¿Quién dice que los jóvenes no podemos?

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Por: Cristian Andrés Parada Carvajal/ “Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvarlo. ¡Nadie!”: J. Garzón.

Ligados a ningún partido político, solo a sus convicciones y al afán de tomar vocería en la ya tan gastada y mal vista vida política. Esperanzados en cambios, en superar con creces los actuares de sus predecesores, en ser cimiento de la construcción de un municipio, departamento y país donde quepamos todos, frase que curiosamente abanderó Humberto de la Calle, el candidato más longevo y pacifista de los pasados comicios. Así se sienten muchos jóvenes, a los cuales solo queda decirles ¡Podemos!

Es así como construimos país, bajo un postulado de cooperativismo, sin discriminación en quienes deben representarnos; la capacidad no es un elemento distintivo de la edad, y la experiencia no es sinónimo de hacer las cosas bien. El impulso que nos ayuda a crecer florece desde muy temprano y no se debe abandonar, la lucha por las causas justas debe primar en nuestro actuar y está en manos de nosotros, los jóvenes, permear a la comunidad del correcto ejercicio no solo del actuar político, sino cotidiano.

Se dirá que sin existir experiencia se daría vía a un ejercicio de improvisación, empero, no se trata de esto, es menester que sean observados los buenos actuares, los correctos ejercicios de gobernanza para ser entendidos y adecuados a las ideas a plasmar en la realidad; aun así, sin olvidar los malos ejercicios políticos de tal forma que nos beneficie más que perjudicarnos, siendo estos entendidos como los pasos a no seguir sino a evitar.

Alguna vez, Garzón, alguien quien ya pocos recuerdan, dijo: “Yo propongo que, entre todos, echemos de pa’ atrás y busquemos las razones de por qué el país está como está”. Dentro de estas razones la ausencia de los jóvenes es común denominador en la participación política, es nuestro momento, no el de los de siempre, ya nos cuestionaba el mismo Garzón preguntándose: “¿Es posible que la solución de la crisis nacional venga de allá mismo, de los que la han provocado?”

Es ilógico que los prejuicios más grandes sean los que como jóvenes tenemos entre nosotros mismos, nos perjudicamos a tal punto que no permitimos avanzar, ni plasmar nuestros ideales, y los que no perjudican con prejuicios, no votan, ni participan; según cifras brindadas por el Viceministerio del Interior, los jóvenes entre 18 y 28 años son los que más presentan abstencionismo en las elecciones siendo únicamente cuatro de cada 10, quienes acuden a las citas electorales. Según el Barómetro de las Américas, siete (7) de cada diez (10) jóvenes piensan que a los gobernantes no le interesan sus opiniones; y si tenemos este pensamiento, ¿por qué no dejar de lado el prejuicio y apoyarnos a nosotros mismos? ¡Hagamos que nos escuchen y que nos representen!

Sentemos precedentes, demostremos que en cabeza de nosotros está el progreso, que sí podemos ser protagonistas de cambio, seamos escritores de nuestra propia historia, no dejemos en terceros esta responsabilidad. No dejemos que aquellos tradicionales nos firmen sobre mármol un cambio utópico en el presente, condenándonos a un futuro sin horizonte. Seamos bases unidas en la construcción de un ejercicio político ideal en cabeza de los jóvenes.

El ejercicio político está renaciendo, y no debemos permitir que otros decidan por nosotros, ni que sea lo tradicional lo que impere, esto nos llevaría al fracaso del que tanto huimos. La invitación es clara, y no es exclusiva para quienes no creen en la juventud, también para aquellos que creen: Luchemos por la construcción de ese país que el candidato más longevo y pacifista propuso, comandado por jóvenes y en beneficio de todos.

Twitter: @cripacaja