Los ocultos en la pandemia

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Por: Luis Eduardo Jaimes Bautista/ La pandemia del coronavirus. El SARS-CoV-2 (Covid-19) ha sido el problema más grande en el mundo, peor que una guerra mundial, aprovechada en Colombia y lo regional, como cortina por los delincuentes en las cuarentenas, escudo para hacer daño al bien ajeno, como lo empiezan hacer las mismas empresas que están aprovechando para meterse en proyectos de jugosos contratos millonarios, burlando la ley.

Para muchos resulta contradictorio que debido a las cuarentenas y el toque de queda, en el Área Metropolitana de Bucaramanga, los delincuentes prácticamente campean sin respeto, lo que ha llevado a los vecinos a manifestarse contra la policía, por no existir mayor presencia policial, o por hacerse los indiferentes ante estos individuos que se movilizan en motos con parrilleros o en vehículos de servicio público o particulares, llevan los sicarios o raponeros.

Los delitos vienen creciendo y las estaciones de policía se hacinan cada día por capturas, en: Lesiones personales, hurtos, riñas, crímenes. Permitiendo que los expendios de estupefacientes estén haciendo su mercado. Contradictoriamente la medida de confinamiento en casa guarda silencio a las consecuencias en el incremento de consumo de bebidas alcohólicas los fines de semana, acompañada de violencia intrafamiliar, física y verbal; igualmente los delitos sexuales con menores, homicidios y feminicidios.  También hay que tener en cuenta que existen hogares donde existe un adicto al consumo de estupefacientes.

A esta cadena de desobediencia podemos citar el caso como la Empresa Francesa de Aseo: Veolia, quien llegó a Santander a manejar las basuras, sacando en Girón y otras ciudades a “Cara Limpia”, para posesionarse y buscar el manejo de los rellenos sanitarios como lo hace en Barrancabermeja, siendo noticia por los grados de contaminación de las aguas de San Silvestre en este municipio.

En Girón, el Municipio que no permitirá que coloquen un botadero de basura, como lo quisieron hacer con “Entorno verde” y una firma de no muy grata recordación. Declarando el sitio Bonanza, en la vereda de Chocoa, terrenos de utilidad pública por el alcalde John Abiud Ramírez y el Concejo Municipal en su gobierno, después de ganar los pobladores ante un juez, una Acción Popular, fallada a favor por un juez de la república.

Lo que trae ira, es que la Empresa Veolia, compra terrenos vecinos con el pretexto de crear un parque ecológico, figura tramposa para meter maquinaria pesada, sin licencia y sobre todo, atentando contra las quebradas que pasan por este sector, rico en agricultura y atracciones turísticas como el famoso “Cañón de las Iguanas”.

Las determinaciones de sellar las obras, nuevamente por el Alcalde de Girón, y el respaldo de los Campesinos de Zapatoca, Girón, los Santos, municipios que saldrían afectados, harán pensar a las administraciones qué solución van a tomar cuando el “Carrasco” termina su disposición útil como relleno sanitario y se presente por enésima vez otra emergencia sanitaria.    

Y pasando a otra escena del teatro del absurdo, la firma Minesa con su megaminería, continúan comprando a los campesinos de Soto norte, con dádivas de mercados, becas para los estudiantes dentro de esa soterrada regalía miserable por destruir el Páramo de Santurbán. Nuestro principio vital para la vida que es el agua. Las protestas continuarán, porque esta “sociedad minera” que compró al gobierno pasado (de Juan Manuel Santos) con 1.000 millones de dólares, para que en la medida que avanzara la delimitación del Páramo, le concedieran las licencias.

La Sociedad Minera de Santander (que no es de Santander por su nombre) Minesa, está enfocada a llevarse todo el oro para los países árabes, que cuentan con el respaldo de Mubadala Investment Company, grupo empresarial de inversión y desarrollo del gobierno de Abu Dhabi de Emiratos Árabes Unidos.

En esta nueva cuarentena, el pueblo no piensa y sigue callado, haciendo que el juego de algunos empresarios santandereanos, políticos en el Congreso, junto con algunos medios de comunicación, se dé el golpe más duro que el covid-19. Perder el Páramo de Santurbán, ya con una alerta de sus vertimientos a las aguas del río Tona que se está secando, convertido a hoy, en un pequeño hilo, porque la fábrica de agua se está perdiendo y nos van a llevar a un racionamiento por el vital líquido de los seres vivos. Si no, nos acaba el virus, nos acabará Minesa.

*Poeta y escritor.

Twitter: @bizonteamarill1