¿El ‘cartel’ de los arriendos?

0

Por: Raúl Eduardo Barba Rueda/ Una de las desgracias de Barrancabermeja es la de tener una clase política local y regional que se ha beneficiado históricamente de los problemas estructurales de la ciudad, convirtiéndolos en sus negocios.

Para la muestra hagamos un listado, el problema de los Residuos Solidos fue capitalizado por empresarios locales y regionales con presuntos nexos con el paramilitarismo, hoy en manos de la multinacional Veolia, que por cierto repite la receta exitosa de Rediba para el relleno en Chocoa (Municipio de Girón).

El problema del alumbrado publico fue capitalizado por tres familias de Bucaramanga quienes, a través de una irregular concesión de alumbrado público, denunciada por el amigo y también columnista de este portal, el Dr. Leonardo Granados, vienen exprimiendo los bolsillos de la ciudadanía porteña.

Ahora revisemos un problema de ciudad, propio del crecimiento urbanístico y desarrollo de esta, y es la necesidad de contar con una sede administrativa municipal que permita concentrar en una sola ubicación la mayor cantidad de oferta de servicios del estado local.

Como es bien conocido, Barrancabermeja está próximo a cumplir sus 100 años de vida municipal, una historia que no hubiera sido posible sin la emergencia de la explotación de hidrocarburos en la Provincia de Mares (hoy denominada Provincia Yariguies).

Se discute coloquialmente, si la ciudad tiene una refinería o es, al contrario, la refinería tiene ciudad; y es que la industria de los hidrocarburos ha marcado las sendas del desarrollo municipal.

La Alcaldía Municipal no obstante las dinámicas de ciudad son hoy distintas, aun se ubica en el antiguo predio cedido por la Tropical Oíl Company, vecino de la Cárcel con un espacio limitado para el desarrollo de la función de una alcaldía moderna de cara a la ciudadanía.

Esa vecindad con la cárcel del despacho municipal sugiere provocativamente la paradoja del poder municipal, donde los últimos 4 alcaldes han tenido líos con la justicia tras su paso por la Alcaldía¡¡¡

La falta de visión de toda una generación política, a la cual he denominado la generación de los “hijos del Enclave o hijos del Company Town”[1], nunca ha logrado concretar un proyecto de ciudad y esto se puede evidenciar en la ausencia de un Centro Administrativo Municipal propio de una alcaldía moderna del siglo XX

Ni siquiera porque se convirtió, en una de las metas establecidas dentro del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) denominada como Macroproyecto; como otras tantas de las metas del POT, se convirtió en otra tarea pendiente que paso de administración en administración, sin resolver, convirtiéndose en otro más de los problemas estructurales que nos aquejan como ciudad.

Lo lamentable del asunto y perverso es que nuestra clase política, convirtió este problema en la oportunidad de negocio para algunos particulares a costas de las finanzas de la ciudad, siendo así y luego de 12 años (3 administraciones), el panorama es preocupante, se han gastado más de $6.000 millones de pesos en el pago de arriendos para dependencias de la administración municipal.

A continuación, tenemos el detalle de la contratación en las últimas cuatro administraciones municipales, incluyendo la actual de Alfonso Eljach (2020-2023), en materia de arriendos de las dependencias municipales, producto de una juiciosa investigación de la Corporación Observatorio Desarrollo Territorial:

Ilustración 1. Gastos Arriendo Alcaldía de Barrancabermeja. Fuente: Corporación Observatorio Desarrollo Territorial

En un periodo de 12 años, la ciudad se ha gastado mas de $8.000 millones de pesos en arriendos, beneficiando a unos cuantos propietarios, se destaca entre estos a la Comercializadora Superestrellas SAS y Hacienda el portal, quienes son propiedad de la familia Fhegali, dueños del Edificio Superestrellas, con $1.500 millones en arriendos durante las administraciones de Carlos Contreras, Elkin Bueno y la actual de Alfonso Eljach.

Otro dato preocupante es que la actual administración de Eljach, quien ha cabalgado con la meta narrativa del cambio de chip ya se ha gastado en arriendos durante el primer año ($1.685.167.969), la mitad del gasto en arriendos durante el cuatrienio de Darío Echeverry ($3.415.092.156)

Y es que muchos esperábamos que, con la narrativa del cambio de chip, se buscaría desarrollar este proyecto de construcción del “Centro Administrativo Distrital -CAD-”, sin embargo, cuando se revisa el plan de desarrollo, solo se hace alusión a la realización de un estudio para determinar la ubicación y pertinencia del CAD.

Este estudio cuenta con un presupuesto de $400 millones de pesos para el cuatrienio, tal parece que en esta administración tampoco tendremos un centro administrativo construido a la altura del Puerto Petrolero.

Mientras tanto municipios en Colombia con menor presupuesto como Soledad, Atlántico y alcaldías menores de Bogotá, como la de Teusaquillo, concretan sus proyectos para construir sus nuevas sedes administrativas.

¿Qué pasa en Barrancabermeja, acaso el compromiso de entregar los arriendos de las dependencias a contratistas amigos de la Alcaldía esta por encima de los intereses de la ciudad?

El panorama es desolador, mientras la nueva sede de la Alcaldía de Soledad, Atlántico tiene un valor de $16.000 millones, en el Puerto Petrolero nos hemos gastado la mitad de ese presupuesto en arriendos durante una década.

Reitero que las desgracias del pueblo barranqueño resultan siendo el negocio de alguien que convierte nuestros problemas en una vía para acumular capital, mientras tanto la ciudad sigue sin resolver sus problemas estructurales, lo que importa es que ellos acumulen.

*Especialista en Medio Ambiente y Geoinformatica. Experiencia en Gestión Social para el sector Oil & Gas. Director de la Corporación Observatorio de Desarrollo Territorial.

Facebook: Raul Barba

Correo: rauledo.barba@gmail.com

Twitter: @rebarba23


[1] Por Company Town, se designa a un asentamiento industrial vinculado con las lógicas capitalistas de la revolución industrial,  representando  un modelo  urbano, construido  con el propósito  de conseguir la máxima concentración de capital y trabajo, mediante la articulación de viviendas, equipamientos  y  edificios  industriales, buscando alcanzar un equilibrio social a partir  de  los beneficios de la industrialización ( (Garces, O`Brien, & Cooper, 2010).