Decisiones e indecisiones en la política

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Por: Luis Eduardo Jaimes Bautista/ Todo se está preparando o como se dice en el argot popular… Se está cocinando. Los oficiantes de la política comarcana, y que vienen durante muchos lustros desempeñándose como: Ediles, Concejales y Diputados a la sombra del poder, bajo las toldas de los movimientos o partidos políticos que han florecido en el terreno abonado por la ignorancia y la incultura de un pueblo que se deja comprar con la demagogia, las mentiras y promesas falsas, se convirtió todo en un terreno abonado para la mala hierba o cizaña.

Todos quieren recoger los frutos. En el lenguaje castizo, las ganancias del trabajo de cuatro años. La cosecha de votantes, parodiando una canción (la cosecha de muchachas nunca se acaba), pero con el cambio climático, la contaminación la disminuye. Si quisiera escribir sociológicamente o filosóficamente, no…  mejor literariamente. Jamás  entenderán, lo trascendido por siglos de los pensadores, antiguos, la edad media y moderna, quienes analizaron como el trasegar de la política en las naciones, semilla de los pueblos. Es  difícil entender para quienes hacen carrera en esta profesión (llamada en las carreras universitarias, ciencias políticas), que busca en el lenguaje de la verdad, crear modelos de democracia, apartados del mundo moderno y globalizado,  cuando todos están ensimismados en las redes sociales.

Un detalle para llegar y replantear el discurso o diatriba de un alcalde (Rodolfo Hernández) su encanto con su Facebook Live: “Hable con el alcalde”. Un libreto puesto cada semana, para demostrar al pueblo, como se crea esa discordia e inconformismo con los políticos que de la fauna de homo sapiens conviven en el inconformismo y rechazo a la corrupción en todas sus manifestaciones.

Que mejor medio para desprestigiar a quienes han gozado de las mieles del poder y como el mismo dice: En la politiquería. Cosa que ama y que no se deja doblegar por el Estado Social de Derecho, porque se siente “el ilumine”, por su lenguaje procaz en contra de ese karma que guarda por muchos años su cuerpo. El de la corrupción y que por su propia cuenta se ha vuelto el exorcista.

Hemos entrado a la era de la incertidumbre. Porque puede suceder cualquier cosa en esta época de campaña que comenzará en el mes de junio con la inscripción de candidatos. Se inicia un vaivén con oleadas de indignación contra los medios administrativos y sociales de la ciudad. La política entre los parámetros de la democracia se está volviendo más silenciosa, más pensada. Este servicio a la Polis no puede seguir siendo lo que afirmaba el actor humorista, Groucho Marx. El  arte de hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados a la política, es como tener un cáncer en metástasis y curarlo con agua de Piendamó.

Quienes le apuestan a los cargos públicos, jamás se integran a los modelos administrativos de lo público en Colombia. Los que llegan allí, su misión es tener poder y adolece de la toma de decisiones; de ahí que continuamente los ciudadanos nos vemos afectados voluntariamente o involuntariamente por la toma de determinaciones, las cuales terminan en el fracaso.

Este descalabro se nota en los asuntos de infraestructura vial, crecimiento del desempleo a la informalidad, falta de vivienda, una educación regular y los servicios de salud pésimos. La seguridad ciudadana en manos de los delincuentes. Una muestra de la sinfonía inconclusa a soluciones que van cuando existen presupuestos elevados a intereses personales y bolsillos de cristal.

Se ha vivido en un silencio por los desacuerdos; ya sea por miedo a la reacción de los líderes, los políticos y gobernantes por no tener contradictores de peso, sino todo el contrario, un encuentro de peleas de comadres y amenazas. Mientras tanto la corrupción cada día se va incubando más y quien pierde es el pueblo, así se deja gobernar de indecisiones y las decisiones no consensuadas.

Twitter: @LuisEduardoJB1