Cuestión de sentido común

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Por: Carlos A. Gómez/ Confieso que cuando por mi trabajo tuve que salir recientemente a Medellín y San Luis (Antioquia) de comisión, lo primero que pensé fue en el riesgo al que me exponía. De todas maneras, el temor de ser contagiado con Covid-19 prevalece en todos nosotros, es normal. De regreso a mi casa, estaba esperando que saliera el vuelo en el aeropuerto José María Córdoba del municipio de Rionegro. Por todos los protocolos de bioseguridad, la espera en los aeropuertos ha sido mayor.

Las sillas de la sala de espera tienen capacidad para sentar a cuatro personas en línea, pero ahora las dos sillas del medio están con un mensaje claro: “No te sientes en esta silla” y lo dice en español e inglés. No ocupar estas sillas permite mantener la distancia apropiada. Vi a muchas personas haciendo exactamente lo contrario: se sentaban en las sillas donde el mensaje advertía que no lo hicieran. ¿Será cuestión de sentido común? O, ¿cómo se puede interpretar?

Muchas son las definiciones de este sentido, que es tan importante como ver, oler o tocar. El sentido común hace parte de la vida cotidiana. Si tenemos frío, nos abrigamos; si tenemos hambre, comemos; simple, así es el sentido común. Por ejemplo, Rivkin lo define como las capacidades que tienen las personas para juzgar libremente. En todo caso, para definirlo mejor, lo invito a prestar mucha atención a los niños, especialmente los que tienen entre uno y dos años. Ellos dan clases gratis acerca del sentido común.

Recientemente, las manifestaciones posteriores a la muerte del estudiante de derecho Javier Ordoñez en Bogotá, al parecer por parte de uniformados de la Policía Nacional, estallaron en protestas violentas. El país se levantó lamentando la muerte del señor Ordóñez y, los días siguientes, la muerte de 11 personas más. Si en la forma como se llevó a cabo el procedimiento se hubiera aplicado solo el sentido común, estaría describiendo esto con otros ejemplos.

En las protestas fueron afectadas las instalaciones físicas de los CAI en diferentes ciudades del país. A causa de esto, las pérdidas económicas y de las vidas fueron altísimas. Pero la primera (la económica) se recupera fácilmente: los muros, ventanas, puertas y demás objetos se reemplazan por otros y queda otra vez el CAI prestando sus servicios. Y ¿las vidas? Esas no las recuperamos. Muchos planes que tenían esas personas que murieron acabaron por balas perdidas o el uso de la fuerza.

¿Era necesario salir a destruir los CAI como forma de protesta? La indignación humana puede ser manifestada de diferentes maneras, pero la violencia nunca será la solución a un problema que tiene varias décadas en nuestro país. ¡La violencia no se acaba con más violencia!

Si el ministro de defensa o el propio presidente Duque hubieran salido a explicar de alguna manera el procedimiento policial y atender la situación de manera inmediata, posiblemente 11 colombianos no hubieran perdido la vida. Para dirigir un ministerio o un país, aplicar el sentido común hace parte de los requisitos de gobernanza.

El sentido común usted lo aplica desde que se levanta hasta que se duerme. Este sentido lo acompaña durante toda su vida. Cuando es infante, usted lo usa con más frecuencia para aprender a caminar: sabe que lograrlo significa levantarse muchas veces.

Confíe en el sentido común: la señal en rojo de un semáforo le indica que no puede pasar; un pare en la vía le dice que debe parar; usar el tapabocas cubriendo boca y nariz, y no en el cuello, o no llevarlo, ¿qué es? Sentido común. No se necesitan grandes estudios para determinar que intervenir el páramo de Santurbán con actividades mineras afectará un recurso hídrico vital. El mejor estudio es el sentido común.

Tirar piedras o destruir un bien público que sale de lo que usted paga en impuestos, no le devolverá la vida a la gente. Posiblemente realicen cambios en la policía, pero de todos modos las protestas violentas no solucionan nada y menos de manera inmediata.

Insisto y lo invito a hacer que el sentido común se vuelva parte de su vid. Así como usa sus manos para comer o sus ojos para ver, use el sentido común para que sus decisiones estén de acuerdo con lo que manda la ley y la convivencia ciudadana.

Finalmente, siga estas recomendaciones para usar el sentido común:

1. Deje el orgullo a un lado. Las personas que no son orgullosas por lo general tienen mejor capacidad de desarrollar un buen juicio.

2. No se desilusione si las cosas no salen como usted espera. El sentido común se desarrolla y sigue un rumbo que a veces usted no controla (por ejemplo, las decisiones de los demás).

3. No espere que todo se haga como usted quiere. Recuerde siempre que vive en un mundo donde habitan personas que no piensan igual que usted.

Faltando 30 minutos para el embarque al avión que me llevaría de regreso nuevamente a mi casa, llegó una pareja de policías solicitando a las personas que se sentaran donde la señalización lo permitía. El policía, entre otras cosas, también le enseña de sentido común.

*Ingeniero Industrial y Magister en Responsabilidad Social y Sostenibilidad

Twitter: @carlosgpar