¿Migramos por placer o necesidad?

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Por: Edison Manuel Suárez Rubio/ Continuando con lo prometido en la columna anterior, vamos a realizar una reflexión en torno a este fenómeno social. Desarrollaremos dos espacios, uno será de formación e información y cerraremos con uno de reflexión.

Para iniciar, quiero compartirles una frase que ha hecho eco en mi por estos días, un versículo de la biblia, el cual dice: Y al extranjero no engañarás, ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto”: Ex 22:21.

De esta manera inicio a profundizar, acerca de la migración, y se preguntarán ¿Migrar? Pero, ¿acaso no se dice emigrar? u otro dirá: Eso es lo mismo que ¿inmigrar?, por ello vamos a iniciar aclarando estos términos, apoyándonos en la definición dada por la Real Academia Española (RAE):

Emigrar: Dicho de una persona: Abandonar su propio país para establecerse en otro extranjero.

Inmigrar: Dicho de una persona: Llegar a un país extranjero para radicarse en él.

Migrar: Trasladarse desde el lugar en que se habita a otro diferente.

Al releer estas definiciones, podemos agruparlas en dos aspectos, uno de ellos es el derecho que tenemos, como seres humanos, consagrada en la ley fundamental del principio 2 del artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: «Toda persona tiene derecho a abandonar el país en que se encuentra, incluido el suyo, y el derecho a regresar a su país».

Por ende, emigrar e inmigrar se encuentran ligadas una a la otra es decir si usted nació en Colombia y se fue a vivir a España, quiere decir que emigró de Colombia e inmigro a España, proceso en que es necesario un Pasaporte, y en ocasiones una Visa (según sean las exigencias del país anfitrión).

Estos procesos son los que se realizan para el traslado entre un país a otro; pero espera un momento y ¿la migración entonces qué?, ¿qué tipo de proceso es?

“Nosotros o nuestros ancestros en algún momento de la vida o la historia, hemos migrado”.

La definición de migrar anteriormente, no nos define que sea un proceso legal, administrativo, o que sea movimientos entre países, por lo cual podemos incluso abordar el hecho de migrar internamente en un país, y más aún dentro del término no se mencionan que migrante sea legal o ilegal.

Migrar es trasladarse del “lugar que se habita”. De esta manera el traslado entre regiones del mismo país o cambiar de barrio, es migrar. Pero hoy en día lo usamos para referirnos a un desplazamiento largo, específicamente el abandonar nuestro país de origen hacia otro, a veces le agregamos terminología de migrantes ilegales, situación que se vive en varios lugares del mundo: migración venezolana, centro americana, migración africana, etc.

Aquí toma fuerza la frase bíblica con la cual abrí esta columna, pues en algún momento mi familia e incluso yo he sido migrante, mis ancestros, durante el tiempo llamado Violencia, que fue la guerra bipartidista entre Liberales (cachiporros) y Conservadores (chulavitas), entre 1925 y 1958.

Esta fue una situación que obligo a mi familia a migrar del municipio del Socorro, Santander hacia Cúcuta, Norte de Santander buscando seguridad a sus integrantes; dejaron sus tierras e incluso familia, llegaron a un territorio desconocido, y con mínimas oportunidades, una familia campesina, que llego a una selva de cemento, una familia que migro dentro de un mismo país.

Cerrando esta reflexión personal, resalto algo fundamental, no se migra por placer, se migra buscando oportunidades, pero también buscando protección a la vida misma, un derecho que en ocasiones es altamente vulnerado, un derecho que no solo es propio de nuestra constitución, sino es un derecho humano establecido en los derechos humanos plasmado en el artículo 3.

Hoy invito a evaluar nuestro concepto de migración, como lo estamos percibiendo, que procesos mentales estamos construyendo, generando y si posiblemente estamos estigmatizando y creando prejuicios, pues es fácil en ocasiones frente al que migra decir: algo hizo, viene a hacer algo malo, viene a quitarme el trabajo.

Por consiguiente, aquí entran unos temas más a fondo que no vamos a abordar, pero si es importante que generemos el espacio de profundizar, como por ejemplo el concepto que le damos a la mujer que migra, los brotes de xenofobia en algunos sitios, y la elaboración de argumentos sin fundamento, como: el migrante ahora tiene más derechos que nosotros o que los atienden mejor en los centros de salud, afirmaciones sin fundamento, y que a veces solo repetimos.

Seguramente alguno pensara, ¿entonces los tenemos que dejar que vengan a hacer lo que quieran?, pero este caos se origina porque en Colombia no hay una política de migración, donde se estipulen derechos y deberes del migrante, donde se fijen rutas claras de atención, desde enfoques diferenciales.

Podríamos hacer una gran profundización de todo esto, pero solo quiero dejarle una tarea, evalúa tu historia, mira si en algún momento tu familia ha migrado, si ha dejado su sitio de origen, pregunta a tus padres si no lo sabes o abuelos, repasemos las grandes migraciones de Colombia, como lo fue:

  • La década de los años sesenta (mayoritariamente hacia Estados Unidos, primera ola).
  • La década de los años ochenta (dirigido a Venezuela, segunda ola)
  •  La década de los años noventa (en rutas hacia España, tercera ola).

Quien migra solo busca dignidad y la dignidad es el restablecimiento de derechos como seres humanos.

En estos días hablando con una mujer migrante me decía: “salí de mi país, estoy acá no porque quiera, sino que se volvió invivible allá (Venezuela), salí por mi hija, necesitaba alimentarla, pero además estoy enferma, tengo cáncer, en mi país no me garantizan la atención médica, no hay medicinas en lo público, en lo privado se consigue, pero a unos altos costos, pagando en dólares”.

No me quiero morir, no quiero dejar sola a mi hija, y no me quiero regresar porque me voy a morir”, eran las palabras que me compartía con lágrimas en su rostro.

Ahora te pregunto, ¿por qué algunos vienen a hacer daño? ¿Consideras que todos vienen a eso? Aún crees que se migra por placer, son personas que buscan alcanzar sueños, que buscan satisfacer necesidades, que buscan ser tratados con dignidad. Recuerda también son seres humanos como tú o como yo.

Esto quería compartirles hoy, para hagamos procesos de reflexión e invitarles a que evaluemos el concepto de humanidad que tenemos y que tiene nuestra sociedad hoy por hoy.

*Psicólogo y Especialista en gestión de procesos psicosociales.

Twitter: @suarezpsi