Síguenos en...

Yo Opino

Anomia social, tumor para la convivencia ciudadana

Por: Jairo Vargas León/ La Anomia es un término que proviene del griego “anomos”; acuñado por el sociólogo Emile Durkheim, quien lo usó para calificar la condición de una sociedad debilitada por la ausencia de normas o, en otros eventos por la falta de cumplimiento de las normas a pesar de que estas existan.

la anomia también se da por la incapacidad en la sociedad de facilitarle a los ciudadanos posibilidades, formas o mecanismos para lograr sus metas; los medios de comunicación y en particular la publicidad alienta en el individuo necesidades, ilusiones, sueños, pero cuando este se propone no encuentra la facilidad de obtenerlos, ¿qué hacer ante ello?

No se trata de hacer un culto por las normas, la norma no lo es todo, una sociedad fija sus reglas de juego para convivir como parte del llamado “contrato social” para poder autorregularse, para que su radio de acción tenga claridad acerca de lo que puede y debe hacer.

Es importante entender que las normas jurídicas deben ser el punto de llegada, infortunadamente por el fetichismo o culto por las reglas, el derecho lo usamos como punto de partida, ante la imposibilidad de comportarnos como ciudadanos. Una sociedad madura, civilizada, atiende y le importa más acatar las normas sociales de: ser respetuoso, observar las normas de tránsito, preservar la tranquilidad en el vecindario, acatar los parámetros de convivencia.

Cuando el ciudadano es incapaz de ajustarse a los preceptos sociales pretende que la norma jurídica le resuelva lo que él fue incapaz de tramitar, los despachos judiciales se llenan de asuntos de poca monta que pudieran resolverse por el respeto, la decencia, la convicción de ser un buen ciudadano o por la vía de la amigable composición

En diversos eventos la publicidad deforma, distorsiona valores, trastorna culturas, tanto en la órbita pública como privada. Lo que se informa exacerba el gusto por lo prohibido, aliena la mente, difunde estereotipos que no corresponden a nuestros códigos culturales y configura un ser humano enajenado en el laberinto de un espejo resquebrajado que muestra diversas caras, menos la que se parece a nosotros; es decir, se esconde nuestra identidad.

El comportamiento normativo está ligado al conocimiento que tiene el ser humano del instrumento legal, en ello la familia y el sistema educativo tienen un papel preponderante en el cumplimiento de las normas y a su vez en la aceptación de las instituciones como parte de la sociedad.

El expresidente de Uruguay Pepe Mujica pronunció una frase muy significativa: “No le pidamos al docente que arregle los agujeros que hay en el hogar”, esta afirmación tiene que ver con el compromiso que deben tener las familias en la formación elemental de capital humano, sin esa base no hay razón para trasladarle la responsabilidad a los docentes.

El tipo de conflicto que más se ha registrado en el Área metropolitana de Bucaramanga-AMB[1] en los dos últimos años está asociado con: relaciones  vecinales, exceso de ruidos, inconvenientes sufridos por mascotas, problemas con el pago del canon de arrendamiento, del universo de problemas el ítem conflictos en el vecindario ocupa el primer lugar con un 17% de la totalidad de estos. Es decir   el desconocimiento del respeto por el otro es la causa más relevante para que se genere un corto circuito en la cuadra, en el conjunto o en el barrio.

Adicional a lo anterior un 32% de los ciudadanos no acudió a ninguna instancia para que se le resolviera el conflicto por cuanto tiene la creencia que es mejor resolverlo a su manera. Un 48% de los encuestados considera que la justicia se demora mucho en resolver los casos; con ese imaginario en la que la justicia es lenta, paquidérmica pero además goza de poca credibilidad, conllevan a que se deslegitime el ejercicio de convivencia ciudadana.

La justicia en Colombia ha perdido majestad, escándalos como el “cartel de la toga” impactan sensiblemente a la sociedad, la legalidad de la justicia se pone en vilo, la legitimidad ciudadana se desmorona cuando el derecho no ofrece respuestas adecuadas, correctas y oportunas a una problemática. ¿Acaso que valor puede otorgar una sociedad al incumplimiento de las normas si la institución cuya función es asegurar ése cumplimiento no le es confiable?

La debilidad de las reglas sociales conlleva a la desorganización social, se configura un escenario que deforma a la sociedad; la potencialidad creativa del colombiano es reconocida en el mundo, el profesor Takeuchi científico Japonés quien ha sido el principal profesor de Matemáticas en Colombia, nos describió muy bien: “Un colombiano es más inteligente que un Japonés, pero dos colombianos no son más inteligentes que dos japoneses”. Ello denota nuestra capacidad individual, pero nos cuesta crear un proyecto colectivo, somos incapaces de asociarnos y pensar socialmente.

El 72% de los ciudadanos en el Área metropolitana de Bucaramanga-AMB[2]” no participa en ninguna instancia organizativa, espacios o redes, poco le importa lo público. Los partidos políticos son los que más mala imagen tienen en cuanto a la incidencia o aporte para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, solo un 1% considera significativo el aporte de los partidos políticos. Si la dirigencia política es cuestionada y no logra liderar el desarrollo de la región, el atajo (léase caminos desviados y/o equivocados) hacen que la ciudadanía se desboque, haga lo que le parezca, sin importar los medios, privilegia resultados al costo que sea, así sea pasando por alto sus reglas morales, éticas y por supuesto jurídicas.

Un dato revelador de la anomia lo ha evidenciado la coyuntura que padecemos por efectos de la pandemia en el mundo, la cual ha obligado a miles de millones de personas a quedarse en casa, pensar el desarrollo de su cotidianidad desde su nicho, preservar la salud pública frente a la informalidad económica que poseen, nos enfrenta a una dicotomía: Normalidad cotidiana Vs. Preservación de la salud pública.

Las condiciones de emergencia han obligado a aplicar el rasero general para protegernos, he ahí las posibilidades reales de hacerlo: lavarse las manos, ponerse en cuarentena; en el mundo más de mil millones de personas viven en asentamientos informales, en el Área metropolitana de Bucaramanga-AMB, hay alrededor de 290.000 personas en vivienda informal, cuyo déficit cualitativo es visible en cuanto a las carencias que impiden el goce de vivienda digna.

En el AMB se han impartido más de 34 mil comparendos desde que comenzó el aislamiento preventivo obligatorio, cifra aún por consolidar del último trimestre, el 80% ha recaído en el ciudadano común, multas aplicadas a personas que han vulnerado las medidas de bioseguridad y la cuarentena, ¿cuántos de ellos lo hicieron por garantizar su subsistencia y cuantos producto de su negligencia? Como corolario de ello se puede inferir que la anomia actúa como una conducta deliberada del ciudadano en desconocer las reglas, pero otro tanto también cuando el Estado no le brinda posibilidades al ciudadano. En ese péndulo actúa la anomia como un tumor que gangrena la sociedad.

*Abogado-Economista, Magister en filosofía, Doctorando en Derecho, Docente Universitario 

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).


[1] Cámara de comercio de Bucaramanga, programa “Bucaramanga como vamos” encuesta de percepción ciudadana 2019

[2] Cámara de comercio de Bucaramanga, programa “Bucaramanga como vamos” encuesta de 2019

Yo Opino

Derecho a la ciudad o, una ciudad sin derechos

La palabra ciudad se usa de manera común e indistinta en el imaginario ciudadano, se califica bajo eufemismos: la Ciudad de la Eterna Primavera (Medellín), la Ciudad de las Puertas Abiertas (Manizales), la Ciudad Milagro (Armenia), la Ciudad Bonita (Bucaramanga), la ciudad amurallada (Cartagena). 

Por: Jairo Vargas León/ Los registros históricos dan cuenta que el año 753 antes de la era cristiana en su nomenclatura, se nominaba la expresión “Ab urbe condita”, cuya expresión significa “desde que se fundó la ciudad”, de ello da cuenta Tito Livio en su obra que lleva por título la expresión latina en referencia y en el cual relata la fundación de Roma.  Es coherente señalar que la urbe, derivada del latín “urbis”, era el nombre con el que se conocía la civitas o ciudad de Roma de ello se deriva el termino urbano relativo a la ciudad.

Desde esos tiempos se ha hablado de la ciudad en sus distintas connotaciones para referirse a diferentes formas y expresiones de la ciudad, Weber en su texto economía y sociedad observa la ciudad como un lugar o espacio del mercado “Toda ciudad…es una localidad de mercado, cuenta como centro económico del asentamiento con un mercado local …como es natural, los habitantes de la ciudad intercambian los productos especiales de sus economías respectivas y satisfacen de este modo sus necesidades[1].”

Después de la posguerra la ciudad fue adquiriendo un mayor protagonismo y tuvo en los tiempos más recientes como precursor al sacerdote Francés Henri Lefebvre, quien en su obra el derecho a la ciudad, publicada en 1968 interpreta la ciudad como uno de los derechos fundamentales del ser humano y de la ciudadanía, un derecho que implica el ejercicio de la sociedad civil para concebir la ciudad como parte de una razón de ser común y colectiva.

Jordi Borja (2004), reconocido urbanista mundial por su experiencia en el ayuntamiento de Barcelona, y quien oficia como consultor internacional en planeación urbana de numerosas ciudades del mundo considera el derecho a la ciudad como posibilidad de ciudad, este derecho lo estructura en tres facetas: (a) la física, que hace referencia al derecho al lugar, a permanecer, a la movilidad, es el  derecho a la seguridad y a la convivencia pacífica; (b) la faceta individual, hace referencia al derecho a definir el proyecto de vida libremente, el derecho a no vivir alejado, en espacios invisibles y sin calidad; y finalmente, (c) la faceta colectiva, que se refiere al derecho a la participación en los ámbitos reales de la decisión y la gestión.

La ciudad como Derecho

El primer foro social mundial celebrado en el 2001 en Porto Alegre-Brasil consagró la carta mundial por el derecho a la ciudad, en este documento el concepto de ciudad tiene dos acepciones. Por su carácter físico, la ciudad es toda metrópoli, urbe, villa o poblado que esté organizado institucionalmente como unidad local de gobierno de carácter municipal o metropolitano. Incluye tanto el espacio urbano como el entorno rural o semirural que forma parte de su territorio. Como espacio político, la ciudad es el conjunto de instituciones y actores que intervienen en su gestión, como las autoridades gubernamentales, los cuerpos legislativo y judicial, las instancias de participación social institucionalizada, los movimientos y organizaciones sociales y la comunidad en general.

En esta carta se contempla la protección especial de grupos y personas en situación de vulnerabilidad, se consideran vulnerables las personas y grupos en situación de pobreza, los amenazados por desastres naturales, las víctimas de violencia, las personas con discapacidad, y los migrantes forzados.

las ciudades deben abrir espacios institucionalizados para la participación amplia, directa, equitativa y democrática de los ciudadanos en el proceso de planificación, elaboración, aprobación, gestión y evaluación de políticas y presupuestos públicos. Al igual que en los planes de desarrollo urbano.

Las ciudades, en el marco de sus competencias, deben adoptar medidas para garantizar a todos los ciudadanos que los gastos de vivienda sean soportables de acuerdo a sus ingresos; que las viviendas reúnan condiciones de habitabilidad, que estén ubicadas en un lugar adecuado y se adapten a las características culturales y étnicas de quienes las habitan, Las ciudades deben facilitar una oferta adecuada de vivienda y equipamientos urbanos y establecer programas de subsidio y financiamiento para la adquisición de tierras e inmuebles, de regularización de la tenencia del suelo y de mejoramiento de barrios precarios y ocupaciones informales. Qué tanto de ese catálogo de derechos se aplica en el ordenamiento institucional y  en las políticas públicas para materializar un derecho a la ciudad en Colombia?

Derecho a la ciudad en Colombia

En Colombia la ciudad no existe, imperativamente es ausente del ordenamiento constitucional. En diferentes normas del texto legal de las cuales se pensaría correlacionar la ciudad como el escenario para que se cumplan los derechos, en algunos de los más pertinentes se evidencia tal desconocimiento. El artículo 51 consagra el derecho a vivienda digna, de la cual es entendible que es el nicho a través del cual se proyecta la ciudad, sin embargo no aparece mentada. Otros tantos artículos confirman la tendencia ausente de la ciudad, el artículo 286 define como entidades territoriales: los departamentos, los distritos, los municipios y los territorios indígenas. La ciudad sigue inexistente como entidad territorial, a pesar de que la realidad del censo de población y vivienda realizado por el departamento nacional de estadística-DANE, del 2018 determinó una prevalencia urbana en la cual la población está distribuida un 77,1% en las cabeceras municipales, un 7,1% en los centros poblados y el 15,8% en la población rural, estos datos reafirman la tendencia ascendente que ha tenido el proceso de urbanización en Colombia.

El artículo 311 preceptúa “al municipio como entidad fundamental de la división político-administrativa del Estado le corresponde prestar los servicios públicos que determine la ley, construir las obras que demande el progreso local, ordenar el desarrollo de su territorio”, pero nada dice de la ciudad, no la concibe, no la describe, mucho menos la define institucionalmente, cuando la urbe está presente en un 80% del territorio nacional.

Lacónicamente se registra en un solo evento la palabra ciudad en el artículo 322 de la carta magna: “a las autoridades distritales corresponderá garantizar el desarrollo armónico e integrado de la ciudad y la eficiente prestación de los servicios a cargo del Distrito; a las locales, la gestión de los asuntos propios de su territorio”, no hay otro registro legal que indique que es la ciudad, ¿cuál es su función pública?, cuales son los derechos y deberes que de este ente se desprenden?

No obstante, lo anterior la palabra ciudad se usa de manera común e indistinta en el imaginario ciudadano, se califica bajo eufemismos: la Ciudad de la Eterna Primavera (Medellín), la Ciudad de las Puertas Abiertas (Manizales), la Ciudad Milagro (Armenia), la Ciudad Bonita (Bucaramanga), la ciudad amurallada (Cartagena).

En otras latitudes la noción de ciudad aparece tanto como un hecho físico-espacial (las ciudades más grandes), como un hecho económico (una ciudad muy turística), como un hecho social (una ciudad muy insegura), como un hecho religioso (la ciudad levitica), o como una combinación de varios hechos. Pese a todo esta realidad la ley ha decidido que la ciudad no existe, si ello es así, Como la ciudad puede garantizar derechos, ¿acaso existe un Derecho a la ciudad?

*Abogado-Economista, Magister en filosofía, Doctorando en Derecho, Docente Universitario 

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

[1] Weber Max, Economía y sociedad, fondo de cultura económica, pág. 939.

SEGUIR LEYENDO

Yo Opino

Luces, cámaras y vacunación

No es posible que después de esperar meses, de negociaciones secretas y de no rendirle cuentas claras al país sobre el proceso de adquisición de los biológicos, nos salgan con tan sólo 50 mil dosis y que aquí lo volvieron fiesta, en ningún país del continente se había visto tanta escenografía.

Por: Jhon F. Mieles Rueda/ Después de la llegada al país de las primeras 50.000 dosis de vacunas de la farmacéutica Pfizer contra el Covid-19 procedentes de Bélgica, se pudo evidenciar que se esconden unos políticos que más allá de ayudar a los ciudadanos, quieren es buscar protagonismo individual.

A la fecha han muerto en el país más de 59.000 personas a causa del Covid-19, por ello en su momento cuando se conocieron las aproximaciones de las dosis de vacunas que el Gobierno Nacional iba a adquirir, se escucharon voces de esperanza, y era el momento necesario, pues Colombia se ubicaba detrás de países latinoamericanos que ya habían puesto en marcha su plan de vacunación: Ecuador, Bolivia, Perú, Brasil, Chile y Argentina.

Sin embargo y como si fuera poco, con la llegada de estas primeras dosis el Presidente de la República Iván Duque, aprovecho para poner en marcha toda su maquinaria publicitaria mostrándose como el salvador a la vez que decía que las vacunas no debían ser motivo de discursos políticos ni de demagogia.

Sin embargo la vicepresidenta y los mandatarios a nivel local empezaron a ser los principales protagonistas, queriendo tener cada uno espacio para retratar la llegada de la gloriosa salvación; mostrar cómo resulta más importante los protocolos, la escenografía, los movimientos y la buena mirada en cámara antes que la priorización de la aplicación de la tardía vacuna.

Para el ejemplo, en Sincelejo, el recibimiento de 600 dosis se dio con el respaldo de un convoy militar, y es claro, este tan esperado evento requería de tal presencia. El Gobernador del departamento de Sucre, Héctor Olimpo, mientras se dirigía, con caja en mano al hospital de recibimiento, no pudo obviar el llamado que le hacían, pues faltaba un actor para la foto, el alcalde Andrés Gómez.

En Medellín, el alcalde Daniel Quintero fue un alma compasiva y noble, quien le extendió la mano a la primera enfermera vacunada en la ciudad en una escena esperanzadora y carismática de su parte.

Incluso, usaron la imagen de le enfermera jefe Verónica Machado, la primera colombiana vacunada contra la Covid-19 en Sincelejo, para compararla con el logo del partido de gobierno. A esta funcionaria de la salud quien presuntamente no le habían pagado el salario, eso es contradictorio.

Y esto es solo por citar unos cuantos casos de populismo político, de algunos gobernantes locales y funcionarios del gobierno que sin duda, dan un mal y equívoco mensaje para el país.

¿Qué pretenden alcanzar ahora?, ¿se están politizando las vacunas? No hay razón infundada que nos permitan concluir que todo acto político termina por estar encaminado a los intereses, las prebendas y las nefastas consecuencias que hoy día nos hace desconfiar en las instituciones públicas.

No es posible que después de esperar meses, de negociaciones secretas y de no rendirle cuentas claras al país sobre el proceso de adquisición de los biológicos, nos salgan con tan sólo 50 mil dosis y que aquí lo volvieron fiesta, en ningún país del continente se había visto tanta escenografía.

Gobiernos de la región como México y Argentina empezaron su plan de vacunación meses antes, incluso desde finales de 2020 y no hicieron espectáculo, se dedicaron al propósito que fue empezar sin contratiempos la inmunización a sus ciudadanos.

Si bien es cierto que esas  50 mil vacunas solo fueron el primer lote y que ya han llegado a la fecha otras 192 mil dosis de vacunas contra el covid-19 del laboratorio Sinovac, es importante ahora que con la llegada de los nuevos lotes de vacunas, no se repita este tipo de espectáculo politiquero.

Es más, si se desea lograr la meta de inmunizar a 35 millones de colombianos este año, pues se tiene que dejar de lado la politiquería ya que esto no le conviene al país. Para alcanzar esa ambiciosa meta, se necesitan aplicar cien mil dosis diarias, y a este paso no lo vamos a lograr.

No obstante, como ciudadanos tenemos que ser receptivos y apoyar el proceso de vacunación sin ideologías políticas para que de esta manera logremos superar en la mayor brevedad posible esta pandemia que ya ha cobrado la vida de casi 60 mil hermanos colombianos.

*TG. Agroforestal, pensador y político.

Facebook: Jhon F Mieles Rueda

Twitter: @meideijhon

Instagram: jhon_f_mieles

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

SEGUIR LEYENDO

Yo Opino

No entiendo al animal humano

El ser humano ha reanalizado su existencia y la forma que se ha transmitido de una generación a otra, ha querido darle una nueva dirección a la humanidad. Le ha dado un norte de acuerdo con las circunstancias socio económicas y científicas del momento. Sin embargo, sin importar lo que ha evolucionado, cada vez que se aleja de Dios y daña el cosmos donde vive ha perdido el camino. No aprende.

Por: Hugo Hernando Bernal Vallejo/ La salud y la enfermedad son variables que mueven la vida de los seres humanos. No es raro encontrar a los que gozan de buena salud malgastándola en vicios, mientras que aquellos que están enfermos, se la pasan luchando por conseguirla.

Estos ciclos viciosos se asemejan a lo que es una enfermedad infecciosa, solo que de carácter social. Un problema creado y transmitido por el ser humano y que ataca su propia existencia. Si bien el ser humano necesita convivir con los de su especie para el mantenimiento de su existencia, y esta convivencia puede traerle muchos beneficios; el vivir en sociedad también puede traerle consecuencias que, de no ser solucionadas, y aprendidas a tiempo, puede hacer que la misma sociedad a la que pertenece lo ataque.

El ser humano ha reanalizado su existencia y la forma que se ha transmitido de una generación a otra, ha querido darle una nueva dirección a la humanidad. Le ha dado un norte de acuerdo con las circunstancias socio económicas y científicas del momento. Sin embargo, sin importar lo que ha evolucionado, cada vez que se aleja de Dios y daña el cosmos donde vive ha perdido el camino. No aprende.

Al hombre, en su dimensión como ser “superior” le ha tocado repensar su existencia teniendo en cuenta las diferentes enfermedades que durante la historia le han demostrado su incapacidad. Enfermedades que han incidido en la vida de los seres humanos y que han costado millones de muertes. Peste de Justiniano, Peste negra, Viruela llamado virus variola, Gripe española, Gripe asiática (el virus de la gripe A (H2N2) de procedencia aviar apareció en 1957), Gripe de Hong Kong (virus de la gripe A (H3N2) fue registrada en esta ciudad en 1968), Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH). Se calcula que el VIH ha podido causar alrededor de 25 millones de muertes en todo el mundo.

La pandemia por Covid-19 causó una inestabilidad de todos los sistemas de salud. El ser humano había olvidado cómo afrontar una epidemia sin los recursos requeridos. Pero la gran estrategia para el manejo de la pandemia fue la conciencia y disciplina del ser humano. Uno pensaría que si las personas pueden morir por causa del Covid-19 se preocuparía y tomaría al pie de la letra las medidas básicas de bioseguridad, pues estamos hablando de la probabilidad de morir. Lo triste es que no hubo conciencia y tampoco disciplina. Donde el dios “dinero” motiva el proceder de la irracionalidad humana. El dinero es poder para obtener todo lo que sea vicio.

Un protocolo general de bioseguridad para mitigar, controlar y realizar el adecuado manejo de la pandemia de Covid-19 fue emitido por el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia a través de la Resolución 666 para que sea adaptado por cada sector a fin de proteger a sus trabajadores durante esta contingencia.

Este protocolo está orientado a minimizar los factores que pueden generar la transmisión de la enfermedad y fue implementado por empleadores y trabajadores del sector público y privado que requieran desarrollar sus actividades durante el periodo de la emergencia sanitaria. La vigilancia y cumplimiento estarán a cargo de la secretaría municipal o distrital.

Hay un protocolo, somos expertos para escribir normas jurídicas, pero también somos expertos para no cumplirlas. Como dice la sabiduría popular, hecha la norma, hecha la trampa; todo para ahorrar o ganar más dinero. Y el ser humano, en su rol de trabajador, que se joda. Claro que hay empresarios que resultaron muy afectados y perdieron o lesionaron su negocio. Y el gobierno a todo nivel hacía lo que podría de acuerdo con sus capacidades. Pero mientras la corrupción actúe como cáncer de la gestión pública, no hay gestión que sea eficiente y eficaz, máxime cuando el egoísmo lo rige.

Ahora bien, las medidas básicas de bioseguridad son: uso adecuado de tapabocas, lavado de manos y distanciamiento físico. En general, fortalecer los procesos de limpieza y desinfección de elementos e insumos de uso habitual, superficies, equipos de uso frecuente.

Quiero referir a una de las medidas de bioseguridad: El uso adecuado de tapabocas. Es sencillo entenderlo, es usar bien el tapabocas y que el tapaboca sea idóneo. Si uso mal el tapabocas, grave. Y que el tapabocas sea apto para protegernos del virus.

La OMS dio 5 consejos para ponerse, usar, quitarse y desechar un tapabocas: 1. Antes de ponérselo lavarse con alcohol o jabón. 2. Cubrir boca y nariz, 3. Cambiar el tapabocas cuando este húmedo, 4. el tapabocas se quita por detrás no por delante y 5. desecharlo en un reciente cerrado.

Todo tapabocas tiene una ficha técnica de calidad e idoneidad. Los tapabocas de sujeción a la oreja o a la cabeza, usados para protección general, cumplen una función de barrera microbiana reduciendo el paso de fluidos corporales al exterior, protege el riesgo de exposición a partículas suspendidas en el aire.

En general los tapabocas aptos que garanticen la prevención del virus Covid-19 tienen sus especificaciones. Cualquier tapabocas no sirve y el Estado debe garantizar que los tapabocas que se venden en el mercado sean aptos. Un tapabocas que no sea técnico define quien vive y quien muere. Lógico, no hay protección y menos prevención.

Ahora, los tapabocas son desechables o lavables. Lo cierto, es que el nuevo producto de moda es el tapabocas de diferentes colores, diseños, dibujos, coherente con la ropa, ya cualquiera lo hace y ya cualquier los vende.

En Barrancabermeja consigues tapabocas en el Parque de la Vida, Parque Fundadores y por la novena. Encuentra cualquier clase de tapabocas, suponen que tienen el visto bueno de la autoridad competente. Esa es la “fe” o confianza de los ciudadanos en sus autoridades.

Comprados unos al azar y hecha la prueba del agua que me explicaron, se observa que dichos tapabocas no son aptos para prevenir el virus Covid-19.

Mi pregunta: ¿Y Las autoridades distritales que campaña han diseñado para controlar la venta de los tapabocas que no son aptos? Por la omisión de las autoridades, creemos que son presuntamente cómplices y corresponsables de muchas muertes que han acaecido en esta bella tierra. Y si alguien no tiene uno puesto los policías no le dicen ni muuuu.

La alcaldesa Claudia López, el pasado 27 de enero de 2020 recomendó el uso del tapabocas quirúrgico o de un solo uso, frente al de tela. Los tapabocas de un solo uso o quirúrgicos son más eficaces a la hora de reducir el riesgo de contagio ya que debido a su composición y diseño filtran mejor las pequeñas gotas de saliva de las personas.

Obvio que los empresarios de los textiles del país reaccionaron, los que ellos producen pueden ser aptos, pero costosos. Y esos de mil. De dos mil hasta tres mil pesos que no son aptos y que muchos paisanos adquieren, como les garantizamos que son idóneos, si no hay control por las autoridades distritales. Esta indiferencia por la vida humana debe tener castigo divino, la madre que sí.

*Abogado, poeta e investigador cultural.

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

SEGUIR LEYENDO
publicidad

Destacados

Corrillos hace parte de un grupo de medios independientes, especializado en temas públicos, políticos y electorales, que produce información imparcial, veraz y de análisis Corrillos web, Revista Corrillos y Corrillos TV, emiten desde Bucaramanga, Colombia. Teléfono: 320 579 0081 Contáctanos: admin@corrillos.com.co
© Copyright 2021 - Sitio web desarrollado con ♥ por: Jose Luis Perales.