¡Dime como hablas y te diré quién eres!

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Por: Edward Pinilla/ Existen 8 caminos que todos recorremos para definir el destino. Algunas personas sin saberlo están creando su futuro a expensas de otras y se pasan la vida creyendo que son víctimas, cuando son ellas mismas que  dan vida a su realidad.

Sólo hay dos maneras de vivir: o, “se es parte del problema o se es parte de la solución”. Quienes eligen la primera condición siempre serán obstáculos para su propia vida y para los demás, quienes eligen la segunda opción son dueños de sí mismos y comprenden que ayudando a otros se ayudan a ellos también, pues la vida siempre trae de regreso lo que damos a otros.

Tú destino comienza en tú boca y es a través de las palabras. El lenguaje hablado es el principio de la creación, ten cuidado con lo que emites a través de tus labios, porque estás dando un mandato sobre ti mismo.

Una historia cuenta que un rey llamó a sus sabios a palacio y les pidió que trajeran la parte más sucia del cuerpo humano, durante varios días estuvieron reunidos  buscando la respuesta hasta que la hallaron y pidieron audiencia con el soberano. Frente a él, le entregaron en una bandeja una lengua, el monarca preguntó ¿por qué?, ellos respondieron: “mi señor con ella criticas, destruyes a otros, gritas, ofendes y acabas con los sentimientos de cualquier humano.

Luego, el rey les dijo que le trajeran la parte del cuerpo más limpia. Pasados unos días los sabios trajeron al soberano la misma lengua en una bandeja, éste preguntó nuevamente ¿por qué?, ellos dijeron: “su majestad, con ella alabas, exaltas, elogias, edificas y haces grande a un ser humano”.

La segunda característica que sigue tú destino, es: la mente inconsciente. Todas las palabras que emites, son recibidas por tus oídos, y éstos las llevan a la mente donde se forman programas mentales, creencias, paradigmas o miedos. Si alguien dice que está enfermo, esa será una orden contundente para el cerebro que expresará su equivalente en el cuerpo, o si  dices que el sancocho estaba violento, pues te dará un fuerte dolor de estómago.

El tercer paso, es a través de los pensamientos. Éstos, son el resultado de lo que hay en la mente inconsciente, que envía imágenes o sonidos al consciente de acuerdo a lo que allí se haya almacenado en el aprendizaje, principalmente en la etapa de la niñez.

Posteriormente, todo lo que inició con la palabra, sigue el camino de los sentimientos, pues todo sentimiento es siempre hijo de un pensamiento. Si piensas negativo emites sentimientos negativos, y si piensas positivo reproduces sentimientos positivos.

Esos sentimientos se convierten en la actitud- conducta y comportamiento. Se actúa de acuerdo a como sea el sentir. Si se habla siempre en el plano negativo las acciones serán negativas, de remordimiento, rabia, rencor, con palabras desentonadas, altisonantes, vulgares y ofensivas.

Luego, esa conducta se vuelve repetitiva y entonces pasa a ser un: hábito. Esos hábitos son tan constantes que se repele o se atrae a otros. ¿Quién querrá estar permanentemente con una persona pesimista?, nadie verdad, es desagradable pasar un rato con alguien cuyos comentarios sean solo de crítica o de insatisfacción.

Después, esos hábitos hacen parte del carácter, pues el carácter es la suma de los hábitos. Y, finalmente, el carácter define el destino. En eso será en lo que se convierte cualquier persona, de acuerdo al lenguaje que habitualmente emplee.

Cuida las palabras porque ellas definen la clase de persona que somos. Las personas nos identificamos por tres actos, el pensar, el sentir y el hablar.

*Periodista.

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