El mundo cambió y el mundo es asiático

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Por: Jaime Iván Restrepo Gómez/ La cuarta revolución industrial está cambiando por completo el mundo en el que vivimos, especialmente las ciudades, por lo que debemos replantearnos cuestiones como qué papel ha de jugar la cultura en las ciudades del futuro. Los cambios rotundos ocurrirán en  el trabajo, en el gobierno, la Política y en las empresas. Preparando a la sociedad con un mentalidad de abundancia, de riqueza más no de escasez.

En los principales periódicos del mundo se habla de que la modernización de la industria viene a ser la cuarta revolución industrial para el mercado global, representándose como una era avanzada y tecnológica, en mi concepto como la nueva era dorada o la era de la influencia. Se han dado a través de expertos importantes investigaciones que no solo aspiran a crear y construir robots y maquinas inteligentes sino también productos capaces de comunicarse, así es, la industria del futuro no se limitará a los procesos de producción sino al resultante de los procedimientos como condición para mejorar aún más la calidad y conseguir adaptarse de manera 100% satisfactoria a las necesidades de los clientes y demandantes.

Desde las primeras instalaciones mecánicas e inventos de maquinarias la humanidad se ha vuelto más curiosa y exigente consigo misma en cuanto en porque no hacer más, que hace falta para tener más y en esta búsqueda y hallazgos de respuestas, el proceso de invención y creatividad ha sido interminable con aciertos y desaciertos, pero ninguno descartado, cada uno es una fuente de información crucial para la continuidad de las innovaciones.

La meta de la smart factory para esta cuarta revolución industrial es la integración de dos o más tecnologías disponibles y alternar estas funciones según las necesidades de cada rubro industrial para de esta manera lograr un mayor alcance de la automatización valiéndose de todas y cada una de las herramientas que el panorama contemporáneo le ofrece tablets, teléfonos inteligentes, equipos de navegación en pro de enriquecer los métodos ya existentes de trabajo y aumentar la eficacia de la operatividad en las fábricas actuales y futuras.

Dentro de las Tecnologías más importantes para la cuarta revolución industrial son las siguientes: Internet de las cosas, impresión 3D, Big Data, inteligencia artificial, robótica, realidad virtual y realidad aumentadas.

A pesar de que no es la primera vez que se oye hablar de la cuarta revolución industrial, de hecho, la primera documentada data de 1948, como puede leerse en este manual de psicología; sí que parece que puede ser la definitiva.

Para el año 2020 en Colombia y Latinoamérica se podría pensar que sería el año que confirma la llegada de los cambios disruptivos que transformarán los entornos productivos desde sus cimientos, provocando cambios sociales de gran relevancia.

Las fábricas inteligentes, la industria 4.0 o la introducción masiva de robots en entornos productivos son sólo algunas de las pistas que pueden ayudar a describir un futuro bastante inmediato. Las posibilidades de la tecnología superan expectativas y, cada avance impulsa la aparición de nuevas innovaciones en este terreno. La estrategia de las fábricas, la de las cadenas de producción, organizaciones de todo el mundo, e incluso gobiernos, se rinde ante la aceleración de los cambios que convierten en inminente la transformación radical de los métodos y procesos productivos.

La convergencia de múltiples sectores de la tecnología y la industria que evidencia que los seres humanos están entrando en una nueva era de grandes oportunidades y menor aversión al riesgo.

La evolución a velocidad no lineal, que muestra una progresión exponencial, síntoma de que el cambio está ya en marcha.

Cada revolución industrial ha abierto las puertas a nuevas posibilidades. La máquina de vapor es un buen ejemplo de uno de los hitos más grandes en la industrialización, que marcó un antes y un después en el desarrollo humano. La cuarta revolución industrial, igual que sus precedentes, supone un salto cualitativo que cambia la escala, el alcance y la complejidad del panorama intelectual colectivo.

No es sorprendente que las señales de esta transformación se encuentren ya por todas partes: Máquina para el pago de productos y servicios; máquina para la compra de boletos para cine; robots inteligentes; robots abogados que resuelven cualquier tipo de caso y se viven actualizando con la normatividad y legislación vigente; robots contadores con su propio software contable actualizado con la normatividad vigente en materia tributaria; robots médicos especializados; automóviles que se conducen solos; avances en la neurociencia; edición genética avanzada.

Incluso en el día a día puede comprobarse que cada vez es posible hacer más cosas con un dispositivo móvil. Tal y como afirmó Inga Beale, Chief Executive Officer, Lloyd’s en el World Economic Forum, «para muchas personas el smartphone es el primer ordenador que han tenido y, en algunos casos, se trata también del único».

Estamos en el comienzo de una revolución que está cambiando fundamentalmente la forma en que vivimos, debemos cambiar nuestro chip, nuestra forma de pensar y de trabajar, en especial con la relación de los unos a los otros. En sí, la cuarta revolución industrial que estamos viviendo actualmente representa el llegar a la verdadera liberación que caracterizó a las anteriores revoluciones a lo largo de la historia.

Cada uno de estos puntos de inflexión precedentes ha aumentado significativamente el nivel de bienestar alcanzado por la sociedad. Así, la humanidad ha conseguido progresivamente: Liberarse de la dependencia de la energía animal; hacer realidad la producción en masa y ampliar el alcance de las capacidades digitales a miles de millones de personas.

Y, sin embargo, a pesar de todas estas coincidencias que ratifican que nos hallamos en mitad de un proceso evolutivo importante; existen algunas diferencias con las transformaciones anteriores. Esta cuarta revolución industrial se caracteriza por el protagonismo tecnológico y de una verdadera influencia.

Los avances en este campo se enriquecen al fusionarse con otras áreas de conocimiento. La integración de los mundos físicos, biológicos y digitales, afectan a todas las disciplinas y alcanzan con su impacto a las economías e industrias. El desafío está en el aire y, como sucede con este tipo de revoluciones, al aceptar el reto no sólo se derivarán consecuencias para los entornos de producción, sino que los efectos del cambio traspasarán las fronteras de la industria calando muy hondo en la sociedad.

Los cambios sociales y Los beneficios de la cuarta revolución industrial parecen muy precisos, claros y concisos:

-Asegurar el potencial para conectar miles de millones de personas a las redes y plataformas digitales.

-Mejorar drásticamente la eficiencia y la productividad de las organizaciones.

-Gestionar los activos de forma más sostenible, incluso ayudando a regenerar el medio natural.

-Y, sin embargo, los inconvenientes del proceso evolutivo están aún en la sombra.

-Dificultad de las organizaciones para adaptarse al nuevo ritmo y los nuevos métodos.

-Cambio del posicionamiento de los gobiernos con respecto a los avances tecnológicos, que podrían dejar centrarse en tratar de regular para limitarse a capturar sus beneficios.

-Traslado del poder a quienes cuenten con mayores posibilidades de innovación y más recursos.

-Aparición de nuevos e importantes problemas de seguridad.

-Crecimiento de las desigualdades y fragmentación de las sociedades.

Llegó la hora de crear el ‘momentum’ de todos los líderes, profesionales y empresarios para empezar a cambiar de mentalidad y hacer nuevos cambios de hábitos, definitivamente entender que ya pasamos las eras de la tecnología y la era digital por que guste o no nos guste llego la más llamada economía naranja o la economía 4.0 dentro de un verdadero capitalismo solidario que es el que verdaderamente debe ser primordial en las nuevas economías de los países de Latinoamérica y el mundo. Donde sea lo esencial y primordial «la distribución equitativa de las riquezas»; y no como venimos dentro de un marcado capitalismo salvaje, el que actualmente se vive en Colombia, Latinoamérica y el mundo.

Me atrevo a pensar que aún no estamos preparados para esto, y me atrevo a decir que actualmente nuestra sociedad sobre todo cuando todavía no está del todo claro cómo se desarrollarán los acontecimientos. No obstante, hay que pensar en soluciones y no olvidar que las personas podemos seguir manteniendo el control, siempre y cuando seamos capaces de colaborar a través de zonas geográficas, sectores y disciplinas para aprovechar las oportunidades que presenta esta revolución, en vez de perdernos en sus amenazas. A fin y al cabo, estas nuevas tecnologías son herramientas ante todo hechas por la gente para la gente y, juntos, es posible dar forma a un futuro que funcione para todos.

Es muy lamentable que la gran mayoría de profesionales y líderes aún sigamos en la zona de confort y mediocridad y no queramos   aceptar la realidad de que «el mundo cambió» y pretender seguir en el mismo sistema que nos ha llevado por lo largo del tiempo a lo tradicional, a lo obsoleto, y al verdadero Retroceso, a la zona de confort y a la mentalidad de escasez; de no sólo nuestras ciudades sino del mundo entero en pro de nuestro crecimiento personal, económico y social.

Llegó la hora de despertarnos y de desaprender para aprender el negocio del siglo XXI y lo último de la Economía 4.0, que es lo que realmente nos va a llevar a un verdadero crecimiento exponencial y convertirnos en personas exitosas y lo mejor ser libres; logrando ayudar a impactar y a transformar la vida de miles de personas alrededor de Colombia y Latinoamérica. Finalmente los invito a que se unan a nuestra visión y juntos podamos transformar una nueva sociedad con un mejor estilo y calidad de vida la cual merecemos todos.

«El secreto del éxito en los negocios está en detectar hacia dónde va el mundo y llegar ahí primero”: Bill Gates.

Twitter: @jaimeivan2018

Correo: visionarioslatino@gmail.com