Un camino abierto al populismo

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Por: José Luis Arias Rey/ Transcurrida la jornada electoral del pasado domingo, nos vemos avocados a hacer varias reflexiones al respecto de los resultados que en ellas se dieron a nivel local, regional y nacional.

Lo primero que resulta evidente es que el país político cambió, las maquinarias electorales, en otroras épocas aceitadas y precisas, hoy no brindan los resultados a que sus malévolos dirigentes estaban acostumbrados, los partidos tradicionales no entendieron que la forma de hacer política, ya no es con bultos de cemento, tejas y lechona, el electorado se ha vuelto más exigente y busca personas que no representen lo que hasta ahora hemos denominado la política tradicional, subsisten algunos bastiones que se niegan a morir, como los casos de costa atlántica, pero que está claro se debilitan más cada día.

El posicionamiento y éxito de figuras como el exalcalde de Bucaramanga, el Ingeniero Rodolfo Hernández, no deben de sorprender a nadie, es indudable que su poder es muy grande a pesar de los mantos de duda que se tejen por su actuar y el de algunos miembros de su familia durante la administración de Bucaramanga.

El país viro en búsqueda de personas que no representen la clase política que nos ha gobernado de manera ineficiente desde que tenemos uso de razón, es evidente que los partidos en cabeza de caudillos se debilitan de manera vertiginosa, evidencia de ello son los resultados obtenidos por el Centro Democrático y la Colombia Humana.

Sin embargo debemos llamar la atención de los colombianos frente al fenómeno que la política actual representa, esa evidente independencia que se avizora en la gran mayoría de los elegidos en esta contienda, parece conllevar a un populismo exacerbado que puede  hacer mucho daño a la democracia Colombiana, los partidos deben hacer un alto en el camino y recuperar las ideologías perdidas en este sendero vertiginoso hacia el acceso al poder, resultan inexplicables alianzas de sectores políticos que desde lo ideológico son absolutamente incompatibles, esas prácticas electoreras, deben desaparecer del escenario político y se deben recuperar los lineamientos socio políticos y económicos que representan cada uno de los diferentes partidos existentes en Colombia.

Flaco favor le hace a la democracia la polarización política de los partidos que representan a la institucionalidad, esa polarización es el caldo de cultivo para desprestigiar las instituciones legítimamente constituidas y facilitar el acceso al poder de ideologías que pretenden un cambio estructural en el modelo de Estado vigente en Colombia desde la Constitución Política de Colombia de 1991.

Es evidente que la izquierda actual de Colombia apuesta al acceso al poder por todas la formas de lucha existentes, entre ellas la democrática. Una vez accedan al poder con el favor de los votos de ese nuevo grupo de colombianos que no vivieron las tragedias de la lucha armada de guerrillas y que hoy ven en esa izquierda una alternativa a sus problemas, destruirán el modelo existente para imponer a la fuerza un modelo político de Estado que ya se  ha demostrado su ineficiencia y su ineficacia en otros países cuyos nacionales cedieron a ese discurso populista, verbigracia Chaves en Venezuela accede al poder desde las urnas de manera legítima, pero con el tiempo se deslegitima al aferrarse al poder y con un viraje a la izquierda cuyos resultados ya conocemos, Bolivia, perdió su institucionalidad en manos de Evo Morales quien se atornillo a la presidencia de ese país sin ningún reato de conciencia, historia no muy distinta se vive en Nicaragua de manos de Daniel Ortega.

Corresponde a los partidos retornar a sus ideologías, procurar el poder desde la orilla filosófica que los inspiran y evidenciar lo peligroso que este camino incierto es para el futuro de la patria, a las nuevas generaciones hay que contarles la historia de nuestra violencia, pero no la escrita por los victimarios, sino aquella narrada por quienes la vivimos y desmitificar esa izquierda que pretende ser la conciencia moral de un país que solo ha sido víctima de sus excesos.

Twitter: @asjuram