Carlos Parra, el concejal que ‘predica, pero no aplica’

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Por: Leonardo Vásquez/ “Se leía el apellido Parra, pero no, no era el pastor de la iglesia. Pensé en que ‘Parras’ hay muchos, pero así de malos solo conocía dos: Al de los mercados y al del concejo. Quise llamar al concejal, pero a lo mejor la historia terminaba más enredada que la forma como él habla”

Finalizó una de las peores semanas para la administración Cárdenas por el golpe que recibió por parte del Tribunal Administrativo de Santander, con ocasión de haberle ordenado dejar sin efectos el decreto mediante el cual el Alcalde había desprotegido a los abuelitos y al sector cultural.

Es necesario aclarar y que cada uno asuma su crédito conforme al papel que desempeñó en este importante logro. Es un error atribuirse créditos que no corresponden. Por ello, con conocimiento de causa debo aclarar que el fallo del Tribunal tuvo génesis en un control inmediato que se le hacen a los Decretos de Emergencia, es decir: nadie demandó ese acto.

Mal haría yo asegurar que por mi advertencia en la columna “Más que un pastor, un contratista bendecido” el Decretó se cayó. Pero mal hacen quienes se jactan de ser ‘demandantes’ por haber intervenido dentro un proceso que se inició de oficio. ¡No, así no es! y esa pelea que se vivió en redes esta semana en la lucha de atribuirse logros, solo desnaturaliza el loable fin de sus actos.

Es evidente que el pronunciamiento del Tribunal conlleva la apertura del proceso de responsabilidad fiscal para recuperar el dinero de los contratistas ‘bendecidos’. Al igual que el proceso penal por prevaricato por haber expedido una norma flagrantemente contraria a la ley, y lo mismo en la Procuraduría, solo que la falta disciplinaria se resolverá más rápido que el proceso penal.

La Secretaria de Hacienda preocupada por todo este circo, me invitó a tomar un ‘impuesto de café’, pensé en corregirla preguntándole si se refería a una ‘taza’, pero ella no estaba preparada para esa conversación de aclarar la diferencia, así que mejor no se lo acepté.

Lo que si acepté fue la invitación de revisar el Secop en busca de las últimas contrataciones de Cárdenas, ya que mientras la Procuraduría y la Fiscalía hacían una rueda de prensa conjunta y resolvían mediáticamente los procesos como últimamente suelen hacerlo (pero que los resultados en derecho no son como lo venden en la rueda de prensa), justo en ese momento circulaba un ‘fake news’.

Algún hampón de la administración hizo circular una imagen donde usurpando los logos y el nombre de la cuenta de twitter de la Contraloría General, aseguraban que Bucaramanga era uno de los nueve municipios del país donde no habían encontrado sobrecostos.

Por un momento pensé ¡Qué extraño! …A lo mejor se les pasó por alto los tapabocas de 25 mil pesos que se compraron en Bomberos e inclusive, el beneficio que le dieron al pastor Parra con la eliminación del cobro de la estampilla en el contrato de los kits alimentarios.

La sorpresa me la llevé porque había olvidado el número del contrato de los mercados, así que filtré el apellido ‘Parra’ en la base de datos y en ese momento se resaltó con ese mismo apellido el contrato 223. 

Se leía el apellido Parra, pero no, no era el Pastor. Pensé en que ‘Parras’ hay muchos, pero así de malos solo conocía dos: al de los mercados y al del concejo. Quise llamar al concejal, pero a lo mejor la historia terminaba más enredada que la forma como él habla.

Así que me fui en la búsqueda del árbol genealógico, allí encontré que producto del amor entre el señor Alfonso Parra y Ana Victoria Monsalve nacieron los hermanos Alfonso y Carlos Armando Parra Monsalve.

Esos hermanos para la época de los 80 y los 90, cada uno generó la descendencia de su apellido, trayendo a este corrupto mundo a Diego Alfonso Parra Fernández y Carlos Felipe Parra Rojas -respectivamente-

El primero es justamente el nombre de la persona que aparece en el contrato 223, el otro sin duda alguna, el transparente concejal de Bucaramanga por el Partido Alianza Verde. ¡Sí! ese mismo que entre lenguas vocifera sobre el nepotismo, el clientelismo y corruptismo.

Y aunque el concejal, quien también cuelga entre sus pergaminos ser parte del kinder de Cárdenas, seguramente dirá: ¿y qué problema hay que mi primo sea contratado en la Administración?

De entrada tendrá que rendirles cuentas a sus votantes sobre el discurso doble moralista con el que los tiene hipnotizados y reconocer que él hace parte de ese grupo de concejales corruptos, clientelistas y nepotistas que él tanto crítica.

También tendrá que resolver si las decisiones que ha tomado al interior del concejo le generaron un conflicto de intereses por aprobar acuerdos donde estaba impedido. Donde no podía actuar con transparencia por tener la boca llena y evitar que una actuación en contra de la administración conllevara a que le terminaran el contrato a su primo.

Pero lo que no podemos olvidar, fue el daño colateral que ocasionó el concejal. Para el contratista: el contenido de la hoja de vida de la función pública es falso, porque en el manifestó que no estaba inhabilitado para contratar y sí lo estaba. Es decir, falsedad ideológica en documento público.

Para el Secretario de Planeación, Julián Silva (aquel con el que comparten algo más que escuchar a Bob Marley) lo hizo incurrir en falta disciplinaria por haber contratado a una persona que se encontraba inhabilitada como lo ordena la prohibición expresa del artículo 49 de la Ley 617 de 2000.

Ya es hora que el Alcalde recule, no puede seguir exponiendo su libertad por tener al kinder y a sus concejales pensando en intereses particulares. O replantea ¡ya! su gabinete y grupo de asesores o será el caballito de batalla de una revocatoria que de fondo servirá para medir las fuerzas en las próximas elecciones legislativas.

Así que (ex) concejal Parra, no ha logrado salirse de la pérdida de investidura por actuar de Juez y Parte y ya se le configuró un nuevo conflicto de intereses. Lo que si le puedo asegurar es que ¡usted no terminará el periodo!

Por cierto, si el (ex) concejal y el (ex) contratista deciden negarse como primos, negar a sus padres e inclusive a sus abuelos: En las declaraciones de bienes y rentas los entes de control encontrarán a quienes declararon como parientes en primer grado de consanguinidad. 

Concejal Parra pudo aplicar lo que predicaba Pero sin duda alguna, usted es uno más de los que tanto criticó.

Coda: Hablando de concejales del Partido Verde, esta semana publicaré una historia que ocurrió en Girón y se asemeja (en algo) al caso Colmenares. Los tentáculos del concejal Rodolfo Rangel Suárez.

*Abogado, Especialista en Derecho Penal y candidato a Magister en Derecho.

Twitter: @Leobukaro

Correo: Leonardo.vasquez@hotmail.com