La malicia indígena y el ¿cómo voy yo?

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Por: Pablo Artega/ Hoy más que nunca las futuras generaciones piden a gritos un alto en nuestras malas decisiones, las cuales le están quitando la oportunidad de un mañana a estas, que en medio de su inocencia suplican un poco de amor por lo nuestro.

El destino de nuestro territorio siempre ha estado en nuestras manos, y desde la invasión de los españoles, hemos ido en decadencia al punto de asumir una postura de orgullo cuando manifestamos que poseemos malicia indígena, que, en definición, no es más allá, que la suspicacia para asaltar la buena fe del otro. Legado dejado por los españoles invasores que llegaron a nuestras tierras a asesinar, violar, robar y adoctrinar de manera violenta a un pueblo que deslumbrado por baratijas entregaban sus tesoros más preciados.

Hoy se podría decir que la historia se repite, nuevamente llegan a nuestro territorio invasores, ya no en naves acuáticas cargadas de baratijas, sino, bajo la figura de empresas multinacionales que deslumbran con coimas y dádivas que terminan representando las mismas baratijas, pero con el agravante que pensamos que somos más audaces ya que los que poseemos, disque, “malicia indígena”. Lo que no hemos medido, son las consecuencias de las decisiones que como país hemos venido tomado.

Esto me lleva a hacer varias reflexiones. ¿Serán los presidentes y parlamentarios los culpables de nuestra situación actual? ¿Serán los gobernadores, diputados, alcaldes y concejales los culpables de nuestra situación actual? O, ¿serán las decisiones que como ciudadanos tomamos cada vez que estamos en las urnas eligiéndolos a ellos?, por lo general los mismos que han sido cuestionados, investigados y hasta cumplido inhabilidades por fallos disciplinarios.

Estas reflexiones las hago por que a diario se percibe a través de todos los medios un gran manto de inconformismo generalizado de los votantes y comunidades en general por los gobernantes que poseemos, al punto de generarse un sentimiento desaforado de protesta continua por un sinnúmero de situaciones provenientes de las decisiones tomadas por ellos, pero que finalmente terminamos arremetiendo contra el mismo pueblo con actos vandálicos.

Pero qué curioso que cuando tenemos realmente la oportunidad de protestar se manifiesta desde lo más profundo de nuestro ser nuestro inconformismo por toda la corrupción de este país y su clase política corrupta. Aparece esa “malicia indígena” y expresamos el ¿cómo voy yo? (CVY )sintiéndonos triunfadores.

¡Plop!, qué curioso, la historia se repite, terminamos entregando nuestros más preciados tesoros por un billete, un tamal, un sancocho o en el mejor de los casos un CPS (Contrato de prestación de servicios) de dos meses. ¿Será que en ese momento en el que nos sentimos triunfadores pensamos, qué pasará con los cuatro años siguientes?

Nuestro país se está quedando sin mañana, el “cómo voy yo“, “la malicia indígena” y esa doble moral nos está consumiendo, les estamos negando la posibilidad a esas futuras generaciones de tener un territorio próspero y seguro donde habitar, lamentablemente hemos permitido claramente que gracias al cáncer de la corrupción generado por la malicia indígena y el CVY, estemos entregando nuestros tesoros más preciados, llevándonos a un abismo del cual difícilmente podremos salir y que cada día está más cerca de lo que pensamos.

Es fácil escuchar expresiones mediocres e indiferentes de muchos: “Yo no dependo de la política”. “A mí me da lo mismo el que quede”. “Qué roben pero que den empleo”. Sin embargo, cuando vuelven a quedar los mismos clanes mafiosos salimos desbordados a redes sociales a hablar mal del uno o del otro y a tomar partido en discusiones, enfrentamientos al punto de volverlas personales.

Cada día que pasa es una gran oportunidad para cambiar la historia de nuestros territorios, brindarles un posible mañana a las próximas generaciones, como santandereanos somos nosotros los herederos de las banderas y del honor, somos ahora los forjadores de un mundo nuevo de paz y fe, somos la raza que lucha y sueña en la conquista del porvenir para nuestra tierra, somos los únicos que la podremos defender.

Ese cáncer llamado corrupción ha permitido que los clanes mafiosos hereden el poder de generación tras generación avalado por un pueblo donde abunda la malicia indígena y el CVY.

Correo: arteagapab@gmail.com

Twitter: @2018Arteaga