¿Clases presenciales o virtualidad? La disyuntiva en el inicio del año escolar 2021

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Miembros del Sindicato de los Trabajadores del Sector Educativo de Santander (SES) anunciaron que no volverán a las aulas de clase hasta que no se vacune al profesorado.

Desde tercera semana de enero y la primera de febrero lleva a cabo el regreso a clase en todos los planteles del país. En ese proceso se empezará a aplicar el modelo de alternancia educativa, que consiste en un regreso progresivo y gradual a las aulas, sin dejar de lado las clases virtuales y la educación en casa.

En el departamento de Santander la fecha del inicio del año lectivo podría retrasarse si los gobiernos departamental y locales insiste en que las clases se desarrollen de forma presencial.

El pasado 6 de enero, más de 12.000 profesores miembros del Sindicato de los Trabajadores del Sector Educativo de Santander (SES) anunciaron que no volverán a las aulas de clase hasta que no se vacune al profesorado.

La decisión de los educadores tiene que ver con el aumento acelerado de contagios que actualmente vive Santander y Colombia en general. Según el reporte del 10 de enero, se confirmó que ya van 72.585 casos confirmados, de los cuales hay activos 6.184, y una cifra de 2.535 fallecidos.

El SES afirma que no se siente seguro volviendo a trabajar desde los colegios ya que el riesgo de contagio es muy alto, teniendo en cuenta el volumen de estudiantes y el tamaño de las aulas de los colegios públicos del departamento.

Además, afirman que en las instalaciones no se cuenta con los elementos de aseo necesarios para desinfectar las áreas y a las personas.

La Secretaría de Educación de Santander aseguró que antes de finalizar 2020 entregó más de 8.000 elementos de bioseguridad a las directivas de cada institución. Con estos artículos se pretende garantizar un retorno seguro a las aulas, pero los profesores afirman que esto no es suficiente para proteger su vida y la de los estudiantes.

Ante esto, el SES solicitó a la Gobernación de Santander realizar un estudio de las plantas físicas de los colegios públicos del departamento, para evidenciar la falta de garantías que existen en esos lugares con y sin pandemia. Además, los docentes proponen que con los resultados de la investigación se cree un plan de remodelación que establezca condiciones sanitarias seguras.

Los docentes aseguran que tiene toda la intención de iniciar el nuevo año escolar, pero que su objeción es a volver inmediatamente a las clases presenciales y no esperar a que los docentes sean vacunados. Hasta que la situación no sea resuelta, los miembros del SES no acatarán la orden de volver a las aulas.

El profesorado espera que sea el Ministerio de Educación Nacional (MinEducación) el encargado de solucionar el conflicto. Desde el SES afirman que desde el Gobierno nacional se debe trazar otra estrategia para iniciar el año escolar, que no implique que los estudiantes regresen a las aulas y, por el contrario, se fortalezca el modelo virtual que se ha venido usando desde marzo del año pasado cuando inició la pandemia.

A la espera de un pronunciamiento oficial, se especula que las clases de los colegios públicos de Santander no iniciarán al tiempo que lo harán el resto de instituciones del país.

Otras zonas del país

Pero en cada región se comportará de manera diferente. En Bogotá, por ejemplo, hay 695 instituciones educativas de todos los niveles habilitadas por el Distrito para el regreso a clases presenciales, de las cuales 83 son colegios oficiales, mientras que 444 son colegios y jardines privados.

Pero el caso de Huila en diferente, donde la Secretaría de Educación ya anunció que en enero ningún colegio iniciará con labores presenciales, mientras se hace el proceso de alistamiento. La primera apertura de las aulas se realizará en febrero o marzo.

Sin embargo, el avance vertiginoso de la pandemia del Covid-19 durante las últimas semanas tiene en vilo el regreso a clases en las diferentes instituciones educativas de Cali. Aunque según la Secretaría de Educación Distrital, estaba todo listo para arrancar el 25 de enero, las cifras de contagios llevaron a poner como nueva fecha el 1º de febrero, a la espera de cómo se desarrolle la emergencia sanitaria.

“Hay que esperar la evolución de la pandemia, recordemos que no se pueden hacer proyecciones de corto y mediano plazo. Todas las proyecciones son semanales y las hace la Secretaría de Salud, y es partir de esos criterios que nosotros podemos tomar las decisiones”, explica el secretario de Educación, William Rodríguez Sánchez.

Para el caso de Medellín, las clases arrancarán el 25 de enero, y no se adoptará un modelo único para todas las sedes y las condiciones se adecuarán según la infraestructura y contexto de cada establecimiento.

“El modelo de alternancia, que lo he reiterado, no son todos al mismo tiempo, en el mismo lugar ni a la misma hora (…) Ahora, habrá el 50% de la capacidad de un establecimiento educativo y podría ser incluso el 35 % de acuerdo con la capacidad de infraestructura de cada uno de los colegios”, dijo la secretaria de Educación, Alexandra Agudelo Ruiz.

Para implementar la alternancia en Medellín, el Ministerio de Educación Nacional este año giró 1.300 millones de pesos por el Fondo de Mitigación Económica y, de otro lado, la Alcaldía aportó más de 3 mil millones de recursos para dotar a las instituciones educativas, sobre todo en lavamanos, geles, termómetros y tapetes, entre otros implementos.

En Cartagena, el inicio de clases en la ciudad está previsto para el 25 de enero. En este caso, cada institución decidirá si retoma las clases presenciales o remotas.

«Para este plan, se tiene en cuenta diversas variables como la caracterización de la comunidad escolar, su vulnerabilidad frente al virus y las condiciones de infraestructura educativa de los colegios, entre otras», señaló la secretaria de educación de Cartagena, Olga Acosta.

De acuerdo con los protocolos establecidos por los ministerios de Educación y Salud, el cuidador o padre de familia tendrá la última palabra sobre el regreso presencial o virtual.

Finalmente, todo podrá cambiar de acuerdo a la situación sanitaria. Esto quiere decir que si se aplican otras medidas restrictivas por nuevos picos, los colegios podrían permanecer cerrados, dando clase solo de manera virtual o con otras estrategias desde casa.