Dolor de patria

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Por: Fredy Chinchilla/ Recientemente me encontré con una publicación que me generó gran impacto y al parecer hecha por una periodista europea de la cual no se conoce su identidad, pero que refleja en buena medida una realidad innegable, pero haciendo la claridad que en mi Colombia hay millones que nos duele lo que expresa esta profesional de las comunicaciones. Se siente un gran dolor, pero es real y muchos se rasgarán las vestiduras, es más a muchos les llegará a la conciencia pues son parte de lo que hace expresa el contenido de este texto.

«Colombia solo sirve para narcotráfico y corrupción, pues el gobierno actual con todo lo que se ha sabido y otros tantos gobiernos anteriores así lo demuestra la historia, además no para vivir y menos para trabajar o hacer negocios. Colombia tienen un cáncer social innato, arraigado en el ADN de sus habitantes que saca a flor de piel la miseria, el hambre y la desesperación por el dinero, ya que ven a la corrupción como una fuente de ingresos de un solo uso, ese cáncer se llama “la ley del más vivo”.

Muchos colombianos no ven más allá de sus narices y no entienden el beneficio de establecer negocios propios, íntegros, honestos y constantes, donde pueda ver crecer prósperamente sus empresas.

Colombia un país prostituido, lleno de corrupción, mentiras, bajos instintos, donde no hay conciencia ni remordimientos, el sistema judicial no funciona, por lo tanto, no existe justicia, donde con dinero puedes comprar jueces, policías, fiscales y testigos; donde debido a la cultura de desconfianza hay reglamentos estúpidos y retrógrados como no usar el celular en los bancos y tratar a un cliente como un delincuente, mientras que en países del primer mundo hasta te reciben con una taza de café en su sala de espera.

Colombia un país donde un delincuente común pasa por encima de los derechos humanos y civiles de un ciudadano y el criminal recibe apoyo de organizaciones internacionales abogando por «sus derechos humanos” y el sistema colombiano lo premia con abogados gratuitos para defenderlo, usando dinero de nuestros impuestos, de la víctima y los familiares de la víctima. Qué ironía.

Colombia es el único país, donde un funcionario público te responde “ya le voy hacer el favor” o «ya le colaboro» cuando no se trata de hacer favores, se trata de que cumplan con su trabajo, pues por si se les olvida, a ellos se les paga con los impuestos que se recauda de los ciudadanos. Por lo tanto, no es un favor o ayuda, es su deber.

Colombia es el país donde policías inventan, sin autorización de sus superiores, batidas, redadas y retenes para extorsionar arbitrariamente a ciudadanos de bien y así recolectar dinero para su uso personal sobre todo en épocas de fiestas como navidad o carnavales.

Colombia es el país donde prefieren ver a sus hijos durmiendo todo el día, en lugar de enseñarles a hacer cosas productivas. Ya que a los jóvenes no se les inculca la ética del trabajo y valores profesionales; según la constitución de Colombia y la Unicef esto es abuso infantil. Mientras que, en países desarrollados, los jóvenes de 15 a 17 años pueden trabajar para que empiecen a entender lo que significa tener un grado de responsabilidad laboral desde temprano. Otra vez, esta lógica se basa en la erradicación de cultura colectiva de desconfianza y abuso que existe arraigada en sus habitantes, pero igual es incorrecto el no cultivar el amor al trabajo a los jóvenes.

Colombia el país donde llegan refugiados de forma irregular de otros y se adueñan de las calles a pedir limosnas usando a sus hijos en brazos para dar lastima, otros a delinquir y algunos a ocupar puestos profesionales de trabajo que le correspondía a un profesional colombiano. Y lo peor de todo, es que las autoridades apoyan y se hacen cómplices con su silencio de estas acciones.

Y así se puede seguir con un sin número de ejemplos que seguro muchos se sentirán identificados. Lo que veo es que Colombia es un país totalmente burocrático, lleno de leyes sin sentido, sumergido en un caos y sin rumbo. Donde se tiene que tener una ley para cada comportamiento de sus ciudadanos, ya que no existe una moral o coincidencia de lo que está correcto o incorrecto y cómo ovejas se les tiene que decir lo que tienen que hacer para que puedan navegar en este mar sin brújula; así les aflora su instinto de sobrevivir aplicando “la ley de más vivo”.

Qué pena por Colombia, ya que es un país muy bello, pero tan corrupto.

Donde su gente no hace ni dice nada y su silencio es cómplice. Lamentablemente su gente no puede ni podrá tener la oportunidad de ver, palpar y aprender lo que es vivir en un país desarrollado, donde sí se respeten todos sus derechos, donde si existen los derechos humanos, los derechos de la naturaleza, donde si hay ley, justicia, honestidad, integridad y solidaridad.

Así Colombia no va a evolucionar nunca, no va a salir de la miseria, ignorancia y siempre se quedará estancado en la mediocridad. A menos que exista un líder que acabe con el cáncer social y renazca una nueva nación. Así de radical tendría que ser el cambio. Y “la ley del más vivo” comienza desde la señora del mercado hasta el Presidente de la República, donde el nuestro da vergüenza.

Todo esto no se lo contaron, lo vivió en carne propia, ella una periodista profesional graduada de unas de las mejores universidades del mundo, por lo tanto, no podría ser irresponsable y hablar sin una fuente de información confiable; y esa experiencia de vivir en Colombia. Triste realidad pero al fin y al cabo cierto, ni que decir de la metástasis que hizo la cultura traqueta, (cultura de narcotraficantes) de nuestros gobiernos, un ejemplo, embajador con tres laboratorios de cocaína en su propia finca y hasta el momento no hay judicializaciones.

*Ingeniero de mercados

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