Reinventando la educación

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Por: Alfonso Prieto García/ Mucho se habla sobre cómo mejorar la calidad de la educación, la cobertura y la orientación y desarrollo vocacional de los educandos, encontrando de primera mano, la importancia de unos bien formados y experimentados profesores, una dotación suficiente y actualizada de infraestructura, materiales de apoyo y tecnología y una metodología apropiada a propósito del reto de la educación remota en época de pandemia, dispuesta con  una práctica pedagógica relacional, crítica y formadora de  competencias básicas, sociales, de juicio crítico y desarrollo humano, en el que se destaque por igual el crecimiento de el saber, el ser y el hacer, en la educación básica primaria, básica secundaria y media vocacional.

Lo anterior suena a poesía mientras no se evalúe en realidad las condiciones en las que se ofrece formación, sobre todo cuando las instituciones sedes con sus subsedes, ofrecen los tres diferentes niveles formativos pero el estado no garantiza la disposición de profesores con la formación y experiencia profesional y docente adecuada, los laboratorios e insumos para la inmersión al mundo de la aplicación de la ciencia y su uso en la tecnología para la satisfacción de las necesidades del hombre; si la educación es la base de la transformación social como retóricamente lo predican en el ejecutivo y el legislativo, porque no ofrecerle lo necesario para perfilar jóvenes con bases humanas, técnicas y científicas, que exploren su propio futuro, con opción de escoger la media técnica (10 y 11 grado), en el área que se siente fuerte y le mueve la creatividad e iniciativa, en lugar de terminar sus ciclos de formación en una institución que no  contempla ni le da las bases para una formación universitaria con alto nivel de satisfacción e impacto y no por economicismos estatales de agrupación de instituciones territorialmente, para lograr economías pírricas a costa de la identificación y desarrollo vocacional del joven en la siguiente etapa de formación.

En nuestra patria chica, Bucaramanga, según el SIMAT, se cuentan según estadísticas 2019, con 76.858 estudiantes matriculados, 2.045 de nacionalidad venezolana, formándose en 48 sedes y 126 subsedes oficiales, dispuestas según el esquema educativo nacional; la pregunta obligada es, en qué condiciones se encuentran, locativa, infraestructural, operativa, dotacional, de materiales  básicos, laboratorios e implementos para la enseñanza de las ciencias básicas, las leyes naturales, y el comportamiento humano, que consoliden unos presaberes suficientes y necesarios para la decisión de vida del joven, cuando se enfrente a la selección de su siguiente ciclo de formación, si logra llegar al 64% de los bachilleres favorecidos con el ingreso a la educación superior

¿Acaso cómo hacían los colegios oficiales del ayer para formar en proporción mayoritaria de educandos exitosos en la formación universitaria diurna o nocturna o el desempeño laboral a partir de su ciclo básico educativo? ¿Cuántos bachilleres al formarse técnicos iniciaron una ascendente vinculación laboral gracias a los conocimientos y experticia que la educación de otrora ofrecía?

Desandando por los caminos de la enseñanza, nos encontramos frente a instituciones que regentadas algunas por comunidades religiosas y otras por civiles ciudadanos de trayectoria, se constituían en la mejor opción para balbucear por rotaciones, las áreas de formación o trabajo, con laboratorios, personal docente de gran experiencia en ramas como la automotriz, la metalmecánica, la tipografía, conducción eléctrica, dibujo técnico, promoción social, veterinaria, gastronomía, dibujo técnico y si aún no encontraba el área de su preferencia, optaba por la modalidad de bachillerato clásico, para continuar en formación superior de otras connotaciones; estamos hablando de colegios como la Nacional de Comercio, el Eloy Valenzuela o Salesiano, Tecnológico Santandereano, la Normal de Señoritas, el Custodio García Rovira o INEM, todos ellos oficiales, aun cuando la dificultad presentada en esa época, era alcanzar el cupo para adelantar los tres niveles de formación donde se ofrecía la  vocacional del interés personal o porque no reconocerlo, familiar.

Romper esquemas es una de las formas de encontrar verdaderas soluciones a las dificultades, por lo que preciso dejarle la siguiente propuesta que, al no encajar en la actual forma de administrar la educación, requiere la participación de quienes demandan las nuevas generaciones, lo cual cubrirá en alto porcentaje, las falencias anteriormente comentadas:

Recuperar los colegios con laboratorios y talleres en las diferentes líneas de formación vocacional (los relacionados en párrafos anteriores), proveerlos de profesores experimentados en su desempeño laboral vocacional, dotarlos de laboratorios, talleres, materiales, insumos, equipos y todo lo necesario para adquirir conocimientos, desarrollar competencias científicas, investigativas y o laborales.

Dedicar estos colegios para los niveles 10 y 11 únicamente, de manera que la cobertura para los educandos sea mayor y adelanten la vocacional que prefieran, no importa donde vivan ni de que institución sede o subsede procedan.

Reasignar a los docentes vinculados al magisterio en condición de profesionales de las diferentes ramas, para asignarlos a las áreas correspondientes, donde la formación, la experiencia, la práctica pedagógica y formación humanística, sea la garantía de una formación dual de bachiller, donde el horizonte sea su ciclo posterior de formación, su vinculación a la fuerza productiva, o la combinación de estas.

Convocar al sector productivo de las diferentes vertientes para que adopten estas instituciones y sean la mejor opción de vinculación posterior laboral o mixta.

Exigir a los gobiernos la construcción de nuevos colegios que aumenten la oferta de 1 a 9 grado si se presenta déficit de cobertura.

Atrevámonos a proponer para innovar, mejorar y alcanzar éxitos para las nuevas generaciones.

*Economista, Magister en Administración de Empresas, exconcejal de Bucaramanga, exdirector seccional UCC Bucaramanga, Asesor nacional de calidad UCC, Investigador Colciencias y Asesor de proyectos.

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).