El feminismo de Marie Curie

0

Por: Francisco García Acevedo/ Varios sujetos —algunos de ellos inmersos en la academia— han dicho, en repetidas ocasiones, que el feminismo es la contraparte del machismo. Repiten, sin pensar siquiera un poco y sin leer absolutamente nada, que el propósito de las feministas es vulnerar sus derechos, que los violentan, que quieren un mundo sin hombres… Y difunden entre sus círculos la idea de que el feminismo es el derrotero a la destrucción del hombre: la amenaza virulenta a la que hay que atacar a como dé lugar.

No es azaroso que quienes afirman que el coronavirus es una invención de la geopolítica para desestabilizar el sistema sean los mismos que dicen que el patriarcado es una invención de las feministas. La aversión, como es habitual, comienza por desconocer la diferencia y por negarse a aceptar el evidente privilegio. Y entonces le parece a uno curioso que esos mismos señores hayan compartido, días atrás, en la conmemoración de su fallecimiento, artículos sobre Marie Curie, una de las científicas más importantes que ha dado la humanidad. Y encuentra uno gracioso, además, que pretendan hacerla ver como antifeminista, como si sus actos, profundamente subversivos para la época, no dieran cuenta de su ideología.

El feminismo de Marie Curie no era teórico (como sí fue el de su hija, Irène Joliot-Curie), sino práctico. En Marie Curie se representa a la mujer que se sabe igual a cualquier hombre y, en esa resuelta concepción, se burla del patriarcado, contra el que lucha visibilizándose. En primer lugar, abandonó su país natal, Polonia —que entonces era una nación sometida por la Rusia zarista, en la que las mujeres no tenían acceso a la educación superior—, para matricularse en la Universidad de la Sorbona, en Francia. Con tan solo 27 años y habiendo estudiado en francés, una lengua foránea para ella, Marie Curie ya contaba con títulos en física y matemáticas.

Conoció en 1894 a quien sería su esposo, Pierre Curie, con el que compartía el interés por la ciencia. Tras nueve años de trabajo conjunto, Marie defendería su tesis doctoral acerca de sus descubrimientos sobre la radiactividad, los cuales, a su vez, la llevarían a convertirse en la primera mujer en recibir el premio Nobel de Física, junto a su esposo Pierre y Henri Becquerel. Tras la muerte de Pierre en 1906, la Universidad de París le ofreció el puesto de profesora del Departamento de Física, antes ocupado por su esposo, el cual aceptó. Fue entonces la primera mujer en ocupar el puesto de profesora y en desempeñarse como directora de un laboratorio en esta universidad.

Pocos años después, la cacería de brujas comenzó. Fue víctima de ataques xenofóbicos al interior de Francia, discriminada por su condición de mujer y vilipendiada por sostener una relación sentimental con el físico Paul Langevin, quien otrora fuera estudiante de su difunto esposo Pierre. No obstante, su actividad científica no tuvo descanso, y la Academia Sueca reconoció nuevamente sus aportes en 1911, otorgándole el premio Nobel de Química por su descubrimiento de dos elementos químicos: el polonio y el radio.

No son pocos los que reconocen en esta científica una heredera del feminismo actual. En una conferencia dada en 2018, su propia nieta, Hélène Langevin-Joliot, indicó que su abuela fue «un símbolo para el movimiento [feminista], aunque ella no lo manifestara mucho. Fue más una feminista en la ciencia por el ejemplo que dio». Por su parte, Daniela y Cristián García destacaron, en su artículo «Marie Curie, una gran científica, una gran mujer», su legado al movimiento feminista: «Marie Curie fue una de las primeras feministas de la historia. Con su valentía, inteligencia y tenacidad logró destacarse a nivel mundial, a pesar del entorno machista que reinaba en esa época».

Es cierto que hay distintas luchas feministas en varios frentes, pero no hay que dejar de reconocer los aportes que han hecho muchas mujeres desde su experiencia vital. Y hay que recordarles a los hombres, naturalmente, que el feminismo no quiere destruirlos y ni siquiera es una lucha contra ellos, como algunos quieren creer. Por el contrario, pretende tenerlos como aliados, así como lo fue Pierre de Marie —a quien siempre reconoció como su igual—en sus estudios científicos.

* Ingeniero de Petróleos y profesor de Literatura.

Correo: fjgarace@uis.edu.co

Twitter: @fjgarace

Facebook: Francisco García Acevedo