Covid-19: ¿Plandemia, pandemia o pandebono?

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Por: Luis Alfredo Bonza Forero/ El Covid-19 a su paso catastrófico por el globo terráqueo dejó sembradas serias dudas por la forma como se propagó a nivel mundial, según análisis científicos sus conceptos acertados conducen a que la Organización Mundial de la Salud (OMS), tiene presumiblemente que ver en una presunta ‘plandemia’ por lo que se ha visto con un agravante.

El director de la OMS, Tedras Adhanóm Ghebryesus es un etíope (africano) impuesto por la republica China, promotora del virus, no sé si por fugas del mismo de sus laboratorios, un propósito dañino, demostrar poderío maligno, un desnudo experimento mal jugado, o no sé cuál sería la razón, lo cierto es este Covid-19 tiene el ribete de ejecutor anunciado, o como se pueda llamar.

Este parricidio mundial de personas provocado por el coronavirus cogió a todos los mandatarios (as) de las diferentes naciones del mundo con los calzones abajo, muchos de los presidentes sin calzoncillos, muchas mandatarias sin pantis, ahí la defecada mundial que se registra, creo que, lo que estamos viviendo no sé hasta cuándo, pero se sabrán muchas verdades.

Por eso creo que la OMS debe desaparecer como estructura mundial de la salud, como están las cosas, su sigla se puede leer “Organización de la Muerte Silenciosa”.

La pandemia en nuestro país le quedó grande a las autoridades sanitarias, se dedicaron a comprar respiradores para atender a quienes se enfermen del Covid-19, eso está bien, pero desatendieron a miles de enfermos que existen a lo largo y ancho del país con diferentes padecimientos, descuido marcado en la atención médica y entrega de medicamentos oportunamente a los adultos mayores por parte de varias EPS, eludiendo la Ley 1850 del 19 de julio de 2019, que los ampara en salud.

Desafortunadamente el mismo gobierno viola el estatuto en un presunto y desafiante prevaricato por omisión, dándole tranquilidad a los mercaderes de la salud. En el país cerraron varias EPS para favorecer a sus dueños, directivos y cómplices del mal servicio prestado, hoy los resultados de las investigaciones en forma no se conocen, por nuestra ciudad deambulan implicados en actos escabrosos en contra de la salud de los colombianos, nadie dice nada, un periodista que denuncie con pruebas corre el riesgo de terminar con tutela en su contra o preso.

La verdad muchas veces duele, pero hay que decirla, los médicos presuntamente perdieron autonomía clínica en sus prescripciones médicas, infinidades de veces las rechazan cuando formulan medicinas insuperables para un buen tratamiento, para ello hay auditores médicos con comités internos al servicio de ciertas EPS, conduciendo al profesional sano de la medicina a quebrantar su juramento Hipocrático: “Obligación moral de los médicos para con sus pacientes”.

Hasta ahí ha llegado la felonía contra la salud, lo que indica que en un 85% la medicina formulada presuntamente es mantenimiento mas no para recuperarse de las enfermedades, por eso nos toca a los cristianos estar con  Dios, nuestro medico universal quien nunca falla, no miente y tomando la mejor medicina, la oración; mientras tanto esperar si la Superintendencia de Salud, el Ministerio del ramo, secretarias de salud, Fiscalía, Personera Municipal, se les ocurre incriminar a quien sea por violación a la Ley 1850.

No se puede seguir aceptando en Santander, o en su ciudad capital, se siga imponiendo el tráfico de influencias que es un delito en detrimento de las familias santandereanas, lamentablemente hay congresistas -no todos- con vínculos de campaña política con quienes tienen señalamientos como trafagadores de la salud, cuando los legisladores deben ser los acudientes especialmente en este tema de afectación diaria a los colombianos. El coronavirus no les da a los políticos protervos porque siempre se lavan las manos.

*Periodista.

Correo: alfredobonza@gmail.com