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Yo Opino

Comunidad resiliente 2020

Por: Ruby Stella Morales Sierra/ Está cerca de cumplirse un año de este giro obligado de cuarentenas, confinamientos y todo tipo de alteración y efectos gravosos y mortales de lo que considerábamos ‘normal’, y que ha exigido todos los recursos de resiliencia para sobrellevar la situación que vivimos con la ‘anormalidad’ de la pandemia.

Puede ser la primera vez que de forma consciente nos enfrentamos como individuos y, especialmente como comunidad, a la incertidumbre de un destino común global. Sin embargo, pese a todos los riesgos, avanzamos y sobrevivimos.

Quizás ni el temor latente de la guerra fría -iniciado hacia 1950 y finalizado en 1989 con la caída del muro de Berlín- entre Estados Unidos y sus aliados y el bloque de la antigua Rusia, de pronto logró trasnochar al mundo entero con el temor de que algún líder loco provocara una destrucción en cadena de la vida existente en el planeta, con el estallido de bombas nucleares. Y eso que los científicos dicen que hoy existen armas nucleares con capacidad para destruir diez veces el planeta…

Muchas comunidades hasta hace 50 años vivían apartadas y desligadas del eurocentrismo y la globalidad de hoy. Se leía el periódico de lo que había pasado ayer y casi siempre, lo escrito por la prensa confirmaba lo que se había escuchado en el extra de la radio local o nacional y las agencias internacionales de noticias.

Todavía es una minoría la comunidad sensible a los riesgos del cambio climático, pese a que el mundo nos sacude a diario, dando muestras de transformaciones y efectos catastróficos, previstos por científicos, que afectan a millones de seres humanos y que crecen, al igual que la comunidad de desplazados climáticos. Un ejemplo cercano: la comunidad aún errante del municipio de Gramalote, Norte de Santander, desplazada por una falla geológica potenciada por el fenómeno de la niña de 2010.

Comunidad virtual

En nuestros días estamos atravesados por los efectos de una comunidad humana conectada por los rápidos medios de transporte, los medios de comunicación globales y las redes virtuales y mágicas que hoy nos impactan con ‘el aquí y el ahora’, y que precisamente nos envuelven de forma global, como lo que está sucediendo en este día a día en directo, con el golpe estruendoso y fatal del invisible bicho Covid-19.

Igual podemos saber qué está pasando en nuestro barrio Villa Tarragona de Floridablanca con el fallo positivo de una acción popular que ordena devolver un terreno público para el disfrute comunitario; o también, el robo del celular a alguna vecina vulnerable en alguna esquina de mi cuadra. O saber mediante un mensaje de WhatsApp el buen clima a las 10 de la mañana de hoy, en un barrio cercano al  Royal Botanic Gardens (Kew Gardens) donde vive una familiar en Londres. O lo que se informa en la alcaldía de Bucaramanga, Floridablanca o Girón, y en simultánea, las opiniones de la comunidad de veedores públicos de la Veeduría La Lupa, siempre a la caza justificada de irregularidades y de prácticas de corrupción por denunciar.

Una comunidad humana tecnológica e informáticamente onmipresente, la misma aldea global y masa humana de la que hablaba el filósofo y erudito canadiense Marshal McLuhan, maestro en las cátedras de comunicaciones de la década de los 80.

Ezequiel Ander-Egg, en su conocido texto Metodología y práctica del desarrollo de la comunidad (2005), indica que el término “comunidad” es uno de los conceptos más utilizados en las ciencias sociales. En su significado originario describe unos lazos o situaciones comunes de territorialidad, y nos identificamos como comunidad de barrio, pueblo o municipio o relativo a un ámbito de dimensiones más amplias como región, nación o continente hasta llegar al conjunto de la humanidad.

Lo claro entonces es que el sentido primario de lo ‘común’, en este 2020 por cuenta de la pandemia, nos ha mostrado de sopetón que todos, incluidas las élites económicas del mundo, todos nos encontramos en estado de emergencia, de alerta e indefensión, pero también de resiliencia; esa forma en que se expresa la vida para perseverar.

Y esto, incluye la dinámica inquietante y contradictoria de estar atrapados en la negación obligada por las exigencias de lucro del mercado, que trivializa la fuerza y el respiro por la vida. Esa dinámica impuesta por el mercado de capitales y el sistema político y económico que domina el mundo, que nos obliga a que no paremos, pese a las circunstancias.

O quizás, que continuemos la brega diaria precisamente como la más visible tabla de salvación.  Sin que olvidemos que existen otras forma más humanas y amorosas de compartir y cooperar en las adversidades, sin acumular ganancias ni pavimentar el mundo.

Pese a que millones de fuentes de empleo se perdieron, la gente obligatoriamente sigue buscando en el mercado laboral, en medio de la carencia de fuentes de ingresos que calculan los expertos se podría necesitar décadas en recuperarse.

Bucaramanga y nuestra región sobreviven por la dinámica del rebusque, tal como lo contó un experto local en adaptación económica:

-“Quién lo creyera, señora, pero este año nos ha ido mucho mejor en nuestro local”, me dijo hace unos días el conductor de un taxi en Bucaramanga. 

-¿Qué venden?, pregunté con interés.

Tenemos un local de calzado para niños en un centro comercial, aquí en el centro. Mi señora perdió el trabajo y ahora atiende el local que yo antes administraba. Estoy manejando mi taxi que antes lo trabajaba en sociedad con un conductor. El muchacho se quejaba de que no ganaba el diario y me dejó botado el taxi. Entonces me puse a trabajarlo y me va muy bien.

Festejar la vida

En muchas personas y familias los distanciamientos obligatorios han dejado huellas de soledad, angustia y sufrimientos por pérdidas de familiares y pérdidas de trabajo. Matrimonios, festejos, aniversarios y todo tipo de encuentros familiares quedaron suspendidos, aplazados y muchos cancelados definitivamente.

Pero existen también los espíritus que se resisten a las recomendaciones de las autoridades.  Por eso encontramos que cada día el encierro va dejando su huella de rebeldía y en nuestros vecindarios son cada día más comunes las fiestas de cumpleaños y las reuniones familiares y de amigos que de alguna forma cubren el vacío dejado por la prolongada cuarentena, los toques de queda y la falta de rumba, tan incrustada en las costumbres citadinas de la gente joven.

Por una parte, resultan contradictorios los múltiples mensajes que recomiendan evitar los encuentros de familiares innecesarios, mientras de otro lado, los gobernantes han abierto progresivamente la reactivación del comercio y se han flexibilizados las medidas de prevención.

Lo mismo viene sucediendo con los cambios de costumbres en negocios o procesos sociales. Entre los encuentres fugaces y necesarios para escucharnos de cerca y las reuniones virtuales de Zoom, Meet, WhatsApp… Resulta más que evidente la necesidad de reafirmarnos como integrantes de la comunidad. Por ello ha resultado tan difícil el aislamiento para enclaustrarnos con el lema “quédate en casa”.

“La gente ya está cansada de tantas reuniones virtuales”, dijo este sábado Jaime Díaz, presidente en Santander de Sintraimagra, quien atendía una reunión virtual originada en Bogotá y participaba a la vez de un balance de labores conmigo y con el abogado Ferley Duarte, asesor jurídico de las Trabajadoras Remuneradas del Hogar TRH, de Bucaramanga y Pamplona, en reunión relacionada con la campaña de afiliación y divulgación que venimos realizando para promover los derechos laborales de las TRH de Santander.

Terminamos la reunión, aireada con el fresco de un balcón en una oficina del centro de la ciudad. Nos cogió el filo del hambre del medio día y decidimos ir los tres a almorzar. Con tapabocas y las medidas sanitarias un tanto flexibles, almorzamos en un restaurante típico repleto de comensales.

No hay nada qué hacer. El hambre y la vida perseveran.

*Periodista

Correo: rubymoralessierra@gmail.com

Facebook.com/rubby.morales/

Twitter: @RubySMoraleS

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“Solo juega quien yo diga”: Atte. Las ‘BigTech’

Por: Andrea Guerrero/ Este año promete ser una caja de regalo más grande y repleta de sorpresas que aquella que recibimos en el 2020. En la primera semana de enero, seguidores de Donald Trump – algunos pertenecientes a grupos radicales y de extrema derecha – irrumpieron en el Capitolio; de esta forma, los manifestantes protagonizaron un evento histórico digno de una producción de Hollywood.

Primera escena: Miles de personas se reunieron cerca de la Casa Blanca para escuchar el discurso del expresidente Donald Trump en el mitin llamado Save America; después los manifestantes – algunos de ellos armados – se dirigieron al Capitolio, mientras Trump continuaba publicando comentarios en sus redes sociales que alentaban a la protesta y que luego serían eliminados de las redes.

Aunque aquel golpe de Estado – o “autogolpe” si queremos – es el argumento inicial de este drama, para mí el espectáculo real está en el debate respecto a la actuación de redes sociales como Facebook, Twitter y YouTube, plataformas que suspendieron las cuentas de Trump. Hay quienes rechazan la censura por ser un ataque a la libertad de expresión, sin embargo, la contraparte defiende los derechos de las empresas privadas a ocultar el contenido que viola sus políticas, en este caso, las grandes compañías se justificaron diciendo que el expresidente estaba incitando a la violencia y a la insurrección.

El problema va más allá. Cuando Trump y muchos otros usuarios decidieron migrar a Parler, esta aplicación fue desactivada por Amazon, Apple y Google, los dueños del patio de juegos no parecen querer que nadie más juegue sin su permiso. De repente, el oligopolio de las ‘Big Tech’ ha atestado un golpe a la democracia, porque han establecido unos molestos criterios de moderación que nadie más que ellos regulan.

Así mismo, esto es diferente al funcionamiento de otras empresas privadas que deciden el contenido que promueven, porque aquellas no están tan ligadas a lo público como ahora están las ‘Big Tech’. Gracias en mayor medida a la pandemia, gran parte de la vida pública se desenvuelve en estos servicios privados, por lo que, si estas compañías comienzan a limitar la participación de los usuarios en un espacio que es inseparable de lo público – digamos que es un ficticio espacio público -, se termina por atentar contra la democracia.

Además, puede resultar contraproducente la censura de aquellos grupos que se han refugiado en distintas plataformas con el fin de polemizar, porque indirectamente se revelaría la incomodidad y la amenaza que estos grupos representan para el poder.

La censura en las redes logra el efecto contrario: empodera, más que debilita. Debido a que el hecho de eliminar la cuenta de estos usuarios no significa que mágicamente vayan a desistir de sus ideas, simplemente les confirma que deben continuar propagando su ideología porque ha llegado a generar la incomodidad que esperaban.

Lo dicho: esto es contraproducente. Twitter decidió la semana antepasada que ya no le prestaría el patio de juegos a 70000 seguidores del movimiento pro-Trump QAnon, pero esto no hace que ellos renuncien a sus creencias, sino que se reafirman en ellas más que nunca, incluso quizás culpen al Deep state de ordenar la suspensión de sus cuentas.

Muchos vitoreaban el esfuerzo de estas plataformas por darle muerte online a Trump, alejándolo así de influir en la opinión pública, pero hasta los líderes de la Unión Europea han criticado a Twitter por arrogarse el poder de establecer los limites de la libertad de expresión sin ningún criterio.

Es irónico, las leyes no tienen forma de regular las acciones de estas empresas, pero para nadie es un secreto que Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft encabezan la lista de compañías que invierten más dinero en lobby, esto con el fin de influir en los legisladores de EE.UU. It’s just business.

Finalmente, no es la labor de estas compañías actuar como un órgano sancionador y moral, porque de nada sirve someter, solo se logra evadir una realidad que inevitablemente va a salir a flote. Esto constituye un acto antidemocrático que pretende promover la democracia. Además de que aumenta la popularidad del censurado porque queda como un mártir de las redes.

*Estudiante

Instagram: @andreagguer

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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Y cómo va la vacunación para los colombianos de a pie…

Por: Irving Herney Pinzón/ Ya se acerca el primer aniversario de la pandemia y a pesar que el ingenio, la perseverancia, y la fortaleza del ser humano ha demostrado que poco a poco ha venido enfrentándola, siguen apareciendo día a día nuevos contagios y nuevas muertes relacionadas con este virus, que vino a quedarse, pero que el común se resiste a adaptarse y tener que convivir con él, se le desea exterminar y que permita continuar con el ritmo de vida “normal” que se traía.

Para poder enfrentar la pandemia son necesarias un sinnúmero de medidas, que podrían resumirse en dos, ambas con igual importancia y trascendencia: en primer lugar aparece la toma de consciencia y responsabilidad de cada uno de los ciudadanos al asumir en serio que el Covid es una realidad que trae consigo un sinfín de consecuencias, que no es un invento, ni nada parecido y que si es verdad las complicaciones en materia de salud que este ha originado y los altos índices de mortalidad asociado a él; que los conceptos, tales como medidas, protocolos, autocuidado, bioseguridad, toques de queda, confinamiento, entre otros, deben dejar de ser simples términos, y pasar a ser implementados con la mayor de las rigurosidades para poder atenuar el avance de este nuevo enemigo.

Por otro lado, con igual importancia que la anterior, pero con mayor impacto en cuanto que esta responsabilidad puede estar acompañada de medidas sancionatorias, inversiones requeridas, etc., aparece la intervención de los gobiernos locales, departamentales y nacionales al determinar acciones y disposiciones que deben ser asumidas, pero sobre todo garantizados por parte de las autoridades con miras a evitar contagios, muertes, y crisis sociales o económicas.

No se puede acostumbrar a las personas a sobrevivir con el virus, no se puede aceptar que la realidad de hoy en día es igual a la de seis u ocho meses atrás; afortunadamente para todos, se crea o no se crea en las ventajas o desventajas que esta trae, se hable de diversos mitos de quienes la atacan, ya fue inventada la Vacuna contra el Covid-19, y no sólo por una farmacéutica, ya son más de diez las que han incursionado, tales como: Pfizer, Moderna, BioNtech, Johnson & Johnson, Novavax, CanSino Biologixs, Sinopharm, Sinovac, Anhui Zhifei Longcom, AstraZeneca, Gamelaya Institute, Bharat Biotech las que ya superaron la fase tres (3) de todo proceso de investigación para aprobar su patente.

Lo que produce admiración, enfado, disgusto, burlas y toda cantidad de sentimientos y actitudes es que, a casi dos meses de haber iniciado los procesos de vacunación en las grandes potencias y posteriormente en los demás países del mundo que se caracterizaron por la negociación oportuna, responsable y dedicada de la vacuna con las diferentes farmacéuticas, comprando millones de dosis y programando entregas para fechas determinadas, preparando e implementando planes y estableciendo la logística necesaria para que se pueda vacunar, el gobierno colombiano tenga a sus ciudadanos en stand by pendiente de unas fechas que no se sabe si en realidad se cumplirán y escondiendo con artimañas los supuestos contratos de compra bajo el sofisma de la confidencialidad, lo cual es un exabrupto y una mofa a la inteligencia del pueblo colombiano, claro está que hay algunos que ya se acostumbraron a ello.

Cuando se leen las noticias o se observan los programas de televisión, desde noviembre del año pasado (2020) viene el gobierno nacional en cabeza del presidente y del Ministro de Salud con publicaciones que dejan en vilo, tales como: que ya casi, que ya pero todavía no, que para mediados de diciembre, luego que para inicios de enero, que ya toca para finales de enero, que ahora si seguro para febrero, que ahora toca en marzo y así sucesivamente, jugando y engañando a los colombianos, algunos de ellos justificando y creyendo cuanto cuento de hadas le quieran inventar.

A raíz de esto surge la siguiente pregunta: ¿Cuánto le ha costado en vidas humanas el que en Colombia no se haya iniciado la vacunación y quién es el responsable? Para dar respuesta se utilizara un simple racionamiento lógico: países latinoamericanos como Chile y Argentina, entre otros (Se mencionan estos porque estos países están casi, se podría decir, en las mismas condiciones económicas, y sociales que Colombia) iniciaron su proceso de vacunación en promedio hace 25 días, teniendo en cuenta esto, y que según estadísticas del mismo ministerio de salud, en Colombia mueren alrededor de 360 personas diariamente por Covid, luego a raíz de que no se haya efectuado este proceso de vacunación a la par del tiempo que lo iniciaron los países antes mencionados hasta el momento le ha costado a los colombianos 9.000 (nueve mil) muertos, fuera de los que surgen todos los días, que se hubiesen evitado, al haber gestionado e implementado la vacunación con tiempo y habérseles priorizado la vacuna a estos pacientes; y de quien es la responsabilidad, cada uno de ustedes sacar sus conclusiones.

Esto no se trata de partidos políticos o de posiciones ideológicas, esto se trata de datos y realidades que hay que asumir y solucionar. En estos días se ha escuchado hablar del llamado Mecanismo Covax que supuestamente iniciara los procesos de vacunación en febrero aquí en Colombia, pero vale la pena saber que es o en que favorece a los colombianos de a pie esta estrategia: hay que partir diciendo que existen dos formas para que Colombia adquiera la vacuna: una de ellas es la negociación directa del país con la farmacéutica y el otro es por medio de intermediarios o gestiones a través de terceros, es decir, la Organización Mundial de la Salud (OMS) negocia unas vacunas, gracias a un fondo multisectorial, para ser entregadas a los países catalogados como “de ingresos medios y bajos” de regiones pobres como Asia, Latinoamérica y África, cuyo objetivo es buscar una repartición equitativa de las vacunas.

El Covax es un proyecto de ayuda y solidaridad mundial que se puso en marcha a finales de abril del 2020, reúne a gobiernos, organizaciones sanitarias, científicos, empresas, organizaciones de la sociedad civil y filántropos encabezados por la OMS, para acelerar el fin de la pandemia mediante el desarrollo y la asignación equitativa de las pruebas diagnósticas, las vacunas y los tratamientos que el mundo necesita. Estas vacunas no son gratuitas para Colombia, por estar catalogado como país de ingresos medios, de los 176 países que integran el Covax, solo será gratuita para 80 que son de ingresos bajos, Colombia ya ha hecho un aporte que según los datos suministrados por la OPS (Organización Panamericana de la Salud) saldrían alrededor de 3 a 5 dólares cada dosis, Se espera que así sea y así aparezcan en los contratos.

Las vacunas que llegarán en febrero, no serán por gestión de Duque, si no gracias al fondo rotario del OPS que está vinculada a la estrategia Covax, donde Colombia salió elegida.

Frente al desalentador panorama que vive Colombia en materia de vacunación, sin ser pesimistas, exigirá de todos y cada uno de los colombianos una gran solidaridad y una monumental responsabilidad para prevenir que el Covid se siga propagando, se tiene la fe puesta en los procesos de vacunación, que ojala inicien lo más pronto posible, la pandemia ha demostrado quien es quien, agudizó la desigualdad y marginación de las personas más vulnerables y necesitadas, y el tipo de intereses que priman sobre la salud y la vida como derechos fundamentales y universales, se espera que los procesos de vacunación no se conviertan en una nueva fuente de inequidad y mezquindad en la que los criterios de acceso sean determinados por los poderosos intereses económicos y sociales.

Quedan abiertos enormes desafíos frente a los cuales todos deben asumir un papel protagónico y considerar que desde lo poco o mucho que se haga se contribuye a luchar contra la pandemia, los grandes retos y problemas asumir serán los nuevos picos que se están viviendo o se acercan, la desinformación que abunda en las redes sociales que crean confusión donde se quiere reducir el Covid a una simple gripa y que la vacunación solo acarreara problemas, unidos a mitos de tipo religioso, la gran irresponsabilidad de la alternancia en materia de educación, los toques de queda, los confinamientos, problemas económicos, el desempleo, el bajo número de UCI´s, entre otros que serán el pan diario en este 2021; sin embargo la historia ha demostrado que el ser humano siempre saldrá adelante frente a los grandes retos y problemas, pero exige de todos responsabilidad, solidaridad y actuar con inteligencia.

*Magister en Educación, Docente Investigador Filosofía y Ciencias Sociales y Candidato a Doctor en Educación.

Facebook: Irving Herney Pinzòn T

Twitter: @Irvingherney

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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El otro lado del progreso en Santander

Por: Carlos A. Gómez/ Antes de 1986 los alcaldes en Colombia eran de libre nombramiento y remoción, puestos por el presidente de la república. A partir de ese año, comienza la tarea de descentralización para que los departamentos y municipios pudieran ser elegidos por voto popular. La ley 49 de 1987 dispone de las funciones y otras obligaciones que tendrían los nuevos alcaldes y gobernadores en Colombia.

Después de la constituyente de 1991, el artículo 320 dispuso: «La ley podrá establecer categorías de municipios de acuerdo con su población, recursos fiscales, importancia económica y situación geográfica, y señalar distinto régimen para su organización, gobierno y administración». Actualmente las categorías se encuentran clasificadas en siete secciones: una categoría «especial» y categorías de la primera a la sexta.

Todas las categorías tienen unas variables para poder asignar a los municipios en cada una de ellas, como se muestra en la siguiente tabla:

Fuente: Ley 1551 de 2012.

Los municipios en Colombia se encuentran categorizados de esta manera en la actualidad. De acuerdo con el informe de la Contraloría General de la República, para el año 2020 en Santander existen 87 municipios que se encuentran categorizados de la siguiente manera:

 

Fuente: CGR, 2020.

Bucaramanga es el municipio de categoría especial. Barrancabermeja y Floridablanca están en la categoría 1, Girón y Piedecuesta están en la categoría 2, y Lebrija y San Gil están en la categoría 5. El resto de los municipios son de categoría 6. Así las cosas, el 94 % de los municipios de Santander están en el grupo de pequeños municipios.

Para categorizar los municipios se deben tener en cuenta variables como: número de habitantes, importancia económica, recursos fiscales y situación geográfica. Sin embargo, no se han tenido en cuenta en las leyes donde se han intentado «modernizar» la situación particular que tienen los municipios. Un factor como el crecimiento poblacional es una variable que mantendrá a los municipios como pequeños, en el sentido que la población no crece en miles de personas de un año a otro. Este factor es particular debido a que, por ser municipios que no ofrecen educación secundaria y universitaria, los jóvenes tienen que salir a las ciudades capitales para obtenerla. En la mayoría de los casos, los jóvenes que salen de sus municipios no regresan al encontrar mejores oportunidades de empleo en los municipios grandes. Esta migración por educación o empleo disminuye la población en los municipios y las aumenta en las ciudades capitales.

Para que un municipio genere mayores ingresos y pueda mantener el número de habitantes es necesario poder garantizar bienes y servicios como: acceso a la educación formal, básica, media y profesional; acceso al trabajo con prestaciones de ley; vías de acceso, que en la mayoría de los municipios en Santander son un desafío especialmente en épocas de invierno, y prestación de servicios de salud de calidad. Así mismo, se debe garantizar la legalización de predios. En Colombia, según la revista Semana, más del 60 % de los predios no se encuentran legalizados, impidiendo de alguna manera el recaudo del impuesto predial y esto desfavorece el cálculo que hace la Contraloría para certificar los ingresos del municipio, con el cual todos los alcaldes, antes del 31 de octubre de todos los años, categorizan sus municipios por resolución.

A consideración dejo el siguiente planteamiento sobre el cambio que debería tener la forma de categorizar los municipios en Colombia, ya que la ley actual, con un intento liviano de modernizar la categorización, no ha tenido en cuenta la diversidad de las regiones y la de sus municipios. Así las cosas, se debería tener en cuenta: área geográfica, proyección de crecimiento poblacional, vías de acceso y conectividad (entre ellas la digital), diversidad étnica, situación predial (esto es, que haya capacidad de identificación catastral e individualización de inmuebles ubicados en zona rural y urbana), aporte al PIB departamental, desarrollo y ejecución del plan de desarrollo, aportes a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, circunstancias de desplazamiento forzado por situaciones del conflicto armado o naturales, y la construcción de una tabla de incentivos económicos que los departamentos podrían aportar a los municipios que cumplan con ciertos objetivos.

Podrían ser más, pero considero que estos se ajustarían a realidades municipales actuales. Como última consideración, considero que puede ser útil que los municipios dejen la costumbre de ofrecer descuento por pagar el impuesto predial. Pagar el impuesto es un deber de todos los ciudadanos. Si existiera una socialización con la población sobre la importancia del recaudo fiscal, tendríamos una mejor forma de aportar al crecimiento de los municipios. Ahora bien, esto sería ideal, si los alcaldes que son elegidos por voto popular estuvieran preparados tanto académicamente como públicamente. Muchos alcaldes de la actual vigencia no tienen la suficiente preparación y llegaron a estos cargos por intereses más personales que por lograr el interés común de sus paisanos.

*Ingeniero Industrial – Magister en Responsabilidad Social y Sostenibilidad.

Twitter: @carlosgpar

Facebook: Carlos A. Gómez

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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