Especial ¿Deben los barranqueños consumir el líquido que les llega por el grifo?

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Que “no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista”, no es cierto, al menos no en el puerto petrolero. El agua que sale por los grifos de al menos 70 mil usuarios del servicio, tiene aspecto turbio y como si esto fuera poco, también sabe y huele mal. 

La situación no es permanente, pero cada vez es más común. El dolor de muela de la empresa y, por supuesto, el de 200 mil barranqueños inconformes, terminó por convertirse en un mal eterno.

O no la busca, o Aguas de Barrancabermeja no encuentran solución definitiva para resolver un problema que no cesa, como tampoco las miles de quejas que reciben a diario y, además, no dan tregua en las redes sociales. 

El  «pésimo y muy deficiente servicio de agua», como lo califican los usuarios y es voz populi en el Puerto Petrolero, no es el único ‘pendiente’ de la empresa con la comunidad barranqueña.

A las dudas que existen frente a la potabilidad del agua que provee, se suman hechos aún más álgidos, según consideran los grupos ambientalistas en la ciudad.

El primero tiene que ver con el severo y creciente grado de contaminación que presenta la ciénaga San Silvestre;  fuente de captación del acueducto. El segundo tiene a sus directivas en la mira de las autoridades. 

Cry Geam, la corporación regional que lidera el médico pediatra y ambientalista Yesid Blanco, señala a Aguas de Barrancabermeja, como uno de los mayores contaminadores de la ciénaga. 

La responsabiliza del vertimiento ilegal de los lodos contaminados que resultan del proceso de tratamiento y potabilización del agua, que presuntamente estaría haciendo directo en la fuente de captación y, todavía peor, sin tener la licencia de ley que lo autorice.

La otra pata que le nace al cojo

Estudios como el de Lasertec, cuyos resultados se conocieron porque líderes ambientalistas Yesid Blanco, Oscar Sampayo y el abogado Leonardo Granados, los pusieron al descubierto el año pasado, confirman la presencia de compuestos tan letales para la vida y la salud como lo son el cianuro, el mercurio y el plomo. Hasta coliformes fecales encontró Lasertec en el agua de la ciénaga.

El más reciente estudio, contratado por $540 millones con la UT Calidad Hídrica, para medir la condiciones hidrometereológicas del   cuerpo hídrico, prendió aún más las alarmas.

«El índice de calidad del agua no es apto siquiera para el contacto primario o secundario, es decir, que a la ciénaga San Silvestre no podríamos ir ni a bañarnos. Hay presencia de vanadio, plomo, mercurio y cadmio, aunque en niveles bajos pero la hay.  Y aquí no pasa nada. Por eso estamos pidiendo a Aguas de Barrancabermeja que nos entregue una caracterización pero del agua que potabiliza y que nosotros consumimos; para mirar cómo está en cuanto a estos metales nocivos y mortales«, aseguró Oscar Sampayo. 

El experto en estudios extractivos hizo especial énfasis en que dadas las condiciones de deterioro de la ciénaga «por más esfuerzos que haga la empresa, es innegable que el agua que suministra no es potable. Preferible consumir la de botella»

«Está en riesgo la vida” 

En su  cuenta de Facebook, Yesid  Blanco, representante legal de la corporación regional Yariguíes Cry Gream, denunció que el informe científico realizado por orden del Ministerio de Medio Ambiente, fue socializado de manera «sospechosa y los datos son tan graves, que ni siquiera el mercurio en los sedimentos fueron capaces de mostrar en la presentación«.

Para Blanco son «alarmantes los niveles de vanadio, que produce cáncer, y de plomo que provoca retardo mental en niños y cáncer de riñón en los adultos«.

El médico se ratificó en que el mal sabor que por estos días tiene el agua en Barrancabermeja, se debe a la presencia de aluminio en el preciado líquido. «Que alguien nos explique de dónde sale tanto aluminio. Una de dos: o encontraron una mina de aluminio debajo del relleno de Rediba, en Patio Bonito, y la rompieron con una retro; o le están aplicando sulfato de aluminio para maquillar los 1.600 litros por segundo de lixiviados que esta administración le otorgó como permiso a Rediba para verterlos en nuestra ciénaga San Silvestre. Así quedó consignado en el Plan de Ordenamiento. Gravísimo«, alerta Blanco.

Entendidos en la materia confirman que la ingesta crónica de aluminio, induce y desencadena Alzheimer.

La magnitud de esos 1.600 litros de lixiviados que Blanco asegura el Municipio le autorizó a Rediba descargar a diario en la fuente de agua, se asemeja a la cantidad que albergarían unas cuatro piscinas olímpicas.

Con licencia para ‘envenenar’

Barrancabermeja es el único municipio en Colombia donde dos basureros tienen licencia para funcionar en una zona de reserva ambiental protegida por ley.

Resultado de ello, denuncian los defensores del medio ambiente, de un tiempo hacia acá en la ciudad se han registrado casos nunca antes visto, por ejemplo, el nacimiento de perros a los que no se les desarrolla la cavidad cerebral (anencefalia) y la muerte de un manatí en inmediaciones al área donde el acueducto haría el vertimiento de lodos contaminados que acusan los ambientalistas, así como líderes comunitarios y pescadores. 

«Estos nefastos impactos negativos en nuestros animales con anecefalia, vienen siendo reincidentes en Barrancabermeja, la contaminación con lixiviados, aguas residuales a la ciénaga San Silvestre está afectando lentamente la ciudadanía, el Gobierno Municipal ha sido negligente en construir el relleno sanitario o una tecnología de disposición final de residuos sólidos en Tenerife, como lo establece el PGIRS y cerrar el relleno de Rediba, en lugar de eso mantiene su silencio cómplice apoyando a Rediba«, afirmó el abogado Granados.

“La culpa es del cambio climático”

«El cambio climático alteró las características del agua, pero no la portabilidad del líquido». Eso aseguró a través de un comunicado oficial, la empresa de acueducto de Barrancabermeja en un intento por explicar el olor y sabor «inusual» en el agua que suministra. 

Según Aguas de Barrancabermeja, «aspectos ambientales como la sequía, las altas temperaturas, la intensidad de las radiaciones solares, presiones ambientales y los contaminantes de la ciénaga (aguas residuales, deforestación, quemas, ganadería extensiva, cultivos y actividades recreativas), han modificado la biota del cuerpo hídrico generando la proliferación de algas que a su vez alteran directamente las propiedades naturales del agua«.

La empresa niega la veracidad del supuesto vertimiento de lodos contaminados que según los ambientalistas haría en la ciénaga, hecho por el que está siendo investigada.

Lo que no puede ocultar, ni la empresa, ni el Municipio, es que en zona rural de Barrancabermeja, en la vereda Patio Bonito, a consecuencia de la contaminación que provoca el basurero de Rediba, se fueron al traste las fuentes que proveían de agua a las comunidades.

Precisamente por orden judicial, resultado de la demanda interpuesta por defensores ambientalistas como el abogado Granados, el gobierno local está obligado a suministrar les el preciado líquido. 

Lo que no se entiende es por qué si el daño lo provocó el relleno sanitario de Rediba, es el Municipio el que contrata el servicio por el que  paga millonarias sumas con recursos públicos. 

Por cierto, en el último estudio contratado para analizar la condición actual de la San Silvestre, Rediba no permitió a los responsables hacer el muestreo necesario en la zona donde opera, pues les negó el ingreso a sus instalaciones.