Todo lo que hay que saber para comprar un televisor «Smart TV»

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¿Qué son las siglas 4K, HDR, OLED, QLED? Claves para moverse como un experto en el competitivo mercado de la imagen.

A la hora de pensar en cambiar un televisor, el consumidor se sumerge en un mar de dudas. Y no ayuda a esa misión el baile de siglas y distintas tecnologías que se han venido incorporando al sector en los últimos años.

La verdad es que los usuarios, cuando se acercan a las tiendas a preguntar, se topan con un sinfín de propuestas. Aquellos que desconocen el mercado pueden quedarse absortos de tanto nombre técnico. Que si OLED, QLED. ¿4K? ¿Qué es eso de HDR?

Tecnologías de los paneles: OLED vs QLED

Uno de los aspectos a los que más interés hay que darle es a la tecnología de la pantalla. Más que nada porque es uno de los elementos más importantes para transmitir la información de la señal recibida. Y aquí es donde todo se complica. Cuando vas a la tienda todo son promesas, imágenes espectaculares que entran por los ojos. Pero existen una serie de innovaciones que hay que tener presente.

Una de ellas tiene que ver con los paneles de tipo OLED. Son paneles orgánicos. Los fabrican marcas como LG, Sony o Panasonic. Consiguen negros profundos y colores muy intensos, pero existen algunas dudas sobre su durabilidad y tienen en ocasiones unos niveles de brillo inferiores. Pueden fabricarse muy delgados, lo que le dan un toque minimalista y elegante en los hogares.

Están compuestos por una serie de diodos orgánicos que cuando pretenden mostrar los negros de las imágenes simplemente se apagan y no reducen su iluminación como es en el caso de las pantallas LCD LED tradicionales. El panel se distribuye por celdas capaces de iluminarse por sí mismas a diferencia de los LED que requieren de una fuente adicional. Así se logran los negros tan profundos.

Además, su complejo proceso de fabricación eleva ostensiblemente el precio, aunque dado que cada vez más marcas han creado modelos con esta tecnología se han podido hacer más accesibles. Es decir, los paneles OLED son capaces de encender y apagar los píxeles de manera individual, mientras que los LCD-LED cuentan con un sistema de retroiluminación basada en luces LED.

Otra alternativa se encuentra en QLED, que una tecnología propietaria de Samsung para intentar ofrecer las prestaciones de los paneles OLED con la solvencia de los tradicionales LED. La firma surcoreana tiene muchos modelos al respecto de grandes tamaños. Esta tecnología utiliza los llamados puntos cuánticos («quantum dots», de ahí el nombre). 

Al igual que los LCD LED requieren de una fuente de iluminación externa pero cada píxel se pueden iluminar de manera individual, calibrando así la intensidad del contraste y ofreciendo unos negros bastante profundos.

Los paneles de tipo LED, que se pueden encontrar numerosos modelos y muy asequibles, están formados por píxeles en color o monocromos colocados sobre una fuente de luz, que permiten iluminar y reproducir los diferentes colores de la imagen en el momento de la proyección. 

Cada píxel individual se divide en tres células (llamadas subpíxeles) de tres colores (rojo, verde y azul), respectivamente, por el aumento de los filtros. Cada subpíxel, a su vez, se puede controlar de forma independiente con el fin de lograr miles o millones de posibles colores para cada píxel. A su favor es su gran extensión en el mercado, pero sin embargo, en formatos grandes puede provocar pérdida de calidad de la imagen. El contraste es otra de las desventajas.

Resolución: mejor irse a por el 4K

Además del tipo de pantalla es conveniente fijarse en la resolución. De ello depende, en parte, una buena reproducción de las imágenes. La mayoría de los televisores son Full HD, lo que quiere decir que ofrece cerca de 1.920 píxeles horizontales y 1.080 verticales, proyectando sobre la pantalla unos 2.073.600 puntos, una cifra que se obtiene por multiplicar los puntos de un lado por el otro. Pero el resultado depende de dos factores: el tamaño de pantalla y la señal emitida. Esa definición requiere de más espacio para cubrir la superficie si se trata de una pantalla de 47 pulgadas de diagonal y de una de 32 pulgadas.

Si hay que cambiar a un televisor este año lo más probable es que se dé ya el salto al 4K o Ultra Alta Definición. Es la resolución estandarizada y han empezado la desescalada de precios, con lo que se pueden adquirir «smart TV» por menos de 500 euros. Lo que expresan estos números es que esta clase de pantallas se mueven alrededor de los 4.000 píxeles (más o menos 3.840 x 2.160 píxeles).

Es decir, muestra más contenido y detalles más nítidos. Puestos a invertir en un nuevo producto lo lógico es optar por este tipo de resoluciones que, además, se pueden encontrar precios equilibrados en algunas marcas.

En la actualidad, son pocas las emisiones de canales lineales que emiten a esta calidad, aunque muchos servicios digitales como Netflix o Amazon Prime Video soportan esta definición. Además, gracias a algunos productos y reproductores como las consolas Xbox One X o PlayStation 4 Pro, así como otros reproductores multimedia como Apple TV o Amazon Fire TV se pueden alcanzar tales características, pero dependerá, como es obvio, del contenido a reproducir.

Sin embargo, ya existen los primeros modelos con resolución 8K que, generalmente, están destinadas a televisores monstruosos. Este año, que estaba prevista la convocatoria de Juegos Olímpicos, iba a suponer el pistolazo de salida a estas resoluciones, que tendrán que esperar.

Así que la conclusión es que, ya puestos, mejor comprar un producto 4K porque tendremos la garantía de tener un modelo preparado para los próximos años aunque realmente ahora mismo no le saques mucho partido a los contenidos que ves regularmente.

HDR o Alto Rango Dinámico

Por debajo hay otras múltiples tecnologías también encaminadas a mejorar la experiencia de usuario. Una de las tendencias actuales es la tecnología llamada HDR -Alto Rango Dinámico-, que ofrece un abanico más grande de colores y grises, dándole una mayor espectacularidad y buscando un mayor realismo, mejorando también los contrastes entre zonas claras y oscuras.

Las imágenes son más fieles a la realidad, con lo que se observarán las películas de una manera fantástica. Hay varios estándares, HDR10 y Dolby Vision, dependiendo de cada fabricante. El primero es el más compatible y abierto.

Pero también existen otras a tener en cuenta como Perfect Picture Engine, Dolby Vision y Atmos y, por supuesto, Ambilight, un sistema de iluminación trasera ideado por Philips que cambia de color con las imágenes y que enmarca el televisor en un «aura» luminosa que realza todos los contenidos.

La «inteligencia» es también importante

Aunque lo más importante de un televisor es la calidad de imagen, también se puede tener en cuenta otros aspectos de su interior. La mayoría de televisores de gamas media o alta disponen de una cierta «inteligencia». Gracias a un software (escogido por cada marca) los usuarios pueden acceder a unos u otros servicios digitales. Hay varios formatos en función del sistema operativo, que se pueden reducir a tres: Android TV, WebOS y Tizen OS.

Cada cual dispone una serie de servicios diferenciales, pero en su mayoría permiten que los usuarios se conecten a internet, compartan imágenes y videos en pantalla grande, reproduzcan videos desde plataformas como YouTube, accedan a ciertos servicios en «streaming» como Netflix, HBO o canales a la carta como Atresmedia Player o MiTele, así como determinadas propuestas de ocio.

Aquí influye la experiencia de uso que uno más desee. Por ejemplo, en el caso de WebOS, que se puede encontrar en muchos modelos de LG, tiene una navegación muy intuitiva que gana enteros incluso con el mando Magic Remote, que funciona como un puntero. Dispone de la mayoría de aplicaciones más extendidas, aunque no existe la disponibilidad de Disney Plus, algo que sí cuenta con el apoyo de Samsung.

La compatibilidad de dispositivos móviles basados en iOS, el sistema operativo de Apple, está más bien limitada, por lo que en su mayoría funcionan mejor con Android. Cabe recordar que existen numerosos aparatos, «dongles», «set top box» y reproductores multimedia tipo Apple TV, Roku TV, Amazon Fire TV o Google Chromecast que traen a la televisión las funciones propias de una «SmartTV».