Ecopedagogía, ecoformación, educación ambiental. Nuevo lenguaje para Barrancabermeja

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Por: Alexander Mateus Rodríguez/ Desde la óptica Santandereana (especialmente de Barrancabermeja) efectivamente resulta necesario resolver múltiples interrogantes alrededor de la educación en materia ambiental. Podemos afirmar que no es una tarea fácil, porque se erigen diversos factores que imposibilitan crear un argumento sólido que derribe todas las barreras que limitan un desarrollo sostenible en sociedades como la nuestra.

Indefectiblemente debemos volver a lo fundamental, prístino, a la principialista o estudio de los principios como eje fundamental del desarrollo de toda cultura o nación. Lo anterior, responde a un clamor inaplazable, que nos obliga a llenar todos los rincones de ecopedagogía, ecoformación, o educación ambiental.

Académicamente se ha afirmado que: “la ecopedagogía busca explorar y potenciar una nueva mirada sobre la educación, una mirada global, un modo de pensar y ser a partir de nuestra cotidianidad, porque la vida privada nos educa a cada instante, porque el sentido de lo cotidiano se entreteje momento a momento, nada es irrelevante, todo es formador.

Al ser una estrategia formativa supera las enseñanzas curriculares, estandarizadas y comporta un reto para los sistemas escolares. La ecopedagogía es praxis democratizadora, abierta, diversa, sensible, tierna; implica por tanto un reto para la escuela tradicional, porque pretende descentralizar las acciones y decisiones burocratizantes” (Martínez, 2011). También se ha dicho que la ecopedagogía sitúa el centro de su reflexión en las relaciones entre naturaleza y cultura.

Glosando al académico Hans Jonas (1995), propuso tres principios esenciales para la intervención ecológica: “1. Principio de responsabilidad: obrar con total responsabilidad frente al entorno, tanto con las actividades humanas como con la toma de decisiones técnicas adoptadas. Preservar la permanente ambigüedad de la libertad del hombre, que ningún cambio de circunstancias puede jamás abolir, preservar la integridad de su mundo y de su esencia frente a los abusos de su poder. 2. Principio de precaución: prevenir todo riesgo de desastre ecológico, yendo incluso mucho más allá de las simples recomendaciones de las leyes vigentes; y 3. Principio de transparencia: informar puntual y correctamente, contribuir a la disfunción de las observaciones y hacer aumentar la visibilidad de la información sobre el deterioro ecológico, sus consecuencias y sus remedios”.

Posteriormente en la 32ª Conferencia General de la Unesco (2003), se reconoció que la Carta de la Tierra es una guía ética para el desarrollo sostenible. Dicha principialistica se resumen en estos cuatro puntos: 1. Respeto y cuidado por la comunidad de vida. 2. Integridad ecológica. 3 Justicia social y económica; y, 4. Democracia, no violencia y paz.

Hoy contamos con diversos instrumentos normativos, administrativos y pedagógicos, que permiten educar especialmente desde el ejemplo. Todo lo que modelemos a las presentes y futuras generaciones, mejorará sustancialmente los múltiples conflictos ambientales que atraviesan nuestros entornos. Por ello, siempre debe buscarse un equilibrio entre la producción y la conservación del medio ambiente, concertando oportunamente con las comunidades políticas públicas amigables con los ecosistemas, que pueden ser intervenidos, siempre que se garantice la subsistencia o mejores condiciones de vida de las futuras generaciones.

Invariablemente, la eficacia de actuación administrativa o empresarial dependerá en gran medida de la garantía cierta y firme del principio de participación ciudadana en cada iniciativa económica que sea potencialmente nociva para el medio ambiente.

Semanas atrás, se documentó en la Revista Semana que los Colegios de Colombia fueron evaluados negativamente en la implementación de Proyectos Ambientales Escolares (reconocida herramienta pedagógica, vital para mitigar la crisis ambiental del mundo), porque está siendo implementada de forma inadecuada en los colegios colombianos. Además, se criticó la falta articulación con los Proyectos Educativos Institucionales y mayor control gubernamental.

En el mismo análisis se destacó que el investigador Fernando Vásquez -director Fundación al Verde Vivo, propugna por el diseño de un programa que impulse los PRAES y garantice mayor dinamismo al desplegado por el Gobierno Nacional.

Precisó que como metodología fue creada una ficha de investigación científica para los distintos cursos, basada en la observación. Luego manifestó que: «Nosotros les estamos entregando a estos muchachos un planeta desbaratado y tenemos la obligación moral de darles herramientas para que aprendan a enfrentar las dificultades que van a tener a futuro, las cuales van a ser muy fuertes: sequía, hambruna, pérdida de biodiversidad.

Es algo alarmante». Similarmente el doctor Luis Camargo Director de  la Organización para la Educación y Protección Ambiental, considera que: “si los PRAE se articulan e integran bien pueden constituirse en una herramienta muy buena para los colegios, en pro del planeta”.

En Barrancabermeja, se cuenta con el Informe de seguimiento a sitios de disposición final con vida útil menor a 3 años o que opera bajo declaratoria de emergencia sanitaria, entregado en el mes de Junio de 2018, emanado de la Superintendencia Delegada para Acueducto, Alcantarillado y Aseo, donde indicó que  los residuos sólidos dispuestos en el relleno sanitario Ecoparque Rediba, son predominantemente residuos de alimentos (53.94%4), plásticos (14.63%), papel y cartón (11.74%), y otros (caucho, cuero, tierra, etc.) (10.15%).

Asimismo dentro del informe denominado: “Primera Actualización del Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos “PGIRS” 2015-2027 En el Municipio de Barrancabermeja , se extrae que: “(…) En la actualidad Barrancabermeja genera 5.591 Ton/mes de residuos sólidos por la actividad del servicio público de aseo de los cuales 490 Ton/mes corresponde a la actividad de barrido y limpieza de áreas públicas urbana, 4339 Ton/mes son generada en la fuente dispuestas en el relleno sanitario y 762 Ton/mes son aprovechadas por los centros de acopio y bodegas de reciclaje del municipio de Barrancabermeja (…)”.

También se concluyó: “(…) según la información obtenida en campo de la caracterización realizada por la consultoría en el municipio de Barrancabermeja correspondiente al área urbana, se contempla que los residuos sólidos generados en mayor cantidad corresponden a los orgánicos en un 45 %, lo cual permite evidenciar la necesidad de implementar programas de aprovechamiento de residuos orgánicos en el municipio y el fortalecimiento de los programas dirigidos a la reutilización de los residuos inorgánicos con el fin de aumentar la cadena de valor del material para disminuir el volumen de residuos que llegan al relleno sanitario(…)”.

Las cifras y porcentajes identificados en los informes citados, develan que existe un problema profundo de formación ambiental, estamos contaminando mucho, no se recicla, ni reutiliza en los hogares.

Tampoco existe separación adecuada de los desechos orgánicos, desaprovechando que actualmente se cuenta con todas las herramientas, conocimientos y posibilidades para mejorar la realidad ambiental de todo el planeta, lo único que  corresponde es diseñar y financiar políticas de educación ambiental, suficientemente fuertes que permitan sostener todas las iniciativas que se vienen  implementando a nivel nacional e internacional, y que propenden por la reducción significativa de los conflictos que afectan la vida de las próximas generaciones.

Toda formación para que sea efectiva es integral, debe incluir a funcionarios del Estado, empresarios, padres e hijos, para que puedan mejorar las cosas. Con píldoras o capsulas diarias de información ambiental que se comparta en redes sociales o mediante programas de educación ambiental, se reducirá efectivamente el problema creciente de basuras, que se comprime en la falta de ejemplo, de una formación en temas ambientales, que sensibilicen a todas las personas que diariamente dejamos huellas de contaminación en la naturaleza, y nunca desplegamos acciones que sean realmente amigables con el medio ambiente.

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Bibliografía

Jonas H. (1995). El Principio de Responsabilidad: ensayo de una ética para la civilización tecnológica. Barcelona: Herder.

Morin E. (1993) El método: la naturaleza de la naturaleza. 3ª ed. Madrid: Cátedra.

Colegios se rajan en la implementación de proyectos ambientales escolares. (8 de abril de 2019) Semana.