El verdadero sentido del alunizaje: Colombia en 1969

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Por: John Anderson Bello Ayala/ Se cumplen 50 años de la llegada de Armstrong a la Luna, que tuvo lugar el 20 de julio de 1969, es un hecho indiscutible, no se trata de fe, sino de un hecho científico. Para encontrar los motivos que propiciaron el viaje a tierras selenitas debemos retroceder hasta el final de la década de los años 60 del pasado siglo.

Tras la Segunda Guerra Mundial, durante la Guerra Fría, los Estados Unidos y la Unión Soviética se jugaron su partida de ajedrez en el tablero del mundo y algunos de los movimientos más importantes de aquella partida se disputaron, en lo que se conocería como “la Carrera Espacial”, una obstinada pugna entre potencias, cuya meta final era el alunizaje. De esta lucha, en la que ambas naciones pretendían demostrar su superioridad científica, tecnológica y militar ante el adversario, resultaría una potencia de hegemonía mundial.

El viaje a la Luna, más que un fin en sí mismo, fue el modo de mostrarle Estados Unidos al mundo, quien pondría la música que marcaría el ritmo de la agenda política internacional durante lo que restaba de siglo. Pero también fue la forma de evitar un conflicto directo entre dos potencias, en posesión de un gran arsenal atómico y capaces de aniquilarse mutuamente; en aras de evitar y lamentar un hecatombe nuclear, como lo precisa Héctor Rodríguez periodista National Geographic España “la gran batalla ideológica entre el capitalismo y el comunismo”.

Los Estados Unidos daban un golpe sobre la mesa, haciendo gala de un poder tecnológico, militar y económico, que llevaba implícito un mensaje muy claro para el resto del mundo: «aquí, hoy, manda América». Así quedaría demostrado durante los años posteriores en los cuales, mientras los estadounidenses afianzaban su poder en gran parte del globo, la Unión Soviética se sumió en un periodo de decadencia que condujo a su disolución en 1991, a sabiendas, que el año de 1957, desarrollaron el Programa Espacial, en donde fueron los primeros que lograron enviar un satélite (Sputnik1) y a una criatura viva (Laika) al espacio. Y en el año 1961, enviaron el primer ser humano Yuri Alekséyevich Gagarin soviético que orbitó con éxito en el espacio.

La verdad es que nunca sabremos si en un contexto histórico diferente, por simple inquietud científica, hubiesen llegado a la Luna en el 1969. Todo parece indicar que no. Es claro, que el verdadero acicate, para que los americanos decidieran enviar una misión tripulada a nuestro satélite fue la tensión generada por la situación política.

Sin esta rivalidad con la URSS habría sido muy difícil imaginar que el gobierno americano movilizara, según Héctor Rodríguez, Reportaje National Geographic España, cerca de 400.000 personas que participaron en el programa Apolo y que le dedicara, durante los 14 años que duró este, el equivalente hoy a unos 106.000 millones de euros.

Además, quizá la razón más poderosa por la que no han vuelto a la Luna, sea la más simple de todas, según científicos precisan que realmente no ha habido necesidad de volver. Las misiones del programa Apolo fueron tan prolíficas que al margen de los innumerables experimentos que se realizaron en la Luna, recogieron tantas muestras de material lunar que aún a día de hoy muchas de ellas permanecen sin estudiar por los científicos.

A todo ello hay que sumar que en los años venideros, los intereses de la NASA se centrarían en objetivos como el Skylab, el laboratorio en órbita terrestre; o el envío de sondas y satélites a otros muchos rincones del sistema solar. 

Ahora en otro rincón de la tierra, en Colombia se iniciaban los escándalos de corrupción con la renuncia de Enrique Peñalosa Camargo, padre del actual alcalde de Bogotá, como ministro de Agricultura en el Gobierno de Carlos Lleras Restrepo, quien les hizo poner los pelos de punta a los ganaderos latifundista, por las denuncias realizadas contra el controvertido abogado y dirigente samario Nacho Vives ante la Comisión de Acusaciones, por tráfico de influencias en un proceso relacionado con una finca, en el auge del proyecto de reforma agraria impulsado por Lleras Restrepo, después de un álgido debate en el Congreso, el habilidoso Vives, intuyó de ser denunciado pasó a ser denunciante, por las declaraciones calumniosas del ministro, acontecimiento que tuvo más cubrimiento que la llegada del hombre al suelo lunar.

El escándalo fue tan magnitud que Peñalosa renunció para no perjudicar al Gobierno y el debate de Nacho Vives, quedó en la historia como el más extenso de control político en el Congreso, una institución que por estos días carece de debates, los que más se escuchan son vergonzosos escándalos, entre ellos, reviviendo más adelante la historia sobre las evidentes argucias que dejaron el programa Agro Ingreso Seguro (AIS), en el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Al mismo tiempo un dramático round del Frente Nacional ante la imposibilidad de unirse bajo un solo nombre, los conservadores irán divididos a la campaña para el periodo presidencial 1970 -1974: Misael Pastrana (46 años), Belisario Betancur (46), Evaristo Sourdís (64) y Gustavo Rojas Pinilla (69). La primera de las candidaturas para las elecciones de 1970, las últimas del Frente Nacional, fue la de Gustavo Rojas Pinilla.

Ese movimiento difundió una plataforma política con el nombre de Decálogo, en donde se condensaron las soluciones a los 10 principales problemas del país, en ese entonces Belisario Betancur, conservador ex laureanista, recibió el respaldo del ex presidente Guillermo León Valencia. Así mismo en la convención oficial del conservatismo se produjo una polarización entre las precandidatura de Evaristo Sourdís y Misael Pastrana Borrero y ante el empate en votos, el candidato oficial del Frente Nacional escogido por la Convención del Partido Liberal, fue Misael Pastrana Borrero, quien se proclamó como ganador en las elecciones de 1970 contra el dirigente político y militar Gustavo Rojas Pinilla, alrededor de las presuntas irregularidades que favorecieron su elección.

En 1969 el hombre puso pie en la luna, en medio del escepticismo, millones de personas vieron por televisión un hecho trascendental en la historia de la humanidad, mientras en Colombia se denunciaban vergonzosos casos de corrupción y algunos dirigentes del Frente Nacional conspiraban para obtener el guiño de su representante burócrata que permitiría reorganizar el gobierno, repartiendo cargos, según lo acordado.

Este es el verdadero contraste de la historia, sucesos determinantes para el hombre, a costa de una batalla desmedida de superioridad y poder.

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