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Coronavirus: el ego es su enemigo

Por: Gustavo Herrera Acelas/ La historia de la humanidad ha sido, en parte, la historia de su lucha contra las pandemias, ello se registra desde las guerras del Peloponeso y se constituye en un tema recurrente en la literatura universal a través de relatos magníficos y terribles de sufrimientos masivos y atroces, sus víctimas se han contado por millones en un mundo que tenía muchos menos habitantes que el actual.

Pero la globalización ha transformado la relación entre las personas y su entorno, ahora lo local es global y lo global es local. lo mismo sucede con la pandemia del coronavirus. Hoy tenemos la información al instante y por consiguiente el pánico que nos causa.

De repente un virus aparece de la nada y amenaza a las poblaciones del mundo entero, pone en jaque a los gobiernos y derrumba la economía global. Los viejos se mueren y con ellos se llevan la prosperidad que sembraron y también se llevan otras cuestiones que no son menos importantes. Sus muertes alertaron de tal manera que se paró casi todo, hasta la contaminación ambiental disminuyó el 10% a nivel global sólo con menos aviones en el cielo y menos gente en las calles y fábricas. El virus evidenció que somos un desastre que contamina a cada paso.

Cuando en los 80 se publicaron los primeros casos de SIDA/VIH pocos nos preocupamos porque dijeron que era una enfermedad de negros, drogadictos y homosexuales. Para el 90 el virus ya se había cobrado más de un millón de vidas. Quizás los más jóvenes no lo recuerden, pero la homofobia fue tremenda, casi que nadie quería compartir con un homosexual y la gente se cambiaba de asiento en los restaurantes o se iba de algunos restaurantes. Hubo que esperar hasta 1996 que un coctel de medicamentos frenara las muertes.

El futuro de esta situación es incierto, está en la imaginación singular, pero en la realidad cualquier cosa puede pasar. Si esta lección queda clara, volveremos a contemplar el presente donde es necesario que todos sin excepción retomemos la empatía y la solidaridad en su comunidad, no son solo virtudes admirables, sino que son nuestro pasaporte de sobrevivencia. Solos, cada cual, por su lado, no valemos nada. Sin una sociedad organizada y un Estado responsable solo nos aguarda el abismo.

Este trastorno en nuestra vida cotidiana transitoria nos obliga a revaluar aquellas cosas en las que creíamos eran prioritarias y que realmente no lo eran, nos vemos obligados a observar nuestro esquema mental y cambiarlo.

Nos alejamos por completo de la causa y la consecuencia. Antes éramos básicos y simplistas cazábamos y comíamos lo necesario, había un propósito y un respeto al ser vivo del que íbamos a disponer. Ahora vemos en nuestro plato un gran trozo de carne recientemente cubierto por hielo y plástico sin la más mínima conciencia de toda la cadena de abastecimiento y las implicaciones nefastas para el medio ambiente. 
Este coronavirus es el inicio de una jauría destinada a cazar egos de una civilización que creía lo podía todo, pero que olvidó el sentido de su especie: ser consciente de todo lo que le rodea para mantenerse vivo.

Esta criatura microscópica que nos ha doblegado debe ser el fin de nuestro actual relacionamiento con la naturaleza; es preciso replantearnos como una especie donde cada humano reoriente su comportamiento y lo conduzca hacia la sobrevivencia colectiva de las actuales y siguientes generaciones de humanos, calme su insaciabilidad en infinita crueldad con los animales y finalmente, vuelva a darse la mano con el planeta.

Los poderosos creían que no eran vulnerables porque dominaban la economía global.

Solo por dar un ejemplo, Trump haciendo una barrera para que no pasaron humanos por una línea imaginaria impuesta por ellos que también fueron invasores en el pasado, y que irónico hoy este diminuto ser es desafortunadamente ciudadano del mundo que no conoce barreras ni nacionalidades; ha hecho doblegar al hombre más poderoso del mundo con todo y su ego estratosférico.

Teníamos la conciencia intoxicada por las oscuras expresiones del ego, el cual intentaba acorralar y aniquilar al espíritu.

Cualquier persona con ambición tiene ego. Los artistas, atletas, científicos y empresarios logran sus objetivos al aprovechar su enfoque y deseo de crear de descubrir y sentirse aclamados. El ego es necesario para salir adelante, no obstante, si se lleva al extremo tiene el efecto opuesto y bloquea su desarrollo.

Hoy evidenciamos que nuestra existencia es muy insignificante, el planeta Tierra al que llamamos hogar, es un préstamo que hoy después de muchos años respira más que nunca. Quizás no seamos tan importantes como pensábamos hoy es más importante e imprescindible el recolector de basuras o el mensajero de la droguería que el que tiene doctorados y maestrías, la estructura piramidal de clases se volteó, El periódico más importante del país más capitalista del mundo “The Washington Post” anunció esta semana que el capitalismo salvaje y el consumismo son los culpables de esta realidad que estamos viviendo.

Esta pandemia es un llamado a la conciencia de los seres humanos, a todas aquellas almas que se han deshumanizado y que se han vuelto peor que la cabeza de Medusa.

Todos debemos detener nuestra vida y pausar nuestra existencia, volver los ojos a Dios cualquier concepción que se tenga del arquitecto del mundo, él es quien nos está hablando en nuestro silencio interior, diciéndonos lo que le dijo su hijo hace más de 2000 años: “por qué me has abandonado”.

Si nuestro creador levantara el techo de cada casa y viera cómo estamos viviendo, ¿qué cree que le diría? Es tiempo de soltar de desapegarnos de atesorar solo aquello que realmente da sentido a nuestra vida.

Es tiempo de escanear el alma y revisar qué es lo que más valor tiene para nosotros durante el paso temporal por esta tierra. Elevar la conciencia es la única tarea espiritual que todos debemos realizar en estos tiempos, para despertar de este modo artificial en el que estamos viviendo. 

No teníamos tiempo de abrazar, de amar, de disfrutar una cena conectándonos con otra alma, hoy nos sobra tiempo.

Estábamos en medio de una pandemia espiritual, un virus mortal que estaba carcomiendo las fibras sagradas del alma humana.

Por eso la mejor vacuna contra el ego en tiempos de vulnerabilidad e inseguridad extrema es inclinar nuestra cabeza con humildad ante Dios y ante el prójimo; al vecino o al mendigo que por arrogancia no saludábamos.

Hoy estamos todos en cuarentena espiritual obligatoria; ojalá después que la marea baje sea voluntaria. Ahora en épocas de cuaresma sería nuestra mejor sanación y restauración interior.

Despertar nuestra conciencia adormecida y comenzar a recuperar la cordura emocional y la inteligencia espiritual para dejar atrás la tóxica inteligencia artificial sería la mejor manera de enfrentar esta amenaza mundial.

Frente a este descalabro, del cual saldremos bastante magullados ¿dónde quedará la arrogancia del individualismo moderno? Del hombre lobo contra el hombre (Homo homini lupus) que sería popularizada por el filósofo inglés del siglo XVIII Thomas Hobbes en su obra El Leviatán (1651).

Italia y España son países muy ricos nuestra madre patria, de larga prosperidad histórica, de una belleza extravagante, tienen un encanto y una elegancia que aturden. En estos países ya los muertos no caben en el cementerio y se cuentan por millar diariamente. El virus no distingue pobreza de riqueza, sexo, raza e ideología política. Hasta la monarquía invasora inglesa no se escapó de sus garras.

Lo cierto es que estamos atravesando una gran prueba de humildad colectiva a nuestro ego tan inflado, que parecía haber olvidado lo básico y lo simple para vivir en total plenitud con la pacha mama como castizamente lo dirían nuestros sabios indígenas latinoamericanos. 

*Analista y líder social

Móvil: 322 352 9320

Correo: gustavoherrera0211@gmail.com

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“Solo juega quien yo diga”: Atte. Las ‘BigTech’

Por: Andrea Guerrero/ Este año promete ser una caja de regalo más grande y repleta de sorpresas que aquella que recibimos en el 2020. En la primera semana de enero, seguidores de Donald Trump – algunos pertenecientes a grupos radicales y de extrema derecha – irrumpieron en el Capitolio; de esta forma, los manifestantes protagonizaron un evento histórico digno de una producción de Hollywood.

Primera escena: Miles de personas se reunieron cerca de la Casa Blanca para escuchar el discurso del expresidente Donald Trump en el mitin llamado Save America; después los manifestantes – algunos de ellos armados – se dirigieron al Capitolio, mientras Trump continuaba publicando comentarios en sus redes sociales que alentaban a la protesta y que luego serían eliminados de las redes.

Aunque aquel golpe de Estado – o “autogolpe” si queremos – es el argumento inicial de este drama, para mí el espectáculo real está en el debate respecto a la actuación de redes sociales como Facebook, Twitter y YouTube, plataformas que suspendieron las cuentas de Trump. Hay quienes rechazan la censura por ser un ataque a la libertad de expresión, sin embargo, la contraparte defiende los derechos de las empresas privadas a ocultar el contenido que viola sus políticas, en este caso, las grandes compañías se justificaron diciendo que el expresidente estaba incitando a la violencia y a la insurrección.

El problema va más allá. Cuando Trump y muchos otros usuarios decidieron migrar a Parler, esta aplicación fue desactivada por Amazon, Apple y Google, los dueños del patio de juegos no parecen querer que nadie más juegue sin su permiso. De repente, el oligopolio de las ‘Big Tech’ ha atestado un golpe a la democracia, porque han establecido unos molestos criterios de moderación que nadie más que ellos regulan.

Así mismo, esto es diferente al funcionamiento de otras empresas privadas que deciden el contenido que promueven, porque aquellas no están tan ligadas a lo público como ahora están las ‘Big Tech’. Gracias en mayor medida a la pandemia, gran parte de la vida pública se desenvuelve en estos servicios privados, por lo que, si estas compañías comienzan a limitar la participación de los usuarios en un espacio que es inseparable de lo público – digamos que es un ficticio espacio público -, se termina por atentar contra la democracia.

Además, puede resultar contraproducente la censura de aquellos grupos que se han refugiado en distintas plataformas con el fin de polemizar, porque indirectamente se revelaría la incomodidad y la amenaza que estos grupos representan para el poder.

La censura en las redes logra el efecto contrario: empodera, más que debilita. Debido a que el hecho de eliminar la cuenta de estos usuarios no significa que mágicamente vayan a desistir de sus ideas, simplemente les confirma que deben continuar propagando su ideología porque ha llegado a generar la incomodidad que esperaban.

Lo dicho: esto es contraproducente. Twitter decidió la semana antepasada que ya no le prestaría el patio de juegos a 70000 seguidores del movimiento pro-Trump QAnon, pero esto no hace que ellos renuncien a sus creencias, sino que se reafirman en ellas más que nunca, incluso quizás culpen al Deep state de ordenar la suspensión de sus cuentas.

Muchos vitoreaban el esfuerzo de estas plataformas por darle muerte online a Trump, alejándolo así de influir en la opinión pública, pero hasta los líderes de la Unión Europea han criticado a Twitter por arrogarse el poder de establecer los limites de la libertad de expresión sin ningún criterio.

Es irónico, las leyes no tienen forma de regular las acciones de estas empresas, pero para nadie es un secreto que Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft encabezan la lista de compañías que invierten más dinero en lobby, esto con el fin de influir en los legisladores de EE.UU. It’s just business.

Finalmente, no es la labor de estas compañías actuar como un órgano sancionador y moral, porque de nada sirve someter, solo se logra evadir una realidad que inevitablemente va a salir a flote. Esto constituye un acto antidemocrático que pretende promover la democracia. Además de que aumenta la popularidad del censurado porque queda como un mártir de las redes.

*Estudiante

Instagram: @andreagguer

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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Y cómo va la vacunación para los colombianos de a pie…

Por: Irving Herney Pinzón/ Ya se acerca el primer aniversario de la pandemia y a pesar que el ingenio, la perseverancia, y la fortaleza del ser humano ha demostrado que poco a poco ha venido enfrentándola, siguen apareciendo día a día nuevos contagios y nuevas muertes relacionadas con este virus, que vino a quedarse, pero que el común se resiste a adaptarse y tener que convivir con él, se le desea exterminar y que permita continuar con el ritmo de vida “normal” que se traía.

Para poder enfrentar la pandemia son necesarias un sinnúmero de medidas, que podrían resumirse en dos, ambas con igual importancia y trascendencia: en primer lugar aparece la toma de consciencia y responsabilidad de cada uno de los ciudadanos al asumir en serio que el Covid es una realidad que trae consigo un sinfín de consecuencias, que no es un invento, ni nada parecido y que si es verdad las complicaciones en materia de salud que este ha originado y los altos índices de mortalidad asociado a él; que los conceptos, tales como medidas, protocolos, autocuidado, bioseguridad, toques de queda, confinamiento, entre otros, deben dejar de ser simples términos, y pasar a ser implementados con la mayor de las rigurosidades para poder atenuar el avance de este nuevo enemigo.

Por otro lado, con igual importancia que la anterior, pero con mayor impacto en cuanto que esta responsabilidad puede estar acompañada de medidas sancionatorias, inversiones requeridas, etc., aparece la intervención de los gobiernos locales, departamentales y nacionales al determinar acciones y disposiciones que deben ser asumidas, pero sobre todo garantizados por parte de las autoridades con miras a evitar contagios, muertes, y crisis sociales o económicas.

No se puede acostumbrar a las personas a sobrevivir con el virus, no se puede aceptar que la realidad de hoy en día es igual a la de seis u ocho meses atrás; afortunadamente para todos, se crea o no se crea en las ventajas o desventajas que esta trae, se hable de diversos mitos de quienes la atacan, ya fue inventada la Vacuna contra el Covid-19, y no sólo por una farmacéutica, ya son más de diez las que han incursionado, tales como: Pfizer, Moderna, BioNtech, Johnson & Johnson, Novavax, CanSino Biologixs, Sinopharm, Sinovac, Anhui Zhifei Longcom, AstraZeneca, Gamelaya Institute, Bharat Biotech las que ya superaron la fase tres (3) de todo proceso de investigación para aprobar su patente.

Lo que produce admiración, enfado, disgusto, burlas y toda cantidad de sentimientos y actitudes es que, a casi dos meses de haber iniciado los procesos de vacunación en las grandes potencias y posteriormente en los demás países del mundo que se caracterizaron por la negociación oportuna, responsable y dedicada de la vacuna con las diferentes farmacéuticas, comprando millones de dosis y programando entregas para fechas determinadas, preparando e implementando planes y estableciendo la logística necesaria para que se pueda vacunar, el gobierno colombiano tenga a sus ciudadanos en stand by pendiente de unas fechas que no se sabe si en realidad se cumplirán y escondiendo con artimañas los supuestos contratos de compra bajo el sofisma de la confidencialidad, lo cual es un exabrupto y una mofa a la inteligencia del pueblo colombiano, claro está que hay algunos que ya se acostumbraron a ello.

Cuando se leen las noticias o se observan los programas de televisión, desde noviembre del año pasado (2020) viene el gobierno nacional en cabeza del presidente y del Ministro de Salud con publicaciones que dejan en vilo, tales como: que ya casi, que ya pero todavía no, que para mediados de diciembre, luego que para inicios de enero, que ya toca para finales de enero, que ahora si seguro para febrero, que ahora toca en marzo y así sucesivamente, jugando y engañando a los colombianos, algunos de ellos justificando y creyendo cuanto cuento de hadas le quieran inventar.

A raíz de esto surge la siguiente pregunta: ¿Cuánto le ha costado en vidas humanas el que en Colombia no se haya iniciado la vacunación y quién es el responsable? Para dar respuesta se utilizara un simple racionamiento lógico: países latinoamericanos como Chile y Argentina, entre otros (Se mencionan estos porque estos países están casi, se podría decir, en las mismas condiciones económicas, y sociales que Colombia) iniciaron su proceso de vacunación en promedio hace 25 días, teniendo en cuenta esto, y que según estadísticas del mismo ministerio de salud, en Colombia mueren alrededor de 360 personas diariamente por Covid, luego a raíz de que no se haya efectuado este proceso de vacunación a la par del tiempo que lo iniciaron los países antes mencionados hasta el momento le ha costado a los colombianos 9.000 (nueve mil) muertos, fuera de los que surgen todos los días, que se hubiesen evitado, al haber gestionado e implementado la vacunación con tiempo y habérseles priorizado la vacuna a estos pacientes; y de quien es la responsabilidad, cada uno de ustedes sacar sus conclusiones.

Esto no se trata de partidos políticos o de posiciones ideológicas, esto se trata de datos y realidades que hay que asumir y solucionar. En estos días se ha escuchado hablar del llamado Mecanismo Covax que supuestamente iniciara los procesos de vacunación en febrero aquí en Colombia, pero vale la pena saber que es o en que favorece a los colombianos de a pie esta estrategia: hay que partir diciendo que existen dos formas para que Colombia adquiera la vacuna: una de ellas es la negociación directa del país con la farmacéutica y el otro es por medio de intermediarios o gestiones a través de terceros, es decir, la Organización Mundial de la Salud (OMS) negocia unas vacunas, gracias a un fondo multisectorial, para ser entregadas a los países catalogados como “de ingresos medios y bajos” de regiones pobres como Asia, Latinoamérica y África, cuyo objetivo es buscar una repartición equitativa de las vacunas.

El Covax es un proyecto de ayuda y solidaridad mundial que se puso en marcha a finales de abril del 2020, reúne a gobiernos, organizaciones sanitarias, científicos, empresas, organizaciones de la sociedad civil y filántropos encabezados por la OMS, para acelerar el fin de la pandemia mediante el desarrollo y la asignación equitativa de las pruebas diagnósticas, las vacunas y los tratamientos que el mundo necesita. Estas vacunas no son gratuitas para Colombia, por estar catalogado como país de ingresos medios, de los 176 países que integran el Covax, solo será gratuita para 80 que son de ingresos bajos, Colombia ya ha hecho un aporte que según los datos suministrados por la OPS (Organización Panamericana de la Salud) saldrían alrededor de 3 a 5 dólares cada dosis, Se espera que así sea y así aparezcan en los contratos.

Las vacunas que llegarán en febrero, no serán por gestión de Duque, si no gracias al fondo rotario del OPS que está vinculada a la estrategia Covax, donde Colombia salió elegida.

Frente al desalentador panorama que vive Colombia en materia de vacunación, sin ser pesimistas, exigirá de todos y cada uno de los colombianos una gran solidaridad y una monumental responsabilidad para prevenir que el Covid se siga propagando, se tiene la fe puesta en los procesos de vacunación, que ojala inicien lo más pronto posible, la pandemia ha demostrado quien es quien, agudizó la desigualdad y marginación de las personas más vulnerables y necesitadas, y el tipo de intereses que priman sobre la salud y la vida como derechos fundamentales y universales, se espera que los procesos de vacunación no se conviertan en una nueva fuente de inequidad y mezquindad en la que los criterios de acceso sean determinados por los poderosos intereses económicos y sociales.

Quedan abiertos enormes desafíos frente a los cuales todos deben asumir un papel protagónico y considerar que desde lo poco o mucho que se haga se contribuye a luchar contra la pandemia, los grandes retos y problemas asumir serán los nuevos picos que se están viviendo o se acercan, la desinformación que abunda en las redes sociales que crean confusión donde se quiere reducir el Covid a una simple gripa y que la vacunación solo acarreara problemas, unidos a mitos de tipo religioso, la gran irresponsabilidad de la alternancia en materia de educación, los toques de queda, los confinamientos, problemas económicos, el desempleo, el bajo número de UCI´s, entre otros que serán el pan diario en este 2021; sin embargo la historia ha demostrado que el ser humano siempre saldrá adelante frente a los grandes retos y problemas, pero exige de todos responsabilidad, solidaridad y actuar con inteligencia.

*Magister en Educación, Docente Investigador Filosofía y Ciencias Sociales y Candidato a Doctor en Educación.

Facebook: Irving Herney Pinzòn T

Twitter: @Irvingherney

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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El otro lado del progreso en Santander

Por: Carlos A. Gómez/ Antes de 1986 los alcaldes en Colombia eran de libre nombramiento y remoción, puestos por el presidente de la república. A partir de ese año, comienza la tarea de descentralización para que los departamentos y municipios pudieran ser elegidos por voto popular. La ley 49 de 1987 dispone de las funciones y otras obligaciones que tendrían los nuevos alcaldes y gobernadores en Colombia.

Después de la constituyente de 1991, el artículo 320 dispuso: «La ley podrá establecer categorías de municipios de acuerdo con su población, recursos fiscales, importancia económica y situación geográfica, y señalar distinto régimen para su organización, gobierno y administración». Actualmente las categorías se encuentran clasificadas en siete secciones: una categoría «especial» y categorías de la primera a la sexta.

Todas las categorías tienen unas variables para poder asignar a los municipios en cada una de ellas, como se muestra en la siguiente tabla:

Fuente: Ley 1551 de 2012.

Los municipios en Colombia se encuentran categorizados de esta manera en la actualidad. De acuerdo con el informe de la Contraloría General de la República, para el año 2020 en Santander existen 87 municipios que se encuentran categorizados de la siguiente manera:

 

Fuente: CGR, 2020.

Bucaramanga es el municipio de categoría especial. Barrancabermeja y Floridablanca están en la categoría 1, Girón y Piedecuesta están en la categoría 2, y Lebrija y San Gil están en la categoría 5. El resto de los municipios son de categoría 6. Así las cosas, el 94 % de los municipios de Santander están en el grupo de pequeños municipios.

Para categorizar los municipios se deben tener en cuenta variables como: número de habitantes, importancia económica, recursos fiscales y situación geográfica. Sin embargo, no se han tenido en cuenta en las leyes donde se han intentado «modernizar» la situación particular que tienen los municipios. Un factor como el crecimiento poblacional es una variable que mantendrá a los municipios como pequeños, en el sentido que la población no crece en miles de personas de un año a otro. Este factor es particular debido a que, por ser municipios que no ofrecen educación secundaria y universitaria, los jóvenes tienen que salir a las ciudades capitales para obtenerla. En la mayoría de los casos, los jóvenes que salen de sus municipios no regresan al encontrar mejores oportunidades de empleo en los municipios grandes. Esta migración por educación o empleo disminuye la población en los municipios y las aumenta en las ciudades capitales.

Para que un municipio genere mayores ingresos y pueda mantener el número de habitantes es necesario poder garantizar bienes y servicios como: acceso a la educación formal, básica, media y profesional; acceso al trabajo con prestaciones de ley; vías de acceso, que en la mayoría de los municipios en Santander son un desafío especialmente en épocas de invierno, y prestación de servicios de salud de calidad. Así mismo, se debe garantizar la legalización de predios. En Colombia, según la revista Semana, más del 60 % de los predios no se encuentran legalizados, impidiendo de alguna manera el recaudo del impuesto predial y esto desfavorece el cálculo que hace la Contraloría para certificar los ingresos del municipio, con el cual todos los alcaldes, antes del 31 de octubre de todos los años, categorizan sus municipios por resolución.

A consideración dejo el siguiente planteamiento sobre el cambio que debería tener la forma de categorizar los municipios en Colombia, ya que la ley actual, con un intento liviano de modernizar la categorización, no ha tenido en cuenta la diversidad de las regiones y la de sus municipios. Así las cosas, se debería tener en cuenta: área geográfica, proyección de crecimiento poblacional, vías de acceso y conectividad (entre ellas la digital), diversidad étnica, situación predial (esto es, que haya capacidad de identificación catastral e individualización de inmuebles ubicados en zona rural y urbana), aporte al PIB departamental, desarrollo y ejecución del plan de desarrollo, aportes a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, circunstancias de desplazamiento forzado por situaciones del conflicto armado o naturales, y la construcción de una tabla de incentivos económicos que los departamentos podrían aportar a los municipios que cumplan con ciertos objetivos.

Podrían ser más, pero considero que estos se ajustarían a realidades municipales actuales. Como última consideración, considero que puede ser útil que los municipios dejen la costumbre de ofrecer descuento por pagar el impuesto predial. Pagar el impuesto es un deber de todos los ciudadanos. Si existiera una socialización con la población sobre la importancia del recaudo fiscal, tendríamos una mejor forma de aportar al crecimiento de los municipios. Ahora bien, esto sería ideal, si los alcaldes que son elegidos por voto popular estuvieran preparados tanto académicamente como públicamente. Muchos alcaldes de la actual vigencia no tienen la suficiente preparación y llegaron a estos cargos por intereses más personales que por lograr el interés común de sus paisanos.

*Ingeniero Industrial – Magister en Responsabilidad Social y Sostenibilidad.

Twitter: @carlosgpar

Facebook: Carlos A. Gómez

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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