Datos claves del Informe del Estado de los Recursos Naturales y el Ambiente

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Sector ambiental desfavorecido en presupuesto y el control y monitoreo de los recursos naturales presenta debilidades. Contraloría considera ineficiencia en la gestión de los recursos puestos a disposición de las CAR para objetivos misionales.

Al firmar el Acuerdo de París de 2015, el país se comprometió a llegar al cero por ciento de la deforestación neta en 2020. Sin embargo, no existen cifras claras sobre el avance hacia esa meta porque no existe un reporte oficial del IDEAM. En 2018 el área deforestada era de 197.159 hectáreas.

Así lo dio a conocer la Contraloría General de la República en su informe anual sobre estado actual del sector ambiental del país, donde además de evaluar la política pública y la gestión de las entidades que administran los recursos naturales, señala una importante reducción en materia de inversión.

Riesgo de pérdida genética

El Contralor Carlos Felipe Córdoba en la presentación del Informe del Estado de los Recursos Naturales y el Ambiente (IERNA 2019-2020) aseguró, entre otros temas, que: En materia de reforestación, el gobierno nacional, en enero de 2020 se comprometió a sembrar 180 millones de árboles al 2022, lo que representaría una extensión de 140 a 270 mil hectáreas en total, equivalentes a un promedio de 35 a 67 mil hectáreas por año.

El país cuenta hoy con contratos que dan acceso a los recursos genéticos sin garantizar los beneficios monetarios y no monetarios a los que tienen derecho las comunidades étnicas. 

La falta de control en las colecciones biológicas y rigurosidad de protección sobre la riqueza biológica del país puede generar una pérdida genética incalculable como resultado de procesos de patentes resultado de la biopiratería.

Río Magdalena sin peces

La Autoridad Nacional Pesquera informó que entre los años 1975 al 2016 el recurso pesquero del Río Magdalena ha disminuido hasta en un 70%, especialmente de especies como el bagre rayado, el nicuro y bocachico, entre otras, perdiendo su capacidad de proveer la dieta alimenticia a los moradores de su área de influencia.

El Río Magdalena presenta deterioro ambiental de su sistema de humedales del río y a partir de actividades como producción agropecuaria. 

De los 263.684 vehículos nuevos registrados en Colombia en 2019, sólo el 1,2% trabaja con tecnologías híbridas eléctricas, lo que afecta sensiblemente las metas ambientales definidas por el Plan Nacional de Desarrollo en su línea de Transporte sostenible.

El Conpes 3943 proyectó en 2018 la incorporación de 600.000 vehículos eléctricos a 2030, pero según el PND para cumplir esa meta durante los próximos ocho años tendrían que ingresar 593.400, es decir, un promedio de 74.175 por año.

Las motocicletas conformaron el 58% del parque automotor y representan el mayor porcentaje de evasión de la revisión técnico-mecánica: el 76% en 2019.

Agua se pierde el 41%

La pérdida de agua que podría ser reutilizada en el país es cercana al 41%, debido a las grandes ineficiencias en los sistemas de acueducto del país, lo que aleja al país de los objetivos de la economía circular e infraestructura verde.

La Policía Nacional, a través de su Dirección de Carabineros y Seguridad Rural, es una de las entidades con mejores resultados en la lucha por la eliminación del uso del mercurio y otras sustancias que afectan la salud y el ambiente. Durante 2019 intervino 3.755 minas y produjo 1.197 capturas.

El 15% del impuesto al Carbono está destinado al Pacto Región Amazonia. La asignación real de este recurso ha llegado solo al 10% en la subcuenta Conservación de los bosques de la región de la Amazonia. Esta situación refleja un rezago en la formulación de los programas y los proyectos ambientales con cargo a este gravamen.

Para la vigencia 2019 los recursos de cooperación internacional representan una fuente importante para la inversión del sector ambiental y ascendieron al 67% con relación a los recursos apropiados para inversión por el Presupuesto General de la Nación.

Acumulación de basuras

El Departamento de San Andrés se encuentra al borde de una emergencia sanitaria ante la acumulación de basuras. En 2019 el crecimiento poblacional y las actividades de turismo y comercial generaron un aumento de los desechos.

Las aguas residuales del Archipiélago, vertidas al ecosistema marino mediante el Emisario Submarino, no presentan ningún tratamiento y sólo se realiza separación de residuos sólidos de mayor tamaño.