La exaltación como medio de acceso al poder

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Por: José Luis Arias Rey/ Los hechos acaecidos en estos días en la capital de la república, en donde un ciudadano, no un abogado o ingeniero, esas distinciones, ya de por sí, son discriminatorias, pues la vida de cualquier persona, para una sociedad, debe valer igual, murió estando en poder de la Policía Nacional, merecen todo el rechazo y el pronunciamiento de los colombianos.

Hechos como estos deben ser investigados hasta sus últimas consecuencias y sobre los culpables de los mismos, debe caer todo el peso de la ley, en eso no existe duda alguna.

Un estado social de derecho no puede permitir que a manos de miembros de la Fuerza Pública se pierda la vida de cualquier persona, sin embargo, este tipo de situaciones no puede permitirse tampoco que sean capitalizadas por oportunistas para deslegitimar las instituciones que tanto nos ha costado edificar en nuestra era republicana, esto como un claro medio de acceso a un poder que ha resultado esquivo a sectores de la vida política nacional por la evidente ausencia del favor popular en las urnas.

Colombia desde hace más de 80 años está envuelta en un espiral de violencia, en donde miles de vidas se han sacrificado en aras a mantener y/o acceder a ese poder político.

Hizo carrera en nuestro país el capitalizar este tipo de situaciones, para beneficiarse de las mismas y obtener réditos que a claras luces no se merecen llamar a la desobediencia civil a destruir el inmobiliario público y privado, es, a claras luces, un acto perverso y reprochable desde lo social y estoy seguro que desde lo jurídico también.

Resulta inaceptable la generalización que se hace, con claros intereses políticos, sobre la Policía Nacional de Colombia, no puede decirse, sin que ello constituya un acto perverso que toda la institución esta descompuesta, derivado del actuar alejado de la razón y de la ley de algunos de sus miembros y en eso tenemos que cerrar filas todos los colombianos, para respaldar esa institución tan importante para el mantenimiento del orden público de nuestro país.

Aceptar dicho comportamiento derivaría a aceptar expresiones como que todos los sacerdotes son pederastas, por que algunos de ellos han ejecutado tan execrable conducta, habiendo miles de ellos, que han sido el soporte espiritual y moral de nuestra sociedad, decir que la policía esta corrupta por que algunos de sus miembros, se alejan de su deber constitucional, legal e institucional, es hacerle el juego a una izquierda, que fiel a sus principios y métodos, legales e ilegales, quiere llegar al poder por cualquier medio, incluido el democrático que hasta ahora les ha sido esquivo.

El llamado incendiario de algunos miembros de la izquierda colombiana como Cepeda, Bolívar o Petro, debe de tener consecuencias sociales, políticas y judiciales, no puede connivirse con conductas que promueven el desorden social, la destrucción del patrimonio público y privado y que no ocurra nada a quienes promueven esta nueva forma de anarquía.

Resulta inaceptable que en nuestro país haya muertos buenos y muertos malos, un homicidio es un homicidio, sin importar la condición educativa, social, económica o política de la víctima, duele ver como se asesinan jóvenes inocentes en formación policial con un carro bomba demencial y esa izquierda, que quiere incendiar el país por la muerte de un ciudadano, ni siquiera haga un pronunciamiento de reproche por esos hechos, son tan evidentes en su sesgo ideológico y político, para ellos esas muertes no merecen reproche social alguno.

Indudablemente a cualquier ciudadano no deja de preocuparle situaciones acaecidas como la de la muerte del ciudadano en Bogotá estando en poder de la Policía, esos hechos deben de investigarse y sancionarse de manera ejemplar a fin de evitar que situaciones como esta se repitan, pero ese mismo ciudadano debe de exigir que la incitación a la violencia y la subversión de orden público que se hace desde actores políticos de primera línea de nuestro país, tampoco queden en la impunidad y estos respondan por lo que ha ocurrido teniendo como base su llamado a la  anarquía.

*Abogado y Magister en Derecho Público

Twitter: @asjuram