Luis Carlos Hernández, “hijo de tigre sale pintado”

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Por: Fredy Garzón/ Como buen hijo de Rodolfo Hernández, Luis Carlos Hernández tiene el mismo modus operandi de comenzar sociedades para luego despojar a sus socios, intimidar y perversamente quitar del camino a quien se les interponga en su propósito; un breve recuento de este actuar: la maniobra aplicada a Rodolfo Prada en Barbosa (La Tierra Prometida), Luis Andelfo Trujillo (Vitalogic) y la injusta, sin fundamento y torcida demanda a Cesar Fontecha y Abelardo Durán por no haber aprobado el negociado de las basuras que hoy tiene en serios problemas al exgerente de la EMAB José Manuel Barrera, a la “calavera” Alarcón y al mismísimo impúber hijo de Rodolfo que firmó las coimas en notaría. 

Luis Carlos Hernández Oliveros junto con Johan David López Santos constituyeron en Piedecuesta una sociedad de hecho en el año 2012, el compromiso establecía que Luis Carlos ponía a disposición y sin canon de arrendamiento los locales 1, 2, 5, 6, 7 y 8 ubicados en la cra. 15 No 3AN 88-92 de la urbanización Junín sobre la autopista y el préstamo de $10.000.000 pagaderos a 36 meses; mientras Johan David se comprometía a realizar las adecuaciones locativas, comprar el mobiliario, sillas, mesas, muebles, sonido, luces, decoración, extractores, ventiladores, enseres y surtir el negocio para su total funcionamiento.  

El 22 de febrero del año 2012 Johan David realizó todo lo pertinente para obtener la matricula mercantil, uso de suelo, Sayco y Acinpro, conceptos sanitarios, entre otros y así poner en marcha el establecimiento comercial el cual denominó “Tantra Café Bar”.

Las utilidades serían repartidas por dos partes iguales, después de descontar los gastos y pagos correspondientes, la amistad de los socios se afianzaba cada día más, mientras Johan David trabajaba noche a noche poniendo el pecho a la brisa como un empleado más del negocio; Luis Carlos sagradamente recibía en sus propias manos el pago del préstamo y el porcentaje de su utilidad según lo acordado y en otras oportunidades a nombre de Luis Carlos, recibía el dinero el señor Diego Andrés Gamboa, actualmente funcionario de la Dirección de Transito de Bucaramanga.       

El establecimiento se convirtió rápidamente en uno de los más reconocidos y visitados en este sector donde hasta ahora se empezaba a construir su vecino el centro comercial de la cuesta; se incrementaron las ventas y ganancias, artistas de la región de talla nacional e internacional se empezaron a presentar allí, la agenda de eventos sociales no daba abasto y en las redes sociales se posicionó la marca “Tantra Café Bar”.

Es allí y en ese preciso momento donde la avaricia y mezquindad de la familia Hernández Oliveros sale a flote, el hijo de tigre sale pintado y Luis Carlos Hernández Oliveros, el nene de 44 años al que “engañaron” en el cartel de Vitalogic que el mismo fabricó, empieza a maquinar su perversa jugada registrada en su memoria genética, para despojar a Johan David del jugoso negocio.

Luis Carlos resuelve cobrar a su socio el arriendo de 4 de los 6 locales que constituían el negocio, más el cobro de un alto porcentaje de los servicios públicos de estos y de unas canchas aledañas, nada de esto pactado inicialmente y decide unilateralmente el 21 de mayo de 2013 realizar la terminación de la sociedad, cobro de deuda y derecho de retención sin ningún fundamento legal y probatorio.

Valiéndose de su ostentosa vida, relaciones sociales y ufanándose de su condición, amenaza, insulta y ataca sistemáticamente a su antiguo socio, menciona Johan David en la solicitud de conciliación con radicado del 13 de agosto de 2013 de la Cámara de Comercio: “A la fecha no me ha dado la cara, solamente me llama por teléfono a insultar, amedrantar, argumentó que con el dinero que tiene y el poder y los abogados que él tiene pueden más de lo que yo puedo tener…el me argumentó que hacía lo que se le daba la gana y que él iba a demostrar el poder que él tiene porque yo con él no podía…me da miedo que él pueda tener una actitud agresiva hacia mí..”. 

Para colmo de males en esos días el socio del hijo de Rodolfo Hernández, sufrió el fallecimiento de su madre y a raíz de su descalabro económico y robo del negocio por parte de Luis Carlos Hernández, vino la ruptura de su matrimonio.

En la actualidad cursa una denuncia penal ante la Fiscalía, no hubo conciliación por los daños ocasionados y Luis Carlos adeuda a Johan David la suma de $50.000.000 desde el año 2013 por concepto de disolución de la sociedad de hecho o concepto del good will que significa o hace referencia al buen nombre de una empresa, producto o servicio.  

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