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Nueva EPS: ¿Triangulo de las bermudas?

Por: Luis Alfredo Bonza Forero/ El triángulo de las bermudas está ubicado en el mar caribe, zona comprendida entre Miami, La Florida (EE.UU.), Puerto Rico y las Islas Bermudas.

El título de la presente columna desnuda que el delta está en nuestra ciudad y el resto del país, ¿es la Nueva EPS? Pregunta del millón, porque dicen lo que les llegue allí desaparece, igual en las entidades con las que contratan servicios para sus afiliados, no hay quien responda por la buena atención, falta control en la entrega de medicamentos a tiempo, vacunas autorizadas negadas en aplicarlas sin razón alguna, en estas entidades no responde nadie por sus atrocidades, sus afiliados son fustigados cada día, nadie controla a la Nueva EPS, la Superintendencia de Salud en Bucaramanga debe hacerlo, pero ignoran su atribución, lamentablemente es un escampadero burocrático, inepto, excesivamente permisivo, limitados en sus funciones, no solucionan nada, menos obligar a los entes de salud a cumplir sus obligaciones, cuando esto ocurre patrocinan el mal llamado paseo de la muerte, en un decir se convierten en presuntos homicidas en potencia, porque la falta de suministro oportuno de medicamentos esenciales a quienes fueron formulados, al no cumplir su posología del tratamiento cada sufrido corre el peligro de fallecer.

A ojos cerrados, oídos tapados de sus actores irresponsables, descuidados por las autoridades civiles y penales llamados a sancionar esta clase de entes embarulladores de la ley, hay que acabar con la desfachatez aplicada con audacia por la Nueva EPS, cuyos afiliados pagan un servicio, pero su atención es inhumana.

Las autoridades deben controlar la prestación de los servicios de salud pero reitero no lo hacen, en detrimento de infinidades de enfermos que mueren tendidos en el piso de una IPS, hospitales, o lugares de atención médica, implorando caridad para que los dispensarios entreguen las medicinas y así tratar de sostenerse con vida, esta escena reiterativa marca tribulación a quienes por ningún motivo tienen que sufrirla, la justicia penal es permisiva en la violación de la ley que protege al adulto mayor de 60 años, la Ley 1850 del 19 de julio del 2017 deplorablemente nadie la hace cumplir, quien la transgreda puede incurrir en prisión de 3 a 8 años de cárcel y multa de 50 a 200 SMLV e inhabilidad para desempeñar cargos oficiales.

Omitir la ley se llama prevaricato, delito que puede judicializar a quien lo infrinja, reitero, pero las autoridades penales miran los toros desde la barrera y ole.

(Pruebas) 1- Tengo un mi poder documentos de un adulto mayor que el año anterior en el mes de junio le prescribieron la vacuna antineumococcica conjugada 13 valencias, jeringa pre llenada de 0.5 ml aplicar dosis única, formulada por el médico infectólogo Héctor Julio Amaya Santiago, vacuna esta que fue negada obviamente no aplicada.

2- El 10 de octubre del 2020 le fue formulado un medicamento para un tratamiento de disfonía que arrecia, no lo ha iniciado por no entregarle la medicina, igual 10 terapias fonoaudiológicas no se las han hecho.

3- En diciembre 28 del 2020 se repite la fórmula de la vacuna antineumococcica conjugada 12 valencia al mismo adulto mayor con código 171134887, tampoco le fue entregada menos aplicada.

4- Diciembre 30 del 2020 la Espironolactona. Cuando redacté la columna no había sido entregada, casos violatorios a la Ley 1850 del 19 de Julio del 2020.

5- La ñapa, el afectado llega a 2 meses de no entregarle la Tamsulosina, antinflamatorio para la próstata, por no tener un código que solicitándolo no se les da la gana entregar, interrumpir el tratamiento perjudica al damnificado, lo anterior suficiente para presentar cargos penales y más, esta denuncia pública puede ser cabeza de proceso penal, acogiéndola de oficio por violar la Ley 1850 de julio 19 del 2017.

¡Aló! Autoridades control de la salud, jurisdicciones penales lean, escuchen, procedan, ayuden a salvar vidas.  

*Periodista

Twitter: @BonzaForero  

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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Derecho a la ciudad o, una ciudad sin derechos

La palabra ciudad se usa de manera común e indistinta en el imaginario ciudadano, se califica bajo eufemismos: la Ciudad de la Eterna Primavera (Medellín), la Ciudad de las Puertas Abiertas (Manizales), la Ciudad Milagro (Armenia), la Ciudad Bonita (Bucaramanga), la ciudad amurallada (Cartagena). 

Por: Jairo Vargas León/ Los registros históricos dan cuenta que el año 753 antes de la era cristiana en su nomenclatura, se nominaba la expresión “Ab urbe condita”, cuya expresión significa “desde que se fundó la ciudad”, de ello da cuenta Tito Livio en su obra que lleva por título la expresión latina en referencia y en el cual relata la fundación de Roma.  Es coherente señalar que la urbe, derivada del latín “urbis”, era el nombre con el que se conocía la civitas o ciudad de Roma de ello se deriva el termino urbano relativo a la ciudad.

Desde esos tiempos se ha hablado de la ciudad en sus distintas connotaciones para referirse a diferentes formas y expresiones de la ciudad, Weber en su texto economía y sociedad observa la ciudad como un lugar o espacio del mercado “Toda ciudad…es una localidad de mercado, cuenta como centro económico del asentamiento con un mercado local …como es natural, los habitantes de la ciudad intercambian los productos especiales de sus economías respectivas y satisfacen de este modo sus necesidades[1].”

Después de la posguerra la ciudad fue adquiriendo un mayor protagonismo y tuvo en los tiempos más recientes como precursor al sacerdote Francés Henri Lefebvre, quien en su obra el derecho a la ciudad, publicada en 1968 interpreta la ciudad como uno de los derechos fundamentales del ser humano y de la ciudadanía, un derecho que implica el ejercicio de la sociedad civil para concebir la ciudad como parte de una razón de ser común y colectiva.

Jordi Borja (2004), reconocido urbanista mundial por su experiencia en el ayuntamiento de Barcelona, y quien oficia como consultor internacional en planeación urbana de numerosas ciudades del mundo considera el derecho a la ciudad como posibilidad de ciudad, este derecho lo estructura en tres facetas: (a) la física, que hace referencia al derecho al lugar, a permanecer, a la movilidad, es el  derecho a la seguridad y a la convivencia pacífica; (b) la faceta individual, hace referencia al derecho a definir el proyecto de vida libremente, el derecho a no vivir alejado, en espacios invisibles y sin calidad; y finalmente, (c) la faceta colectiva, que se refiere al derecho a la participación en los ámbitos reales de la decisión y la gestión.

La ciudad como Derecho

El primer foro social mundial celebrado en el 2001 en Porto Alegre-Brasil consagró la carta mundial por el derecho a la ciudad, en este documento el concepto de ciudad tiene dos acepciones. Por su carácter físico, la ciudad es toda metrópoli, urbe, villa o poblado que esté organizado institucionalmente como unidad local de gobierno de carácter municipal o metropolitano. Incluye tanto el espacio urbano como el entorno rural o semirural que forma parte de su territorio. Como espacio político, la ciudad es el conjunto de instituciones y actores que intervienen en su gestión, como las autoridades gubernamentales, los cuerpos legislativo y judicial, las instancias de participación social institucionalizada, los movimientos y organizaciones sociales y la comunidad en general.

En esta carta se contempla la protección especial de grupos y personas en situación de vulnerabilidad, se consideran vulnerables las personas y grupos en situación de pobreza, los amenazados por desastres naturales, las víctimas de violencia, las personas con discapacidad, y los migrantes forzados.

las ciudades deben abrir espacios institucionalizados para la participación amplia, directa, equitativa y democrática de los ciudadanos en el proceso de planificación, elaboración, aprobación, gestión y evaluación de políticas y presupuestos públicos. Al igual que en los planes de desarrollo urbano.

Las ciudades, en el marco de sus competencias, deben adoptar medidas para garantizar a todos los ciudadanos que los gastos de vivienda sean soportables de acuerdo a sus ingresos; que las viviendas reúnan condiciones de habitabilidad, que estén ubicadas en un lugar adecuado y se adapten a las características culturales y étnicas de quienes las habitan, Las ciudades deben facilitar una oferta adecuada de vivienda y equipamientos urbanos y establecer programas de subsidio y financiamiento para la adquisición de tierras e inmuebles, de regularización de la tenencia del suelo y de mejoramiento de barrios precarios y ocupaciones informales. Qué tanto de ese catálogo de derechos se aplica en el ordenamiento institucional y  en las políticas públicas para materializar un derecho a la ciudad en Colombia?

Derecho a la ciudad en Colombia

En Colombia la ciudad no existe, imperativamente es ausente del ordenamiento constitucional. En diferentes normas del texto legal de las cuales se pensaría correlacionar la ciudad como el escenario para que se cumplan los derechos, en algunos de los más pertinentes se evidencia tal desconocimiento. El artículo 51 consagra el derecho a vivienda digna, de la cual es entendible que es el nicho a través del cual se proyecta la ciudad, sin embargo no aparece mentada. Otros tantos artículos confirman la tendencia ausente de la ciudad, el artículo 286 define como entidades territoriales: los departamentos, los distritos, los municipios y los territorios indígenas. La ciudad sigue inexistente como entidad territorial, a pesar de que la realidad del censo de población y vivienda realizado por el departamento nacional de estadística-DANE, del 2018 determinó una prevalencia urbana en la cual la población está distribuida un 77,1% en las cabeceras municipales, un 7,1% en los centros poblados y el 15,8% en la población rural, estos datos reafirman la tendencia ascendente que ha tenido el proceso de urbanización en Colombia.

El artículo 311 preceptúa “al municipio como entidad fundamental de la división político-administrativa del Estado le corresponde prestar los servicios públicos que determine la ley, construir las obras que demande el progreso local, ordenar el desarrollo de su territorio”, pero nada dice de la ciudad, no la concibe, no la describe, mucho menos la define institucionalmente, cuando la urbe está presente en un 80% del territorio nacional.

Lacónicamente se registra en un solo evento la palabra ciudad en el artículo 322 de la carta magna: “a las autoridades distritales corresponderá garantizar el desarrollo armónico e integrado de la ciudad y la eficiente prestación de los servicios a cargo del Distrito; a las locales, la gestión de los asuntos propios de su territorio”, no hay otro registro legal que indique que es la ciudad, ¿cuál es su función pública?, cuales son los derechos y deberes que de este ente se desprenden?

No obstante, lo anterior la palabra ciudad se usa de manera común e indistinta en el imaginario ciudadano, se califica bajo eufemismos: la Ciudad de la Eterna Primavera (Medellín), la Ciudad de las Puertas Abiertas (Manizales), la Ciudad Milagro (Armenia), la Ciudad Bonita (Bucaramanga), la ciudad amurallada (Cartagena).

En otras latitudes la noción de ciudad aparece tanto como un hecho físico-espacial (las ciudades más grandes), como un hecho económico (una ciudad muy turística), como un hecho social (una ciudad muy insegura), como un hecho religioso (la ciudad levitica), o como una combinación de varios hechos. Pese a todo esta realidad la ley ha decidido que la ciudad no existe, si ello es así, Como la ciudad puede garantizar derechos, ¿acaso existe un Derecho a la ciudad?

*Abogado-Economista, Magister en filosofía, Doctorando en Derecho, Docente Universitario 

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

[1] Weber Max, Economía y sociedad, fondo de cultura económica, pág. 939.

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Luces, cámaras y vacunación

No es posible que después de esperar meses, de negociaciones secretas y de no rendirle cuentas claras al país sobre el proceso de adquisición de los biológicos, nos salgan con tan sólo 50 mil dosis y que aquí lo volvieron fiesta, en ningún país del continente se había visto tanta escenografía.

Por: Jhon F. Mieles Rueda/ Después de la llegada al país de las primeras 50.000 dosis de vacunas de la farmacéutica Pfizer contra el Covid-19 procedentes de Bélgica, se pudo evidenciar que se esconden unos políticos que más allá de ayudar a los ciudadanos, quieren es buscar protagonismo individual.

A la fecha han muerto en el país más de 59.000 personas a causa del Covid-19, por ello en su momento cuando se conocieron las aproximaciones de las dosis de vacunas que el Gobierno Nacional iba a adquirir, se escucharon voces de esperanza, y era el momento necesario, pues Colombia se ubicaba detrás de países latinoamericanos que ya habían puesto en marcha su plan de vacunación: Ecuador, Bolivia, Perú, Brasil, Chile y Argentina.

Sin embargo y como si fuera poco, con la llegada de estas primeras dosis el Presidente de la República Iván Duque, aprovecho para poner en marcha toda su maquinaria publicitaria mostrándose como el salvador a la vez que decía que las vacunas no debían ser motivo de discursos políticos ni de demagogia.

Sin embargo la vicepresidenta y los mandatarios a nivel local empezaron a ser los principales protagonistas, queriendo tener cada uno espacio para retratar la llegada de la gloriosa salvación; mostrar cómo resulta más importante los protocolos, la escenografía, los movimientos y la buena mirada en cámara antes que la priorización de la aplicación de la tardía vacuna.

Para el ejemplo, en Sincelejo, el recibimiento de 600 dosis se dio con el respaldo de un convoy militar, y es claro, este tan esperado evento requería de tal presencia. El Gobernador del departamento de Sucre, Héctor Olimpo, mientras se dirigía, con caja en mano al hospital de recibimiento, no pudo obviar el llamado que le hacían, pues faltaba un actor para la foto, el alcalde Andrés Gómez.

En Medellín, el alcalde Daniel Quintero fue un alma compasiva y noble, quien le extendió la mano a la primera enfermera vacunada en la ciudad en una escena esperanzadora y carismática de su parte.

Incluso, usaron la imagen de le enfermera jefe Verónica Machado, la primera colombiana vacunada contra la Covid-19 en Sincelejo, para compararla con el logo del partido de gobierno. A esta funcionaria de la salud quien presuntamente no le habían pagado el salario, eso es contradictorio.

Y esto es solo por citar unos cuantos casos de populismo político, de algunos gobernantes locales y funcionarios del gobierno que sin duda, dan un mal y equívoco mensaje para el país.

¿Qué pretenden alcanzar ahora?, ¿se están politizando las vacunas? No hay razón infundada que nos permitan concluir que todo acto político termina por estar encaminado a los intereses, las prebendas y las nefastas consecuencias que hoy día nos hace desconfiar en las instituciones públicas.

No es posible que después de esperar meses, de negociaciones secretas y de no rendirle cuentas claras al país sobre el proceso de adquisición de los biológicos, nos salgan con tan sólo 50 mil dosis y que aquí lo volvieron fiesta, en ningún país del continente se había visto tanta escenografía.

Gobiernos de la región como México y Argentina empezaron su plan de vacunación meses antes, incluso desde finales de 2020 y no hicieron espectáculo, se dedicaron al propósito que fue empezar sin contratiempos la inmunización a sus ciudadanos.

Si bien es cierto que esas  50 mil vacunas solo fueron el primer lote y que ya han llegado a la fecha otras 192 mil dosis de vacunas contra el covid-19 del laboratorio Sinovac, es importante ahora que con la llegada de los nuevos lotes de vacunas, no se repita este tipo de espectáculo politiquero.

Es más, si se desea lograr la meta de inmunizar a 35 millones de colombianos este año, pues se tiene que dejar de lado la politiquería ya que esto no le conviene al país. Para alcanzar esa ambiciosa meta, se necesitan aplicar cien mil dosis diarias, y a este paso no lo vamos a lograr.

No obstante, como ciudadanos tenemos que ser receptivos y apoyar el proceso de vacunación sin ideologías políticas para que de esta manera logremos superar en la mayor brevedad posible esta pandemia que ya ha cobrado la vida de casi 60 mil hermanos colombianos.

*TG. Agroforestal, pensador y político.

Facebook: Jhon F Mieles Rueda

Twitter: @meideijhon

Instagram: jhon_f_mieles

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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No entiendo al animal humano

El ser humano ha reanalizado su existencia y la forma que se ha transmitido de una generación a otra, ha querido darle una nueva dirección a la humanidad. Le ha dado un norte de acuerdo con las circunstancias socio económicas y científicas del momento. Sin embargo, sin importar lo que ha evolucionado, cada vez que se aleja de Dios y daña el cosmos donde vive ha perdido el camino. No aprende.

Por: Hugo Hernando Bernal Vallejo/ La salud y la enfermedad son variables que mueven la vida de los seres humanos. No es raro encontrar a los que gozan de buena salud malgastándola en vicios, mientras que aquellos que están enfermos, se la pasan luchando por conseguirla.

Estos ciclos viciosos se asemejan a lo que es una enfermedad infecciosa, solo que de carácter social. Un problema creado y transmitido por el ser humano y que ataca su propia existencia. Si bien el ser humano necesita convivir con los de su especie para el mantenimiento de su existencia, y esta convivencia puede traerle muchos beneficios; el vivir en sociedad también puede traerle consecuencias que, de no ser solucionadas, y aprendidas a tiempo, puede hacer que la misma sociedad a la que pertenece lo ataque.

El ser humano ha reanalizado su existencia y la forma que se ha transmitido de una generación a otra, ha querido darle una nueva dirección a la humanidad. Le ha dado un norte de acuerdo con las circunstancias socio económicas y científicas del momento. Sin embargo, sin importar lo que ha evolucionado, cada vez que se aleja de Dios y daña el cosmos donde vive ha perdido el camino. No aprende.

Al hombre, en su dimensión como ser “superior” le ha tocado repensar su existencia teniendo en cuenta las diferentes enfermedades que durante la historia le han demostrado su incapacidad. Enfermedades que han incidido en la vida de los seres humanos y que han costado millones de muertes. Peste de Justiniano, Peste negra, Viruela llamado virus variola, Gripe española, Gripe asiática (el virus de la gripe A (H2N2) de procedencia aviar apareció en 1957), Gripe de Hong Kong (virus de la gripe A (H3N2) fue registrada en esta ciudad en 1968), Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH). Se calcula que el VIH ha podido causar alrededor de 25 millones de muertes en todo el mundo.

La pandemia por Covid-19 causó una inestabilidad de todos los sistemas de salud. El ser humano había olvidado cómo afrontar una epidemia sin los recursos requeridos. Pero la gran estrategia para el manejo de la pandemia fue la conciencia y disciplina del ser humano. Uno pensaría que si las personas pueden morir por causa del Covid-19 se preocuparía y tomaría al pie de la letra las medidas básicas de bioseguridad, pues estamos hablando de la probabilidad de morir. Lo triste es que no hubo conciencia y tampoco disciplina. Donde el dios “dinero” motiva el proceder de la irracionalidad humana. El dinero es poder para obtener todo lo que sea vicio.

Un protocolo general de bioseguridad para mitigar, controlar y realizar el adecuado manejo de la pandemia de Covid-19 fue emitido por el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia a través de la Resolución 666 para que sea adaptado por cada sector a fin de proteger a sus trabajadores durante esta contingencia.

Este protocolo está orientado a minimizar los factores que pueden generar la transmisión de la enfermedad y fue implementado por empleadores y trabajadores del sector público y privado que requieran desarrollar sus actividades durante el periodo de la emergencia sanitaria. La vigilancia y cumplimiento estarán a cargo de la secretaría municipal o distrital.

Hay un protocolo, somos expertos para escribir normas jurídicas, pero también somos expertos para no cumplirlas. Como dice la sabiduría popular, hecha la norma, hecha la trampa; todo para ahorrar o ganar más dinero. Y el ser humano, en su rol de trabajador, que se joda. Claro que hay empresarios que resultaron muy afectados y perdieron o lesionaron su negocio. Y el gobierno a todo nivel hacía lo que podría de acuerdo con sus capacidades. Pero mientras la corrupción actúe como cáncer de la gestión pública, no hay gestión que sea eficiente y eficaz, máxime cuando el egoísmo lo rige.

Ahora bien, las medidas básicas de bioseguridad son: uso adecuado de tapabocas, lavado de manos y distanciamiento físico. En general, fortalecer los procesos de limpieza y desinfección de elementos e insumos de uso habitual, superficies, equipos de uso frecuente.

Quiero referir a una de las medidas de bioseguridad: El uso adecuado de tapabocas. Es sencillo entenderlo, es usar bien el tapabocas y que el tapaboca sea idóneo. Si uso mal el tapabocas, grave. Y que el tapabocas sea apto para protegernos del virus.

La OMS dio 5 consejos para ponerse, usar, quitarse y desechar un tapabocas: 1. Antes de ponérselo lavarse con alcohol o jabón. 2. Cubrir boca y nariz, 3. Cambiar el tapabocas cuando este húmedo, 4. el tapabocas se quita por detrás no por delante y 5. desecharlo en un reciente cerrado.

Todo tapabocas tiene una ficha técnica de calidad e idoneidad. Los tapabocas de sujeción a la oreja o a la cabeza, usados para protección general, cumplen una función de barrera microbiana reduciendo el paso de fluidos corporales al exterior, protege el riesgo de exposición a partículas suspendidas en el aire.

En general los tapabocas aptos que garanticen la prevención del virus Covid-19 tienen sus especificaciones. Cualquier tapabocas no sirve y el Estado debe garantizar que los tapabocas que se venden en el mercado sean aptos. Un tapabocas que no sea técnico define quien vive y quien muere. Lógico, no hay protección y menos prevención.

Ahora, los tapabocas son desechables o lavables. Lo cierto, es que el nuevo producto de moda es el tapabocas de diferentes colores, diseños, dibujos, coherente con la ropa, ya cualquiera lo hace y ya cualquier los vende.

En Barrancabermeja consigues tapabocas en el Parque de la Vida, Parque Fundadores y por la novena. Encuentra cualquier clase de tapabocas, suponen que tienen el visto bueno de la autoridad competente. Esa es la “fe” o confianza de los ciudadanos en sus autoridades.

Comprados unos al azar y hecha la prueba del agua que me explicaron, se observa que dichos tapabocas no son aptos para prevenir el virus Covid-19.

Mi pregunta: ¿Y Las autoridades distritales que campaña han diseñado para controlar la venta de los tapabocas que no son aptos? Por la omisión de las autoridades, creemos que son presuntamente cómplices y corresponsables de muchas muertes que han acaecido en esta bella tierra. Y si alguien no tiene uno puesto los policías no le dicen ni muuuu.

La alcaldesa Claudia López, el pasado 27 de enero de 2020 recomendó el uso del tapabocas quirúrgico o de un solo uso, frente al de tela. Los tapabocas de un solo uso o quirúrgicos son más eficaces a la hora de reducir el riesgo de contagio ya que debido a su composición y diseño filtran mejor las pequeñas gotas de saliva de las personas.

Obvio que los empresarios de los textiles del país reaccionaron, los que ellos producen pueden ser aptos, pero costosos. Y esos de mil. De dos mil hasta tres mil pesos que no son aptos y que muchos paisanos adquieren, como les garantizamos que son idóneos, si no hay control por las autoridades distritales. Esta indiferencia por la vida humana debe tener castigo divino, la madre que sí.

*Abogado, poeta e investigador cultural.

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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