Investigación antimonopolio de tecnológicas: ¿Advertencia o golpe publicitario?

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La amplia investigación lanzada por la justicia de Estados Unidos sobre los gigantes de internet que dominan sus mercados parece mostrar una voluntad de las autoridades de aplicar más estrictamente las leyes de competencia, aunque también podría ser retórica publicitaria del gobierno.

El Departamento de Justicia revisará las prácticas de las plataformas en línea, las redes sociales, los motores de búsqueda y los sitios de comercio para determinar si están perjudicando a la competencia y, si es el caso, tomar medidas para remediarlo, incluso ante los tribunales.

Pero para muchos expertos, la posibilidad de desmantelar uno o más de los gigantes de Silicon Valley es poco probable.

«No espero que ninguna de las investigaciones conduzca a una aplicación concreta de las leyes de competencia», comenta Christopher Sagers, profesor de derecho en la Universidad Cleveland-Marshall. «Incluso creo que es posible que todo esto sea solo un desfile político sin ninguna intención sería de hacer nada».

Desde la llegada de Donald Trump al poder, las autoridades de competencia se han comportado de manera muy incoherente, estima Sagers. Pero para llegar a una decisión tendrían que convencer a los tribunales federales, «muy escépticos» sobre este tema.

«La administración actual es muy muy conservadora en temas de competencia, no cree en la intervención del Estado para romper con los monopolios», dice. El departamento de Justicia «solo hace grandes discursos para hacer que hablen de él».

«Presión política»

Este tipo de investigación, que apunta solo a recopilar información sin conducir necesariamente a acciones concretas, es parte del trabajo de los reguladores, según Avery Gardiner, experto en la ONG Center for Democracy and Technology y exabogado del departamento de Justicia especializado en leyes sobre la competencia.

«El hecho de que estén haciéndole publicidad deja entrever que sienten cierta presión política», considera. «Querían asegurarse de que el Congreso y la opinión pública supieran que estaban haciendo su trabajo».

La rama de lucha antimonopolio debe determinar si las plataformas digitales dominantes «ejecutan prácticas que reducen la competencia, desalientan la innovación o perjudican a los consumidores en general», de acuerdo con una declaración del ministerio.

El anuncio se produce cuando los legisladores y asociaciones cívicas se esfuerzan cada vez más para advertir sobre el creciente dominio de empresas como Google, Facebook o Amazon.

Anteriormente consentidas por Washington, las estrellas de Silicon Valley se han convertido en el objetivo de políticos de todos los bandos, que las acusan regularmente, empezando por Donald Trump, de censurar ciertas opiniones.

La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC), que vela por la protección de los consumidores, impuso esta semana una multa récord de 5.000 millones de dólares a Facebook por «engañar» a sus usuarios sobre el control de su privacidad, en especial respecto de una filtración masiva de datos personales a la firma británica Cambridge Analytica, involucrada en la campaña presidencial de Donald Trump y la del Brexit en Reino Unido.

Algunos legisladores, como la demócrata y precandidata presidencial Elizabeth Warren, piden un desmantelamiento de los gigantes tecnológicos con el argumento de que se han vuelto demasiado grandes y demasiado poderosos.

«Transformación positiva»

Las compañías niegan cualquier comportamiento monopólico y, al contrario, destacan la intensa competencia que reina en la economía digital y que ha ofrecido, según ellos, más opciones a menores precios para los consumidores.

«Las empresas de tecnología han hecho de Estados Unidos un líder en innovación, erigiéndose como un motor de la economía del país e impulsando una transformación positiva para la gente de todo el mundo», dijo Jason Oxman, director de Information Technology Industry Council, un lobby que representa a los principales actores del sector.

Los reguladores de la competencia pueden multar a las empresas por infringir la ley, imponerles cambios estructurales, conocidos como de «comportamiento», para facilitar la competencia o incluso escindirlas.

Pero los analistas dudan de que se tomen hoy tales medidas contra las GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon) y, en cambio, apuestan por decisiones que obliguen a los grupos a cambiar su forma de hacer negocios para equilibrar el terreno de juego.