Parábola de la inversión en la administración pública

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Por: Oscar Leonardo Martínez Cadena/ La historia de dos amigos: Fabio, a quien le apodaban El Capitán con una vida dedicada a su estudio y Carlitos, con un legado de vivir con intensidad aplica a su vida como prioridad, tomaron caminos diferentes en la búsqueda por la aplicación de los conceptos de administración pública, su aventura entretenida nos hará disfrutar de las descripciones aplicada a la realidad.

En un municipio del departamento al norte del país llamado Roncotes, vivían los amigos El Capitán y Carlitos, jóvenes con el sueño en común de ayudar a la comunidad, a pesar que sus pensamientos eran diferentes, discutían sobre cuál es la mejor forma de invertir los recursos públicos y ampliar beneficios para los ciudadanos.

Los diferentes postulados de los teóricos rondaban sus pensamientos, siempre buscaban oportunidades de mejorar,  tuvieron la gran oportunidad de ejecutar los recursos del estado en beneficio de la comunidad, habían recursos para invertir en el desarrollo del municipio, a pesar que las finanzas de Rocotes decrecía, a raíz de un virus que invadió a los habitantes.

La economía se encontraba muy afectada como hacía varios años no se vivía en 1930 años anteriores a la Segunda Guerra Mundial se vivió una crisis a la que llamaron la depresión afectó a varios países una situación similar.                                                                                                                       

El trabajo consistía en desarrollar los principios de igualdad, moralidad, eficacia, economía, celeridad, imparcialidad y publicidad, mediante la descentralización, la delegación y la desconcentración de funciones.

El Capitán y Carlitos aceptaron con entusiasmo el reto, todos los días desde muy temprano hasta entrada la noche trabajaban sin cesar se conformaron equipos y diseñaban estrategias en pro de los ciudadanos los recursos eran escasos y las necesidades abundantes.

El Capitán contento con su trabajo planeaba y soñaba que el construir placas huellas, traerían el desarrollo a su comunidad, cada kilómetro de huellas daría trabajo durante 8 meses a 4 grupos de 7 personas, el residente de la obra la firma interventora y algunos colaboradores para mandados por un costo de mil trecientos millones de pesos ($1.300.000.000). Además que las huellas pasarían cerca de la finca de sus familiares y amigos aquellos que le habían ayudado para ser elegido como el ejecutor del gasto, estaba seguro que con su proyecto se valorizarían los terrenos y los campesinos podrían llevar los cultivos a los mercados locales, logrando el desarrollo de 1 vereda de las 32 que conforman el municipio, la gran inversión de placas huellas tipo envías le permitiría obtener una placa en la entrada de la vereda la cual llevaría su nombre, así siempre sería recordado por su buena labor.

Carlitos no contento de esa forma de invertir los recursos, porque los beneficiados serían una pequeña parte de la población y las placas huellas solo valorizaría un sector, le dolía la forma de pensar de su compañero con el cual debatía.  El Capitán argumentaba que eso era lo que habían hecho siempre los anteriores mandatarios, era lo más rápido y se podía aprobar fácilmente, además el contratista es primo hermano de la esposa del cuñado de El Capitán, el cual no generaría vínculo entre ellos. Adicional, bajo la mesa, los contratistas darían una bonificación si ayudaban a obtener el contrato, con un porcentaje por esa colaboración. Igual, si la interventoría se asignaba a la empresa CVY S.A.S., compañía de prestigio, amplia experiencia y a pesar de ser ellos los propietarios, no figuraban en los documentos.

La idea en un principio le desagradaba a Carlitos, pero aparentemente no hacían nada malo, igual, la firma era recomendada por un funcionario del nivel nacional, tenían negocios en todo el departamento y venían ejecutando obras, periodos tras periodos.

Esa noche Carlitos se fue a dormir y al despertar tenía una gran idea, salió rápidamente a buscar a su amigo, esa tarde se delegaría la formulación del pliego en el Secop, Jorge el jurídico con su amplia experiencia haría unas pequeñas modificaciones para poder otorgarles el contrato a las empresas del primo hermano de la esposa del cuñado de El Capitán.

Carlos rápidamente cito a una reunión, planteo que en vez de hacer las placas huellas que solo traerán un beneficio a pocos campesinos, se generará una inversión en una planta procesadora de alimentos que se producían en la región y un centro de acopio donde todos los productores podrían traer sus cultivos, así se les compraría a un precio fijo justo pactado antes de su siembra, asegurando flujo de caja al productor.

El centro de acopio y la planta procesadora de alimentos emplearía a 35 personas de día y 20 de noche directamente, indirectamente generaría 2.500 empleos en los primeros años con tan solo la mitad de la inversión que tenía en mente.

El Capitán analizó junto con el jurídico, después de muchas discusiones y puntos de vista, la planta procesadora fue un éxito, se logró que la región fuera modelo para muchos municipios, el turismo productivo se incrementó, los empresarios venían de diferentes partes del país a aprender del modelo que los dos amigos habían logrado implementar, el desarrollo y la prosperidad había llegado a Roncotes, en todo el departamento fue el municipio con el mayor crecimiento en su PIB, llegó a superar ciudades capitales, la producción agrícola logró implementar modelos de trasformación y aprovechamiento de excedentes de producción, Roncotes era un municipio con proyección, la exportación y el ingreso en las rentas del municipio se multiplicó, los siguientes mandatarios siguieron el ejemplo de El Capitán y Carlitos y la empleabilidad en el municipio generó progreso, con esos mismos dineros de las exportaciones se reinvertían en vías, hospitales y educación.

Veinte años después, se mira al pasado y bueno, que esta historia hubiese terminado de esta forma y no hubiera sido solo un ilusión. La realidad fue que después de esa reunión entre El Capitán Jorge y Carlitos se le realizó una llamada al mandatario nacional de turno, el cual removió a Carlitos de su cargo y nombró a una persona del pueblo que en la campaña anterior le consiguió 300 votos, con este nuevo equipo, las placas huellas un año después se estaban inaugurando, la  llanera y cerveza no faltaron, ese día acompañado de una buena orquesta, la finca de El Capitán, sus amigos y vecinos se valorizaron, pero con el pasar de los años el pueblo sucumbió ante la precariedad económica de la región, la falta de empleo, los servicios y la educación brillaban por la ausencia, las tierras se devaluaron y terminaron los hijos de aquellos campesinos que felizmente comían llanera al lado de unas cervezas en la inauguración de las placas huellas, en  ciudades capitales trabajado de mototaxistas y domiciliarios.

Los funcionarios deben replantear en que se invierten los recursos, los capitales no se pueden difuminar y mucho menos extraviar, necesitamos producir, darle valor agregado a nuestros productos locales, pensar en los principios de igualdad, moralidad, eficacia, economía, celeridad, imparcialidad y publicidad, mediante la descentralización, la delegación y la desconcentración de funciones.