Cuba se abre a la creación independiente de cine

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Cuba, cuya creación audiovisual ha sido monopolizada por décadas sólo por el estado socialista, legalizó este miércoles las labores privadas para la logística cinematográfica, mientras lleva adelante la inscripción de productores independientes.

Una serie de normas publicadas en la Gaceta Oficial autorizan el trabajo de operador y/o arrendador de equipamiento para la producción artística, agente de selección de elenco (casting) y auxiliar de producción artística.

En tanto, a fines de septiembre el gobierno abrió la inscripción para el Registro Nacional de Creador Audiovisual y Cinematográfico.

El otorgamiento de las licencias corresponde al estatal Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic). En Cuba funcionan ya algunas pequeñas productoras privadas toleradas por las autoridades, que esperaban por su legalización. Su existencia es reconocida públicamente por el Icaic.

Estas medidas forman parte de un reclamo del gremio audiovisual, que aún pide hace años por una ley de cine que los regule.

La cinematografía cubana, una de las más importantes de América Latina, ha sido monopolio del Icaic desde 1959. Este organismo patrocina el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano (de La Habana), que ya cumple cuatro décadas y la Escuela Internacional de Cine y Televisión, en la que se han formado desde 1985 profesionales de varios continentes.

La producción independiente de cine fue tomando auge en la última década cuando surgieron pequeñas producciones toleradas como Quinta Avenida, cuya directora Claudia Calviño fue coproductora del filme «Yuli» (2018), de la española Iciar Bollain, que cuenta la vida del bailarín cubano Carlos Acosta.

También es independiente la producción cubano-canadiense a cargo de «Un Traductor» (2018), que representa a la isla en la primera lista de aspirantes para los premios Oscar 2020 para mejor película internacional, y que contó con el apoyo del Icaic.

Las medidas relacionadas al cine forman parte de un conjunto de normas relacionadas a distintos rubros del trabajo por cuenta propia (privado) que permiten «incorporar nuevas actividades, compactar y perfeccionar el alcance de algunas y simplificar trámites», dijo a la prensa estatal la viceministra de Trabajo y Seguridad Social, Marta Feitó.

También se aprueba la actividad de Traductor e Intérprete Certificado, así como la productor-vendedor de productos alimenticios y pescador comercial. Además, les permite a los trabajadores privados comercializar sus productos y servicios, incluso a empresas cubanas y extranjeras.

Hasta septiembre de 2019 un total de 617.974 personas ejercían el trabajo privado en Cuba, más del 13% de la fuerza laboral de la isla, de 11,2 millones de habitantes.

El director de la consultora privada Auge, Oniel Díaz, lamentó que aún no se creen las pequeñas y micro empresas privadas (Pymes), cuya existencia ya está considerada en los planes del único y gobernante Partido Comunista, (PCC).

«Con estas normas se persiste en el error de limitar la creatividad de la gente», señaló.