Opinión pública vs. opinión mediática ¿Cuál controla?

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Por: Fredy Horacio Chinchilla Reyes/ La realidad que construyen los medios de comunicación desde hace ya muchos, por no decir toda la vida desde que estos existen y solo basta ver de dónde vienen los dueños, influenciadores o controladores de los medios de comunicación y no es muy difícil saberlo. Actualmente, donde la tecnología ha facilitado enormemente el acceso a la información y en este sentir el principal sitio de desembarque de los banqueros son precisamente los medios de comunicación y algunos o muchos se preguntarán la razón de esto.

La razón es simple, son los medios de comunicación una importante herramienta de control y manipulación en función de los intereses de este sector económico y que muchos ya sabemos de los perversos alcances que actualmente y desde hace ya cientos de años han logrado controlar y manipular el flujo económico en el mundo y donde nuestro país no es la excepción y que se refleja de forma contundente en ámbitos locales en nuestra región.

Ahora bien, toda esa realidad que construyen los medios sometidos a este exorbitante poder es la que vivimos y se preguntaran por qué. Pues un factor clave es la ignorancia y entre ellas la de carácter político aprovechada por la alianza medios-banqueros que son actores escondidos de la corrupción y prueba de esto como fueron actores de graves hechos de corrupción empresas del Grupo Aval a través de una de las empresas de este poderosísimo grupo financiero y sus relaciones con Odebrecht.

Pero estos grupos económicos que son esa fuente de financiación de campañas políticas, tienen en estos políticos de “profesión” que acolitan un marco legal que permite esta perversa alianza entre medios-banqueros políticos y que los ciudadanos, elección tras elección, no castigan la también perversa clase política que vemos como se arrodilla a ese maquiavélico poder. Lo triste de este asunto es que –reitero- no se castiga en las urnas tanta infamia, tanto sometimiento de los ciudadanos a normas mezquinas en diferente orden que favorecen los intereses de estos prósperos empresarios de las finanzas.

Pero en este orden de ideas, los medios nos han llevado a ser una sociedad que ha establecido un pacto con la criminalidad y la razón de esto es que ese mismo sistema financiero apoyado por los medios sometidos y que juntos han apuntalado muchas guerras en ambos bandos y los recursos de la criminalidad termina en las arcas de estos banqueros y que finalmente financian medios y políticos, todo un círculo vicioso y que estos “dineritos” ya con un aire de legalidad, después de haber sido la gasolina de pavorosos crímenes, conflictos, narcotráfico, campañas políticas, etc., se convierten en el puñal contra la sociedad y en este caso es desafortunadamente la nuestra, la colombiana.

Si es cierto y contundente que como sociedad terminamos pactando con la criminalidad y los medios han sido parte importante en eso que con mensajes ambiguos en años pasados y recientes se han complacido en esto, no dejo de lado que existen extraordinarias y valientes excepciones que han ofrendado su vida por la verdad y destaco dos ejemplos maravillosos, el primero de ellos Don Guillermo Cano y el otro el inolvidable para todos los colombianos que lo conocimos, el inigualable Jaime Garzón.

Pero cuando desde los partidos políticos se recrimina o no la corrupción, la muy sucia argumentación que somos con muestras decisiones políticas los que creamos trabajo, progreso y desarrollo, pero eso creen les dará la salvación de sus almas ya que estamos en semana de pasión y reflexión, es decir “el que peca y reza empata” y no solo empata se la gana a como dé lugar, a ‘vergajos’ para sinvergüenzas, y me refiero a los medios – banqueros – políticos, que se amangualen en esta perversa alianza.

Como sociedad hemos sido herederos y fruto de los medios de comunicación en materia de opinión pública y que más bien somos una sociedad de opinión mediática que construyeron el relato que banqueros y clase política sometida necesitan para orientar la mal llamada opinión pública, que ya no se sabe si existe, pues entra en duda debido a que la ignorancia política de nuestra nación es preocupante, aunque se cree vislumbrar un despertar, pero termina siendo ilustrada con una frase muy coloquial utilizada por mi madre, “puras alegrías de perro suco”.

En ese pacto de la sociedad en general y el relato construido, debemos pactar con la criminalidad, con el torturador, el violador, con el empresario corrupto, etc. Esto se refleja en las rebajas de penas y concesiones con la delincuencia. Otra prueba de esto es la casa por cárcel para políticos corruptos que roban cientos de miles de millones, entre muchos otros tantos delitos, un constructor mental de ser pillo paga y esto lo podemos afirmar de nuestro flamante Fiscal que sin el más mínimo asomo de vergüenza se pavonea como un flamante adalid de la justicia, qué desfachatez, pues pactar nos permite avanzar, nos permite ir hacia adelante. Terrible y nefasta esta postura complaciente que en nuestro país ya hizo costumbre. Casos como los crímenes de la extrema derecha y la extrema izquierda, siendo estos de toda índole.

Una gran pregunta para hacerle una y otra vez a la sociedad democrática colombiana, ¿de dónde proviene esa construcción? Esa construcción la han hecho los medios de comunicación, que han permitido en muchos casos son sometidos por el poder del dinero a crear el discurso de la complacencia, el discurso de la aceptación de una realidad infame, vil y miserable, que se releja en nuestra actual realidad, una realidad de debacle moral, de criminalidad, corrupción y construcción de una opinión publica forzada e irreal, distinta a la realidad que se vive, a esa verdad oculta y que con esporádicos chispazos salen a la luz una cierta realidad según la conveniencia del momento o de algunos intereses maquiavélicos.

El papel de los medios de comunicación no se puede desconocer desde el punto de vista positivo y el gran aporte a la transformación del país, pero también cómo se han amangualado en años recientes a ser actores cómplices de escabrosas realidades, sociales, políticas, económicas y es claro que también en crear una idea de conformismo y aceptación de una realidad que puede ser cambiada, pero que ante la reiteración de ese discurso preconcebido e impuesto por los grandes poderes -y me refiero especialmente al financiero- se termina dando como verdad casi absoluta la que nos cuentan y no la que vivimos en el día a día, una realidad de sometimiento mental y aceptación de un discurso falaz y mentiroso que solo muestra la realidad de poderes casi mafiosos o por qué no decirlo, espantosamente mafiosos.

Twitter: @fredy_asesor