Acción Popular amparó emociones sociales positivas

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Por: Ruby Morales Sierra/ Amor por odio, felicidad por tristeza, generosidad por envidia, satisfacción por frustración. Un amplio espectro de emociones positivas precede a los sentimientos, según Antonio Damasio, autoridad mundial en neurociencia. Expresiones humanas que se viven mejor en espacios colectivos, en comunidad.

El filósofo holandés, Baruch Spinoza, expuso que ante la imposibilidad de erradicar las emociones negativas del ser humano es necesario crear la atmósfera y hacer el esfuerzo para promover la potencia de las emocione positivas de la gente.

Y precisamente con las emociones de entusiasmo, satisfacción y esperanza recibimos el fallo de primera instancia del Juzgado Tercero Administrativo Oral de Bucaramanga que ordenó a la Alcaldía de Floridablanca restituir para el uso y goce de la comunidad 28.776 metros cuadrados de dos globos de terrenos de espacios públicos que se encuentran invadidos y privatizados durante  más de 20 años por algunos particulares que realizan actividades privadas y comerciales en los predios públicos.

La sentencia de la Acción Popular otorga un plazo de dos meses para devolver los terrenos a la comunidad y beneficiará a unos 20.000 habitantes del entorno noroccidental del municipio, incluyendo la franja ubicada en inmediaciones de la Clínica Ardila Lulle y El Bosque. La medida incorporará los únicos espacios públicos de un sector donde la mayoría de edificios y viviendas son urbanizaciones cerradas con sus propios equipamientos comunales internos.

Los residentes y visitantes podrán contar en el futuro con amplios espacios comunitarios, más seguros. Se prevé que serán obras públicas consensuadas con la comunidad para las prácticas deportivas y de caminatas, actividad que realiza numerosos vecinos, en la actualidad, recorriendo la Transversal El Bosque y la zona refrescante, con altos riesgos de inseguridad y accidentes.

De forma directa, la Acción Popular protege el anhelo de más de 500 familias de estrato tres, residentes en casas de los barrios abiertos Villa Tarragona, Villa Mallorca y Villa España, a partir de 1991, cuando se empezaron a construir las viviendas que incluyen la promesa del disfrute de los espacios públicos.  

La Jueza Elsa Beatriz Martínez Rueda, del Juzgado Tercero Administrativo Oral de Bucaramanga, probó la vulneración de los derechos colectivos de la comunidad al impedírsele a los afectados el acceso a los espacios públicos y al derecho a disfrutar de un equipamiento público destinado a zonas verdes, arboledas y parques, y para la dotación de escenarios de recreación, deporte, actividades lúdicas, culturales y convivencia familiar y comunitaria. De hecho, éstos las zonas invadidas se convirtieron en micro repúblicas independientes con avisos de acceso prohibido.

Parque Hormigueros

Fueron muchas las situaciones de indignación, incredulidad y certezas, desespero y esperanza, que matizaron las reuniones de los vecinos que acompañan esta Acción Popular proyectada hace unos diez años. Muchos residentes antiguos reconocen que la falta de organización comunitaria facilitó las ocupaciones de los espacios públicos, además de la negligencia institucional del municipio y los organismos de control.

Se recuerda la ilusión que provocó en la comunidad el anuncio público del posible proyecto del Parque Ecológico Hormigueros, por parte del Área Metropolitana de Bucaramanga, hace más cinco años, ideal para desarrollarse en el globo No. 1 de un área de 14.090 metros cuadrados, ubicado frente a la Clínica Ardila Lulle, circunvalar a varias torres y conjuntos residenciales. El parque estaría destinado al goce público comunitario y a la protección ambiental de la cañada para mitigar la contaminación auditiva y de polución que provoca el tránsito masivo de la Transversal El Bosque.

Globo 2

Sigue viva la satisfacción de saber que con el empeño de algunas familias y la fortaleza y persistencia de varias mujeres del vecino barrio Palomitas, en minga con el sector de Villa Campestre y los padres de familia, se logró a punta de empanadas y bazares de mute, la construcción de la escuela embrionaria de la actual Sede D, del colegio público Madre del Buen Consejo.

Levantado en un extremo del globo No. 2, de una extensión de 14.486 m2, hacia el año 2004, y desde entonces, la comunidad educativa y vecinos del sector han tenido que lidiar con el conflicto desde la primera familia que ocupa el predio público. Cuentan que la familia habría sido empleada para vigilancia de la caseta de materiales de obra, por parte la empresa constructora de los tres barrios abiertos.

Con la construcción de la escuela y requerido por la comunidad y padres de familia, el municipio habría levantado una tapia en ladrillo para dividir el predio del colegio, separándolo del terreno público invadido por los particulares. Se dejó así, al menos el 80% del área de cesión pública, en esa época en custodia del Área Metropolitana de Bucaramanga, la que instauró una acción popular contra los ocupantes, demanda que finalmente fue abandonada.

Según informe técnico del fallo de la presente demanda, 0335 de 2015, en la actualidad tres familias y 27 personas ocuparían el predio vecino del colegio público Madre del Buen Consejo, Sede D, ubicado sobre la carrera 22 con calle 151, en el barrio Villa Tarragona.

Recientemente las protestas y reclamos de la comunidad finalmente obligaron al municipio de Floridablanca a gestionar recursos ante el Ministerio de Educación para la construcción de seis aulas que resultaron en un enorme edificio construido en una zona que sería de relleno. El edificio se erigió frente al terreno sólido donde se construyó el tanque de agua Santa Bárbara y adjunto al modesto colegio inicial. Las instalaciones hoy están vacías, sin alumnos, por cuenta del coronavirus.

Se prevé que será necesario un consenso por parte del Comité de Verificación para el cumplimiento del fallo de la acción popular, pues se requeriría buscar alternativas eficaces de uso del equipamiento colectivo, entre éstos resolver el conflicto permanente que genera el parqueo comunitario que requieren los tres barrios abiertos del sector.  

Persistencia

Hacia el año 2014 participé en el Concejo Municipal denunciando la invasión de las áreas de cesión del sector Villa Campestre, debate que finalmente sirvió como registro histórico en la demanda de nuestra lucha por los bienes públicos.

También hicimos un plantón de protesta organizado con pancartas y banderas ante el alcalde Carlos Roberto Ávila, en el año 2014, con el Comité Cívico del Sector Hormigueros y vecinos entusiastas en defensa de la cancha de tierra donde gozaban el fútbol los alumnos del colegio, en un terreno de unos 800 metros cuadrados. Como excepción a la regla, el exalcalde Ávila cumplió la promesa conservar sin nuevas intervenciones las áreas de cesión.  

A comienzos de 2016 el terreno oficial ‘regalado’ por el municipio mediante convenio 058 de 2011 a la empresa privada Acueducto Metropolitano para construir el tanque Santa Bárbara, fue recibido y privatizado dentro del  terreno público, con costo cero por ocupación indefinida, y con la anuencia del ex alcalde Héctor Mantilla, la persuasión de bolillos del Escuadrón Móvil Antidisturbios y la presión implacable del ex alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández Suárez, con su lema “va porque va”.  Ellos serían interesados directos en los beneficios de expansión para constructoras ubicadas en sector de la Transversal El Bosque, entre éstas Marval, Urbanas y HG Construcciones. Mínima inversión privada, máxima explotación de bienes públicos, máxima ganancia privada.

La promesa del Acueducto de entregar un parque múltiple al colegio, pintado sobre la superficie del tanque de agua, incluyendo una cobertura de sol y sombra del mismo, sigue siendo una quimera.  La dádiva diseñada para uso de los alumnos, evidencia un costo ínfimo que no se compadece con la pérdida irreparable de la antigua cancha de tierra que disfrutaban los estudiantes y el potencial del terreno para la ampliación del colegio sobre un terreno firme, obra ya imposible. Se espera que la superficie del tanque ahora ya no se inunde como una piscina en días de lluvia y que arreglen la conducción de sus drenajes para evitar el arrastre de lodo y arena dentro del colegio.

En resumen, se recibe con positivismo el favorable fallo de la Acción Popular como una respuesta social optimista que abre las puertas para promover oportunidades y reforzar los deberes ciudadanos de organización, participación y empoderamiento colectivos. Ello, para continuar la defensa y disfrute pacífico y democrático de nuestros derechos comunitarios. Una oportunidad para compartir sanas emociones de esfuerzo y felicidad para la actual y futuras generaciones.

*Periodista

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