Desastres ecológicos: No a la mega minería en nuestros bosques

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Por: Fabio Hernández Laverde/ Somos testigos de los desastres ecológicos en Santander, basureros a cielo abierto, destrucción de bosques, contaminación de los cuerpos hídricos, desaparición de ríos, entre otros, son algunas de las causas del problema ambiental que nos ahoga, producto de una negligencia del estado al no defender sus recursos naturales y el hábitat a la población.

Indudablemente, todos somos responsables del futuro ambiental y estamos llamados a re-educarnos, a transformar nuestros hábitos de consumo, a revisar las políticas de la economía circular que está definida como una nueva cultura colombiana que transforma fácilmente procesos tradicionales de sistemas de producción y hábitos de consumidor, para generación de grandes beneficios ambientales, económicos y sociales (lo leo, lo releo y lo analizo frente a las realidades).

Un claro ejemplo de los desastres ecológicos en Santander es el río Lebrija que va de oriente a occidente y lo conforman los ríos de Oro, Rionegro, Suratá, Cáchira, los cuales agonizan y están altamente contaminados por basuras, pesticidas, aguas residuales domiciliarias e industriales, etc. 

En septiembre del 2014 el Ministerio de Vivienda efectuó un proyecto llamado “Saneamiento de Vertimientos” y se encontró que el río de Oro, uno de los afluentes del rio Lebrija, está entre los diez ríos más contaminados de Colombia. Ni que decir del resto de sus afluentes que son grandes transportadores de descargas de actividades agrícolas, ganaderas y mineras.

En estas mismas circunstancias se encuentran todos los ríos que bañan a Santander y el país. Nuestros ríos  de hoy no son los ríos de ayer, en la época donde las embarcaciones europeas, especialmente las españolas, flotaban por los caudalosos ríos.

Ya no hay ríos, ya no hay grandes embarcaciones, solo queda el paisaje de grandes corrientes de aguas contaminadas, de ríos y quebradas convertidas en enormes redes transportadoras de basura. Frente a ello, nos queda una realidad que cada día coge fuerza y que está en juego el futuro de nuestras generaciones. Hace solo 40 años atrás, podíamos tomar el agua de los ríos y quebradas sin mucho tratamiento, hoy, las aguas de los ríos y quebradas, ni con tratamiento son garantía de potabilidad. ¿Cómo será en unos 40 años?

Debemos entender que el agua es limitada, que ya no es tan renovable como lo era antes y estamos corriendo el riesgo de agotarla, así lo señala las cifras que maneja la ONU; el uso del agua ha aumentado en todo el mundo en aproximadamente un 1% por año desde la década de 1980, impulsado por una fusión de crecimiento de la población, desarrollo socioeconómico y cambios en los patrones de consumo, más de 2.100 millones de personas viven sin agua potable en sus hogares y  alrededor de 4.000 millones de personas —casi dos tercios de la población mundial— padecen una escasez grave de agua durante al menos un mes al año.

Cada día preocupa la calidad de agua en Santander. Cuenca arriba encontramos deforestación, escorrentía agrícola, erosión, contaminación, cuando sus aguas llegan a la cuenca abajo, es muy difícil el tratamiento del agua porque llega altamente contaminad. Actualmente, muchos municipios en Santander viven esa problemática. Por ello, mucho más preocupante es el nombramiento del ministro Alberto Carrasquilla para dar el concepto técnico en licenciamiento del proyecto Minesa cuando es reconocido como un gran hombre de negocios.

Digamos no, a la mega minería en nuestros bosques, no a los desastres ecológicos, no al exterminio de nuestros ríos y quebradas y sí, a la protección de bosques con reforestación y restauración, con mejores prácticas agrícolas de lo contrario dentro de 40 años nuestras futuras generaciones no tendrán garantía de vida.

Email: fabioherlav@gmail.com