El conocimiento aplasta la ignorancia

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Por: Luis Alfredo Bonza Forero/ Dicen que el alcalde de Bucaramanga no tiene la menor idea que es la cosa pública, cargo al que llegó gracias a los oficios del exmandatario municipal Ing. Rodolfo Hernández Suárez, quien comenta se equivocó en su escogencia como candidato a ser jefe de la administración de la ciudad, que a la postre lo eligió para dolores de cabeza.

No es secreto traicionó la filosofía de Hernández Suárez quien lo asegura, quien invoca a preparar la revocatoria de su mandato, cosas vemos, cosas no sabemos.

Lo cierto, el exalcalde tenía en carpeta nombres de profesionales loables como Donaldo Ortiz Latorre con una hoja de vida impecable y proba; Sergio Prada Marín, cuya trayectoria denota responsabilidad; Ludwig Mantilla, manifiesto conocedor del sector oficial; otros prohombres residentes en la ciudad, conocedores de la misma, de sus problemas, las necesidades con un ítem, no los conocen en Panamá, menos en el Perú, con historial limpio, sin aparecer en Telenoticieros de otros países.

Por ley, un transeúnte civil aparecido de la noche a la mañana, elegido por error no versado en leyes, actos administrativos, procedimientos policiales, inteligencia militar, “sea la primera autoridad de policía del municipio, por tal la Policía Nacional cumplirá con prontitud y diligencia, las ordenes que imparta el alcalde por conducto del respectivo comandante”, ¡insólito! ¿Cómo un particular puede ordenar a un General de la Policía Nacional cumpla con lo que desconoce?, este ridículo acto hay que cambiarlo.

¿A que va lo descrito? Lo resuelvo inmediatamente. Antes del viernes 11 de septiembre del 2020 se llevó a cabo un consejo de seguridad donde se trató el tema de una marcha que tenía su enganche, la que se llevaría a cabo en la fecha descrita, pero existía un informe de inteligencia militar que implicaba advertencia de presentarse desmanes por células antisociales al margen de la ley.

Sabiamente el Gobernador Mauricio Aguilar Hurtado -con quienes integran el ente de seguridad- le recomendaron al alcalde local se aplazara la jornada prevista 15 o 20 días, por lo que se preveía presentarse lo que se dio, todo porque el citado alcalde se pasó lo advertido por debajo del fundillo de su calzones.

En la revuelta los depredadores de la ciudad hirieron agentes de la Policía Nacional, nadie dijo nada, salvo una información flash de un noticiero de TV, pero no expresaron que un policía es un ser humano, tiene padres, hermanos, esposa, hijos, familia; no son extraterrestres, luego merecen consideración. ¡Aló alcalde!

Pero ahí no pararon las cosas, puede decir la primera autoridad de policía (alcalde) que la pedrea paso después de la marcha, ¿excusa?, ¿quién desmiente los bandidos no venían dentro del grupo de reclamantes?… Nadie, ¿qué tal después de la ruptura de los vidrios del palacio de justicia de Bucaramanga los pirómanos hubiesen actuado? ¿Quién paga los daños en las diferentes vitrinas afectadas en la calle 35?

El alcalde debe ser investigado por quebrantar las normas a regir por la pandemia, por no escuchar a los que saben, por ordenar hacer lo que no se podía por prevención, además los consejos de seguridad los crea un decreto presidencial, el 2615 de noviembre 19 de 1.991, las recomendaciones -reitero- le valieron nada.

Además, presuntamente violó el Articulo 315 de la CP, en sus artículos, 1- cumplir y hacer cumplir la constitución, la ley, los decretos del gobierno, las ordenanzas y los acuerdos municipales y 2- conservar el orden público en el municipio, de conformidad con la ley y las instrucciones y ordenes que reciba del Presidente de la Republica y el respectivo Gobernador, etc.

En nuestra ciudad al alcalde si hay quien lo ronde, Bucaramanga es del ciudadano de bien… No de aparecidos.

*Periodista