Había preocupación de EE.UU. por segunda reelección de Uribe, según Wikileaks

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A lo largo del 2009 y comienzos del 2010, uno de los temas recurrentes en los reportes de la Embajada de los Estados Unidos en Bogotá al Departamento de Estado en Washington fue el intento, finalmente fallido, del entonces presidente Álvaro Uribe por lograr un tercer mandato.

Los cables secretos de la diplomacia norteamericana revelados por Wikileaks tras la detención, la semana pasada, de Julian Assange, revelan los intensos contactos que mantenía en embajador William Brownfield con todos los actores públicos del momento para mantener a su Gobierno informado sobre lo que ocurría en la política colombiana.

Un cable fechado el 26 de febrero, tras la decisión de la Corte de negar el referendo que habilitaría a Uribe para ir por su tercera presidencia, muestra que Washington miraba con reservas la continuidad en el poder del entonces Jefe de Estado.

En el reporte enviado a la Secretaria de Estado Hillary Clinton el diplomático se refirió a Álvaro Uribe Vélez como «el más popular y efectivo presidente en la historia de Colombia».

Pero a renglón seguido afirmó que «muchos gobiernos comparten la preocupación del Gobierno de Estados Unidos con un tercer mandato de Uribe», y agregó que la decisión de la Corte le serviría al país para fortalecer sus relaciones internacionales y la ayuda de donantes externos. Brownfield aseguró que el fallo que declaró inconstitucional el referendo alejaría al país de la senda de «líderes que se perpetúan en el poder que plagan otras naciones de Latinoamérica»: «Los grandes ganadores son las instituciones democráticas y el balance entre poderes», escribió en el reporte.

También dijo que el exministro de Defensa  Juan Manuel Santos, era un firme candidato a la Presidencia, no sin anotar que «muchos de los que apoyan a Uribe no lo apoyarán automáticamente» (a Santos).

El diplomático destacó que tras el hundimiento de la segunda reelección (que calificó como «sin precedentes y controversial»), Santos picaba en punta para las elecciones del 30 de mayo de ese año, pero que sus resultados dependerían del apoyo político que le brindara el entonces Presidente.

En otro cable al Departamento de Estado, de octubre del 2009, el embajador había anotado que frente a la intención reeleccionista de Uribe había «dos principios democráticos fundamentales en juego: la preservación de las instituciones democráticas y el derecho de los pueblos a decidir su sistema de gobierno».

«Yo tiendo hacia el primer principio, pero no es nuestra decisión (…) Tenemos, sin embargo, el derecho de pronunciarnos para asegurar que la decisión se tome de acuerdo con los estándares internacionales básicos de un proceso democrático y de acuerdo con la ley», reportó Brownfield a Washington.