La historia delictiva de Hernán Giraldo y su condena por violación de menores

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La Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá condenó al excomandante paramilitar Hernán Girlado Serna, alias ‘El Patrón’ por su responsabilidad en los delitos de violencia de género, desaparición forzada, reclutamiento ilícito de menores, homicidios y financiación de conductas ilícitas.

En la Sierra Nevada de Santa Marta a Hernán Giraldo lo llamaban el ‘Taladro’, no solo por usar ese elemento como tortura, sino sobre todo por las constantes violaciones a niñas, especialmente vírgenes y muchas de las cuales le dieron hijos antes de cumplir su mayoría de edad. Por eso pagaría ocho años de cárcel al regresar de su extradición en Estados Unidos.

Su caso, como el de otros excomandantes paramilitares que se acogieron al proceso de Justicia y Paz, vuelve a abrir la polémica por los castigos alternativos a estos crímenes que ahora el Gobierno de Iván Duque no quiere para los exguerrilleros de las Farc.

Giraldo llegó a las montañas del Magdalena, en la costa Caribe colombiana, cuando tenía 20 años, en 1976, proveniente de su natal Pácora, del departamento de Caldas. Trabajó como jornalero en fincas hasta su incursión en el mercado del narcotráfico, en el que se dice tuvo negocios hasta con el extinto capo Pablo Escobar. Con la llegada de la guerrilla a la zona, formó un ejército privado pidiendo a cada familia ‘donar’ un hijo para la lucha contrainsurgente, luego de un atentado que sufrió en el que murieron tres familiares, entre ellos un hijo.

Así nacieron los primeros grupos paramilitares de la región, que fueron mutando con el tiempo hasta convertirse en el Bloque Resistencia Tayrona de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) que lideraba. Bajo su mando, durante dos décadas, sus hombres dejaron más de 12 mil víctimas, perpetrando por lo menos 2.900 asesinatos y varias masacres. Pero si por algo se le reconoce a Giraldo es por ser el «mayor depredador sexual del país», según lo describieron las mismas autoridades. Su método de seleccionar niñas entre los 15 y 17 años, incluso mucho menores, o pagar a sus padres por ellas, fue bien conocido en la zona.

Se cree que fue un centenar. La Fiscalía encontró registros de 19 hijos que tuvo con madres que eran menores de edad al dar a luz, en versión libre él terminó reconociendo a 24. «No eran tan jóvenes, se trataba de una costumbre del campo», argumentó en ese entonces. Pero se comprobó que muchas eran menores de 14 años, una incluso tenía 12 al momento del parto.

Algunas fuentes hablan de 38 hijos, y de que una de las víctimas alcanzó a tener tres niños antes de cumplir los 18 años de edad.