La original campaña de Esther Vega a quien le interesa más hacer amigos que ganar votos

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Una bumanguesa es cabeza del PRÉ en Santander después de que su candidato a la Alcaldía tiró la toalla. No le interesa pegarse a nadie, solo le preocupa ir a los barrios y veredas a conversar con la gente. Vías, educación, agua, deporte, agro y equidad, son sus prioridades de llegar al Concejo.

Comenzó el año 2019 como precandidata a la Alcaldía de Bucaramanga y cuando ya casi llegaba la hora de definirse el candidato oficial, la colectividad por la que aspiraba tomó la decisión de avalar una candidatura que no venía en el proceso. Para muchos, incluso para ella, fue un baldado de agua fría.

Frente a esa decisión, ni llantos ni ruegos, solo seguir adelante y la llamaron a ser la número uno en la candidatura al Concejo por el Partido de Reivindicación Étnica PRÉ.

Es Esther Vega Blanco quien aceptó el llamado del PRÉ a ser candidata al Concejo porque, según afirma, desde la parte legislativa se puede hacer mucho por Bucaramanga, su ciudad. Señala al PRÉ como un Partido de inclusión étnica.

Desde el 15 de enero de este año poco la ven en la casa porque está en campaña, primero en su deseo de ser alcaldesa y ahora en ser concejal, sin embargo no le reclaman. Sus dos hijos viven y trabajan en el exterior. Y prefiere salir a las calles a conversar con la ciudadanía porque su compromiso actual es Bucaramanga, dice con emoción.

Parece seria pero al acercársele sonríe y mira con sinceridad. Su trabajo social la acostumbró a tratar con la gente sin prevención y el trato es más como de amigos antes que de candidata a elector. Siente mayor cercanía con la gente de las veredas aunque en los barrios también la pasa bien.

Una sobretasa que no sale de la ciudad

En el Concejo se hace control político y quiere que la zona rural sea tratada con equidad en los presupuestos, porque con la sobretasa a la gasolina, por ejemplo, ningún rubro está destinado a las vías terciarias.

Le preocupan también las instalaciones educativas en las veredas, por ejemplo la de Santa Bárbara, de donde sus estudiantes fueron trasladados sin previo aviso a otra escuela porque la propia estaba en ruinas.

La promotora de la salud que visitaba a la gente del campo desapareció, en el campo no hay espacios deportivos y el agua es escasa, no llega a las casas. Tres temas que Esther Vega soltó en solo un párrafo casi en forma natural y es que, según dice, son asuntos desatendidos y adonde quiera que vaya se los recuerdan.

Sin campo no hay comida y por eso tiene entre sus planes apoyar a los campesinos en sus proyectos productivos. Además de que en ese asunto no se aleja de los lineamientos del PRÉ, porque el Partido tiene entre sus banderas el medio ambiente y la agricultura orgánica, de cuyo tema es experto Andrés Niño, el Presidente del PRÉ en Santander y quien en ocasiones la acompaña en sus recorridos a la zona rural.

Una reivindicación sin candidato

A propósito del PRÉ, hasta hace unas semanas tenía como candidato a la Alcaldía de Bucaramanga a Jhan Carlos Alvernia, llegado también del Centro Democrático, quien renunció a la candidatura y dejó acéfalo al Partido.

Pese a la decisión de Alvernia, Esther Vega dice que sigue adelante sin candidato a la Alcaldía. “Le dejé muy claro que mi compromiso había terminado cuando él renunció a la candidatura”, dijo a Corrillos!

Alvernia y Esther Vega venían como precandidatos del Centro Democrático y llegaron al PRÉ, pero el día en que Alvernia decide irse, se va solo. Esther sigue en el PRÉ y no tiene la obligación de seguirlo porque él se fue a otro movimiento.

Con simpatía flechó a su pareja

La inscripción de la candidatura al Concejo se hizo casi sobre la hora, sin embargo, dijo Esther, la lista se formó con 19 personas de diferentes oficios, profesiones y especialidades y ello la hace muy interesante.

“Mi trayectoria, mi trabajo y mi hoja de vida me pusieron en el número uno de la lista, mientras que esas mismas condiciones me ponen también en el corazón de la gente y al llegar a los barrios es un encuentro de amigos en donde conversamos de los diferentes temas de la ciudad y las problemáticas y coinciden en que la política debe cambiar”, dijo la candidata al Concejo de Bucaramanga, quien sabe con certeza que debe sacar mínimo cuatro mil votos para lograr el escaño.

“Que alguien diga que ya está seguro, no es cierto. Siempre me pongo una meta y para llegar a ella, por ejemplo al Concejo, defino las actividades del día y en este caso es conversar con tantas personas cada día. Pero el día de las elecciones esas personas decidirán si me acompañan en mi proyecto. Nada está dicho”, dijo Esther Vega convencida de que hace su trabajo con honradez.

Comparó este trabajo con la búsqueda de empleo, ya presentó la hoja de vida, y en estos días de campaña presenta la entrevista a la ciudadanía. El 27 de octubre encontrará en el resultado si esa alegría de las entrevistas era premonitoria o apenas una satisfacción del momento.

Si algo la caracteriza es su sonrisa, no es fuerte ni estridente, pero es permanente, al menos en las entrevistas, o con Corrillos! estuvo sonriente. Optimista.

Dice que no es de protocolos, que la caracteriza su sencillez, que a su esposo lo flechó su simpatía, aunque en realidad parece que el flechazo fue mutuo. Considera que con esa simpatía llega a la gente, porque cuando quiere lo hace en serio y para eso no necesita que le pongan el suero de la verdad. Quiere sin prevenciones.

Llega a las personas y les habla de su trabajo más como amiga que como candidata, hasta se le olvida decirle a la gente que vote por ella.

Sin embargo a veces se va triste, como cuando llega a los barrios y encuentra a esos líderes que años atrás fueron tan importantes para muchas personas, pero hoy están en el abandono, están invisibilizados por la clase política que en su momento los utilizó. Eso le duele y la hace llorar.