Bloquear en Twitter

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Por: Édgar A. Henao/ Una periodista santandereana planteó lo siguiente en esa red social: Cuántos columnistas, directores de medios y líderes de opinión tiene bloqueado Uribe. La lista fue larga. Yolanda Ruiz, Eduardo Arias, Jorge Iván Cuervo, Jorge Gómez Pinilla, Samper Ospina, Afromedios, Olga Behar, las Madres de Soacha, los Santos, Claudia López, Humberto de la Calle, Rafael Pardo. Eso, sin contar la veintena de bloqueados que no son figuras públicas.

Ya lo había tratado antes, pero faltaba añadir algo (ver nota). La condición de “servidor público” entraña un desdibujamiento del  derecho a la intimidad, que en manera alguna es absoluto, pero  impone el  deber de soportar el escrutinio colectivo sobre sus actividad pública (y en ciertos eventos, privada), el cual es más pesado cuando se trata de funcionarios nombrados por elección popular.

Esto significa que hay una renuncia tácita a ciertos ámbitos sobre los que usted o yo, sí  gozamos. Mientras que el ciudadano de a pie no está obligado a divulgar en  los medios su declaración de renta, su hoja de vida, sus vínculos contractuales, políticos y sociales  etc.; sí se espera, como gesto  de transparencia, que el servidor público, especialmente el de elección popular, mantenga una actitud abierta hacia esos temas.

Lo anterior no quiere decir que los servidores públicos no tengan derecho a la intimidad. Más bien, tienen un espectro distinto de protección, pues se han expuesto voluntariamente a una actividad que trasciende el interés privado, del que muchas veces no  es posible desligar de la esfera pública, es decir, asuntos que tocan aspectos de la vida personal del funcionario que se irradian en lo público, y por ende, son susceptibles de ser conocidos por todos.

De ahí que conductas como la del senador Uribe merezcan reproche. El bloqueo de periodistas y líderes de opinión, que lo que hacen es cuestionar y criticar desde una orilla diferente -en realidad es el único rasgo en común que tienen todos los silenciados-, viola  el Derecho Humano de acceso a la información, en tanto que ciudadanos que forman parte de una  comunidad, son excluidos de canales digitales usados para transmitir información de interés público.

Que los ciudadanos tengan que acceder a ella  por otros medios institucionales, solo  por  haber sido bloqueados  por el usuario de la cuenta, transgrede los derechos fundamentales de aquellos. Las normas y la jurisprudencia internacional  de Derechos Humanos recalca  que siempre que  una persona decida convertir su cuenta privada de Twitter  en medio para divulgar información relacionada con el cargo público para el que fue designado, de forma tácita está autorizando para que esa cuenta, en sí misma, sea considerada de interés público.

El debate político se ha trasladado a las redes sociales. Lo malo es que el deseo de aniquilar  al otro  ahora  se sublima con el bloqueo de usuario. Regodeo de silenciar al que piensa diferente. Eso, evidentemente es contrario a los valores pluralistas de la democracia; ignorarlo, envía el mensaje de que el servidor público es omnipotente en el uso de los medios digitales.

Correo: henaot@gmail.com 

Twitter: @henaot1