La niñez que no importa

0
Corrillos-Yo-opino-Diego-Ruiz-Thorrens

Por: Diego Ruiz Thorrens/ El pasado 20 de febrero los medios de comunicación local amanecieron con una devastadora noticia: una joven migrante de 18 años, perdía a su bebé de tan solo 2 meses de nacido. La criatura había fallecido en sus brazos. La joven madre hacía parte de la inmensa marea humana dónde cientos de miles de venezolanos huyen de la crisis económica que atraviesa el vecino país. Pero ahora esta joven se encontraba, gracias a la caridad y la empatía de unos pocos, velando y llorando la muerte de su pequeño hijo en el municipio de Pamplona.

“En la Policía llamaron a una ambulancia que nunca llegó. Un particular llevó en su carro a la mujer con el bebé hasta Silos, donde el niño recibió atención médica en el hospital pero ya era muy tarde. Las causas de la muerte pueden ser múltiples, hipotermia, desnutrición, otros problemas de salud, pero esto solo muestra el drama que están viviendo los migrantes en las carreteras del país”, narró para los medios de comunicación nacional José Luis Muñoz, miembro de la Red Humanitaria.

El pasado 07 de febrero el país amaneció con otro brutal y tenebroso caso: el asesinato de un pequeño de tan solo 22 meses de vida. El menor había sido abusado y posteriormente asesinado por su padrastro. No obstante, a diferencia de la anterior tragedia, el crimen fue noticia porque tanto el Juez que llevaba el caso como el abogado defensor no pudieron contener las lágrimas ante el crudo relato del padecimiento que llevó a la muerte del menor:

“El primer golpe fue en la boca. La respuesta del padrastro fue que se cayó de frente. Al otro día, el niño dio a entender que le dolían las piernas. La respuesta fue que se cayó jugando fútbol, y así, el hombre tenía una excusa día a día”, señaló la Fiscalía durante la imputación por los golpes que llevaron a la muerte del niño.

“La verdad no entiendo cómo usted tiene la capacidad para desde el lunes, martes, miércoles, jueves, sábado, de golpe en golpe, acabar con la vida de un menor”, dijo por su parte el juez.

En una sociedad que sintiese como suyos a estos menores existirían manifestaciones y plantones pidiendo justicia y un castigo ejemplar para el asesino. Pero en Colombia eso no sucede. Pareciera que ya estamos acostumbrados a que ésta violencia sea pan de cada día.

Por eso, revisando el impacto que éstas noticias habían generado en las redes sociales encontré un detalle, algo llamativo que atrapó mi atención, y fue el hecho que ninguna de las dos muertes, a pesar que las víctimas eran menores de edad, generó tal impacto mediático como sí lo obtuvo la noticia de la joven que (después de lidiar con muchos obstáculos administrativos) decidió abortar en la ciudad de Popayán, o del caso similar que tuvimos hace poco en nuestra ciudad.

El impacto mediático que tuvieron las anteriores noticias (específicamente, la decisión de ambas mujeres a realizar el aborto) fue demoledor, generando en mí la necesidad de buscar si otras noticias habían tenido el mismo impacto mediático. No encontré ninguna. De por sí, pocas noticias hablaron del tema del aborto hasta que nuevamente el tema emerge en razón a dos demandas que transcurren y que buscan penalizar completamente el aborto bajo cualquier causal, lo cual, sería un completo retroceso.

Comencé buscando en los medios digitales noticias del último año (desde Enero de 2019 a 24 de Febrero de 2020) que se relacionaran con la indignación que sufren los menores víctima de violencia. También, seguí algunas respuesta de internautas frente al tema vía Twitter y también si habían sido realizadas movilizaciones en razón de una posible indignación, repulsión o posible exigencia de justicia por la muerte de niños, niñas y adolescentes en nuestro país y en Santander. Tampoco encontré una sola referencia.

La noticia de la joven que decidió abortar en Popayán fue compartida y discutida cientos de veces, incluso apareciendo en miles de comentarios algunos que pedían la cárcel o incluso la muerte de la mujer. Por otro lado, las dos primeras noticias (el bebé que falleció en los brazos de su madre y el infante que fue abusado y asesinado por su padrastro) a pesar que generaron fuertes discusiones, el impacto fue muchísimo menor. ¿Por qué la diferencia? ¿No estamos hablando también de “defender a los niños”?

El 24 de febrero en Barrancabermeja, una joven mujer de 25 años que se encontraba en la semana 39 de embarazo perdió a su bebé por culpa de la violencia. El victimario, su compañero sentimental. Hasta el momento, la indignación mediática por la pérdida de la criatura ha sido menor que las dos noticias de las Mujeres que decidieron libremente abortar, lo cual también me plantea varias inquietudes:

¿Sólo tenemos presentes a la mujer, en su rol de “dadora de vida”, cuando decide abortar? ¿Qué hay de los casos dónde son las parejas o compañeros, usualmente hombres, quienes las presionan a realizar el aborto? ¿Qué pasa con las vidas de los menores que fallecen en las más duras circunstancias, o que son víctimas de todo tipo de violencia por parte de sus padres, tíos, primos, parientes o personas cercanas? ¿Por qué no existen movilizaciones sociales por éstas muertes?

Y en relación a la responsabilidad de los sectores “pro nacimiento”, ¿Por qué el sepulcral silencio cuando las víctimas (madre e hijo (s) son abusados e incluso asesinados por sus progenitores?

Sí, hay que velar por ambas vidas: tanto de las mujeres y los niños. Esto, sin forzar ni coartar la decisión de una mujer a tener o no tener hijos. Hay que proteger a las mujeres que deciden tener hijos, pero también debemos respetar, proteger y brindarles garantías a todas aquellas mujeres que deciden no querer tenerlos. Y aún más: hay que velar por el bienestar de todos los niños, las niñas y los adolescentes, y nunca, nunca ser cómplices de ningún tipo de violencia impartida, muchas veces silenciosa, impartida por parte de sus protectores o progenitores en sus propios hogares.

No lancemos al olvido a todos aquellos menores que ya no están entre nosotros.

Por cierto: ¿Vieron ustedes el vídeo dónde una “profesional” asegura que «La violación es una fusión de amor»? De clic aquí.

Twitter:@Diego10T