Existen riesgos mayores que el Covid-19

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Por: Alfonso Prieto García/ Seis meses de aislamiento, medidas necesarias de cuidado y limitación del disfrute con la familia completa, los amigos y la naturaleza, aportes individuales valiosos de cara a un futuro sano  para lograr una condición de certidumbre y la reactivación social y económica en un tiempo prudencial, determinado por el control del contagio a la velocidad que experimente, la cantidad significativa de  población que involucre y las cifras positivas que arroje, garantizará un futuro más cierto y prometedor.

Sin embargo, es importante conocer la visión mundial y de futuro antes de la aparición del Covid, sus tendencias en lo atinente a la sobrepoblación de más de diez mil millones de habitantes para el 2050, la conurbación cuando más del setenta por ciento (70%) de la población se asiente en las zonas urbanas, principalmente capitales, la evolución tecnológica que supera la imaginación de las generaciones de los setenta (70), al comunicarse visual y auditivamente por un accesorio tipo reloj, el portar la oficina en un celular que inicialmente suplió la labor del teléfono fijo, la modernización del sistema de transporte aéreo a modelos automatizados, el avance de manera determinante en equipos de diagnóstico médico, scanner, resonancias, tacs, melografías etc., las invenciones producto de la unión entre la inteligencia artificial y la robótica, microchips para humanos dispuestos por norma en algunos estados de (EE.UU.) para el monitoreo de su salud, eliminación de la documentación, aun con resistencia por el manejo geo-referenciado del ciudadano, la proyección del no uso de combustible fósil a partir del 2030, el uso de vehículos no contaminantes, limpios, seguros eficientes y autónomos, todos en procura del bienestar social.

La evolución en las tres últimas décadas ha concentrado el uso de recursos de inversionistas, con el firme propósito de obtener beneficios económicos que justifiquen sus inversiones, al ejecutar una escalada en el  aprovechamiento de los recursos naturales, olvidando la necesidad de su conservación para las generaciones venideras, potenciales compradores suyos, actitud cuestionada a los abuelos por sus nietos, quienes preguntan el por qué el agua contaminada, las tierras áridas, el aire con polución de 675 partículas por millón, autopistas de plásticos en el mar y las cárcavas, disposición final de residuos sólidos compactando de manera indiscriminada los bio y no degradables, los bosques talados y el hábitat amenazado o arrasado para la fauna silvestre, las industrias de alimentos utilizando preservantes y conservantes malignos para el organismo y aderezos alimenticios que destruyen órganos vitales del hombre, el desorden climático, efecto invernadero, calentamiento global, contaminación de fuentes hídricas, amén de la perturbadora amenaza de la reserva acuífera de Santurbán y los demás páramos colombianos, todo determinante vital para los proyectos de nuestros sucesores.

¿Será que vendrán tiempos peores, más pandemias provocadas por el hombre y un planeta amenazado que no se alcanza a recuperar del reciente o producido embate de virus por la avaricia económica y de poder del hombre por el hombre?

Las soluciones están en manos inicialmente de los ciudadanos; una cultura de preservación del planeta desde la familia, donde el ejemplo de vida enseñe a las nuevas generaciones con el tema de la separación de residuos en la fuente, disposición de material reciclable, compostaje auspiciado por el estado de material vegetal, rechazo a los empaques de plástico, eliminación y no aceptación de recipientes de icopor, promoción de jardines colgantes con tendencias de especies de autoconsumo y técnica hidropónica, eliminación de los trituradores de desechos en lavaplatos, uso racional de los servicios públicos domiciliarios, eliminación en la canasta familiar de jabones con elementos contaminantes como potasas, etc., uso de dosificadores temporizados de agua para duchas, sistemas de riego para jardines con aspersores dinámicos  temporizados y  en general un sistema eco sostenible, compromiso y herencia con el futuro de nuestros seres queridos que hagan satisfactoria y agradable su vida.

Estoy seguro de que habrá muchas otras acciones que tímidamente pensamos o planteamos sin que se acompañen de acciones concretas oportunas y eficaces.

Qué bueno que se exija ejemplarmente a personas naturales y jurídicas el cumplimiento a cabalidad de normas de conservación del ecosistema, se inmovilice las cargas de productos a los empresarios que utilizan materiales de empaque poco biodegradable y de ser necesario, paguen la recolección y disposición final de sus residuos incorporados al producto mientras se hace el tránsito normativo correspondiente, ¿o será necesario crear más bloques de búsqueda de infractores ambientales?

Educar las nuevas generaciones, corregir los infractores y remediar los daños provocados al planeta, será mejor que el castigo inevitable de su destrucción total.

*Economista, Magister en Administración de Empresas, exconcejal de Bucaramanga y exdirector seccional UCC Bucaramanga

Twitter: @AlfonsoPrietoG3