El impacto alimentario y ecológico de Hidrosogamoso

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Por: Alexander Mateus Rodríguez/ El Proyecto Hidroeléctrico Sogamoso, utiliza actualmente las aguas del río Sogamoso para  la generación de energía eléctrica mediante la construcción de una presa y una casa de máquinas con tres unidades de generación. Efectivamente constituye una de las cinco centrales más grandes del país que incrementó la producción de energía en un 50%, y aporta el 10% de la energía que consume el país en un año.

La presa y el embalse están en jurisdicción de los municipios de Girón, Betulia, Zapatoca, Los Santos y San Vicente de Chucurí, que junto con los municipios de Barrancabermeja, Puerto Wilches y Sabana de Torres, ubicados aguas abajo del sitio de presa, conforman el área de influencia del Proyecto.

Empero, Hidrosogamoso generó un conflicto ambiental, que no fue resarcido adecuadamente por  Isagén,  la Gobernación de Santander, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, quienes intensificaron un daño ambiental que afecta ostensiblemente a los moradores de la región.

Invariablemente gran parte de la naturaleza  y fauna fue exterminada, impidiendo ostensiblemente que las próximas generaciones, puedan disfrutar del ambiente paisajístico. Así, se desconoció lo enseñado en la sentencia T-471 de 1993, donde se dijo que «El derecho al medio ambiente no se puede desligar del derecho a  la vida y a la salud de las personas. (…) y por ello en sentencias anteriores de tutelas, se ha afirmado que el derecho al medio ambiente es un derecho fundamental».

Indudablemente Hidrosogamoso pasó de ser una discusión política-económica,  a plantear un debate exclusivamente constitucional, al soslayar injustificadamente el Interés Superior del Ambiente Sano para la Subsistencia de la Humanidad, el cual fue reconocido ampliamente por la jurisprudencia constitucional, para salvaguardar, mantener, cuidar y garantizar la preservación de la naturaleza, a través de la cual se garantiza la vida, y subsistencia de futuras generaciones.

Irrebatiblemente el proyecto mencionado ha generado afectaciones a la salud, pérdida de fuentes de alimentación y formas de vida tradicionales. Académicamente se encuentra demostrado que la construcción de represas, genera daños irreversibles a comunidades por la afectación al derecho al ambiente sano, el perjuicio de hábitats, salud humana, formas de vida y fuentes de alimentación.

En la Sentencia T-652 de 1998, se reconoció que la creación de un embalse implica el cambio brusco de un ecosistema terrestre a uno acuático, y al mismo tiempo, el cambio de un ecosistema lótico a uno léntico. Particularmente se ha enseñado  que la inundación de un área terrestre que antes tenía una función social y económica, implica un impacto sobre una población que debe relocalizarse y a menudo cambiar de hábitos de vida.

También se ha dicho que  la zona que se va a inundar es un ecosistema natural cuyo valor ecológico debe ser cuidadosamente estudiado antes de ocasionar pérdidas irreparables. Sobre el paso de un ecosistema lótico a uno léntico, ecológicamente el cambio es dramático y radical. (1)

La Corte Constitucional en sentencia T-135 de 2013, destacó ampliamente el estudio del caso latinoamericano por parte de la AIDA. (2) Particularmente señaló: “que durante el año 2009, a manera de complemento al ya reseñado informe de la Comisión Mundiales de Represas, se elaboró, con fundamento en el estudio de caso de la construcción de cinco grandes proyectos de esta índole en el continente americano,  el reporte  “Grandes represas en América, ¿peor el remedio que la enfermedad? Principales consecuencias ambientales y en los derechos humanos y posibles alternativas”. (3)

El estudio descrito precedentemente resumió  las más relevantes  violaciones al ordenamiento internacional de los derechos humanos, originados en la construcción de grandes represas. Puntualmente destacó los siguientes aspectos:

“a. Daños irreversibles a comunidades por la afectación al derecho a un ambiente sano, la pérdida de hábitats, salud humana, formas de vida y fuentes de alimentación; b. Desplazamiento forzado de comunidades afectadas sin la posibilidad de participación y sin la formulación de planes de reubicación y compensación requeridos para éstas; c. Ausencia de evaluación de impactos ambientales y sociales, integral y previa a la aprobación y al comienzo de las obras, que considere la gravedad de los daños a causar y las posibles acciones para evitarlos, incluyendo las alternativas al proyecto; d. Falta de consulta previa y participación pública, adecuada, oportuna e integral, a las comunidades y otros actores afectados; e. Violaciones a los derechos territoriales de los pueblos indígenas y tribales; f. Falta de acceso a la información y a la justicia; g. Criminalización de la protesta de las comunidades y personas afectadas, incluyendo presiones que han ocasionado incluso asesinatos, amenazas y hostigamientos” (énfasis ajeno al texto original).

La realidad ambiental de Santander, devela que la construcción de la Hidroeléctrica del Sogamoso, produjo daños irreversibles a los municipios de Girón, Betulia, Zapatoca, Los Santos, San Vicente de Chucurí, Barrancabermeja, Puerto Wilches y Sabana de Torres, ubicados aguas abajo del sitio de presa, por la afectación al derecho a un ambiente sano, la pérdida de hábitats, salud humana, formas de vida y fuentes de alimentación.

No se puede ocultar que generó el desplazamiento forzado de comunidades afectadas sin la posibilidad de participación y sin la formulación de planes de reubicación y compensación requeridos para éstas, todo ante la usencia de evaluación de impactos ambientales y sociales.

Agrego a lo anterior, que la Corte en Sentencia T-380 de1993, analizó que la tensión existente entre razón económica y razón cultural se agudiza aún más en zonas de reserva forestal, donde las características de la fauna y la flora imponen un aprovechamiento de los recursos naturales que garantice su desarrollo sostenible, su conservación, restitución o sustitución (CP art. 80). Igualmente se dijo que la relación entre estos extremos debe ser, por tanto, de equilibrio.

No podemos  negar  que la producción, especialmente la generación de energía es indispensable para el desarrollo económico del país, pero, como se dijo arriba, debe existir un equilibrio entre el desarrollo económico, el medio ambiente y las personas. Particularmente,  Hidrosogamoso, cambió la calidad de vida de más de 600 habitantes de La Playa -Betulia-, quienes tienen pocas oportunidades económicas por la afectación del río, que por muchos años sustentó a sus familias.

Recientemente la Gobernación de Santander pidió al Ministerio de Ambiente y a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) que  permitan a la empresa Isagén modificar la licencia ambiental del Proyecto Hidroeléctrico Sogamoso para usos alternativos del embalse Topocoro.

Piden liberar un área de 2,8 hectáreas en Las Vegas, para construir un embarcadero público, y se realizan estas modificaciones sin garantizar previamente el principio de participación ciudadana- Tampoco consultaron si el correspondiente Plan de Ordenamiento Territorial de los municipios afectados, permiten que se dé éste tipo de usos alternativos.

El proyecto Hidrosogamoso, continua sin integrar sensatamente el criterio de desarrollo económico sostenible, porque  sigue afectando la estabilidad socio-cultural, de los municipios o localidades  que conforman el área de influencia del Proyecto, generó graves problemas sociales y ecológicos irreversibles, que actualmente exigen una compensación adecuada.

Ahora pienso que este tipo de proyectos son necesarios, pero nuestro amor o amistad por la naturaleza debe impulsarnos cumplir adecuadamente las normas constitucionales y  los estándares internacionales que exigen un trato digno y adecuado a las personas, animales y entornos afectados con estas grandes estructuras.

No es tarea difícil ser amigos del medio ambiente. Solo exige sinceridad y honestidad en las políticas públicas que eventualmente afecten el medio ambiente. Se requiere invertir todos los recursos, recibir ganancias y paralelamente incrementar un desarrollo integral de las familias, que garantice la mayor satisfacción  de necesidades, identificadas en el presente escrito, precisamente para superar los errores administrativos y empresariales cometidos que impiden el desarrollo armónico de la sociedad.

Correo: alexandermateusrodriguez@hotmail.com

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Fuentes:

1. Roldán Pérez, Gabriel. Fundamentos de Limnología Neotropical. Medellín, Editorial Universidad de  Antioquia, 1992. Pp. 157-158.

2. Se advierte en la sentencia T-135 de 2013.

3. El texto completo del reporte fue consultado por la Corte