Carreteras terciarias y rurales dignas ¿Para Cuándo?

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Por: José Fernando Ángel Porras/ Por una vía no solo transitan automóviles y motocicletas, también lo hacen, la prosperidad de un municipio, la unión familiar,  la esperanza, la educación y la salud.

Para adentrarnos un poco en lo que a pavimento se refiere, es casi que obligatorio consultar sobre sus origines, la primera idea de construcción de terreno firme para transito fue concebida en el año 3000 a.c en el imperio Hilita. Posteriormente en el siglo XVIII y XIX varios países de Europa iniciaron la pavimentación de sus caminos con diferentes técnicas que a medida del tiempo han perfeccionado. Por lo que resulta absurdo enterarse que nuestro querido país,  hoy,  en pleno siglo XXI época de la modernidad y de la innovación tecnológica, conserve en gran parte de su territorio vías que datan de antes de cristo. Lamentable.

Con tan breve introducción, y aprovechando la estruendosa temporada política regional que se avecina, es preciso abordar en esta oportunidad el tema de la pavimentación de las vías terciarias y rurales, un tema efímeramente mencionado en las grandes capitales y ciudades intermedias, pero que resulta neurálgico para las regiones más apartadas del departamento.

Según el instituto Nacional de Vías (Invías),  Santander cuenta con 750.61 kilómetros de carreteras, de los cuales 685.10 km  al día de hoy están pavimentadas mientras que 65.51 km. no están favorecidas.

Último dato que estimo cuestionable, por cuanto es de público conocimiento que el acceso a una veintena de municipios de Santander carece de vías optimas de acceso. Permítanme ejemplarizar: el tramo que comprende del municipio de El Socorro hasta el municipio de Contratación por la vía Simacota – Chima- casi que ronda los 60 km, de los cuales poco más de 10 km están en óptimas condiciones, el restante, está construido por una base de tierra que es afirmada por maquinaria, (recebo) que en principio garantizan una movilidad fluida, pero que después de una temporada invernal, que es mayoritaria en el año, resulta siendo un lodazal de proporciones épicas que damnifica a la población.

Santander es rico en tierras productivas, entre las más relevantes cosechas se encuentra el café, el frijol y el tabaco, y en estas radica la prosperidad y el empleo. No obstante y debido a las precarias condiciones viales, aparte de implicar un alza en los costos de producción, en muchas ocasiones estas plantaciones se echan a perder,  acarreando menoscabos considerables, y con ello estancamiento en el desarrollo de la región, y como no, incremento del desempleo.

Pero también hay que pensar en el tejido social, es doloroso enterarse de como muchas personas que padecen de enfermedades o presentan urgencias, fallecen en ambulancias, que a lo mucho podrán transitar a 30 km por hora para poder llegar a un hospital de nivel considerable. En palabras coloquiales, o el paciente se muere por la enfermedad o por los sobresaltos a causa de la carretera.

Asimismo, cada vez es más notorio en redes sociales las travesías que deben asumir pequeños de 5, 6, 7 años para acudir a su formación básica primaria en escuelas que distan de 2 horas de su casa, por no existir carreteras.

Si bien se develan datos lamentables, y nótese que no se está hablando de corrupción, el propósito de este escrito no radica exclusivamente en erigir crítica a los gobernantes regionales, por el contrario, incentivar a los nuevos participantes de la política a incluir dentro de sus propuestas la pavimentación prioritaria de las vías terciarias y rurales. Aunque el gran impedimento han sido los recursos económicos, debe entenderse que la conexidad entre una vía pavimentada y los derechos fundamentales de las personas es considerable. ¡Estamos hablando de dignidad humana!

Aunque el problema principal para adoptar una solución eficaz ha sido el factor monetario, quisiera traer a colación el siguiente pensamiento “Las instituciones son eternas, así como los impuestos”. Luego entonces, la solución, aunque en principio vislumbre por ingenua, seria: destínense vigencias futuras, propóngase políticas públicas, algo así como un plan decenal de pavimentación de vías para regiones apartadas y de difícil acceso. En todo caso un plan que sea inmutable ante las tendencias políticas del momento, algo continuo, que impulse la economía de las prosperas y productivas regiones alejadas.

Concluyo, la ciudadanía residente en poblaciones lejanas, debe exigir a los candidatos que dentro de sus propuestas prioricen  la pavimentación de las vías que conducen a sus municipios, por cuanto allí también existen seres humanos que tienen los mismos derechos y necesidades de los ciudadanos que habitan de grandes urbes.

Finalizo intentando parafrasear al respetado Dr. Nilson Pinilla, ex magistrado de la Corte Suprema y Constitucional y  por supuesto docente Unilibrista, cuando en su catedra recitaba más de una vez: “Si dejaremos toda consideración social con los  bellacos, de seguro serian muchos menos”.

Nota: Lo expresado aquí, es opinión estrictamente personal. No compromete mi labor como funcionario público y la necesaria imparcialidad en mi actuar profesional.

Twitter: @fernando_g12