Incultura barranqueña

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Por: Hugo Hernando Bernal Vallejo/ Una de las complicaciones que está viviendo Barrancabermeja es la ausencia de cultura en sus habitantes, que se observa en el día a día en todo el puerto petrolero y no se evidencia un control. La tolerancia ante la incultura de la conducta de algunos se ha interpretada como un pasaporte, a todos los cimientos de la civilidad.

Una conducta errónea que no se corrige oportunamente se convierte en un comportamiento colectivo difícil de erradicar, causando daño a la ciudad.

Algunos habitantes, y quisiéramos creer no barranqueños, jóvenes o viejos, de diferentes sexos muestran su incultura ciudadana que seguramente la aprendieron de padres y madres igualmente incultos.

Para hacer algo hay que promover reingeniería a los hogares, a los colegios, las empresas y al distrito. La base de la reingeniería es desaprender para volver aprender a través de la educación ciudadana que esta cimentada en la ética, en los viejos valores que formaron grandes hombres y mujeres en la humanidad.

Construyamos el barranqueño que la ciudad necesita. Solo así lograríamos construir en el futuro la ciudad que todos queremos.

La base de toda civilidad está fundamentada en nuestro folclor o cultura popular, la cual debemos identificar, pues a partir de ella podemos promover la identidad y generar pertenencia.

Bien lo afirma Fabio Villegas Botero en su libro El Alma Recóndita del Pueblo Antioqueño: “Es que sin aclarar nuestro origen y desarrollo en el pasado, será muy difícil asumir nuestra verdadera identidad y proyectar nuestro futuro”.

La cultura como elemento que incida en el proceso de desarrollo económico, social y ambiental es un tema viejo, pero no comprendido. Las actividades culturales son mecanismos generadores de riqueza. La explotación de la cultura permite un cambio en lo económico, en lo social y ambiental.

El desarrollo cultural definido equilibra los principios económicos, de justicia social y de responsabilidad ecológica mediante el fortalecimiento de los valores sociales e individuales en las actividades culturales.

Hoy es demostrable que la cultura como parte de una estrategia dentro de un entorno determinado genera beneficios económicos como fuente de empleo y además modifica patrones de comportamiento de un grupo humano, como los antivalores, ejemplo la envidia.

Debemos tener claro que la cultura es la herramienta con la que se puede afectar una realidad social. De ahí que la calidad de vida de una región está profundamente ligada con fortalecer el principio de identidad y desarrollar un sentido de pertenencia, de respeto a la diferencia y al medio ambiente.

La pregunta sería, ¿en Barrancabermeja que pasa con la cultura y el desarrollo económico, social y ambiental? Como yo lo veo, no ha sido entendida. No hay quien la entienda. Se promueven festivales y fiestas sin finalidades específicas, ni en lo folclórico, ni en lo económico. Se financian escuelas de música para formar músicos, pero ¿para qué? Primero debemos formar al ciudadano barranqueño, o al menos definirlo.

Todavía estamos en la etapa primitiva de la cultura o del folclor, o de nuestra barranqueñeidad. Creemos que escuchar música vallenata o de banda, parrandear, tomar trago, mujerear y ser conocedor de música y autores o intérpretes de otras regiones nos da el título de gestor cultural, seguramente para algo servirá, pero no tienen ni idea de nuestra cultura popular. Ahora, hacer eventos folclóricos alejados de nuestra propia realidad es la tapa de la olla.

Como barranqueños, tenemos nuestra cultura, que sería la suma de otras culturas, pero precisamente ahí está la diferencia con otras comunidades. Pero si como barranqueño no tenemos claro el concepto de cultura, su función y finalidad, apague y vámonos.

La cultura no se puede independizar de la naturaleza de los barranqueños, puesto que esta última es su base y finalidad.

*Abogado, poeta e investigador cultural.