballesteros

Fan page: Facebook.com@Maisaballesteros

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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Más allá del orden

Una sociedad que revela un sentir conforme a su condición social, su modo de vida y reflejo de lo que no puede alcanzar a ser. Expresiones de vida sin límites ni moral, solo atendiendo a sus impulsos desde el cerebro reptiliano, el que expresa la subsistencia y seguridad.

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Por: José Roberto Álvarez/ A propósito del nuevo libro de Peterson, título con el cual encabezo mi columna, dan como anillo al dedo examinar los hechos lamentables del paro nacional y la realidad que nos espera, para lo cual me intrigo a descifrar el panorama futuro de nuestra sociedad.

Haré la narrativa a partir de una dinámica de juego creativo para ayudar a encontrar soluciones a un problema, momento en que las ideas escasean.

La situación a resolver es, ¿cómo recomponer el orden? A continuación, ofreceré unos elementos dispuestos al alcance de cualquiera, para inspirar el imaginario colectivo enfocado a encontrar soluciones.

¡Un libro! La narrativa necesaria para descubrir sus personajes. Conocer la trama de la historia y la manera como se desarrolla la misma. Protagonista y antagonista se entremezclan en escenarios diferentes con bagajes definidos por su cultura y entorno.

¡Un espejo! El reflejo de las personas. La percepción de cada cual sobre sí mismo. La capacidad de interpretación de nuestra autoestima y personalidad expresada en la mente misma a través de la lectura de la figura y la composición estética.

¡El arte! El estado de ánimo del artista, su momento y fuente de inspiración. Una imagen que refleja mediante alguna técnica de expresión un instante en la vida de alguien, a quien ni siquiera conocemos, pero de seguro podremos entender.

¡Una maleta! El viaje, el destino siguiente al que deseamos llegar a vivir nuevas experiencias y alzar el vuelo de ese encuentro con otras culturas. Momento único que nos da la posibilidad de transportar nuestro bagaje cultural para ser capaces de descubrir nuevas maneras de vivir.

¡Un Smartphone! La nueva herramienta de libertad o esclavitud. Si logras aprender y desarrollar capacidades y experimentar momentos de placer: Libertad. Si por el contrario te somete al cumplimiento de horarios de trabajo o a la entrega de información personal: Esclavitud.

Recopilemos con estos 5 elementos y su esencia como recomponer el orden. Descubrir los personajes: Es importante conocer a los actores del conflicto, su historia y trascendencia hasta llegar a la instancia de lucha y cumbre.

Una sociedad que revela un sentir conforme a su condición social, su modo de vida y reflejo de lo que no puede alcanzar a ser. Expresiones de vida sin límites ni moral, solo atendiendo a sus impulsos desde el cerebro reptiliano, el que expresa la subsistencia y seguridad.

Viajar desde un escenario con límites, moral y normas a otro en donde el caos reinará, hará de la brutalidad el rey. El saber será entonces el comodín del juego del poder y sabrá Dios el camino a seguir.

La libertad existirá de forma negativa, ni tanto como hoy podemos interpretarla. Un coliseo de políticos incendiarios que envían gente a quemar buses, asaltar comercios y viviendas, solo destinan a un mundo de baja esperanza.

Pero… La realidad y la experiencia nos da la capacidad para estimular una mirada diferente al común de las gentes. Y esa visión pudiera ser vista con los mismos elementos de juego creativo de la siguiente manera.

Para recomponer el orden necesitamos la inmunidad de rebaño. Un hecho para iniciar la narrativa de la siguiente historia. Superar la pandemia será el motor de empuje a una sociedad golpeada en su dignidad, moral y valores.

Nuevos modelos educativos basados en el arraigo para dar sentido de pertenencia a sus habitantes en ciudades y regiones del país y así alcanzar el desarrollo de la economía, la sociedad y lo ecológico. Adaptándonos al nuevo normal.

Liderazgos encuadrados por la naturaleza de nuestros antepasados, cazadores, defensores, guerreros, pastores, exploradores e inventores de ciudades y países, exhortan el despertar de hombres y mujeres con innovadoras propuestas, encargados del rediseño de ciudades.

Las cartas están jugadas, ahora es el turno para cada jugador de realizar la mejor partida. Florecerá aquella en la que logremos atraer prosperidad, bienestar y desarrollo. La palabra tiene poder y lo que evoquemos de seguro contará con la energía suficiente de influir en nuestras vidas.

La pandemia hará lo mejor de ti: Adam Grant.

*Administrador de negocios internacionales, Especialista en marketing internacional, Especialista en marketing digital, docente universitario y dirigente gremial.

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Correo: director@acopiglobal.com

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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