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Yo Opino

¿Por qué a Petro?

He ahí la expresión popular que surgió de aquella contienda electoral, “Las mujeres votaron por la mañana, los hombres por la tarde y por la noche votó el Gobierno”, cualquier coincidencia con la realidad de las actuales elecciones donde se dice que el pueblo vota hasta las 4:00 p.m. y que después de esa hora vota la registraduría, es mera coincidencia.

Por: John Jairo Claro Arévalo/ Empecemos con una breve historia de un grupo insurgente que surgió a partir de las elecciones presidenciales el 19 de abril de 1970, he ahí su nombre del M-19. Acontecía en ese entonces, cuando Misael Pastrana Borrero del partido conservador, además también el último candidato del Frente Nacional, quien se enfrentó en las urnas por la presidencia de Colombia con el general golpista Gustavo Rojas Pinilla, creador de la Anapo.

Para ser breves, lo cierto es que los medios radiales daban en sus reportes después del cierre de las votaciones, que quien punteaba en el conteo de los votos, siempre fue el candidato Rojas Pinilla, sin embargo, entrada la noche, se fue la luz y palabras más, palabras menos, al día siguiente el presidente ganador fue el candidato Pastrana Borrero.

He ahí la expresión popular que surgió de aquella contienda electoral, “Las mujeres votaron por la mañana, los hombres por la tarde y por la noche votó el Gobierno”, cualquier coincidencia con la realidad de las actuales elecciones donde se dice que el pueblo vota hasta las 4:00 p.m. y que después de esa hora vota la registraduría, es mera coincidencia.

Pero bueno, como el tema a tratar es otro. Posteriormente de ese 19 de abril de 1970 cuando gana Pastrana, como consecuencia de ese fraude electoral,  años más tarde surge el Movimiento del 19 de abril, fundado por Jaime Bateman Cayón, donde militaron: Iván Marino Ospina, Álvaro Fayad, Carlos Pizarro Leongómez, Carlos Toledo Plata, Antonio Navarro Wolf, Carlos Alonso Lucio, Rosemberg Pabón, Everth Bustamante, Vera Grave, Gustavo Petro, Otty Patiño, Eduardo Chávez, Augusto Osorno, Angelino Garzón, entre otros, este último fue militante de la Alianza Democrática M-19.

Llama poderosamente la atención que, de todos ellos, medio país le enrostra solo a Petro su militancia en el M-19, las hordas rabiosas enemigos de la paz, del cambio, lo hacen responsable de la toma del palacio de justicia y su participación de ella, cuya acción dejó 94 muertos, entre ellos 11 magistrados de la Corte, decenas de heridos y 11 desaparecidos, en su mayoría empleados de la cafetería y visitantes. Lo cierto es que Petro fue detenido trece días antes de ese holocausto.

Es muy curioso leer la opinión de muchos colombianos cuando se refieren a ex guerrilleros que se han desmovilizado en diferentes procesos de paz, en el caso de Petro y muchos de sus compañeros alzados en armas, se desmovilizaron el 8 de marzo de 1990 durante el gobierno del presidente Virgilio Barco.

Solo a Petro lo comparan con el demonio, el rey del mal, Atila, Ibrahim I, Stalin, sin embargo, de sus compañeros de insurgencia, poco o nada se habla, por ejemplo Rosemberg Pabón, ex guerrillero del M-19, el “comandante uno” quien dirigió la toma de la embajada de la República Dominicana en Bogotá en 1980, se vinculó al gobierno de Álvaro Uribe como director del Departamento administrativo de Economía Solidaria, Dansocial.

Everth Bustamante, ex guerrillero del M-19, fue director de Coldeportes durante los años 2006 al 2010 en los gobiernos de Uribe, en el año 2014 fue elegido senador de la República por el Centro Democrático.

Eduardo Chávez, ex guerrillero del M-19, fue senador de la república y fue el coautor de la seguridad democrática durante los gobiernos de Uribe, Planteó crear una red de un millón de “colaboradores” de la fuerza pública para la prevención del delito en Colombia.

Antonio Navarro Wolf, también ex guerrillero, llegó a ser el segundo comandante del M-19, después de Carlos Pizarro, fue Ministro de Salud durante el gobierno de César Gaviria y según el portal la Silla Vacía, Navarro. respaldó las políticas de seguridad democrática de los gobiernos de Uribe, política ésta, que propició luego, los “falsos positivos” que hasta la fecha suman 6.402 asesinatos de civiles por parte del ejército colombiano.

Ex guerrilleros como Carlos Alonso Lucio, Augusto Osorno, también del M-19 y Carlos Franco y Darío Mejía del EPL, han apoyado incondicionalmente a Uribe, por ello, estos dos últimos, fueron compensados con cargos burocráticos durante su gobierno, el primero se desempeñó como director del programa presidencial de Derechos Humanos durante sus dos gobiernos, de 2002 a 2010. El segundo fue asesor de Luis Carlos Restrepo en la Consejería de Paz.

¿Se ha preguntado usted por qué el encono, la malquerencia, el odio y la ojeriza contra Petro, y vítores, vivas, loas y aplausos a otros ex guerrilleros como Rosemberg Pabón, Everth Bustamante, Eduardo Chávez, Antonio Navarro Wolf, Carlos Alonso Lucio, Augusto Osorno, Carlos Franco y Darío Mejía, si todos militaron en la insurgencia?

Traemos a colación un aparte del poema “labrador (1808)” de Goethe: «Pero sus estridentes ladridos / sólo son señal de que cabalgamos»

*Licenciado en música, artista, docente, compositor del himno de Bucaramanga, exconcejal de Bucaramanga.

Twitter: @johnclaro

Facebook: johnclaro

Instagram: johnclaro14

Correo: jclaro1960@gmail.com

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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Aunque excepcionales y competentes, aún invisibles

El trabajo es un claro indicativo de participación y equidad y para nadie es un secreto que cuando eres mujer, el desafío es mayor, lo cual me resulta bastante contradictorio cuando, hoy por hoy, nos hemos empoderado para superar muchas barreras, educándonos incluso más que los hombres y reforzando nuestras capacidades para empezar a cobrar mayor protagonismo social.

Por: María Isabel Ballesteros/ Se acerca el día que conmemora las luchas de la mujer, por su participación dentro de la sociedad, y si bien es cierto que nos encantan los detalles, el mejor presente que podríamos recibir en el mundo, sería compartir el mismo nivel de oportunidades, con nuestros pares masculinos, y que las estadísticas no evidencien más las diferencias abismales que existen entre nosotros.

El trabajo es un claro indicativo de participación y equidad y para nadie es un secreto que cuando eres mujer, el desafío es mayor, lo cual me resulta bastante contradictorio cuando, hoy por hoy, nos hemos empoderado para superar muchas barreras, educándonos incluso más que los hombres y reforzando nuestras capacidades para empezar a cobrar mayor protagonismo social. No solamente batallamos para conquistar un espacio en mercados con predominio masculino, sino que también necesitamos concertar la vida profesional y personal, pues el salir de casa no nos desliga, a la mayoría, de nuestro rol de madres o esposas.

Por ello, el que se diga que las latinas trabajamos más no es una afirmación injustificada o una simple posición sexista. De hecho y según el DANE, el 56% de las mujeres colombianas son cabeza de familia y en el 2010 se comenzó a reconocer la llamada “economía del cuidado” que corresponde al trabajo no remunerado que desempeñamos las mujeres, relacionado con la atención de la familia, los niños y los adultos mayores. Fue así como surgió la Ley 1413, que ese mismo año llevó al gobierno a medir esas actividades que perfectamente podrían estar en manos de terceros.

Para mí, ese fue un gran paso en el avance de las políticas gubernamentales que reconocen el valor agregado del trabajo femenino al país. Complementariamente, en el año 2017 se llevó a cabo en la ciudad de Bucaramanga el proyecto de la Fundación Mujer y Futuro, que nos dio una idea más amplia al cuantificar, a través de un modelo sistematizado, el trabajo no remunerado. La actividad contó con 100 participantes y de acuerdo con los resultados obtenidos se concluyó que las mujeres llegaron a destinar semanalmente, en promedio, 42 horas y 32 minutos en el cuidado del hogar, 11 horas y 13 minutos apoyando en sus labores a los integrantes de su familia, y 8 horas y 49 minutos realizando actividades para el beneficio comunitario.

Esta muestra nos permitió vislumbrar que estamos frente a verdaderas “súper mujeres”, que si permanecen en casa invierten allí hasta 110 horas semanales y cuando trabajan afuera, el cálculo promedio es de 25,7 horas adicionales a su jornada laboral de la semana. Tan importante es el aporte del trabajo de la mujer al hogar, que dentro de las variables de la macroeconomía se ha determinado su equivalente al 20 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Sorprendente para muchos, ¿verdad?… Pero bueno, mi argumento no termina allí, pues en términos organizacionales también se ha llegado a medir el rol de ama de casa, que en nuestro imaginario pareciera solo requerir de educación básica cuando, según un informe del Instituto de La Familia de la Universidad de La Sabana, implica como mínimo manejar estas 8 competencias:

  1. Orientación y servicio al cliente, al pensar y actuar en función de las necesidades de la familia.
  2. Liderazgo organizacional, por su trabajo en el hogar al ser un referente a seguir por parte de los miembros de la familia.
  3. Integridad y lealtad, al ganarse la confianza de los hijos y el esposo, gracias a la coherencia entre lo que piensa, dice y hace.
  4. Eficiencia laboral, al atender las necesidades de toda la familia, en especial la alta demanda que exigen los recién nacidos o niños pequeños en cuestión de tiempo, esfuerzo y dedicación.
  5. Trabajo en equipo, al organizar la colaboración de los hijos y el esposo, según las capacidades de cada uno.
  6. Comunicación asertiva, al aprender a escuchar y tener empatía.
  7. Visión de negocio, al potenciar las necesidades de su familia y ver oportunidades en los demás, que quizá nadie más ve.
  8. Mejora personal continua, al ser expertas en autoconocimiento, autocrítica y tener voluntad de aprender.

Definitivamente, las mujeres tenemos tal nivel de compromiso y capacidad que deberíamos convertirnos en el primer grupo de apoyo para las que brillan afuera, las que se mueven en ambos campos o las que se han quedado en casa, solo para iluminar su hogar. El trabajo doméstico no es nada sencillo, pero es una forma de educar con acciones y sin caer en la retórica actual, es evidente la multiplicidad de tareas simultáneas que nos han ocupado, sumadas a la carga física y emocional que trajo el confinamiento.

Si bien es cierto que en la organización de la vida social cada quien aporta de diferente manera a esa construcción, también debemos reconocer que los cambios culturales y las más recientes formas de pensar, a veces se quedan cortas al interpretar las nuevas responsabilidades que tomamos o que dejamos de asumir.

Nuestro mundo moderno se ha decantado por procurar los derechos de las personas, pero en la misma medida ha impuesto, en primeros lugares, conceptos que dan mayor valor al poder económico y a lo superficial, ocasionando de manera injusta una subvaloración de los roles tradicionales y relegando a un papel secundario, por no decir que invisible, a las personas que aparentemente “no monetizan”.

Y aquí es donde surgen vacíos, pues quienes criamos hijos estamos haciendo un trabajo de formación primaria aparentemente intangible, pero irremplazable y tan trascendente que hoy marca, en buena medida, lo que somos como sociedad.

¿Estamos conformes con la realidad?… Yo no, y tampoco creo que se trate de limitarnos por nuestro rol de mujeres, pues hemos demostrado lo adaptables y competentes que podemos ser, pero eso no significa que dejen de incentivarse políticas públicas que favorezcan un balance para el desarrollo de todo nuestro potencial, a la vez que consideren la crianza no solo como parte fundamental de la sostenibilidad de la especie humana, sino un factor clave para el progreso y la utopía social, pues cuando partimos todo se queda, pero los hijos son nuestra huella y los instrumentos que definen la permanencia del bien y del mal.

*Asesora en Sistemas Integrados de Calidad

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(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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Apoyo a la JEP, porque exijo la verdad

Ya se comprobó, por ejemplo, que la fiscalía general de la nación le ocultó material probatorio a la JEP en el proceso contra un jefe guerrillero y está claro que al Gobierno no le interesa que se conozca el aporte de sus militares y de sus funcionarios al conflicto interno que ya cumple más de medio siglo.

Por: Javier Antonio Rojas Quitian/ Lo de los mal llamados “Falsos positivos” debería representar la vergüenza más grande para el Estado Colombiano, pues como consecuencia de este episodio de horror en el que se vieron involucrados más de 100 batallones del Ejército Nacional, existen cerca de 6000 familias colombianas que aún claman justicia y lloran sus hijos injustamente acribillados.

Según la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, entre el 2002 y 2008 se cometieron 6.402 ejecuciones extrajudiciales (como las denomina el derecho internacional humanitario) a manos del Ejército de Colombia y no 2248 como lo quiso hacer ver la Fiscalía General de la nación, minimizando el hecho.

6402 jóvenes colombianos de escasos recursos, sin empleo e incluso con discapacidades físicas, que fueron reclutados por efectivos del ejército en diferentes partes del país, con la promesa de brindarles un trabajo estable y digno, para después aparecer fusilados con tiros de gracia, en fosas comunes, con botas de caucho nuevas y fusiles oxidados, haciéndolos pasar como guerrilleros muertos en combate.

Estos asesinatos tenían como objeto, aparentar resultados exitosos en contra de la guerrilla colombiana, para que los miembros del ejército accedieran a ascensos, condecoraciones, premios, viajes e incentivos económicos, dentro de un programa de estímulos del presidente de la época, Álvaro Uribe Vélez, que se había reglamentado mediante el Decreto 029 de 2005 del Ministerio de Defensa. El que más bajas presentara, más estímulos recibía.

Hoy cerca de 15 años después de tan vergonzantes hechos y luego de que en el proceso de paz con las Farc se instituyera la JEP, se avivan las esperanzas que para estos 6402 jóvenes fusilados exista algo de justicia, el mismo hecho de reconocerlos, ya dignifica su nombre póstumamente. La JEP como parte de un sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición, busca defender los derechos de las víctimas del conflicto y teniendo como base la verdad de lo ocurrido procura por una justicia restaurativa del daño causado.

Pero el trabajo de esta Jurisdicción especial para la paz, no ha sido ni será fácil, personas muy influyentes en el Gobierno Nacional tienen cuentas pendientes con los colombianos, y harán todo lo posible por no saldarlas y porque las evidencias duerman el sueño de los justos en los anaqueles de las Instituciones que deberían investigarles, colocando palos a la rueda para que la verdad nunca salga a flote.

Ya se comprobó, por ejemplo, que la fiscalía general de la nación le ocultó material probatorio a la JEP en el proceso contra un jefe guerrillero y está claro que al Gobierno no le interesa que se conozca el aporte de sus militares y de sus funcionarios al conflicto interno que ya cumple más de medio siglo.

Prueba de ello, es que cuando la JEP imputó al secretariado de las extintas Farc delitos de lesa humanidad, el Gobierno airoso en cabeza del presidente, dando credibilidad a lo imputado solicitó la cabeza de quienes están en el congreso en representación del grupo guerrillero, pero cuando la misma JEP público el número real de personas asesinadas en los falsos positivos el gobierno insiste en desprestigiar y enlodar el nombre de la Jurisdicción especial.

El comandante del ejército, ante la publicación del número real de jóvenes asesinados, comparó a la JEP con víboras venenosas, el mismo comandante del ejército que ofreció condolencias por la muerte de alias “Popeye”, se conduele por la muerte del gatillero de un narcotraficante, pero se muestra odioso, prepotente e indolente cuando se trata de la muerte de más de 6 mil jóvenes pobres. Le vendría bien algo de nobleza señor comandante, algo de vergüenza.

Queda claro, que no quieren contar la verdad sobre lo ocurrido y en esta guerra de tantos años, duelen igual y reprochamos igual las muertes causadas por la guerrilla, como las muertes ocasionadas por el actuar delictivo del Estado y si queremos realmente cerrar este episodio de guerra es claro conocer de parte y parte la verdad sobre los hechos.

Respaldo a la JEP, pero respaldo más la idea de que se conozca la verdad, las Madres de los jóvenes de los falsos positivos, así como las Madres de tantos soldados y policías asesinados,  merecen que les pidan perdón, que les “reparen” por el daño causado, por ello, como ciudadano exijo al Gobierno nacional garantías para la JEP, pero le exijo también a esta, que con el mismo racero esculque el actuar de todas las partes, para que quien tenga cuentas pendientes con las paz de nuestro país, responda por lo que hizo, repare sus víctimas o de lo contrario pague por ello.

*Exalcalde de Sucre (Santander), Administrador de Empresas, Especialista en Gestión Pública y Magister en Políticas Públicas y Desarrollo.

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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Lo que esconden las EPS

No es aceptable crear políticas públicas sin el más mínimo asomo de humanidad, pero si con un afán mercantilista y desencadenar en tal nivel de tragedia, pues con el mayor cinismo unos pocos se lucran a cantaros.

Por: Fredy Chinchilla/ Es necesario que todos los colombianos se hagan una pregunta, ¿cuáles han sido las consecuencias de la privatización de la salud en Colombia? Cosa que no es muy comunque la mayoría de los colombianos lo hagan pues con todo respeto lo digo, parecieran zombis y esto lo expreso que viendo una realidad tan compleja en materia de atención en salud no despiertan, ni tomas conciencia en algo tan fundamental para la vida de todos y paso seguido a esto presentaré algunas cifras que espero los lleve a despertar y reflexionar.

Entre 1998 y 2010 según cifras de oficiales del instituto nacional de salud, INS. En Colombia ha habido 1´400.000 muertes totalmente evitables, si mi apreciado lector, pudieron haberse evitado. Por tanto es sin duda la mortandad más grande en la historia del país, estas muertes se hubieran podido evitar por una gestión decidida y determinada en pro de la vida y la salud de los colombianos, es realmente espeluznantes y de una gravedad gigantesca, esto equivale a 3 veces el número de muertos por el conflicto armado en Colombia durante 60 años, estas cifras son verificables y pueden ser buscadas en las paginas oficiales del instituta nacional de salud en su apéndice de mortalidad evitable.

Sin duda a muchos pueda ser que deja asombrado y por qué no estupefacto o de piedra tan aterrador panorama.

Ahora hay otro dramático apéndice que es el peor de los fantasmas del país y como para variar la corrupción hace su entrada triunfal y no desconocida actuación, se han robado Billones de la salud y un caso emblemático de esto fue el ya muy sonado caso de Saludcoop, donde se robaron 1,5 billones de pesos, dinero que fue destina para todo menos para la atención en salud, incluso para compras de sedes sociales y que no es nada nuevo esta noticia.

Pero más grave aún es la presunta comisión de delitos como lavado de activos a través de EPS aclarando que no todas incurrieron en este delito, en Colombia existieron  hasta hace unos años 72 EPS de las cuales solo  subsisten aproximadamente alrededor de 48, de todas estas se investigó una, si mis apreciados lectores una sola de esas 72 y lo que se encontró fue muy revelador y el caso que ya comentaba de Saludcoop es impresionante, ahora bien a través del tiempo son muchos más los hallazgos de robo descarado de los recursos de la salud y los directos responsables de esto, si muy bien ahí te mandan saludos, es decir impunidad con los peces gordos, La ley 100 de 1994 que mercantilizó la salud, de paso la deshumanizó  y no se requiere documentar en este texto los millones casos pues esa historia se cuenta sola.

Al final quien responde por tan aberrante genocidio y con cifras tan contundentes, como ya se manifestaba, es criminal haber convertido en negocio la salud, bajo el argumento de ampliar cobertura, si bien la cobertura aumentó, pero la deshumanización fue consecuente con el aumento de esa ampliación de cobertura, ya que 1´500.000 muertos no es cualquier cosa, es mediante realmente aberrante, aterrador y hasta el cansancio decirse que desencadenan perversamente en lo criminal. Muchos médicos y profesionales de la salud son presionados y coaccionados mediante las auditorias medicas que finalmente debe someterse so pena de ser despedidos y eso es una realidad que ya no se puede ocultar, esto demuestra que los sacrificados son los profesionales de la salud y los pacientes

No es aceptable crear políticas públicas sin el más mínimo asomo de humanidad, pero si con un afán mercantilista y desencadenar en tal nivel de tragedia, pues con el mayor cinismo unos pocos se lucran a cantaros. Esto no significa que la iniciativa privada no incursione en el campo de la salud, pues las empresas hay que cuidarlas, pero muy distinto que prevalezca lo económico sobre la vida y la dignidad humana a través de la salud.

Finalmente es el congreso de la republica el llamado a cambiar esta horrible realidad de muerte y que están respaldadas por cifras oficiales de las que ya se hizo mención en el presente artículo. Solo espero que estas líneas de opinión sirvan así sea en lo más mínimo a crear conciencia y reflexión, para que el venidero proceso electoral donde se escogerá el próximo congreso de la republica elijan los ciudadanos, congresistas garantes de sus derechos y no sus propios verdugos y hay que estar muy atentos pues se avecina en el actual periodo legislativo una posible reforma a la salud que arrasaría muchos más derechos en materia de salud y la invitación es a hacer sentir nuestra voz de protesta e indignación en paz y sana convivencia.

*Ingeniero de Mercados

Twitter: @fredy_asesor

Celular: 311 274 1960

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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